CAPÍTULO SEIS

"Y LLEGAMOS A LONDRES"

Después de pasado el susto, se les indico por televisión a todos los ganadores de los viajes que debían presentar en el aeropuerto de su país en exactamente ocho horas, independientemente del horario que tuvieran, pues sus asientos estaban reservados para ese momento

Hermana, ganamos, iremos a Londres – decía alegremente Kikyo mientras empacaba lo necesario, pues según el patrocinador su estancia sería de quince días – si lo sé – contestó distraídamente Aome que aún no salía del asombro, corrió al teléfono y marco, espero el tono de llamada hasta que una voz ronca contestó del otro lado – jefe, me temo que no podré presentarme hasta dentro de quince días – lo que oyó al otro lado del teléfono la tranquilizó enormemente, agradecía que Myoga fuera tan comprensivo con ella, pues él conocía a fondo su situación, le explicó detalladamente la situación y colgó – bien Kikyo, ya es hora – pedía sutilmente Aome mientras las maletas de ella y su hermana se encontraban ya listas en la entrada

Bien, ya podemos irnos – agarró fuertemente la mano de Aome y caminó rápidamente hasta el taxi que habían solicitado las llevará al aeropuerto, el conductor metió las maletas al baúl y emprendió la marcha, Kikyo veía felizmente por la ventana su ciudad, la dejaría quince días para poder conocer Londres, era un sueño echo realidad, el taxi frenó ante el aeropuerto y el conductor les ayudó a bajar sus maletas, ya ahí Aome agarró las maletas y condujo a su hermana hasta las sillas de espera, presentó el boleto con la encargada y está las guió hasta unos asientos especiales fuera de la vista de todos mientras esperaban a que les dijeran que el vuelo estaba listo

Señoritas, acompáñenme – pidió amablemente la encargada, la siguieron y fueron depositados en sus respectivos asientos – wow Aome, son asientos de primera fila – tenía razón, el que se hubiera tomado la molestia de crear el concurso, no había escatimado en gastos, pero lo que realmente le llamaba la atención era quienes irían a ser sus compañeros durante esos quince días

El vuelo fue relativamente corto para Kikyo y excesivamente largo para Aome – vamos Aome ya es hora de bajar – la pequeña estaba realmente feliz, no parecía una adolescente de catorce años sino una niña de ocho, suspiró tristemente mientras veía como bajaba alegremente para buscar a la persona que las guiaría al hotel, deseaba con toda el alma que sus padres hubieran tenido la oportunidad de verla como ella lo hacía ahora pero sabía que las cosas sucedían por algo y que desde donde estuvieran las estarían cuidando – cuidado Kikyo puedes golpear a alguien – como presagio ocurrió

Iba tan entretenida observando a todo y a todos que no notó como alguien corrían hacia su misma dirección y el impacto fue inevitable – hermana – gritó y corrió a su lado, se agacho y la ayudó a levantarse al igual que un joven ayudaba a la chica con la que había chocado Kikyo – lo siento mucho – pidió Aome mientras veía si la joven tenía alguna herida – está bien, no se lastimo – contestó el joven, cuando sus ojos se cruzaron una oleado de nervios recorrió su cuerpo - ¿Inuyasha? – Decía al tiempo que Kanna chasqueaba sus dedos delante de él pero nada parecía sacarlo de su trance – hermana creo que ella es la chica que nos venía a traer – señalo Kikyo sacando con eso a su hermana de su trance y la obligó a observar hacia la susodicha

Tienes razón – se comenzaron a retirar y el chico no parecía volver de su mundo, hasta que otro llegó a su lado - ¿y a este que le pasó? – Kanna elevó los hombros y negó francamente, Sesshoumaru sonrió en un instante y el gritó de Inuyasha se dejó oír por todo el aeropuerto – Sesshoumaru – vociferó molesto – bien con eso despertó, ahora si no te molesta debemos irnos – le informó, a lo cual el menor soltaba una hermosa sarta de improperios contra él, se sobo frenéticamente su brazo mientras veía como se ponía roja por el delicado pellizcó que le propiciará su hermano

Esperaba pacientemente su maleta, pero nunca aparecía, cansada decidió que lo mejor sería relajarse y observar detenidamente a su alrededor a ver si veía a la señorita que la ayudaría a instalarse en el aeropuerto, después de algunos minutos logró encontrar su maleta pero al momento de tomarla otra mano se posó sobre la suya, elevó sus ojos esmeraldas hasta los azules que la veían divertido – lo siento preciosa pero es mi maleta – le dijo dejándola impactada por la hermosa sonrisa que le dedicaba – ehm… lo siento pero es mía – reiteró al tiempo que sujetaba con fuerza el agarrador de la misma – existen muchas iguales – le contrarrestó encontrando divertido el hecho de que sus mejillas se tornarán rojas

Pero es mía – inquirió con el sonrojo al cien por ciento – pruébalo – le encaró mientras su sonrisa se volvía pícara y algo arrogante, cosa que no pasó desapercibido por la chica y que la molestó en grande, odiaba a los chicos que se creían la gran cosa – tiene mi nombre escrito – fue lo último que le dijo antes de mostrarle la etiqueta y salir rápidamente de allí – Ayame – musitó para si mismo, fue entonces que observó que su maleta salía y la recogió rápidamente

Kohaku, quieres apurarte – sabía que su hermano era despistado, pero perder a su gatita era otra cosa, veía como el chico la buscaba desesperadamente por todo el aeropuerto, estaba dispuesta a ayudarlo pero ella no la había soltado así que la culpa era de él – mínimo ayúdame – le riñó molesto mientras continuaba su búsqueda, relajo los hombres y suspiró pausadamente, bien talvez podría ayudarle puesto que también era su mascota – disculpe señorita – le llamó un apuesto joven al menos desde su punto de vista

Dígame – sabía que tenía que buscar a su gatita pero es que no podía apartar la vista de aquel chico – es suya ésta linda felina – le preguntó dulcemente al tiempo que mimaba a la gatita que se sentía a gusto entre sus brazos – Kirara – soltó haciendo que la susodicha elevara sus orejas al descifrar la voz de su ama – gracias – tomó a su mascota entre sus brazos y la acarició dulcemente – de nada – fue lo único que contestó, se dio la vuelta y desapareció entre la multitud – oye hermana, no crees que hubiera sido buena idea decirme que ya la habías encontrado – bufó molesto y tomó las maletas

Caminaba lentamente por aquel lugar – Rin no te separes, recuerda que no conoces – le recordó amablemente, tomó las maletas y buscó entre las personas a la señorita que los guiaría, sin percatarse de por donde caminaba, tropezó con un carruaje y por detener la caída del bebé, lo sujetó entre sus brazos y se dejó caer para recibir de lleno el golpe que jamás sintió, abrió lentamente los ojos y se encontró con una imponente mirada ámbar - ¿Estás bien? – Aquello la sobresaltó y dirigió su vista hasta su regazo donde se encontraba el bebé intacto – si gracias – contestó siendo puesta nuevamente en el suelo, la madre corrió hacia ella y la chica le entregó al bebé – lo siento señora – soltó apenada por su descuido

No te preocupes fue mi culpa por dejar el carruaje ahí – la señora le sonrió y se despidió con el pequeño en brazos, fue hasta ese momento que notó que no veía sus maletas y las buscó con la mirada – creo que esto es tuyo – le entregó sus maletas y le sonrió como ella jamás había visto que le sonrieran – gracias – musitó, aparto su mirada pues su corazón le latía a mil por hora cuando lo veía – de nada… - hizo ademán con su mano para que le propiciará su nombre – Kagura – dijo rápidamente, el agarró sus manos y deposito un dulce beso en ellas – fue un gusto conocerte – diciendo aquello desapareció dejándola con el corazón en la boca – cuidado y embarras el piso de babas – su hermanita era la única que podía haberla sacado de esa forma

Luego de algunos altercados más, llegaron hasta la muchacha que los esperaba paciente y alegremente en la salida del aeropuerto, cada uno llegó en diferentes momentos por lo cual jamás se encontraron pero cuando fueron llamados para abordar el automóvil que los llevaría al hotel todos observaron anonadados a sus compañeros – TU – todos cruzaron miradas y observaron a su guía – veo que ya se conocieron eso es mejor – subió delicadamente a la camionetilla mientras les indicaba sus lugares, cada uno se colocó donde debía sin dejar de verse continuamente, pero a diferencia de los demás Inuyasha sentía una gran tristeza en el corazón cuando veía a Aome con Kikyo, el camino fue silencioso, demasiado para el gusto del conductor y la guía

El hotel era increíblemente hermoso y elegante, Ayame se sentía incómoda pues jamás había estado en lugares como esos, pero aún así decidió que lo disfrutaría en grande – bien chicos, síganme – la guía les dedicó su mejor sonrisa y se encamino al vestíbulo, donde informó al recepcionista sobre los chicos y sus habitaciones – vamos – llamó, se dirigió al lado derecho del lugar y llegaron al final del hotel, cruzaron al lado izquierdo mientras se detenía frente del segundo de los tres elevadores que se encontraba al término del pasillo, al tiempo que presionaba el botón para subir – por cierto ¿Cómo se llama? – Preguntó Miroku a su guía – es cierto, lo siento mucho creo que lo olvide – no pudieron evitar verla sorprendidos por semejante descuido pero que se hacía – mi nombre es Midoriko y el nombre del conductor es Hiten – las chicas dedicaron miradas seductoras al conductor que no pudo evitar sonrojarse

A diferencia de los chicos que lo veían con la molestia reflejada en el rostro – creo que ya podemos irnos – indicó Sesshoumaru para llamar la atención de las damas, que se hacia, al menos estaría con ellas por quince largos días – oiga si no mal recuerdo usted fue la que me vendió el número – soltó Kohaku que hasta ese momento había podido recordar el porque el rostro de la mujer se le hacía tan conocido – ehm… creo que si – le dedico una sonrisa cómplice y continuó encaminándose al elevador, todos la imitaron y en unos segundos se encontraban en el noveno nivel

Las puertas se abrieron y dejaron a la vista un apartamento increíblemente pequeño – este lugar es gigante – musitó con sarcasmo Rin, entraron con cautela por un por un largo pasillo donde al final del mismo se encontraba una hermosa puerta de madera con tallados de diferentes culturas y con dos enormes vampiros en la parte superior, dos humanos de al parecer grandes poderes espirituales al medio y dos dragones en la parte inferior, la manija era de oro puro, según conocimiento de Kouga y tenía escritura antigua por todo el contorno

Midoriko giró la perilla y entró antes que ellos para según ella cerciorarse de algunas cosas antes de que entraran, luego de algunos minutos la puerta se abrió dándoles paso para que entraran, lo hicieron con cautela pero lo que vieron los dejó impresionados – ¿Decías? – Consultó anonadada Kagura a su hermana – de acuerdo, retiro lo dicho, es gigantesco – corrigió Rin, mientras veía todo el lugar con detalle

Lo primero que encontraron era un enorme salón de recepción con sillones estampados en rojo con bordados florales dorados al centro, una mesa de vidrio y estilo romano entre los sillones, al lado izquierdo de estos un pequeño minibar con todo tipo de vinos y copas para todos los gustos, al lado derecho de los sillones un enorme mueble con una cantidad de libros tan grande que posiblemente les llevaría un año terminar de leer la mitad, la pared estaba pintada de color crema, poseía un marco plateado que delimitaba la mitad de la pared dándole cierto aire colonial, la parte inferior de la pared poseía unas pequeñas réplicas de columnas de estilo barroco, el candelero del techo era increíblemente grande y con estilo cascada, la luz que emitían los bombillos era algo oscura por lo que le daba un ambiente alegre y sofisticado a la recepción, los ventanales tras los sillones eran enormes y ocupaban casi toda la pared trasera, estaban revestidos con cortinas de dracon azul marino con unión dorada que colgaba de la pared para poder sostener las cortinas de lado a lado

Miroku caminó al lado izquierdo de la recepción donde se encontraba un ligero pasillo, de lado derecho se encontraba una puerta con la misma forma que la principal, abrió lentamente y se encontró con un gigantesco balcón, salió y sintió como la brisa vespertina le rozaba el rostro y el atardecer pintaba el cielo de Londres, sonrió pues era extenso, frente suyo estaba una baranda de hierro que le llegaba al pecho, del lado derecho había una pequeña mesita de caoba, en ella estaba un lámpara estilo rococó que se prendía con el tacto al lado de esta un teléfono inalámbrico, al lado izquierdo de la puerta se encontraba un pequeño sillón verde musgo frente a este unas mesas de madera para verano con sus respectivas sillas, la pérgola sobre él los cubriría perfectamente de los rayos del sol

Kanna caminó hacia el lado derecho de la recepción y se encontró con un gigantesco comedor, la mesa era de cedro puro y el medio era de vidrio de doble capa, las patas poseían escritos antiguos y los ventanales le daban una iluminación hermosa, los tres candeleros encima de la mesa era mucho más sencillos, no contaban con los cuatros niveles de bombillas sino que tres, las sillas estaban hechas de la misma madera y el cojín era de color negro, el respaldo poseía un pequeño vidrio oscuro, a cada esquina de la habitación se encontraba un ligero mueble de tres repisas con figuras de vidrio y porcelana, del lado derecho de los ventanales se encontraba una pequeña ventana corrediza blanca con una pequeña repisa bajo esta, al parecer conectaba con otra habitación

Kohaku siguió a Kanna pero a diferencia de ella una segunda puerta que se abría y cerraba por el empujón llamó su atención, la empujó suavemente y se encontró con una inmensa cocina, tenía gabinetes inferiores y superiores de mármol blanco y las puertas poseían incrustaciones de metal dándole formas geométricas, las superiores poseían vidrio para poder observar su contenido que consistía en hermosas vajillas de diferentes colores hechos de vidrio y porcelana; al lado derecho se encontraba la estufa que poseía cuatro hornillas y una central con un enorme horno y un asador en la parte baja, todo en el lugar era de color blanco para poder hacerlo más luminoso aunque las pequeñas ventanas entre los gabinetes dejaba entrar la luz necesaria para que no se viera oscura, frente a él de lado izquierdo estaba el refrigerador que poseía una altura de once pies y doble puerta, la mesa central estaba hecha del mismo mármol que los gabinetes y al parecer servía para la elaboración de los platillos, fijó su vista del lado izquierdo de la puerta y se encontró con un pequeño armario, se encaminó hasta él y lo abrió dejando a la vista todo tipo de especias para la cocina, al lado derecho del armario se encontraba una ventana de persiana que comunicaba con el comedor, las bombillas estaban incrustadas en el techo de la misma y despedían una luz blanca

Sesshoumaru siguió a Miroku y se encontró con una segunda puerta, la abrió y observó que era el cuarto de lavandería, del lado derecho había una lavadora y una secadora al lado de esta última varios canastos para la ropa de diferentes colores, un planchador del lado izquierdo y arriba de este una pequeña cómoda dónde se encontraban los líquidos para el lavado de sus vestimentas, una ventana que se encontraba arriba de la línea blanca dejaba entrar los rayos del sol y hacía más afable la habitación, la lámpara era común y corriente a diferencia de las demás, todas las puertas poseían la misma forma que la principal

Inuyasha decidió aventurarse por el mismo camino que Sesshoumaru y se encontró con que la lavandería era la última puerta de ese lado, pero frente a ella se encontraba un pasillo que comunicaba con cuatro habitaciones – chicos – elevó un poco su tono de voz para que fuera oída donde estuvieran – todas las habitaciones cuentan con baño propio – los chicos se sintieron tranquilos al saber aquello, ya que no sería agradable compartir el baño con personas que no conocían – y todas las habitaciones son iguales – bueno no todo podía ser bueno o si, pero lo importante es que iban a ser servidos como personas importantes, no cabía duda de que disfrutarían Londres lo más que pudieran

Sango se encaminó del lado contrario a Inuyasha y al igual que él se encontró con que frente a la cocina estaba un pasillo que igualmente conectaba con cuatro puertas, la luz que se filtraba por las ventanas del pasillo, lo hacía ver menos lúgubre de lo que quería aceptar, se encaminó hasta la primera puerta y entró decida, lo que vio la dejó estupefacta, era una de las habitaciones más hermosas que hubiera podido ver – increíble que todas sean así – musitó mientras observaba el lugar, frente a ella se encontraba un pequeño mueble con libros, CDS, dvd y cuánto ella pudiese imaginar para recrearse en caso de que se aburriera, bajo éste una mesita de noche con una lámpara al parecer antigua y un pequeño teléfono, a sus lados dos camas semi-matrimoniales cubiertas con cubrecamas de color blanco con bordados geométricos, las almohadas eran del mismo color y cada cama poseía tres; del lado izquierdo del cuarto un pequeño guardarropa con el espacio suficiente para guardar la ropa de dos personas, del lado izquierdo otra puerta que a diferencia de las demás era de color blanco, se dirigió hasta allí y observó que daba al baño

Kikyo se sorprendió al ver el baño, era grande si podía decirlo así, al fondo se encontraba la ducha, con puertas corredizas, equipada con agua caliente y una bañera de acero esmaltado del lado izquierdo, el sanitario se encontraba algo escondido al lado derecho de la ducha y el lavamanos estaba enfrente de la bañera, enfrente de la puerta pudo ver un pequeño closet con toallas limpias – es increíble – farfulló al tiempo que regresaba a la habitación

Después de instalados cada uno en sus respectivas habitaciones se dirigieron a la sala principal para poder saber como estaría dividido su viaje – bien chicos, el día de hoy los dejaremos que descansen, su desayuno será traído por un grupo de empleados y para las diez volveré para comentarles como será su tour – aclaró mientras abría la puerta y se despedía para dejarlos reposar – así que hasta mañana – susurró Sesshoumaru viendo por las ventanas de la sala la gran ciudad – oigan se dieron cuenta de que hay una mesa de billar afuera – comentó Kohaku, todos sin excepción se dirigieron al balcón y comprobaron las palabras del chico

Y como todos los hombres son, se retaron entre ellos mismos para ver quien echaba la ropa en la lavadora mientras las chicas platicaban de cosas triviales – es cierto – exclamó Miroku sobresaltando a todos los demás - ¿Qué te pasa? – Gritó molesto Inuyasha – es que no, nos hemos presentando – dejó en claro el chico, todos se vieron entre ellos y soltaron a reírse – cierto – soltó Kanna, luego de las respectivas presentaciones continuaron en lo que se habían quedado, el ganador fue increíblemente Kohaku mientras que el resto lo veía anonadado

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Creo q este capítulo salió más rápido q el anterior, pero ténganme paciencia porque los finales de la universidad y el trabajo me han mantenido ocupada, pero espero q con esto puedan perdonarme

LADY DRAGON84: Tal y como lo dijiste las aventuras de los chicos comienzan a partir de ahora, me alegra saber que mi idea te ha gustado mucho y espero leer pronto la actualización de tu historia

Serena Tsukino Chiba: pues si con respecto a lo del sorteo, felicidades chica diste en el clavo pero escenas de romance habrán pero te adelante que entre Inuyasha y Aome la cosa no será fácil, ya entenderás porque

Kikyo-dono: muchas gracias por tu apoyo onee-chan y suerte con las clases

SaRiKaMiRoKu: como te habrás dado cuenta trate de no tardar mucho en la actualización pero te pediré comprensión porque en serio que me he mantenido muy ocupada y creo que lo estaré al menos hasta medidos de noviembre sino es que también diciembre

Xully: me alegra que el fic haya sido de tu agrado y espero contar con tus comentarios en los próximos capítulos

DenisseKagome: no te preocupes yo se que es andar apretada de tiempo, pero me alegra que hayas tenido tiempo para leer el fic, espero que este capítulo te haya gustado

No olviden dejar sus comentarios, hasta la próxima