Oh, dios – me quejé entrando al departamento. Colgué mi cartera y fu al cuarto. Guardé los regalos y me tiré sobre la cama.

Fu un día TEDIOSO! Los profesores son cada vez más estrictos e insoportables en la facultad, acababan con mi paciencia.

Tomé ropa cómoda y mi conjunto de ropa interior. El agua caliente cayendo por mi cuerpo era un terapia, una placentera terapia.

YA LLEGUE, NENA – gritó Edward, luego de que la puerta de la entrada se cerrara. Sonreí, sería divertido.

YA BAJO – grité de vuelta, peinando mi cabello. Me coloqué la ropa interior y por encima la camiseta y el chándal, verificando que no se viera nada.

Hola – besé sus labios -, como fue?

Tedioso – hizo una mueca tomando un poco de jugo.

Somos 2 – reí buscando la carne, dentro del refrigerador.

Mmm… - ronroneó en mi oído, sentándome sobre la mesada – Podemos arreglarlo, verdad?

Edward – gemí mientras acariciaba mi cuerpo. Recordé, repentinamente, que tenia abajo una sorpresa. Me aparté de pronto, dejándolo confundido -, debo cocinar.

Vale – bufó. Besó mis labios y habló -, iré a ducharme. Me llamas?

Claro -asentí abriendo el horno y adentrando la carne. Cortó unas patatas y las coloque, con crema, en una cacerola a que se cocinen.

Me sentía triste. Creí que recordaría nuestra fecha, una importante. Suspiré y tomé un poco de agua, resignándome.

Creías que me iba a olvidar? – preguntó Edward, parado en el umbral de la cocina. Su cabello estaba mojado, con gotas cayendo hacia su camiseta. Se acercó a mí y me besó, lentamente -. Feliz 5 meses, amor.

Igual para ti – me colgué de su cuello, besándolo. El sonido del horno nos interrumpió, separándonos a regañadientes.

Vino? – alcé una ceja, al ver descorchar.

Hay que festejar – se defendió sirviendo en 2 copas. Me pasó una y guiñó un ojo, en mi dirección.

Por nosotros – sugirió, levantando su copa.

Por nosotros – afirmó chocando las copas y tomando un sorbo.

Delicioso! – alagó comiendo carne – Como tu.

Que chico – reí, con las mejillas encendidas.

Lavo yo – tomó los platos, vacios como las copas, y colocó todo bajo el grifo. Limpié la mesa y barrí la cocina, mientras tanto.

Tengo tu regalo arriba – informó. Me subió a su espalda y nos llevó al cuarto. Me dejó sobre la cama y se sento frente a mi.

Yo también – reí. Espero que no lo haya encontrado…

Tu primero – me alentó, sentándose frente a mí. Rodé los ojos, siempre tan caballeroso. Me estiré para ir al buro y saqué una caja mediana -. Toma.

Bella – susurró con una sonrisa.

Coloqué sobre la cama la caja de cristal y la acarició, suavemente. La abrió y comenzó a sonar su canción preferida, cantada por mí -. Juntos por siempre.

Lo estaremos – sonreí, viendo el grabado el oro. Me tiró a su pecho y me besó, en medio de la risa.

Ahora yo – tomé una caja, debajo de la cama, y la plantó frente a mí.

Es para mí!? – preguntó viendo la gigantesca caja, con los ojos divertidos.

Ábrela – me alentó. La destapé y me encontré con 5 cajas más pequeñas: vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Las dejé sobre la cama y abrí la de ''Vista''. Fotos de ambos hacían el contenido. De cundo éramos pequeños, hace unos pocos meses. También cuándo me gradué o mis cumpleaños, pero siempre con él.

Es hermoso – dije con los ojos llenos de lágrimas.

Las guardé, con cuidado, y tomé la que decía Oído: Para que tus viajes sean más amenos, y siempre me recuerdes, decía la nota. Un pequeño reproductor de música, muy manuable. Vi la lista de canciones y apareció mi preferida -. Tu nana.

No – negó sentándose a mi lado, con una sonrisa –, TU nana. Es tuya, te la obsequié hace años.

Edward! – me tiré a sus brazos chillando. Me separé y vi la otra caja: Olfato.

On the floorleí la frase en Ingles. Levanté una ceja, que quería decir?.

Mensaje secreto – canturreó, apoyándose en el respaldo de la cama.

On the… FLOR! – comprendí. Una flor en el piso!. Me levanté y ojeé en piso. En una punta había un pequeño paquete, envuelto en rojo. Lo tomé y quité el papel, una hermosa rosa roja -. Qué bonita!.

Gusto – me pasó la caja, Edward, estaba pesadita. Vale por las cenas que quieras, conmigo. Reí, con quien mas iría? Mir dentro de la caja y un montón de caramelos y bombones la llenaban, delicioso!.

Que rico – relamí mis labios, comiendo un caramelo de fruta. Tom la ultima caja, masticando el caramelo. Tu animal preferido soy, en que parte de la cocina estoy? -.Animal preferido?.

Cuando lo comprendí corrí escaleras abajo, hacia el refrigerador. Lo abrí y allí estaba, una bonita y tierna pingüinita con pestañas y labial, acompañad de un pingüino hombre.

Te gusto el regalo? – preguntó Edward, cuando subí al cuarto. Dejé el pingüino sobre mi buro.

Mucho – le sonreí -. Tengo otro regalo, pero primero quiero acomodar. No quiero que nada se arruine.

Tom las cajas más pequeñas cajas y las coloqué dentro de la más grande. La cerré y la dejé de lado a mi mesa de luz. Corrí al baño y me quité la ropa, quedándome con la lencería roja. Me coloqué el transparente camisón, rojo. Se abría desde el centro del pecho, y llegaba hasta casi mi trasero.

Vamos – susurré, dándome una última mirada al espejo. Perfeccioné mi labial negro y Sali.

Me gusta lo que veo – se sentó sobre la cama, mirándome con lujuria.

Mejor – ronroneé gateando hasta su lado. Me senté a horcadas de él y me besó, sujetándome de la nuca.

Recordaste el babydool – jade. Me restregué contra su erección, haciéndonos gemir a ambos. Me tomó de las caderas, fuertemente, impidiendo la fricción.

Si – gemí descontrolada. Me lo quitó rápidamente y me dejó con la lencería francesa. Acarició mis labios, haciéndome temblar.

Estas muy sexy – susurró en mi oído.

Bajó sus manos, lentamente, bordeando mis senos. Siguió su recorrido por mis costillas, deteniéndose en mis caderas. Yo daba pequeños gemidos y jadeos.

Me gusta cuando gimes fuerte – me gruñó, apretándome a su erección.

Edward! – gemí al sentir su hombría contra mi centro. Pero, lamentablemente, se alejó rápido, con una sonrisa.

Así me gusta – asintió.

Nos tiró hacia atrás y se colocó sobre mí. Tom mis piernas y las sujetó en su caderas, embistiendo contra mí. Esa fricción deliciosa hacia que enloqueciera, que mis pensamientos pierdan cordura y que mi boca se quede sin habla.

Como me gustan – gruñó Edward acariciando mis senos. Tiró el sostén, por algún lado de la habitación, y metió un pecho a su boca.

Ed – jadeé tirando de su cabello. Me miró de forma perversa. Sacó su lengua y enrolló, contra mi torturado pezón. Lo jaló suavemente, dándole pequeños besos.

Me fascina hacerte perder la cordura – mordió el lóbulo de mi oreja.

Acarició su pecho, sin pelo alguno. Fuerte y ejercitado, como el de un atleta. Sus músculos estaban marcados, y ni hablar de su vientre, una tabla de lavar. Pas mis dedos por ellos, oyendo sus gruñidos.

Bella – jadeó besando mi cuello, dejando chupetones en el.

Ambos jugamos, cariño – le recordé bajando mis manos a su perfecta V. La acaricié y gemí, un poco más abajo y se encontraba esa fuente de placer.

Impaciente? – preguntó Edward.

Cállate, tu estas igual – besé su cuello. Nos giró y me incliné a su boca, sin llegar a besarlo.

Podía ver sus ojos negros, llenos de lujuria y perversión. Pas mi mano por su quijada. Tom mi dedo y lo mordió, suavemente, haciendo esa acción sumamente sensual. Bajó mi cabeza y dio pequeños besos en su mandíbula, mientras me acomodaba sobre su erección "accidentalmente".

Eres traviesa, pequeña – sonrió Edward, acariciando mi espalda.

Aprendí del maestro – susurré contra su pecho. Tom mis caderas y me senté sobre su pecho, en medio.

Estas mojada, nena – gimió roncamente, al sentir mis jugos traspasar la braga. Me moví sobre su pecho, provocando fricción.

Edward – gemí con una mueca de placer. Arqueé mi espalda y me sostuve del respaldo -. No lo soporto más, por favor.

Que quieres? – pregunté arrancándome mi braga – Quieres que hunda en ti? – se quitó su bóxer rápidamente. Me tiró contra el colchón y se puso sobre mi – Que de estocadas contra tu cuerpo y te haga gemir como nadie lo hizo? – Tanteé su erección con mis pliegues, abriéndolos lentamente.

Si! – gemí anudando mis piernas en su cintura, haciéndolo entrar de golpe -. Oh, Edward!.

Si, nena – gruñó en mi oído -. Disfrútalo, porque luego serás mi sumisa.

Mmm… - gemí. De solo pensarlo me hacia mojar, aun mas.

No estuvo bien lo del babydool – negó, entrando fuertemente en mí. Intenté cerrar mis piernas del placer, pero Edward las abrió mas, exponiéndome a él -. Querías que pierda la poca cordura que me quedaba?.

Si – gemí echando mi cabeza hacia atrás. Llevé su mano a mi trasero y lo nalgueé. Mi espalda se arque por la sensación.

Te has ganado un buen par – advirtió. Juntó su frente con la mía y me besó, con pasión.

Sabes cuál es mi fantasía? – susurró en mi oído, con dificultad -. Verte a ti dándote placer. Sobre esta cama, conmigo de espectador.

Edward – gemí.

Llevó una de sus manos a mi botón de nervios y lo acarició, mandando descargas eléctricas por todo mi cuerpo.

Dentro de poco las cumplirás – besó mi oído. Se sujetó del respaldo de la cama y comenzó a dar estocadas certeras y profundas, con más velocidad.

Mi cuerpo estaba sobre el colchón. Mi cabeza chocaba, con la almohada, por cada embastida de Edward. Todo el departamento estaba en silencio. Se oían nuestras pieles chocar y nuestras exclamaciones de placer, una entrega mutua de amor.

Mi amor – jadeé, tomando su rostro y besándolo. Nuestras lenguas comenzaron una batalla, intentando dominar a la otra.

Vamos, Bella – alentó, entrando en mi de manera frenética.

Sentía como mis paredes cada vez se ceñían más a su delicioso miembro. Esa anatomía que me enloquecía de solo verla, y no hablar de tocarla o saborearla. Gruñía en cada entrada y cada salida, haciéndome gemir de placer.

Edward – lamí su cuello. Toqué suavemente mis senos, arrancándome un gemido. Abrí mis palmas y los acaricie, con timidez.

Oh, madre santa – gimió de manera ronca, viendo como me tocaba. Tomó mis manos y las entrelazó con las suyas, para colocarlas sobre mi cabeza. Aplastó su pecho contra el mía, reemplazando mis manos.

Mmm… - ronroneé en su oído, moviéndome con él.

Un típico nudo se alojó en mi vientre, colocándolo tenso. Solté mis manos y las llevé a su varonil espalda. Apreté mis piernas contra su cintura y una descarga de placer llego a mí. Mi cuerpo comenzó a convulsionar, sin poder detenerse.

Edward! – eché un gemido gutural. Clavé mis uñas en sus hombros, para luego pasarlas por toda su espalda.

Oh si, nena – gimió en mi oído. Clavé mis talones en su trasero, haciéndola entrar profundamente. Su mandíbula se tensó en mi hombro, al igual que sus brazos en mi cintura.

Vente, amor – susurré en su oído, acariciando su despeinado cabello.

Bella! – gruñó un mi oído. Se descargó dentro de mí. Un liquido caliente recorrió mi cuerpo, de a chorros. Su cuerpo cayó sobre el mío, con la respiración entrecortada

Insaciable – susurré en su oído. Sentía como su miembro crecía, más y más, dentro de mí -. Ah!

De solo imaginar – explicó parándose. Tomo 2 corbatas y sonrió – tenerte atada en la cama y vendada, a mi merced, me excita. A ti, no?.

Edward – gemí. Anudó mis manos y vendó mis ojos.

Disfrútalo, muñeca – susurró en mi oído. Comenzó besando mi cuello, bajando lentamente.

Oh sí, claro que lo haría.

Holaa! Como les está yendo en sus cosas? Soy chusmita :D

Que les pareció el nuevo cap? Déjenme un reviews para saber ;)

Besos y mordisquitos.