Hola de nuevo, espero que hayan tenido un buen fin de semana, nuevamente gracias por el apoyo chicos (as) los quiero, sin ustedes esto no tendría ningún sentido. La canción mencionada en este capítulo no me pertenece a mí, pertenece a Michael Jackson Company, y no la utilizo con fines lucrativos, me encanta esta canción, es tan hermosa y me parece que queda perfecta para la ocasión, si quieren oírla búsquenla en youtube, se llama "You are my life", ahora vayamos al siguiente capítulo:

Ahora Andy tenía casi 5 meses, su mamá y él se entendían muy bien, ella sabía diferenciar perfectamente cuando él tenía hambre, tenía sueño, estaba aburrido o enojado. Nada lo divertía más que jugar con su reno de juguete y su sonaja. También le encantaba mirar lo que ocurría a su alrededor, ya podía jugar solito, pero prefería cuando se sentaba junto a él y le cantaba o le contaba historias.

Cuando su mamá volvía de sus deberes como reina, Andy se ponía muy contento agitando sus bracitos y piernitas para llamar su atención mientras ella lo levantaba en sus brazos y lo cubría de besitos.

Su tía Anna por su parte, siempre estaba jugando con él y haciéndole mimos.

"¿On ta bebé?... ¡aquí ta! ... ¿On ta bebé?... ¡aquí ta!" Decía la pelirroja mientras cubría y descubría su cara con sus manos y hacía caras graciosas mientras su pequeño sobrino sonreía y agitaba su sonaja feliz. "Ven aquí encanto" dijo la princesa cargando a Andy.

"¿Ahora puedo cargarlo?" Preguntó ansioso Olaf.

"Muy bien Olaf, pero debes ser muy cuidadoso"

"Oh sí, oh sí, seré cuidadoso"

La princesa colocó al bebé en los brazos del muñeco de nieve.

"Mucho cuidado con su cabecita, no lo vayas a golpear contra algún mueble"

"Hola Andy ¿Me recuerdas? Soy Olaf y adoro los abrazos"

Pero en cuanto el muñeco terminó de hablar, Andy tomó con su manita la zanahoria que Olaf llevaba por nariz y se la quitó.

"¡Ey! Esa es mi nariz, no es un juguete"

"No, no, Andy" Intervino la pelirroja colocándole de nuevo su nariz al muñeco.

"Oh gracias" suspiró aliviado Olaf.

Andy al verse privado de su nuevo juguete, hizo una mueca enojado, la cual hizo que su madre, quien acababa de entrar en la habitación, se alejara de ahí corriendo con una expresión de terror en su rostro.

"Olaf, cuida bien a Andy"

"A la orden Anna"

"¡Elsa espera!" gritó Anna corriendo detrás de su hermana, quien al oír su voz se detuvo y la miró con ojos llorosos.

"¿Qué sucedió? ¿Estás bien?"

"Anna... yo no… es sólo que… Andy" dijo la rubia nerviosamente estrujando sus manos.

"¿Qué pasa con él?"

"Se parece tanto a Hans, y esa expresión que hizo, oh Dios, era idéntico a Hans"

"Oh Elsa, debe ser difícil amar a alguien que se parece tanto a alguien que odias, pero aun cuando se parezcan, Andy no es Hans, Andy es Andy, es tu hijo, tú misma lo dijiste, Andy es sólo un niño inocente que no tiene la culpa de nada"

"Lo sé, lo sé, y no, no me es difícil amar a Andy, lo amo con toda mi alma, es sólo que lo que Hans me hizo, creo que nunca se lo voy a perdonar"

"No tienes que perdonarlo, él no está pidiendo por tu perdón, seguramente ni siquiera está arrepentido, sólo recuerda que Andy no será nunca como Hans porque será criado con mucho amor"

Hacía poco más un año que fue la coronación de Elsa y que nuestros amigos habían traído de nuevo el verano a Arendelle, y fue la última vez que vieron a Hans, el día en que salió de sus vidas. Y si bien como dicen, el tiempo todo lo cura, la joven reina aún tenía pesadillas sobre lo ocurrido en los calabozos a manos de Hans.

-"¡Reina Elsa! ¡No sea el monstruo que todos piensan que es!" - Se oía decir a Hans, luego oscuridad... murmullos... imágenes borrosas... Hans entraba al calabozo, sonreía maliciosamente, sus ojos brillaban llenos de lujuria...luego todo era de nuevo oscuridad... sensación de manos acariciando todo su cuerpo... Hans encima de ella, jadeando y gimiendo… de nuevo oscuridad... de pronto su pesadilla fue interrumpida por el llanto de Andy, la reina se incorporó y se aproximó al lado de la cuna del bebé.

"No llores Andy, mamá está aquí, ¿Tienes hambre hijito?" dijo la rubia acercando al bebé a su pecho.

"¿No tienes hambre? ¿Acaso tienes miedo Andy?" dijo la reina mientras arrullaba a su hijo. Mientras Andy seguía llorando. "Tal vez si te canto una canción te duermas" y diciendo esto la reina empezó a entonar la siguiente canción:

Antes estaba completamente sola
Estaba perdida en un mundo de extraños
Nadie en quien confiar
Solamente yo, estaba sola
Apareciste de pronto
Antes estaba nublado pero ahora está despejado
Ahuyentaste el miedo
Me trajiste de vuelta a la vida

Tú eres el sol
Me haces brillar
Te pareces a las estrellas
Que parpadean en la noche
Tú eres la luna
Que resplandece en mi corazón
Tú eres mi día, mi noche
Mi mundo
Tú eres mi vida

Ahora me despierto todos los días
Con esta sonrisa en mi rostro
No más lágrimas, no más dolor
Porque tú me amas
Me ayudas a comprender
Que el amor es la respuesta a todo cuanto soy
Ahora soy mejor
Tú me enseñaste compartiendo tu vida

Me diste fuerzas
Cuando no era fuerte
Me diste esperanza cuando toda esperanza estaba perdida
Abriste mis ojos cuando no podía ver
El amor siempre estuvo aquí esperándome

Tú eres el sol
Me haces brillar
Te pareces a las estrellas
Que parpadean en la noche
Tú eres la luna
Que resplandece en mi corazón
Tú eres mi día, mi noche
Mi mundo
Tú eres mi vida

Poco a poco Andy se fue adormilando hasta que se quedó profundamente dormido, satisfecha, la reina lo colocó de nuevo en la cuna y prosiguió también ella a dormir ya sin pesadillas.

Unos días después, ya caída la noche, Anna y su novio caminaban por los pasillos del palacio en dirección de la oficina de la reina.

"¡Buenos días Elsa!" dijo la pelirroja entrando a la oficina.

"Buenos días Anna, hola Kristoff" respondió la soberana

"Hola Elsa buenos días" respondió el joven rubio.

"¿Qué puedo hacer por ustedes?" preguntó la rubia.

"Bien, ya que lo mencionas, Kristoff quiere hablar contigo"

"¿Qué sucede Kristoff?"

"Bien, pues Anna y yo llevamos saliendo más de un año, y realmente nos queremos mutuamente, y pues dadas las cosas lo que son, quería pedirte, si nosotros… quiero decir ¿si tú…?" tartamudeó el maestro proveedor de hielo. "¿Querrías darnos tu bendición para casarnos?".

"¿Casarse?"

"¡Sí!"

"Anna ¿No crees que es muy pronto aun?"

"Sí, sé que es algo precipitado, pero ya me di cuenta de que Anna es la indicada para mí y quiero pasar el resto de mi vida con ella"

La rubia aún no estaba muy convencida.

"No te preocupes Elsa, ahora ya sé lo que es el amor verdadero"

"Bien chicos, pues déjenme decirles que estoy muy feliz por ustedes y estaría muy orgullosa de darles mi bendición"

"¡Oh gracias Elsa!" chilló la princesa dándole un fuerte abrazo a su hermana mayor.

"¡Sí, gracias Elsa, no te arrepentirás" continuó el joven rubio estrechando la mano de su cuñada. Y los dos prometidos salieron felices corriendo por el pasillo.

Dejando a la rubia sumida en sus pensamientos, no podía evitar todo lo sucedido la vez ocasión que su hermana le pidió su bendición para casarse, cuando de improviso oyó que tocaban a la puerta.

"Adelante"

"Disculpe que la interrumpa Majestad" dijo Gerda entrando.

"Pero se trata de Andy"

"¿Qué sucede con él?" preguntó Elsa preocupada.

"Está muy decaído y tiene fiebre"

"Llama al médico real inmediatamente" dijo la rubia poniéndose de y dirigiéndose a su habitación mientras dejaba un rastro de escarcha a su paso.

"Ya lo llamé, ya debe venir en camino" Dijo Gerda mientras le seguía el paso.

Ambas mujeres entraron a las habitaciones de la reina, donde encontraron a Andy al cuidado de otra sirvienta, el niño no paraba de llorar y ardía en fiebre. Al ver a su hijo en ese estado la angustia de la reina creció. Unos minutos después entró el médico real y procedió en revisar al bebé.

Todo este alboroto atrajo la atención de Anna y Kristoff quienes entraron a la habitación.

El mensajero les avisó que el médico real se encontraba lejos y tardaría varias horas en llegar.

"Si no logramos bajar la fiebre, perderemos al bebé" dijo Gerda.

"¡No!" gritó la reina mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas, primero sus padres, ahora Andy, ¿Por qué ella tenía que sufrir siempre?

"Un momento" Intervino Kristoff, "Yo ya he visto esto antes, al aplicar frío la temperatura del cuerpo se normaliza y se baja la fiebre"

"¿Frío?" Preguntó la reina mirando sus manos, por primera vez en su vida se daba cuenta que sus poderes no eran una maldición del todo, ahora en sus manos estaba salvar la vida de su hijo.

La rubia se concentró dirigiendo el frío a las puntas de sus dedos y comenzó a aplicar frío al cuerpecito de Andy, el cual parecía responder positivamente. Pasaron las horas y la reina estaba exhausta pero ésta se reusaba a moverse del lado de su bebé, continuó aplicando ocasionalmente frío al niño, el cuál parecía presentar una mejoría.

Por fin llegó el medico real y revisó a Andy, y les dijo que gracias a sus cuidados, Andy estaba fuera de peligro y se recuperaría en unos días si seguía el tratamiento adecuado, más tarde el médico real salió de la habitación y dejó a madre e hijo dormir profundamente, había sido una larga noche para ambos.