Capitulo 6
La carta que Edward me entrego, estaba en latín. Estaba arrugada, con manchas emborronadas, que supuestamente eran las letras. El papel estaba amarillento; era fino, como el pergamino. La carta estaba cuidadosamente escrita. El papel era transparente y la tinta era de un rojo oscuro, casi negro. Y en ella estaba escrito:
Carum Unknown:
Spero scitis curat infans ita special ut haec; Ada.
Haec puella, mea puella, mea anima. Sed illic aliquid quod oportet scire
Ante nihil carum hominum.
A mesura quod Ada crescunt, change in eius corporis, in eius persōna. "Away aqua "
Molpe, Italy
—¿Ada? ¿Quién es Ada, papa?
—Ada eres tú. Belleza, Bella.
Le saque la traducción a Edward. Esta estaba en mejor estado, comparada con la otra. Era un¡ folio de papel normal y corriente, con los bordes un poco gastados. La caligrafía era rápida, decidida. La caligrafía de Dobby, el amigo de papa. Cada verano iba a su casa a bañarme a la piscina con su hija; Jessica. Éramos muy amigas, pero entre que cambian cuando van al instituto, con lo de la cola y la distancia, no mantenemos mas contacto. En este estaba escrito:
Querido Desconocido:
Espero que sepas cuidar a un bebé tan especial como Ada.
Esta chica, mi chica, mi alma. Pero hay algo que tendrías que saber,
Antes de nada querido humano.
A mesura que Ada cerca, tendrá cambios en su cuerpo, en su persona.
"Evita el agua"
Molpe, Italia.
—Obviamente, la traducción no es exacta, si no tendría sentido—dijo Charlie sentándose en su butaca, soltando un suspiro de resignación.
Edward seguía leyendo la carta sentado en el sofá largo cuando me senté cerca de él. Estaba en schock, (Molpe, ¿Quién es Molpe?, ¿De dónde salió el nombre de Ada? ¿Lo escogió mi madre? Italia) un torbellino de preguntas sin respuestas asaltaron mi cabeza, con un zumbido constante. Se repetían una y otra, y otra, y otra vez. No sabía cómo hacer para que mi voz sonara por la sala de estar, no tenía la menor idea de cómo formular esas preguntas.
—Vámonos a Italia—dije de la nada. Tenía que ir a Italia para descubrir cosas de mi pasado. No me ha resultado fácil ser yo, sin saber mi nada de mi pasado.
—¿Cómo?—pregunto Edward con aire distraído, como si se hubiese despertado en clase de mates mientras las profesora. Charlie soltó un grito severo y se enfurruño.
—No iras a ningún sitio. Ahora sabes lo de la carta, ya esta no hay más Bella.
—Tiene que haber algo más. SI pudiésemos solo ir…
—¡SI DIGO NO, ES QUE NO! ¡NO HAGAS ENFADARME!—gritó Charlie rojo de ira, poniéndose rojo y morado. Me levanté de sopetón, asustando a Edward, del sofá.
—¡Ya estas enfadado! Además, como sabes que no hay más si no has buscado. Si no vienes conmigo iré sola.
—No iras sola, porque no iras.
—Bella ya tiene mayoría de edad…—Edward se había puesto de pie y estaba a mi lado izquierdo con expresión serena apoyándome.
—¡Cállate!—le gritó Charlie a Edward.
—No le hables así a Edward—dije con tono amenazador.
El ambiente en el salón era más que tenso. Creo que la única persona de la sala, que controlaba su genio era Edward. La cena ya había quedado olvidada sobre la mesa, el pollo ya no desprendía ese humo acompañado de ese aroma a pollo recién hecho. El vino vibraba dentro de las copas, por las ondas expansivas que se creaban al gritar. Los tenedores estaban puestos de cualquier forma sobre los platos y la mesa, excepto mi tenedor que estaba en el suelo. Las sillas estaban movidas bruscamente. Fuera, en la calle, empezaba a nevar. Dentro se estaba caliente, eso o era porque aún llevaba puesta la manta a cuadros escocesa que hacia juego con el sofá y la alfombra.
Hubo un corto, pero incomodo silencio, acompañado de la típica guerra de miradas entre Charlie y yo. Al final Charlie rompió el silencio. Parecía haber estado procesando toda una información mientras mantenía la mirada.
—Bien, tú ganas. Iremos Edward, tu y yo a Italia. Lo haremos a tu modo.
—¿Pero y mi trabajo?—preguntó Edward con tono infantil. Al ver que Charlie y lo mirábamos con cara de póker añadió rápidamente—Quiero decir, hombre, no sabes cuánto vas a estar fuera, no me darán como mucho un mes o dos.
—Edward, puede que sea más que un mes o dos—le respondí con un tono de calma, como cuando tratas de explicar a un niño pequeño que dos más dos son cuatro. Me miro horrorizado, a punto de añadir algo le cortó Charlie.
—Venga no se viven aventuras como estas todos los días. Aprovecha la oportunidad. Además no tienes escapatoria, ahora que sabes lo de Bella, el trabajo es lo de menos.
Edward asintió varias veces, al principio un poco indeciso, pero luego mas efusivo (vi un destello en su mirada) dijo—Vale. Mi padre tiene libros mitológicos, y mapas sobre Italia, puedo cogerlos si queréis—sugirió él.
–Por si no te habías fijado. Edward. Tenemos unas estanterías llenas de libros magníficos.
—Ya, bueno papa, los padres de Edward tiene una sala como biblioteca. Si quieres puedes echar un vistazo en la estantería del mueble de la tele, solo tenemos esa. Puede que encentres algo y si no, pues busca en la de tus padres, pero asegúrate de que te dejan.
El asintió. Después de que Edward mirase en la estañera, sin encontrar nada en especial (libros infantiles, novelas, un atlas viejo, diccionarios, lo normal en una casa de dos personas), se fue a su casa. No si antes despedirnos con un abrazo.
Charlie dijo que en cuanto más pronto nos fuéramos mejor, solo quedaba una semana para la fiesta de navidad. Si nos vamos el domingo llegaremos a Italia el lunes por la madrugada, sin hacer escala. Yo ya estaba preparando mi maleta; no sabía que llevar exactamente. Acabé llenando don maletas familiares. Y no sé cómo Charlie solo tenía una bolsa de gimnasio grande. Quedamos el domingo por la tarde en el aeropuerto. Me fui a dormir muy tarde, a la una de la madrugada creo.
No fui a trabajar en toda la semana, me la pasé aprendiendo italiano y latín de cualquier forma posible; con los apuntes de Charlie (estudio latín en su universidad), en internet, con libros que me traía Edward algún que otro día. No perdía nada por intentarlo; no puedo llegar a Italia sin saber nada, y aparte, la carta estaba en latín, seguramente hablaran en latín. El italiano me va mejor, lo que me cuesta más es latín, Charlie no recordaba nada, a medida que estudiábamos iba recuperando la memoria.
Pase casi toda las noches en vela, pero Charlie se quedaba en mi cuarto hasta que me dormía. Cuando me despertaba mi desayuno estaba en la mesa junto a todos los libros de latín e italiano. Estudiaba como nuca lo había hecho, y eso que soy de excelentes altos, y en los idiomas también soy buena, pero el latín se me resiste.
Llegó el domingo y Edward prefirió quedarse a dormir a mi casa, por supuesto no compartíamos cuarto. Edward dormía en el cuarto de invitados al lado de la habitación de Charlie. Cenamos y en cuanto mi cabeza toco la alomada, me quede dormida al instante.
Hola gente! No intenteis traducir la carta en el traductor google porque no tendra mucho sentido, me ha ostado, lo admito. si alguien de aquí sabe latín, hacer criticas CONSTRUCTIVAS, si m ehe equivocada en algon, lo siento.
El viaje esta cada vez mas cerca, ¿que ocurrira en Italia?
XOXO
