[Verdades y una nueva oportunidad]

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Adrien agreste pasó todo el fin de semana pensando. Desde la fatídica fiesta, él comenzó a rehacer cada uno de sus pasos, sabía que debía haber alguna pista que lo pudiera guiar hasta la persona que había difundido ese rumor en primer lugar. Adrien recodó la tarde en que Marinette lo abordó a la salida de la escuela, también las frases temblorosas y llenas de dudas y sonrisas. Él lamentó no haber podido aceptarla, después de todo, ella era la chica más en encantadora de su escuela, pero no podía corresponderle mientras existiera Ladybug.

Sin embargo, Adrien sabía que la escena ocurrió muy tarde, después de finalizadas las clases, por lo que ya no quedaba nadie dentro del colegio, es más, él no vio a nadie que pudiera conocerlos en el lugar. El muchacho también recordó la fiesta, y las palabras mal intencionadas de Chloe. Una idea iluminó la mente de Adrien, por su puesto, ella debía ser la culpable, era demasiado perfecto.

Ella salió antes que nosotros del salón de clase, ya se había ido a su casa — murmuró una voz en su cabeza.

Aquello no importaba, Adrien necesitaba hallar un culpable y la chica era la perfecta para el caso. Ella despreciaba a Marinette por alguna extraña y compleja razón que no alcanzaba a comprender, bien parecía que le tuviera envidia, pero no entendía porqué, si Chloe tenía todo lo que una persona pudiera desear.

Adrien bajó de su automóvil y caminó por los pasillos de la escuela, en tanto buscaba a Chloe, él se había convencido a sí mismo de que ella era la culpable, e iba a reclamarle una explicación. El muchacho la encontró sentada en una de las bancas del patio de recreo junto a Sabrina. Aún era muy temprano, por lo que se encontraban prácticamente solas mientras que charlaban animadamente.

— Debiste haber visto los descuentos, Sabrina, eran maravillosos, todo al 40%, ¿puedes creerlo? — preguntó Chloe a su amiga sin percatarse de que Adrien se acercaba a ellas.

— Buenos días, Chloe, Sabrina — saludó el muchacho a cada una de las chicas. Ellas debieron sentir que algo andaba mal, ya que Sabrina adoptó un gesto de preocupación y Chloe se puso a la defensiva, adoptando una posición aparentemente relajada. La chica tomó una lima de uñas y le dedicó una mirada casi feroz.

— Hola Adrien, no pareces de buen humor — comentó Chloe mientras que se limaba las uñas.

— Necesito hablar contigo, en privado — dijo Adrien, por lo que Sabrina se dispuso a levantarse, pero Chloe fue más rápida, tomó su muñeca y le indicó que se sentara nuevamente.

— Sabrina es mi mejor amiga, no tenemos secretos — dijo la chica aún a la defensiva. Adrien pensó que sería mejor idea abordarla después, cuando se encontrara sola, pero rápidamente se arrepintió. Él se encontraba tan furioso, que no quería esperar para aquel enfrentamiento, Adrien necesitaba un culpable y Chloe parecía perfecta para cumplir el papel.

— Tu estás regando rumores acerca de Marinette, quiero que dejes de hacerlo. Ella cree que se trata de mi, y me odia por eso— dijo Adrien sin ningún rodeo. Ella tan solo respondió con una sonrisa ladeada cargada de mala intención, en tanto seguía limándose las uñas.

— Yo no lo hice — dijo.

— No te creo.

— Yo no lo hice.

— Deja de decir mentiras Chloe, a ti te encanta hacer este tipo de cosas, tu tienes que ser la culpable.

— ¡Perfecto! — exclamó Chloe exasperada — al parecer, tu ya has decidido que yo seré la culpable, la mala de la historia, entonces no tenemos nada de que hablar.

— No es…

— No te atrevas a negarlo Adrien Agreste. Tu y todo el resto de esta estúpida clase ya decidieron que yo era la mala de la historia. Parece simplemente perfecto, ¿no? La chica rica a la que todos adoran odiar, versus la inocente hija del panadero, la perfecta Marinette siempre obtiene lo que quiere, porque es el perfecto cuento de hadas — se burló sarcásticamente Chloe mientras que por primera vez mostraba cuales eran sus sentimientos hacía Marinette.

— Yo no lo hice, no le conté a todos que tu la rechazaste, simplemente escuché el rumor como todos los demás, por eso fui a hablarte durante la fiesta, porque pensé que era muy extraño que la llevaras cuando la habías acabado de rechazar — dijo Chloe quien soltó una fuerte risa — ¿qué es lo que pretendes Adrien Agreste? Primero la rechazas y luego todo aquel drama. Tu me gustas, pero siempre pensé que eras algo simplón, no sabía que también podías ser divertido.

A Adrien no le gustó como dijo aquella frase, pues bien parecía que ella también pensaba lo mismo que Marinette, que él tenía sus segundas intensiones, y se estaba burlando de ella. Pero Chloe a diferencia de la otra chica parecía encontrar hilarante todo el asunto.

— Yo no pretendo nada — dijo, pero la mirada de Sabrina y Chloe le mostraron que ellas no le creían.

— Yo no pretendo nada — repitió suavemente Adrien — como sea, yo sé que tu lo hiciste Chloe, tu regaste el rumor acerca de Marinette, no lo niegues.

— Adrien — intervino Sabrina — ella no lo sabía, yo se lo conté — murmuró suavemente.

— No lo creo.

— Ya déjalo Sabrina, él ha decidido que yo seré la mala de la historia, deja que sea feliz creyéndolo — dijo Chloe mientras continuaba con su limado de uñas.

Adrien se quedó petrificado, no sabía que hacer. El pasó todo el fin de semana buscando culpabilidad en Chloe que ahora se quedaba completamente desarmado. Él había esperado que ella negara sus acusaciones, pero no se imaginó que lo hiciera de una manera tan honesta como aquella, dejándole ver sus verdaderos sentimientos por Marinette.

— No te creo, sé que tu lo hiciste, hablaremos después — dijo Adrien antes de darse media vuelta.

— Espera — dijo Sabrina airadamente, quien se había puesto de pie— no tienes derecho a venir a lanzar acusaciones sin tener pruebas, no es justo. Además aún si Chloe lo hubiera hecho no es tan grave que…

— Sabrina — dijo Chloe tomándola por la muñeca, e indicándole que se sentara— déjalo así, él ya se decidió, no hay nada que hacer. Si eso es lo que te hace feliz, por mi está bien, siempre me ha gustado acerté feliz ¿no es así Adri cho- cho? — preguntó la chica con un toque de ironía en su voz.

Adrien no supo que contestar, solo pudo marcharse silenciosamente mientras que un extraño rubor se formaba en sus mejillas, se sentía avergonzado, tenía la impresión de que había hecho algo muy malo. Chloe podría ser mala y egoísta, pero por largo tiempo fue lo más parecido que tuvo a una amiga. Pese a que ella solo estaba interesada en su dinero y en el incentivo de decir que salía con el "hijo de Gabriel Agreste", ella lo había ayudado mucho sin siquiera saberlo, fue gracias a su intervención que su papá lo dejó asistir a un colegio en vez de tener que seguir encerrado en su casa.

Lentamente, Adrien abrió la puerta del salón, y se dio cuenta de que ya habían llegado la mayoría de sus compañeros. Como modelo de talla internacional, él sabía lo que significaba ser observado por todos, pero esto era muy diferente. Todos pasaban sus miradas expectantes de él a Marinette, esperando un espectáculo allí mismo. Adrien se preguntó cuanto sabrían acerca de su pelea con la chica, y si alguien habría escuchado su pelea en la cocina. A pesar de todo, la única que no parecía querer hacer contacto visual con él era precisamente la única persona que a él le interesaba. Marinette se encontraba demasiado ocupada conversando con Alya como para prestarle atención. Su expresión era de piedra y no dejaba ver el menor grado de interés hacía él.

Antes de sentarse en su mesa, Adrien dedicó una breve mirada a la parte de atrás del salón, en donde se encontró a Nathaniel con una expresión casi triunfal en el rostro. Era curioso, Adrien nunca había reparado más que un par de veces en la existencia del muchacho, pero ahora sentía que era la persona más irritante del mundo. Él hubiera dado todo por borrarle aquella ridícula sonrisa de la cara.

— Va a ser un largo día, hermano — dijo Nino mientras le daba un par de palmaditas en la espalda — debes tener paciencia.

— ¿Tu también me odias? — preguntó Adrien.

— Pero que pregunta, por su puesto que no — dijo antes de chocar su puño con el de Adrien a manera de un saludo amistoso.

La clases comenzaron normalmente, mientras Adrien hacía lo posible por mantener su cabeza en el suelo y no en las nubes.

— Creo que eso es todo — dijo la señorita Bustier despejando el pizarrón y dirigiéndose a su clase — voy a darles la siguiente media hora para que trabajen en sus proyectos, no la desperdicien.

Adrien sintió un enorme nudo en la garganta, pero la sensación fue infinitamente peor cuando se levantó de su silla y se dirigió un escalón más arriba hacía el puesto de Marinette. Él sintió dos pares de ojos clavados en él. El muchacho sabía que la hora siguiente iba a ser una tortura, con dos mujeres furiosas que a penas si querían dirigirle una mirada. Marinette comenzó a leer en voz alta la guía del contenido del proyecto, mientras que Chloe tan solo se limaba las uñas sin prestarle la menor atención.

— Tu podrías encargarte de redactar la biografía de la autora — dijo Marinette dirigiéndose a Chloe.

— ¿Yo? Ni hablar, eso suena difícil.

— Oh, por favor, puedes buscarlo en cualquier sitio de internet, ella es muy popular.

— No lo haré.

— Claro que tienes que hacerlo, no dejaré que tu te quedes con los brazos cruzados, mientras nosotros hacemos todo el trabajo. No es justo— dijo Marinette firmemente.

— No hay problema, si quieres, yo puedo hacerlo, Marinette— intervino Adrien. Al ver la mirada que le dedicó Marinette todas sus alarmas se encendieron.

— No es justo — repitió Marinette en un tono peligrosamente bajo.

— No entiendo porque es tan importante para ti ponerme a hacer esa estúpida tarea, pero si tanto te importa, puedo pedirle a la asistente de mi papá que la busque por mí — dijo Chloe arrogantemente.

Adrien se molestó al escuchar esto, pues él jamás hubiera pensado en pedirle algo tan desconsiderado a Natalie, ella ya tenía suficiente trabajo, no necesitaba que el añadiera más. Aquello era típico de la hija del alcalde.

— ¿Por qué tienes que ser así? — preguntó Marinette — ¿por qué tienes que ser tan desagradable siempre? ¿acaso te causa algún placer?

— Probablemente eso es lo que todos esperan de mi ¿no es verdad? — contraatacó Chloe sarcásticamente— todos piensan que soy una bruja, mientras que tu eres la perfecta Marinette. Pues si eso a la gente feliz, démosles lo que quieren — dijo la chica con amargura.

Chloe se levantó, tomó su bolso y sin más dejó la habitación, mientras que Marinette y Adrien la miraban estupefactos. Ninguno de ellos había esperado tal reacción. Chloe parecía irrompible, como si las palabras o críticas sobre su comportamiento no pudieran afectarla, pero era obvio que se hallaba lastimada.

— Eso también fue mi culpa — dijo Adrien de repente.

— ¿Por qué lo dices?

— Hablé con ella esta mañana, pensé que Chloe podría haber difundido el rumor— respondió Adrien sin atreverse a mirarla a los ojos.

— ¿Realmente lo hiciste? — preguntó Marinette sorprendida.

— Sí, ya te dije que yo no lo hice — dijo Adrien tomándole la mano por encima de la mesa.

— Pues por lo que vi, no creo que Chloe lo hubiera hecho, así que no te creo — dijo la chica antes de soltarse del agarre de Adrien y marcharse lejos de él.

Aquel día iba a apestar, Adrien estaba seguro de ello.

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La tarde llegó, por lo que Marinette y Alya se dispusieron a tomar el autobús hasta la casa de Jean Marat. Él padre de los niños las recibió mucho más animado que de costumbre, aunque se veía completamente exhausto.

— Estos son los documentos de los niños, y mi teléfono en caso de emergencias — dijo el sujeto mientras les entregaba un par de folios.

El primer impulso de Marinette fue mirar alrededor de la casa, en busca de señales que pudieran revelar que Maria Dupont vivía en aquel lugar, pero no encontró casi nada, ni siquiera las fotografías en las mesas de la sala de estar la tenían a ella en un papel central. Marinette se preguntó si aquello se debería a que el pobre señor Marat quería borrar el recuerdo de su esposa, o a que ella no era precisamente una persona maternal para comenzar.

— Marinette, hay alguien afuera — dijo Alya de repente — creo que vi los arbustos del jardín moverse — comentó la chica mientras hacía un lado el velo de la cortina y miraba a través del cristal.

— Ha de ser un gato callejero — comentó Marinette con una sonrisa. Ella abrió la puerta y murmuró: — ya está gatito, puedes entrar. — Chat Noir salió de los arbustos tan rápido, que bien pareció un gato de verdad.

— Oh, eres tú, vaya que me diste un susto de muerte, yo pensé que podía tratarse de un ladrón o algo parecido — dijo Alya.

— Lo siento — se disculpó Chat Noir mientras se frotaba la nuca — Ladybug fue muy específica en ese tema, tenía que evitar que alguien pudiera verme — dijo el muchacho.

— Perfecto — asintió Marinette — ahora que estás aquí, creo que deberíamos empezar.

— Pero, ¿por dónde podíamos empezar a investigar? ¿quieres revisar su armario o algo así? — preguntó Chat Noir.

— No — negó Marinette — puede que entre sus cosas encontremos información interesante, pero estoy segura de que en su mail hallaremos mucha más información — dijo la chica.

— No lo sé Marinette — negó Alya pensativamente —vi un computador de mesa, pero puede ser que ella tenga su personal consigo, bien podríamos no encontrar nada.

— O podríamos hallar muchas cosas — comentó Marinette animada.

Los tres se dirigieron al pequeño estudio, mientras que Alya mecía al más pequeño de la familia en su regazo. Marinette encendió el ordenador. Por suerte, no tenía clave de ingreso, por lo que a ella no le costó ningún trabajo encontrar la barra de las últimas visitas en internet.

— No sé que hacer ahora — confesó Marinette.

— Déjame intentarlo — respondió Alya mientras que le pasaba al bebé a Chat Noir quien parecía muy confundido y asustado ante la idea de lidiar con el niño.

Alya fue a los portales de correo que se encontraban en el registro de búsquedas, y encontró dos cuentas guardadas en el sistema. Era obvio que la primera pertenecía a Jean Marat, mientras que la segunda debía pertenecer a su esposa. Alya le dio un sencillo "Click", pero la clave no apareció en la memoria del sistema.

— Por su puesto — dijo Marinette mientras miraba con atención el espacio blanco puesto para marcar la clave. — ella no habría querido que su esposo pudiera entrar a su correo. Ella debe tener más de un secreto allí.

— ¿Qué es lo que sugieres Marinette? — preguntó Alya intrigada.

— No lo sé, no tengo la menor idea de que tipo de clave pudo haber elegido — dijo la chica.

— Creo que deberíamos concentrarnos en sus objetos personales, probablemente, allí podremos hallar una pista — comentó Chat Noir. De repente, el bebé comenzó a llorar. El muchacho lo miró con una expresión de total confusión como si pensara que lo había roto o algo por el estilo.

— Pobrecito — dijo Alya mientras se lo quitaba a Chat Noir — ha de tener hambre, ven conmigo bebé, yo te daré de comer — comentó alegremente mientras se lo llevaba lejos de allí.

— Es una suerte que alguien realmente tenga idea de como hacer lo que me están pagando por hacer — comentó Marinette mientras los dos subían a la habitación principal. Chat dejó salir una ligera risa.

— Yo creo que deberíamos comenzar por su mesa de noche— dijo Chat en tanto se sentaba a uno de los lados de la cama. Marinette lo imitó al lado contrario. Ella se dio cuenta rápidamente de que le correspondía revisar la mesa de Jean Marat, por lo que apenas vio un par de cosas que le pudieran servir de algo, el resto eran viajas facturas de gas, energía, teléfono o cosas así, pero nada verdaderamente útil.

— Marinette — empezó Chat Noir — mira esto. — dijo él mientras le pasaba una pieza de papel. La hoja apenas contenía unos trazos descuidados: París- Marsella 19hs, 13 de abril leyó Marinette.

— Es él día en el que ella fue despedida, el día en el que los ataques comenzaron— murmuró Marinette intrigada.

A parte de aquella pequeña pieza de papel, Marinette y chat Noir no encontraron mucha más información, a pesar de que miraron las veladoras, los armarios y los cajones del escritorio sobre el que se encontraba el computador. De repente, la chica miró la hora, y se dio cuenta de que ya era muy tarde, pronto llegaría Jean Marat y ellos no tenían ninguna pista verdaderamente útil, solo un trozo de papel con un par de garabatos.

Chat Noir y Marinette decidieron concluir su búsqueda de aquel día. Marinette estaba francamente deprimida, ella sabía que aquel era un trabajo difícil, y ninguno de los dos eran profesionales o tenían experiencia haciendo aquello. Ladybug y su compañero nunca habían tenido que afrontar un enemigo al que no pudieran vencer sin pensarlo dos veces, aquello era algo completamente nuevo.

— Sabes que debemos detenernos — le dijo Chat Noir a Marinette. — pronto Jean Marat llegará a casa y no apreciará darse cuenta de fisgoneamos sus pertenencias. — Marinette sabía que era cierto, pero no por ello se sentía menos frustrada.

— Tienes razón — asintió Marinette tristemente. Los dos reacomodaron las cosas de la habitación a su estado original, y salieron hacía la parte baja de la casa.

— Oh por dios… — murmuró Marinette al ver el estado en el que se hallaba la casa. Anteriormente, aquella sala de estar era un desastre, juguetes y ropa de bebé se hallaban tiradas por todos los rincones de la casa, ahora, los mismos juguetes estaban recogidos en un contenedor, los muebles habían vuelto a su estado original y los niños se encontraban jugando tranquilamente en un rincón que Alya parecía haber adaptado como sitio de juegos.

— ¿Qué fue lo que les hiciste? — preguntó Marinette en voz baja.

— Lo mismo que hago con mis hermanos — respondió Alya encogiéndose de hombros — yo tengo varios hermanos menores, y unos padres que trabajan todo el tiempo, soy una experta en esto — comentó la chica casualmente.

— Vaya — dijo Marinette aliviada.

Un sonido en la puerta les dio a entender que Jean Marat se encontraba en la puerta, listo para poner la llave en la cerradura, por lo que Chat Noir corrió hacía las escaleras, con la intención de colarse por una de las ventanas de la segunda planta.

— Buenas noches — dijo alegremente el señor Marat mientras entraba a la sala de estar. El sujeto se quedó atónito cuando vio el estado de su sala de estar — esto es maravilloso — comentó.

— ¿Realmente lo cree? — preguntó Alya muy orgullosa de sí misma.

— Sí, mi vida había sido un caos, pero creo que ahora tengo esperanza — dijo el hombre. Jean le pagó a Marinette por sus horas de trabajo, y las dos marcharon a la estación de autobuses más cercana.

— Toma esto, es tuyo, tú te lo ganaste — dijo Marinette mientras le entregaba el dinero a su amiga.

— ¿De verdad, Marinette? — preguntó Alya contenta. Marinette asintió — Oh gracias, realmente necesitaba un trabajo de medio tiempo, quería comprar lentes para mis cámaras y un par de aplicaciones para los videos.

— Eres excelente en esto de ser niñera — dijo Marinette, mucho más paciente de lo que yo jamás seré.

Marinette se despidió de Alya con un sabor amargo en la boca, lo cierto era que no había conseguido nada, tenía que pensar en una forma de encontrar la clave del correo de María Dupont, esa era la única solución. Lentamente, Marinette subió la escalera hasta su cama y se dejó caer pesadamente en ella, hasta que una serie de suaves golpes en el techo la despertaron.

— ¿Chat? — preguntó ella mientras lo dejaba pasar — ¿Qué estás haciendo aquí? — deberías estar en tu casa — dijo la chica.

— Puede ser — aceptó Chat Noir— pero prefiero estar aquí contigo, princesa.

— ¿Qué es lo que quieres? — preguntó Marinette.

— No lo sé princesa, no lo sé — respondió él mientras la miraba a los ojos. En aquel momento, Marinette fue consiente de la incómoda situación en la que se encontraban, ya que los dos se hallaban arrodillados sobre su cama, con tan solo la luz de la lámpara de Marinette acompañándolos.

— Sólo quería decirte que me divertí mucho hoy — murmuró Chat Noir. Marinette sonrió débilmente.

— Pero, gato tonto, lo que hicimos no fue divertido, era investigación — dijo Marinette.

— A mí me gustó, estar contigo es divertido, eres alguien especial, Marinette — contestó Chat Noir. Marinette sonrió, a ella le hubiera gustado creer que él decía la verdad, que en realidad lo era, pero cada día le era más y más difícil creerlo. Todo el asunto de Adrien la dejó con un feo sabor de boca.

— ¿Realmente lo crees? — preguntó Marinette bajando aún más la voz, pues estaban tan cerca él uno del otro que aquello era suficiente para que él la escuchase.

— Sí.

Chat Noir tomó cada lado de sus mejillas muy lentamente, y la besó casi tímidamente. Aquel gesto fue muy diferente al que se vieron obligados a compartir durante aquel desastre del día de San Valentín, pues este era verdadero. Marinette dudó por un par de segundos en si aceptar o no, pues se suponía que ella quería a Adrien. Sin embargo, al recordar la forma casi brusca en la que él la besó durante su última visita a la panadería, decidió que no le molestaba en lo más mínimo que Chat Noir lo hiciera, después de todo, su compañero de equipo no había demostrado más que un genuino y desinteresado interés en ella. Marinette se sentía conmovida y maravillada por la compañía que le había brindado en aquellos últimos días.

Él beso se trasformó en varios, y de allí, a una serie de caricias silenciosas que solo contribuían a fortalecer el cariño y el deseo que Marinette sentía en aquel momento.

— ¿Qué estás haciendo? — preguntó Marinette sin separar los labios completamente de los de Chat Noir.

— No tengo la menor idea— confesó Chat Noir — creo que me gustas.

— Pensé que querías a Ladybug — respondió Marinette.

— A ella no le gusto, y tu, tu eres perfecta — suspiró Chat Noir. Marinette rió ligeramente.

— No soy perfecta, minino. Yo estoy lejos de serlo. Soy impulsiva, torpe y algo insegura — dijo Marinette dedicándole una sonrisa.

— Para mí lo eres, realmente sí, mi dulce Marinette — dijo Chat Noir antes de besarla nuevamente — cuando estoy contigo, siento que las heridas se curan.

— Yo me siento especial contigo.

— Es porque lo eres, Marinette — aseguró Chat Noir muy serio — ¿yo soy especial para ti? — preguntó él.

— Sí, lo eres— respondió Marinette quien esta vez tomó la iniciativa y lo besó en los labios.

Marinette no había estado tan confundida en mucho tiempo. Por una parte, sentía aquellos besos y aquel desenvolvimiento como algo completamente inesperado, algo que nunca hubiera anticipado ni en sus más locos sueños. Si alguien le hubiera dicho que aquello iba a pasar dos días antes, no lo hubiera creído, y probablemente, lo hubiera negado. Por otra parte, para Marinette aquello parecía perfecto, casi como si todas las piezas del rompecabezas encajaran en su lugar. Chat había sido su compañero por un poco más que un año, y de alguna extraña manera, lo conocía mejor que a cualquier otra persona, pues no hay nada que cree más vínculos que arriesgar juntos la vida diariamente. Ella no le mentía, él era verdaderamente algo especial, y le estaba haciendo infinitamente fácil quererlo.

— ¿Qué es eso? — preguntó Chat Noir, mientras que Marinette por primera vez escuchaba un molesto pitido.

— Mi celular — respondió Marinette quien siguió besándolo en los labios.

— Sería mejor que respondieras — dijo él.

— No lo creo — contestó Marinette quien estaba comenzando a sentirse impaciente. Chat la tomó por los hombros y la separó delicadamente de él.

— Es en serio, princesa, sería mejor que contestaras ese teléfono— dijo el muchacho. Marinette le dirigió una fea mirada y sacó su celular, dándose cuenta que el timbre no era una llamada pérdida, sino un recordatorio.

— ¡Chat! — exclamó — tienes que irte. Ladybug me dijo que esta noche se reunirían con la jefe de recursos humanos de aquella fabrica para pedirle información acerca de las víctimas— dijo la chica alarmada.

— ¡Por poco lo olvido! — exclamó Chat Noir quien se apresuró a salir por la trampilla — me temo que tendremos que continuar esto otro día, princesa.

— Me temo que sí, minino — respondió Marinette con una brillante sonrisa en el rostro. Chat se inclinó y le dio un último y corto beso en los labios antes de perderse en la noche.

Marinette se transformó el Ladybug. Ella no se moría por salir a aquella hora de la noche, mucho menos después de aquel agitado día, pero sabía que esto era algo que debía hacer, no existía otra opción, muchas personas confiaban el ella. Marinette cruzó París hasta aquel horrible sector, y se adentró en el estacionamiento en donde encontró a Chat Noir y a los trabajadores de la perfumería esperándola.

— Mi lady — saludó Chat Noir — pensamos que no llegarías.

— Lo lamento, venía del otro extremo de París — dijo la chica mientras recuperaba el aliento. En ese momento, la jefe de recursos humanos dio un paso hacía adelante y sacó un pesado folder de su maleta.

— Tengo todas las copias de la información que me pidió — dijo la mujer. Marinette la tomó y revisó rápidamente las hojas.

— No puedo negar que me siento más tranquilo ahora que Ladybug y Chat Noir están a cargo — comentó un sujeto — ya no será tan deprimente ver aquel gigantesco espacio en el piso de arriba.

— ¿Espacio? — preguntó Marinette quien no recordaba haber visto ningún daño físico por la intervención del akuma.

— Oh sí — respondió la jefe de recursos humanos — todos los que han desaparecido se sentaban cerca de la oficina de dirección. Ahora, cada vez que vamos a hablar con el jefe tenemos que pasar por aquel gran número de escritorios desocupados, es deprimente — dijo la mujer.

Aquello llamó la atención de Marinette, parecía justamente lo que se encontraban buscando, un patrón entre las víctimas. La chica trató de no emocionarse, después de todo, aún no sabía nada acerca de ellos, tenía que esperar hasta tanto se hubiera asegurado de confirmar que aquello no era circunstancial.

— Eso es bastante curioso — comentó Ladybug pensativamente. — por ahora, me llevaré esto, Chat y yo lo analizaremos, tenemos que hallar una respuesta.

— Muchas gracias Ladybug .

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Marinette despertó con un sabor dulce en la boca. Aún podía sentir el suave roce de sus labios con los de Chat Noir, la sensación era maravillosa. Marinette sabía perfectamente que ella era una persona de emociones fuertes. Ella le había entregado su corazón a Adrien luego de un par de semanas, y de unos cuantos actos amables, por lo que no estaba sorprendida ante esta nueva reacción frente a Chat Noir, él estaba comenzando a meterse en su corazón con gran fuerza.

Probablemente, aquello no era tan malo. No era extraño que dos amigos que han vivido una serie de peligros juntos terminen queriéndose el uno al otro de una manera romántica. Marinette bajó las escaleras de su cama y se sentó en la silla frente a su computador. La chica encendió el ordenador y comenzó a leer las noticias locales, y el Ladyblog, en donde encontró una foto de Chat durante una misión semanas antes de que todo el asunto de la perfumería hubiera comenzado. Marinette no supo a ciencia cierta porqué hizo aquello, pero decidió imprimir la fotografía y recortarla.

Marinette tomó la imagen y la pegó en uno de los espacios en blanco que dejaron las fotos de Adren. Era solo una, pero ella sentía que aquello era el comienzo de algo nuevo, e importante. El rostro sonriente de Chat Noir en el papel la hizo sonreír a ella, había algo maravilloso en su expresión, era pura felicidad, y no pudo evitar sentirla con él.

— ¡Marinette! — le gritó Sabine desde el piso de abajo — si no te das prisa llegarás tarde a clase, otra vez.

Ella tenía poco menos de una hora para alistar todo, por lo que salió corriendo hacía la ducha sin lograr deshacerse de aquella sensación de caminar sobre las nubes. Marinette cruzó la calle que separaba el colegio de la panadería, entró en el patio de recreo y se sentó en una de las bancas. Alya aún no había llegado, por lo que Marinette sacó su celular y comenzó a jugar en él.

— Hola Marinette — dijo Adrien quien estaba frente a ella. Marinette apagó la pantalla del celular y le dedicó toda su atención.

— ¿Puedo sentarme contigo? — preguntó Adrien.

— Sí, supongo que sí — dijo ella dándose cuenta de que ya no se encontraba tan molesta con él.

— Yo me preguntaba si… — comenzó Adrien mientras tomaba asiento a su lado. Él no pudo continuar, pues fue interrumpido por Rose quien ahora se encontraba frente a ellos.

— Hola Marinette, hola Adrien — dijo la chica.

— Hola — contestaron.

— ¿Cómo has estado Rose? — preguntó Marinette amablemente.

— La verdad es que necesito hablar con ustedes, creo que cometí un error terrible, debo disculparme — dijo Rose.

— ¿A qué te refieres? — preguntó Marinette nuevamente.

— Yo estaba en mi club de scrapbooking el otro día, y salí algo tarde de la biblioteca, por lo que no pude evitar escuchar cierta conversación entre ustedes — dijo la chica genuinamente arrepentida — yo le conté a Juleka, no pensé que fuera un secreto, y creo que ella le contó a Kim, y kim le contó a…

— ¿Fuiste tu? — preguntó Adrien sin sonar molesto, solo confundido.

— Sí, eso me temo. Sé que hice algo muy irresponsable, que no tengo derecho de ir por ahí regando rumores, pero solo fue un comentario sin importancia, nunca imaginé que les ocasionara tantos problemas — dijo la chica.

— Yo… — empezó Marinette sin saber que decir — yo acepto tus disculpas — asintió la chica quien luego se dirigió a Adrien.

— Yo también Rose, no hay problema — asintió Adrien mientras le dirigía una amable sonrisa.

— Muchas gracias, sabía que ustedes entenderían, son las personas más amables de todo el colegio, y no quería ocasionarles problemas, realmente muchas gracias — dijo la chica antes de irse.

Los dos se quedaron sentados el uno junto al otro mientras que Marinette se preguntaba que hacer.


Hola a todos, finalmente tengo listo este capitulo, la verdad es que ya tenía una buena parte escrito, pero no sé porqué me entro tanta flojera terminarlo después de navidad, por lo que completarlo fue relativamente fácil. Sé que no es buena idea publicarlo a esta hora, porque yo por lo menos estoy en descanso de almuerzo, pero esta noche tengo planeado ver el capitulo de LB y después ir por ahí a matar unas neuronas, por aquello de que es viernes. Igual que siempre, muchas gracias a todos por los comentarios, y por las suscripciones a sus categorías, nos leemos la próxima vez.

RESPUESTA A LOS REVIEWS (lo lamento, lamento la demora, normalmente, cuando dejo tanto tiempo sin actualizar no respondo los reviews porque me da pena, pero he notado que esto no es muy bien recibido pero esta vez me voy a comerme mi vergüenza y voy a responder)

Nana: Hola, gracias por el review, jojojo no creas estoy que pienso, porque seamos realistas, si yo fuera Marinette me sentiría furiosa, como que me han visto la cara de tonta todo el tiempo, pero no hay problema, ya lo tengo resuelto en mi cabeza, muchas gracias por mi comentario.

XIMEN-ALE: hola, gracias por el review, lamento la demora, la verdad es que quería a Marinette furiosa con Adrien, no sé porqué pero cuando escribí ese capitulo quería ver eso, por eso lo hice XD

Blackoctubre: Gracias por el review, me alegra que te esté gustando la historia :D

Risu-chan: Hola gracias por el review, me alegra mucho que te esté gustando la historia, concuerdo contigo, yo también hubiera reaccionado así, la idea de Adrien era tonta, como : si la beso todo quedará solucionado y listo, pero fue una idea pésima. Jeje espero que este capitulo también te agrade.

ShadowTamerBlack Hola, woow, muchas gracias por tus comentarios, ¡Sí! Esa era la sensación que quería crear, que se ve que va ser difícil que los dos terminen juntos, y que el día des descubrimiento va a ser…. Oh, tu sabes, realmente muchas gracias por tus comentarios.

CrissNyan : Hola, gracias por tus comentarios, me alegra que te esté agradando la historia, sí…. Cuando Marinette se entere de que Adrien en Chat Noir va ser…. Ohhhh me muero por escribir esa escena.

Lulu29 Mimato love: Hola, gracias por el review, y por lo que dijiste acerca de mi historia, realmente me motiva mucho leer comentarios como el tuyo, la verdad es que es súper frustrante y súper genial ver como Marinette y Adrien corren detrás del otro sin saber las verdaderas identidades del otro, me muero por escribir la escena en este fic en que Marinette descubra la verdad XD

.9: Gracias por el comentario :D

: Gracias :D

: hola de nuevo, lamento la demora, en serio que sí, ya actualicé, porfa no me abandones, tu eres una de mis lectoras consentidas. TT_TT

ElliotVan Bureen: Gracias por el review, espero que este capitulo también fuera de tu agrado :D!

LizzieG94: Oh, mi querida Lizzie, tu y yo ya tenemos conversación. Ya sabes mi historia en otros fandoms (incluso conoces mis trapos sucios) respecto a la temática de este fic, gracias por el comentario. La verdad es que mi primer fic en cada fandom (este fue mi primer fic en este fandom) es una forma casi de manifestar como entiendo yo la serie, como entiendo el conflicto que plantea, para mi este dilema es claro en la serie, supongo, que los escritores eventualmente irán creando una atracción tanto de Marinette hacía Chat Noir como de Adrien hacía Marinette sin su identidad de LB. Personalmente, si no lo hacen no me molestaría, después de todo es una serie para niños y tal vez no quieren complicar el asunto mucho, pero para mí sería la respuesta al dilema que ellos mismos crearon. Gracias por el comentario respecto a la bella durmiente, gracias por decir aquello, le puse el corazón a ese fic, y me encantó.

Khira Yaxley: hola, ahhhh otra lectora consentida, Marichat fue mi favorita antes de escribir fics, cuando comencé a escribir fics para este fandom como que perdí la capacidad de distinguirlas por aquello de que en mi cerebro ya se redujo a dos personas así las cuatro dinámicas sean diferentes. Respecto a Chloe, jejejeje no sé si ya leíste el capitulo, pero no te lo voy a spoliar aunque sí, tienes razón, eso es algo que Chloe haría solo por molestar. Respecto a Alya, sí a mi también me gustó quería ponerla protegiendo a su amiga, no sé son un tipo de escenas que me encantan.

Nedine Seten Taisei: Hola, gracias por el review, y por agregarme a tus categorías, ni sé que decirte, sólo espero que este capitulo no te lastime los ojos, eso no sería bueno.