Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.
Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo VI. Pacto.
Elsa.
Aún no puedo creer lo que está frente a nosotros, he sido católica toda mi vida, y durante mi adolescencia leí varios libros que se supone no debía leer, y en varios de ellos tocaban a esa antigua deidad, que según la iglesia católica fue la primera en desobedecer a Dios después de los caídos. Lilith la primera mujer de Adán aquella que no quería obedecer a un hombre, y por ello se reveló en contra de Dios y fue castigada por ello, su presencia es simplemente abrumadora, supongo que es hora de aceptar que estando con Anna nunca dejaré de sorprenderme por todo lo que veré, ¿en verdad estoy preparada para esto?
- Responde humana, ¿Para que me has invocado?
Su voz aunque claramente es de mujer sigue siendo profunda, y se siente como entra en mis huesos, y hace que me tiemble todo mi cuerpo.
- Solo vengo como una humilde servidora por ayuda, necesito saber que es lo que está pasando, solo requiero información. - Dice Anna, y aunque me dijo que solo debo ver hacia el frente, siento una mirada a mis costados y me es difícil mantener mi mirada fija, más sabiendo que se supone estamos solas...
- ¿Y que es lo que estás dispuesta a dar a cambio de ello?
- Las almas atrapadas en estas paredes son todas tuyas, si me ayudas, son todas tuyas.
Los gritos se hacen tan agudos y fuertes que siento como la tierra comienza a temblar debajo mío, y escucho golpes por todos lados, solo puedo agachar la cabeza para no voltear la mirada, pero sé que en estos momentos... no estamos exactamente solas.
- Todos están tomando un bando, una guerra se lleva acabo en el infierno. - Las palabras son frías, y siento mi cuerpo temblar aún más. - Falta poco para que suba a la tierra, y arrase con ella a todos, solo los humanos son los únicos que no han tomado bando, pero te aseguro son los que más caídas sufrirán.
- ¿Que buscaban en Elin? - Siento como las palabras abandonaron mi boca, y como Anna se tensa en cuanto me escucha hablar.
- Soldados, su alma permanece en el infierno y servirá como un soldado a un bando.
Siento el aire aferrarse a mis pulmones y no dejarme respirar en lo absoluto.
Y juro que todo pasa tan rápido... solo voltee la mirada por menos de un segundo... pero fue lo peor que pude hacer.
Veo a las personas gritando en agonia, sus ojos sin vida me ven a los ojos, y siento sus manos... su frías manos aferrarse a mi, me tratan de arrastrar con ellos... no sé cuántas son... tengo tanto miedo... no puedo ni siquiera gritar siento como la voz se rehúsa a salir de mi boca y solo puedo sentir como las lágrimas recorren mis mejillas, somos arrastrados hacia dónde está Lilith, miles de garras los arrastran y a mí con ellos, no puedo hacer nada para defenderme, solo pudo ver mi destino frente a mis ojos, el fuego del infierno me espera...
Los cuerpos desmembrados son arrastrados, los cuerpos torturados, todos visten con la típica bata de hospital, pero veo el horror que vivieron en vida, y siguieron viviendo en muerte... veo como tratan de defenderse pero es inútil...
Y cuando siento que está sellado mi destino... veo el filo de un cuchillo cortar lo que me tenía sujeta, y los gritos se hacen cada vez más fuertes que siento que en cualquier momento mis oídos sangraran... hasta que todo es silencio...
Un silencio abrumador...
No sé cuánto tiempo he estado en la misma posición, pero es como si de pronto solo quedará yo...
Pero yo no estaba sola... ¡Anna!
Y es cuando puedo escuchar pequeños quejidos a un lado mío.
¡Carajo!
Me cuesta trabajo moverme, me duele todo mi cuerpo, como si me hubieran dado una gran paliza.
Y solo puedo arrastrarme hasta dónde está Anna, solo queda una pequeña veladora encendida que es lo que hace que no estemos en completa oscuridad, solo veo su silueta, pero la veo, me arrastro hasta ella... y aunque no puedo verla por completo, veo las mangas de su saco y su camisa están quemadas, sus brazos... ¡oh Dios!... sus brazos... sus brazos... están... sus brazos están en carne viva...
Ella trata de cubrirse, pero solo alcanza a cubrir sus brazos con la palma de sus manos, sus cuerpo está temblando y no tengo la menor idea de que debo hacer.
Es como si toda mi mente se quedara en blanco, y no recordará que es lo que debo hacer.
Me quito mi saco y la camisa, pongo sobre sus brazos mi camisa, pero en cuanto toca su piel da un grito de dolor...
La cargo con la mayor delicadeza que puedo.
- Mis... mis cosas...
¡No puedo creer que se preocupe por algo como eso!
Pero tengo la sensación de que si no las tomo, ella lo hará y no quiero que en estos momentos se mueva. Como puedo meto todo lo que puedo en la mochila, los libros son sumamente pesados comparados con su tamaño, y lo que hace que mi sangre se hiele es ver un cuchillo en el suelo... aunque el terminó correcto no creo sea cuchillo, sino daga, tiene el filo cubierto de algo negro, y al tomarlo siento que me quema, pero no exactamente de lo caliente sino que es como si tocara hielo seco, pero no tengo tiempo de pensarlo así que con mi saco lo tomo, pero aún con la tela alcanzó a sentirlo, así que lo aviento lo más rápido que puedo a la mochila.
Me cuelgo la mochila ni loca regresare aquí sola... aunque debo admitir que el ambiente se siente muy diferente, pero eso es lo de menos, cargo a Anna lo más delicadamente posible pero aún así siento como se tensa con mi tacto, camino lo más deprisa al automóvil y lo bueno es que las llaves están pegadas así Anna no tendrá que moverse.
Ahora lo que sigue es llevarla al hospital, sus heridas son muy parecidas a una quemadura, y se lo peligrosas que llegan a ser.
- Vamos a mi casa.
Siento el dolor en mi cuello al voltear a verla tan rápido, ella está fumando como si no pasara absolutamente nada.
- ¡Estas loca! ¡Debemos llevarte a un hospital!
Anna se sonríe... y no había notado como sus pómulos se remarcan tanto.
- Baja la velocidad que en vez al hospital, iremos a la cárcel.
Volteo al frente y el velocímetro marca casi doscientos veinte kilómetros por hora.
Rápidamente quito mi pie del acelerador, y se siente la diferencia de inmediato.
- No te preocupes, no es la primera vez qué pasa algo como esto, tengo todo lo que necesito en mi casa.
Y sé que lo que ocurrió fue por mi culpa, ella me lo advirtió.
Y por mi estupidez quedo así, así que solo la llevo a dónde quiere sin poder decir nada.
Ahora caigo en cuenta de mi error... por mi culpa ella quedo así... siento el ardor en mis ojos.
Pero una cálida sensación me hace voltear la mirada hacia mi mano, y veo su mano sobre la mía.
Llegamos en tiempo récord, le ayudó a bajar, abro la puerta con las llaves, ella no tarda en entrar.
- Entra, en realidad necesito un poco de ayuda.
Yo la sigo por el departamento y entramos a una habitación, dónde hay varios muebles repletos de frascos con hierbas y líquidos.
Y en medio de todo una mesa.
Anna toma varios frascos, de ellos saca hierbas, los pone en una especie de mortero y comienza a hacer una especie de pasta, de otro frasco vierte un líquido, y el olor que desprende es bastante penetrante.
- Necesito que me lo untes, no importa que tanto grite, tu solo úntalo.
Yo quedo perpleja, eso podría causar una infección tipo Diablo, yo ni siquiera me e lavado las manos, y ella quiere que la toque...
Pero cuando veo su rostro veo el sudor caer por su frente, como su frente está arrugada por el dolor y como parece costarle respirar.
Así que terminó por tomar la pasta, y la unto en sus brazos, los gritos retumban en la habitación, pero no volveré a fallarle, así que lo hago lo más rápido que puedo.
Y cuando terminó veo como si un gran peso le fue quitado.
- Ahora tu.
Yo me sorprendo, pero volteo a ver mis brazos, y se ven muchos moretones en forma de dedos en toda mi piel.
- Tranquila con esto mañana estarás como nueva.
Yo solo me dejo hacer, sintiendo como sus dedos acarician mi piel con mucha ternura, como si no untara una pasta sobre mi, sino que pasara solo sus dedos sobre mi piel. La sensación es tan cálida que siento el frío en mi piel una vez su tacto me abandona.
