Los paisajes que le regalaba la ciudad eran simplemente increíbles, casi no recordaba la última vez que había visitado la gran urbe conocida como Tokio; no contaba las veces que ayudó a Kyōko en la Comiket ya que ahí casi no podía ver bien lo que le rodeaba. Pero gracias todo ello a las insistencias de su novia Chitose, quien, al estar más que feliz de que la pelirroja aceptara la propuesta de vivir juntas, no se le ocurrió una idea mejor que un viaje de "luna de miel" para celebrar la osadía.
Caminaban juntas como siempre tomadas de la mano, demostrando al mundo y aquellas curiosas que no hay nada más fuerte que el amor que las mantiene unidas. Algo exagerado a mí parecer pues bien no voy a criticar pero parece más bien un acto autoritario, si bien tomarse de las manos no tiene nada de malo, ambas chicas son tan hermosas que no había mujer que las deseara, y como los celos vienen incluidos en el paquete "amor", estaba bien demostrar a quien le pertenecía esa o aquella.
─ extrañare todo esto ─ dijo la pelirroja con un aire de tristeza
─ siempre podremos volver ─ le animó su novia Chitose
Como todo en esta vida tiene un final, y claro que nada es la excepción, aquel viajecito estaba culminando como aquel ultimo paseo por esa zona tan bella. Lamentarse solo queda pues había tanto que aún no habían visto, y de seguro en Takaoka solo se le permitiría soñar. Algo que no echarían de menos seria todo ese gentío, demasiadas chicas para el gusto de estas dos mujeres.
─ quisiera llevarme un recuerdo ─ dijo Akari viendo cautivada a un pequeño edificio con una librería en la parte baja
─ no te basta con todo lo que has comprado ─ rio Chitose a lo impulsiva que podía llegar a ser la pelirroja
─ Bueno… ─ Akari bajo su cabeza y amenoró sus pasos ─ perdón Chitose, Akari solo estaba pensando en sí misma…
Chitose jalo a la chica y un beso fugas le dio, con una sonrisa enorme y un rubor en sus mejillas dijo ─ estoy siempre dispuesta para ti y solo tú, te amo Akari-chan
Akari feliz rodeo a Chitose con sus brazos y la apretó despacio en un abrazo, luego tomando su mano la guio hasta aquel pequeño edificio que antes estaba observando. Un momento pararon para ver un letrero, en él ponía "tienda de libros usados Hitotose".
─ vaya nombre ─ dijo Chitose entrando luego al local
La puerta abrieron y una campanita sonó, una chica dentro las vio e inmediatamente hiso algo que desconcertó a las compradoras. Como aquellos pájaros sobre las manos estiradas, la chica parecía estar en un trance a modo de espantapájaros.
─ bien… bie… bie ─ la pobre esclava no hacía más que temblar y balbucear
Chitose y Akari compartieron una mirada antes de lentamente darse la vuelta, lo extraño no era su fuerte y ciertamente no estaban en condiciones de averiguar qué era lo que ahí sucedía.
─ Bienvenidas ─ gritó alguien a lo que las chicas se giraron para apreciarle
Una chica hermosa de cabello largo azul apareció, hiso una reverencia a modo de saludo aunque parecía más como una disculpa, tomó a su amiga paralizada y la arrastró fuera de la sala. Enseguida volvió con la pareja limpiando su frente las gotas de sudor, un día difícil le pareció y con una sonrisa a la pareja atendió.
─ Bienvenidas a la tienda de libros usados Hitotose, ¿en qué les puedo ayudar? ─ Chitose y Akari suspiraron más tranquilas
─ Buenas tardes, quisiera comprar unos libros ─ Akari dijo lo obvio
─ ¡claro! ¿Tiene algo en mente? ─ preguntó la chica tras el mostrador apoyando sus manos sobre el mismo
─ Pues… ─ Akari echo una rápida mirada a su alrededor, no había mucho de donde escoger pues no era precisamente una gran biblioteca ─ estoy dispuesta a oír sugerencias
─ ¡muy bien! ─ dijo la chica de cabello azul y se agachó tras el mostrados ─ puedo ofrecerle estos, yo misma lo he leído y me parecen grandes obras
Akari tomó el que estaba arriba de la pila y le echo una ojeada. La historia empezaba fuerte algo que le daba ánimos de comprarlo, pero al pasar las hojas para comprobar su estado notó algo inusual; había páginas que simplemente habían sido arrancadas sin consideración a esa obra de la literatura.
─ Este… ─ Akari bajó el libro para apoyar su mirada en la vendedora
─ jejeje… ─ rio rascándose tras la cabeza ─ ¡lo siento mucho! ¡Aquí vea este! ─ dijo dándole el siguiente en la lista
Akari ya no se detuvo en las primeras páginas, sino que, directamente pasó las hojas hasta que pudo apreciar la misma historia ─ creo que será mejor retirarnos, gracias por su tiempo ─ sin duda eso era bastante raro que no le quedaba más a la pelirroja que emprender la huida
─ ¡no espere! ¡En verdad lo lamento mucho! Es solo que… es un hábito mío ─ dijo la chica disculpándose ─ ¡si quieren pueden echar una ojeada a la tienda, les prometo que la mayoría no los he leído!
Akari miró a Chitose buscando su opinión más esta solo se encogió de hombros, decidió pues hacerle caso a la vendedora ya que parecía estar muy arrepentida por sea cual sea la cosa que le había hecho a esos libros. Akari fue hacia un estante donde se veían los libros más antiguos, por otro lado Chitose solo pasaba la vista y esperaba paciente a la pelirroja, sin embargo le picó la curiosidad por saber que le había hecho a esos libros la chica de cabello azul
─ Este disculpe usted…
─ Kuina Natsukawa ─ dijo presentándose
─ Natsukawa-san, ¿Qué es lo que le sucedió a esos libros? ¿Algún problema de plagas?
─ ah jejeje… ─ rio culpable sonrojándose ─ yo me… yo me los comí
Chitose quedó más fría que la Antártida ¿Quién en su sano juicio se come un libro?, pues sin saber de dónde salen algunos tipos de leyendas, sin duda ahí se podía empezar una y algo terrorífica.
Mientras tanto Akari vagaba por los estantes ya con cuatro libros en la mano, libros que le habían llamado su atención y que gracias al cielo tenían todas sus hojas intactas. Al pasar su mano por uno de color café le llamó la atención que este no tenía tejuelo u otra descripción en el lomo, solo líneas en relieve que parecían dibujar una especie de flor. Sacó con cuidado aquel libro que en el acto empezó a esparcir una pequeña nube de polvo, soplo con cuidado de no manchar su ropa y descubrió que no tenía portada ni contraportada, solo más líneas en relieve pero que en la portada parecían dibujar un árbol moribundo.
Acarició aquel árbol de la portada llevada por un deseo que nació de su interior, cuando retiraba su mano unas letras aparecieron a la sombra del mismo. Impactada soltó el libro lanzando un grito corto.
─ ¿Qué ocurre Akari-chan? ─ preguntó Chitose desde el mostrador curiosa por saber que le ocurrió a su novia.
─ he, no… nada, Akari creyó ver un insecto
Insecto jamás, pero a la pelirroja no se le ocurrió otro pretexto pues antes debía asegurarse de que, lo que había visto escrito en el libro no haya sido producto de su imaginación. Cuando Chitose volvió a su conversación con la chica de cabello azul, Akari se dispuso a recoger el libro, así, que sin más dobló las rodillas y del suelo lo levantó, siempre con la contraportada mirándole.
─ estoy alucinado
Giró despacio como esperando lo peor y así hasta que reveló lo que antes la asustó. En la portada donde el árbol moribundo gozaba de atención, bajo su sombra un nombre que sin duda a la pelirroja impactó "Akari". Ya no resultaba lógico sentir miedo, pues aquel nombre podía ser el de la autora del libro, o el título del libro. Mas sin embargo la pelirroja había jurado no haber visto nombre alguno la primera vez que lo ojeo, pero siempre están los errores.
Con más calma lo metió en su pila sin mirar sus hojas, se estaba haciendo tarde y no había tiempo para eso. Llevó los libros al mostrador y pagó por ellos, se despidieron de Kuina y una buena tarde le desearon, pasaron por un helado y al hotel llegaron después.
Las manos de Chitose no se mantuvieron quietas, como despedida de Tokio pensó en un juego que luego llevaron a cabo. Unas risitas por aquí unas caricias por allá, un par de besos apasionados y dieron por terminado aquel día, manteniendo en mente su regreso que sería al día siguiente. .
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─ estoy agotada ─ sin duda luego de entrar en su departamento se notaba
─ Pero fue divertido ─ dijo Chitose dejando un lado el equipaje, luego vería que haría con él ─ ¿tienes hambre?
─ Un poco ─ dijo Akari rodando sobre la cama
El viaje fue ajetreado como todos los demás, casi no existen viajes placenteros o al menos no tan aparatosos. Akari estaba molida mientras se preguntaba cómo era posible que Chitose siguiera en pie.
─ voy a comprar algo ─ dijo tomando la cartera y saliendo por la puerta
Akari oyó la puerta cerrarse, eso significaba que sola se había quedado. Y, pensar le quedaba en las experiencias vividas con su novia, mientras, una enorme sonrisa se dibujaba recordando lo hermosa que Chitose se había portado con ella; claro que todo tiene un precio.
¿y ahora?
Mientras esperaba a que su novia volviera pensó talvez en leer un poco de aquellos libros que había comprado en Tokio. Se levantó de la cama y fue por la maleta, abrió y sacó una bolsa donde estaban los libros. Los lanzo sobre la cama sacándolos de su envoltura, mirándolos ya dispersos se encontró con el dilema de cual leer primero.
─ Tal vez… ─ Akari estiró su mano tomando el que más le llamaba la atención ─ Akari deba empezar por este
Agarró el más obvio, obvio porque le picaba la curiosidad saber si la autora se llamaba igual que ella o así se llamaba la obra. Acarició otra vez la cubierta y el nombre por un momento pareció destellar, parpadeando dejo esas alucinaciones pues el viaje debió estropearla demasiado
─ ¿de que tratará? ─ se dijo así misma
Con cuidado intentó abrir el libro, intentó, porque este no se abrió. No entendía que era lo que sucedía, volteando el libro una y otra vez vio que este no tenía ninguna cerradura o algo que se le parezca, al menos, no a simple vista. Intentó nuevamente, una, dos, tres veces, cada una con mayor fuerza que la anterior pero ese libro se negaba a mostrar sus secretos.
─ Akari no comprende por qué
Lo agarró a golpes contra el piso para ver si asi se despegaba, pero no cedía y más increíble era que el libro no sufrió ni un solo rasguño. Eso le dejó con la boca abierta pero regresando al punto anterior, lanzó una maldición que esperaba que nadie escuchara.
─ desearía poder abrirte ─ Lanzó el libro contra la pared, increíblemente este se abrió asombrando a la pelirroja. Alegre y emocionada se abalanzó a recogerlo para proseguir con su cometido ─ esto es una broma
Sus hojas estaban en bando, literalmente en blanco ya que las hojas no padecían del castigo del tiempo, y aquellas tan blancas como recién salidas de la fábrica. Pero volviendo a lo anterior el maldito libro estaba en blanco, nada de nada, ni un escrito, ni un garabato, nada.
─ Una compra tonta, bueno al menos Akari lo puede usar como una agenda o algo así
Salió de la habitación con aquel libro, si así se lo puede llamar, y se dirigió hasta otra donde estaba un escritorio, escritorio que Chitose usaba para su trabajo de vez en cuando. Agarro un esfero negro y con él regreso a la habitación.
─ bien veamos
En la segunda hoja ella comenzó a escribir
Lun 21/07
Querido diario
Sacudió la cabeza pues eso sería muy tonto, se supone que lo iba a usar como agenda y no como un patético diario. Al regresar la vista sobre la supuesta agenda, Akari se encontró con algo bastante raro, raro porque sobre la hoja que se supone había garabateado estaba en blanco.
─ ¿Qué? ─ se desconcertó pues había pensado que había escrito algo ─ tal vez a este esfero se le acabó la tinta ─ dijo como lógica
Dejó el libro sobre la cama abierto en la segunda hoja y fue en busca de algo que escriba. Al rato volvió con un nuevo esfero de color verde convencida de que ese si tenía tinta, pues lo había probado antes de decidirse por él.
─ Bien con este si
Akari palideció al ver letras sobre el las hojas que se supone había garabateado, su mano soltó el esfero porque esta tembló al leer lo que ahí estaba escrito
Hola
¿Quién eres tú?
Eso no fue lo que ella escribió ¿Qué estaba pasando ahí? ¿Acaso era una broma de Chitose?
─ Chitose ─ comenzó a llamar a su novia por si esta ya había vuelto y ella no lo había notado ─ Chitose ─ pero nadie le contestó
Con su mano temblorosa cogió el esfero que se le había caído, pues sintió una fuerza inmensa de arriesgarse a contestar el mensaje que, créalo o no, parecía que iba dirigido a ella
Soy Akari
¿Quién eres tú?
Se quedó mirando fijamente hasta que algo increíble sucedió. Las letras que ella había escrito fueron tragadas por la hoja hasta desaparecer por completo, como si de una trampa de arena movediza. Luego de eso un segundo más tarde emergió un nuevo mensaje
Mi nombre es Akari
