Hola! Estoy oyendo "Orange" de Lil'B, amo esa canción!

Hoy no hay muchas notas para iniciar, quizás... ¡Estoy en finales! Lo detesto grrrrrrr. Bueno, no están acá para oír mis quejas. Disfruten el capítulo.

Ni bleach ni sus personajes me pertenecen (por favor, si lo hicieran... bah, no importa) Todos los derechos a su autor: Tite Kubo


Fugaz como una estrella

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"No fue un sueño, ese beso fue real. No lo imagine, yo… ¡Oh, no! Otra vez. Voy a necesitar un juego nuevo"

Esta era la tercera taza que Hinamori rompía en la mañana, todo porque era incapaz de concentrarse en algo tan sencillo como servir correctamente el té. ¿Pero cómo se supone que iba a pensar en otra cosa? Si al cerrar los ojos se formaba la imagen de Toshiro en su cabeza y aún tenía la sensación suave en sus labios.

De no ser porque uno lo hace de manera inconsciente, la chica de seguro olvidaba respirar.

Se recargó en una de las paredes de su pequeña cocina y lentamente se dejó caer hasta terminar sentada en el piso. Tenía la cabeza hecha un lío.

Para empezar no podía negar que ese beso significaba algo… más bien mucho; sin embargo, ¿qué significaba exactamente? Y bueno, aquí entre nos, Momo nunca imaginó que su amigo de la infancia pudiera besar así, tan suave y a la vez intenso, demandante, dominante. Todo fue preciso, con una maestría tal que parecía tratarse de alguien con mucha experiencia… ¡Bah! Era imposible pensar en Shiro chan como un experto en besos por fuerza de ensayos. En cambio, ella no había sabido bien a bien cómo responder. Su primera vez fue totalmente diferente, sólo pegó su boca a la de Hisagi, y eso sí, completamente cerrada. Además él la había apartado casi de inmediato. La verdad jamás pensó que la lengua de alguien pudiera ser así de útil para algo diferente a comer un helado.

Por si fuera poco, las palabras de Hitsugaya le dejaron un hueco en el estómago desde que las recordó. "Ya hablaremos después" ¡Qué era eso! ¿Una promesa, una advertencia, una amenaza o simplemente lo primero que se le ocurrió al capitán para poder salir de allí? Y también quedaba otra cuestión, cuándo se llevaría acabo esa charla. A ella le hubiera gustado aclarar todo en el momento, pero el shock fue demasiado y apenas pudo coordinar sus movimientos para llegar a su cama.

Para terminar había una última duda rondado su mente; por mucho que tratara de convencerse a sí misma, no se atrevía a dar por sentado que Toshiro también disfrutó el beso, a pesar de haber sido él quien lo inició y profundizo.

Hinamori parecía estar hecha para el masoquismo mental.

¡Uf! Treinta minutos sin poder servirse una taza de té, la idea de un desayuno decente estaba totalmente descartada. Para colmo, debía presentarse en el primer escuadrón en menos de una hora para dar el informe de la misión junto con su capitana.

— ¡Momo, abre! — Cuando la teniente pudo dejar de lado todos esos pensamientos embrollosos y volvió en sí, la puerta de su pequeño departamento estaba cerca de ser derribada por su mejor amiga

—Ya voy—rápidamente la chica se puso en pie y fue a atender.

—¡Vaya Hinamori! Hasta que me escuchas, llevo más de 5 minutos llamándote.

—Lo siento, no te oí. —Rangiku entró y de inmediato se instaló en el único sillón de la sala, estaba bastante ofendida por haber tenido que esperar tanto tiempo afuera. Sin embargo; al ver la venda en el brazo de Momo, olvidó su enojo.

— Por cierto, cómo sigue tu mano, el capitán se preocupó y… ¿qué tienes?

— ¿De qué hablas?

—Estás rara, algo tienes.

Esto era de esperarse, Ran podía olérselas desde lejos. Quizás Hinamori sí era un tanto obvia cuando tenía alguna preocupación, aún así la chica había aprendido a ser muy discreta; mas para ser sinceros por disimulada que fuera, para Matsumoto era como si lo trajera escrito en la frente.

Seguramente terminaría enterándose, y quizás sus consejos serían útiles en este instante. La teniente de la décima división tenía muchos talentos ocultos, con algo de suerte, resolver las dudas amorosas de Momo estaría incluido en su currículum no oficial.

—Bueno, sí hay…—Nada más dicho esto, Rangiku comenzó a gritar de alegría y emocionada alzó a Hinamori en un abrazo efusivo de una fuerza tal que estuvo a punto de sacarle el aire.

— ¡Cuéntame!

— ¡Está bien! Pero primero prométeme que no vas a gritar otra vez.

—Prometo intentarlo. —Eso ya era un avance. Ambas chicas se sentaron en el sofá.

—Pues ayer, cuando regresé…

— ¡Ah, viste mi nota!

—Sí, fue un lindo detalle, muchas gracias. Bueno, ayer cuando regresé a casa, entré y él estaba aquí.

— ¡Qué, aquí adentro!

— ¡Ran! Deja de interrumpir

—Sí, lo siento. Continúa.

—De acuerdo. Sí, estaba aquí dentro, ni siquiera pude sentir su presencia. Me asusté mucho, pensé que seguía enojado por lo de su oficina— Hinamori aún se sentía mortificada al recordar ese vergonzoso momento. —Pero nada más me preguntó cómo estaba mi brazo y después…

— ¿Después…?—Rangiku estaba deshaciéndose de las ansias que sentía por saber el final del encuentro, y por el trabajo que le costaba a su amiga el decirlo, seguro era información muy jugosa. Cuánta razón tenía.

—Me besó. —Tal y como Momo temía, la reacción de su amiga fue demasiado explosiva. Una vez que Matsumoto pudo calmarse, tomo a la chica de los hombros y la vio fijamente. La expresión grave y seria de la mayor puso completamente nerviosa a Hinamori.

—Detalles querida, todos y cada uno.

— ¿Qué quieres saber exactamente? Ya has besado a chicos antes, seguro te imaginas cómo fue. —El rubor que se extendía por toda la cara de Momo sólo logró acrecentar la curiosidad de su amiga.

—Al menos dime cómo te sentiste, ¿te gustó?

— ¡Ran! —la joven respiró profundo y rendida, decidió contarle todo. — La verdad sí, pero me sorprendió muchísimo, no pensé que Hitsugaya supiera besar, de hecho me sentí muy torpe cuando puso sus manos en mi cintura y… Ay, no me hagas decirlo. Mira, nada más me besó, pero siempre estuvo claro quien mandaba de los dos.

—O sea que fue algo más cercano a segunda base y no un juego de niños. Ni yo me lo hubiera imaginado. — aún siendo su teniente, Matsumoto nunca supo de alguna chica, tal vez sospechaba de una específicamente, pero jamás tuvo confirmación de algún acercamiento que sirviera de entrenamiento previo. — ¿Qué pasó luego?

—Se fue.

— ¡Cómo!

—Así de simple, me dijo "Ya hablaremos después" y se fue.

—Vaya chica, que hombre tan complicado te has buscado, nos ha dejado sin palabras a ambas. Según yo tardaría más en hacer su primer movimiento. Como sea, tendrás que contarme todo lo que pase cuando hablen. Ahora tenemos que ir al primer escuadrón, ya se hace tarde.

La junta de capitanes fue una tortura total para la pequeña teniente. Como era de esperarse al dar su informe habló de frente al general, de pie al centro de la sala, rodeada por todos los capitanes y a menos de dos metros de Toshiro. Necesitó hacer un esfuerzo gigantesco para lograr referir todo lo visto en Hueco Mundo sin que su voz sonara como el chillido de un ratón.

Cuando terminaron de contar los hechos, Momo se sintió relativamente relajada, sólo era cuestión de esperar. La junta llegaría a su fin, con la deliberación adecuada, luego podría irse a la oficina y comer algo. Sin embargo; las cosas no salieron como esperaba, pues de un momento a otro todo se complicó hasta lo impensable.

De entrada, la desgarradura en Hueco Mundo resultó estar conectada con la ciudad de siempre: Karakura, donde también era visible y absorbía la energía espiritual de las personas. Por suerte, el ataque de Momo había afectado ambas aberturas, por lo tanto se había decidido trabajar desde el mundo humano, un enorme alivio para Himawari y su teniente; la verdad no les hacía nada de gracia regresar al arenero aquel, y menos por tanto tiempo, pues aún con el apoyo del capitán Kurotsuchi, quien había trabajado en un invento bastante útil para la ocasión, cerrar el enorme hoyo les tomaría meses.

Aún con eso, todo estaba saliendo a pedir de boca, hasta que el capitán Tori sugirió que el trabajo se dejara en manos de la división de Kidoh, cosa extraña, pues Susu y Koos parecían conocerse desde mucho tiempo atrás. Cuatro capitanes más estuvieron de acuerdo con la propuesta del capitán, incluido el líder del décimo escuadrón.

El enojo de la capitana Himawari no se hizo esperar. Ese hombre, cuestionando su capacidad y la de su teniente fue algo imposible de tolerar para Susu.

"Se supone que esto es responsabilidad del Gotei trece, entonces las únicas que haremos esta misión somos nosotras. Y si tienes dudas sobre mis habilidades o las de mi teniente, te sugiero que prepares tu espada ahora mismo"

Obviamente una amenaza tan abierta no pasó desapercibida para ninguno de los presentes en la sala, menos para el teniente de la novena división; el cual, viendo a la quinta capitana desenvainar su zanpakutoh, se colocó delante de su superior, interponiéndose en el camino de Susu, con la mano en la empuñadura de Kazeshini, listo para entrar en acción de ser necesario.

Allí fue cuando Momo perdió la compostura, al ver a su superior siendo amenazada despertó en ella sensaciones olvidadas hace muchos años. No supo cómo controlarse y a grito de "No toques a mi capitana" atacó a Shuhei con el poder de Tobiume liberado en shikai.

Finalmente ambas chicas fueron arrestadas, puestas en celdas contiguas a esperar el veredicto final.

—Lamento haberte involucrado en todo esto pequeña. —La teniente escuchaba a la perfección la voz de Himawari, a pesar de estar separadas por una pared.

—No importa, de hecho está bien, los tenientes estamos para proteger a nuestros superiores.

—Pero te veías tan seria y valiente, esto es lo más dulce que alguien ha hecho por mí. —Momo se sintió en verdad halagada por esas palabras, según ella, sólo había logrado ponerse en ridículo frente al círculo de capitanes y tenientes del Gotei trece… otra vez.

— ¿Qué pasará ahora?

—Seguramente nos quitarán la misión.—Hinamori estaba emocionada, sólo en dos ocasiones había viajado al mundo humano y le hacía mucha ilusión ver de dónde sacaba Rukia cosas tan raras y divertidas, además Ran contaba maravillas de allí. — Dudo que sea algo muy grave, y ese estúpido esposo mío es incapaz de enviarnos a prisión para siempre. Nosotros solemos provocarnos de esa manera, yo olvidé en dónde estábamos.

— ¿Su esposo?

—Sí, Koos y yo estamos casados. — La teniente no se esperaba nada parecido, pero cuando iba a preguntar algo más al respecto, Rangiku entró en el corredor donde estaban las celdas.

—Capitana Himawari, teniente Hinamori, les tengo buenas noticias.

— ¡Nos vas a sacar de aquí!

—Todavía no, pero es algo mejor… ¡Nos vamos a Karakura!

Sorprendente pero cierto. Se había decidido que la capitana de la quinta división y su teniente serían las encargadas de llevar a cabo esta misión… Más dos tenientes como protección –vigilancia según Susu- puesto que había un par de detalles extra: trabajarían de noche y durante el día su energía espiritual sería sellada por completo, al punto en que les sería difícil ver Hollows, ya no digamos pelear con alguno.

Matsumoto y Abarai se habían ofrecido como voluntarios para acompañarlas y con la aprobación de sus respectivos capitanes, el curioso equipo se conformó.

Siete horas después, una vez cumplido el tiempo reglamentario de su arresto, las dos mujeres fueron liberadas. Al exterior del edificio, esperaba el capitán Koos y la teniente Rangiku.

—No me toques, ni me hables, es más: no me mires. Y esta noche duermes en el sillón Tori. —dicho esto a su esposo, Himawari se despidió de su subordinada. —Te veo mañana en la oficina antes de salir al mundo humano, querida. Gracias por acompañarla a casa Rangiku.

Sin más las dos tenientes se sentaron en una banca que estaba a orillas del camino.

—Ten Hinamori, se ve que mueres de hambre. — ¡Sí! Ran siempre pensaba en todo, le tendió un pequeño paquete con bolas de arroz, un jugo y una pera.

—Gracias Rangiku.

—De nada. —Momo devoró los onigiris y el jugo desapareció en un parpadeo. —Oye, a que estás emocionada por la misión. Según los cálculos del capitán Mayuri, durará cerca de 10 meses.

La chica más joven casi se atora con el primer trocito de fruta. ¡Eso era casi un año! ¿Y se supone que estarían en el mundo humano tanto tiempo? La emoción comenzó a convertirse en angustia por la simple idea.

— Hinamori, Matsumoto.

— ¡Hitsugaya!

— ¡Capitán! —Toshiro se había acercado de forma tan sigilosa que las sorprendió a ambas. Por poco las mata del susto.

—Matsumoto vete a casa, yo acompañaré a Hinamori. —Momo sintió cómo las dichosas bolas de arroz amenazaban con salir por su boca disueltas en el jugo, hasta sujetó su abdomen para calmarse. ¿Los dos solos, ahora?

—Pero capitán…

—Es una orden. —Ni qué decir, Rangiku se despidió de su amiga y se fue… a buscar a Renji para ir a un bar.

Estaba atardeciendo y el clásico color naranja del Sol a esas horas jugaba con el tono de piel de la teniente durazno, haciéndolo ver más terso y besable a juicio del joven capitán, quien se sentó a lado de Momo, poniéndola de verdad nerviosa. Como no supo qué más hacer la chica se entretuvo comiendo su pera.

—Dame un poco. —Toshiro hablaba en un tono de voz juguetón, tratando, a su modo, de calmar a su amiga. Ella lo vio a los ojos y rápidamente alejó su comida de él.

—No, es mía. Rangiku me la trajo y todavía tengo hambre. —Por un momento olvidó la ansiedad provocada por la cercanía del albino.

Por su parte, él aprovechó la longitud de sus brazos y sin mucho esfuerzo alcanzó la mano de Momo y la cubrió con la suya, sujetándola con fuerza. Entonces, acercándola a sí mismo le besó la mano en el dorso para luego darle una mordida a la pera. El jugo de la fruta se escurrió entre los dedos de ambos y en una actitud desconocida hasta ese entonces por ella, Toshiro se encargó de quitarlo con un movimiento de su lengua.

Hinamori sentía como si su cuerpo se hubiera transformado en gelatina.

—Está dulce. — "Y tú estás loco"

¿Dónde estaba el Shiro chan de Momo? El tierno y gruñón. Este nuevo Toshiro era demasiado para ella… aunque, la verdad le gustaba y mucho (con todo y lo indecente de sus acciones), pero no tenía idea de cómo comportarse. —Ven aquí "moja-camas"

La mágica atmósfera se perdió por completo. ¡Cómo se le ocurría llamarla de esa forma en un momento así! Hinamori estaba a punto de reclamarle, pero toda protesta se fue muy lejos cuando él la besó. Era verdad, el jugo de la pera era dulce, pero sabía mejor en la boca de shiro chan.

De forma suave él se inclinó sobre la chica hasta casi recostarla en la banca. El calor irradiado por el cuerpo masculino adormilaba los sentidos de Momo, y con la guardia así de baja, no pudo reprimir un leve gemido, que escapó cuando la parte redondeada de su pecho se presionó contra el torso del capitán. Era la primera vez en su vida que Hinamori se sentía así, era burbujeante y delicioso; no entendía cómo ese pequeño roce, le provocaba un curioso calorcito en la parte baja de su abdomen ni por qué su respiración se hacía irregular.

Sin embargo; ella sabía que algo no estaba bien. Juntando todo el autocontrol posible, la teniente puso una mano en el pecho del capitán y lo empujó, terminando el contacto.

— ¡Qué haces!

— ¿No te gusta? —Vaya pregunta más tonta, por supuesto que le gustaba. Toshiro disfrutaba mucho ponerla en este tipo de situaciones, le parecía enternecedor.

— ¡No! ¡Digo, sí!... Ah, no es eso. Estoy confundida. Dijiste que hablaríamos y… —De pronto a Momo le fue imposible seguir hablando, y sin poder controlarse estornudó.

—Anda, vayamos a mi casa, es tarde y comienza a hacer frío. —Ambos se levantaron y Hitsugaya se quitó su Haori para cubrir a la chica. A pesar de estar en los últimos días de primavera, por las tardes aún enfriaba bastante.

—Pero…

—Deja de quejarte y camina. —Bueno, a Hinamori se le hacía más fácil tratar con este Toshiro. Obediente, avanzó junto a él.

—Gruñón. —Por fin las cosas se estaban componiendo… O eso pensó Momo justo antes de que un balón de futbol se estrellara en la cara de su amigo, quien terminó en el suelo, sujetándose la nariz y bastante molesto.

Entonces Momo la vio. Corriendo hacia ellos, venía una shinigami que no conocía. Tenía el cabello negro y aparentaba unos dieciocho años. Era bonita. La extraña se detuvo a dos pasos de donde se encontraba el estropeado capitán y su acompañante.

— ¡Toshiro! Por fin te encuentro. — Él la miró extrañado un instante, para luego preguntar.

— ¿Karin?


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Matsumoto se sentó decepcionada en el escritorio de Renji. La división seis estaba completamente vacía. De su amigo pelirrojo no había señal alguna y el capitán kuchiki solía retirarse temprano, una vez terminado el papeleo del día.

Ahora Rangiku no sabía si buscar a Kira o simplemente irse a casa. Se hundió más en la silla e impulsándose con un pie hizo que el mueble de oficina diera vueltas, parecía una niña pequeña.

¿Qué hacer?

La silla se detuvo y desde el nuevo ángulo Matsumoto pudo divisar el "espejo rastreador" usado para vigilar a Momo y a su capitana en Hueco mundo. Según su creador, el capitán de la doceava división, sólo era necesario concentrarse en la persona y así el espejo la encontraría en cualquier parte, mostrando la imagen de lo que estuviera haciendo en ese momento. Un artefacto un tanto perverso para el gusto de la teniente, pero bastante útil. Y ahora, sabiendo cómo funcionaba, la tentación era muy grande.

Se acercó a el.

Estaba absolutamente sola, nadie se enteraría de que había usado el espejo, técnicamente en este instante era capaz de espiar a cualquier persona que conociera. "¿Cómo le estará yendo a Momo con el capitán? Debería echar una miradita para asegurarme de que están bien. Sí, es mi deber como su mejor amiga… además ella nunca me cuenta los detalles"

Sentada frente al curioso espejo, Rangiku se concentró cerrando suavemente sus ojos y suministrando energía espiritual al artefacto para activarlo. Recordó la cara de Momo al momento de comer sus onigiris, luego había llegado el capitán Hitsugaya y ella se había asustado. Siempre le gustaba aparecer sin avisarle a su amiga. Entonces la mente de Matsumoto comenzó a divagar un poco. Ahora que lo pensaba, Toshiro tenía un mal hábito parecido al de Gin, de hecho era igual que Ichimaru pero al revés, sin decir nada uno llegaba y el otro se iba.

"Gin"

Genial, lo había echado a perder, tendría que empezar a concentrarse de nuevo. Ichimaru había muerto en la batalla de Karakura. Nunca vio su cuerpo, supuso que como el resto de los fallecidos en esa guerra, se había desintegrado en miles de partículas espirituales. Le dolía pensar en eso y no preguntó a nadie cómo había sido. A la fecha era un misterio para la teniente, prefería pensar que había muerto rápido, sin dolor, y por qué no, pensando en ella. Abrió los ojos muy frustrada.

Pero, si técnicamente ya no existía, ¿entonces por qué el espejo estaba funcionando? Una ligera bruma comenzaba a diciparse en el cristal. Aterrada se alejó un poco, no sabía qué encontraría. ¿Una tumba en Hueco mundo? Quizás la empuñadura o partes de Shinsou.

La imagen se hizo nítida por completo. Pero no tenía sentido.

Sentado a la mesa de un establecimiento en el mundo humano, estaba Gin, completo, tranquilo, a salvo. Sin un rasguño, como si nada hubiera pasado, bebiendo lo que parecía ser vino y vistiendo igual a cualquier mortal de por ahí.

Las manos de Rangiku se aferraron al marco del espejo con tanta fuerza que sus nudillos se hicieron blancos, le costaba trabajo respirar. No podía ser cierto, tal vez se estaba volviendo loca.

Ichimaru dejó su copa en la mesa y abriendo sus zorrunos ojos, la vio.

—Hola Ran.

Matsumoto cortó con el hilo de energía espiritual necesario para activar el espejo y la imagen se desvaneció por completo, dejando en su lugar el reflejo de ella misma, muy consternada y confundida.

Continuará.


Apreciados lectores, temo decirles que este es el último capítulo que subiré...

...

¡A que susto!. No es cierto, pero ahora estoy en finales y mi beta también, no estoy segura de poder tener el siguiente capítulo para el viernes que viene; no se preocupen, tardaré a lo más una semana extra. Si lo tengo antes prometo subirlo. Lo siento, pero prefiero tardar un poco y subir algo decente.

Ok, las notas finales de este asunto.

"Momo, Toshiro, Karin"

Bueno, a mi parecer es como bastante obvio ¿no? Y vale, yo sé que es una idea antes usada por varias personas (personalmente recomiendo leer la versión de esta situación relatada en "Frozen Peaches", es fabulosa) pero me dieron ganas de tener la mía... A ver cómo sale XD No entren en pánico esto es un HitsuHina, sólo buscamos meterle algo de emoción, por lo que también les pido que aguanten tantito si de pronto lo siente medio angst (espero que no se me pase la mano).

Oh! y Gin ya hizo su aparición... pobre Matsumoto.

Gracias a las personas que dejaron comentarios, se irán al cielo ^^: MOMO CHAPPY (alias Tobiume kabuki), LiinMomo, divprince (ya verás, aunque no es el punto central, esa cosa ayuda mucho en la trama ^^), Noa-san (gracias).

Nos leemos después. Mucha suerte.