-¿Qué se ha ido con la familia Townsend?

Estaba alucinada. El apellido no era muy común, y teniendo en cuenta la zona donde estábamos, seguramente se tratase de Jack y su familia. Pero, lo peor no era que Nimue se hubiera marchado y no estuviera en casa. Ella podía llevar mi olor, ellos podían olerme y venir a buscarme. Incluso, Nimue podría sentir un lazo entre ellos y yo, y relatarles todo lo ocurrido. El final sería el mismo. Jack le pediría a Ezra que me buscaran, seguro. ¿Me obligarían ellos a marcharme?

La voz de Duncan me sacó de mis pensamientos. Le observé detenidamente como si le hubiera crecido otra cabeza, sin saber qué demonios había dicho. Intentando controlar mis emociones, aunque sabía que él ya habría sentido que esto me afectaba, respondí.

-Lo siento… ¿Qué has dicho?
-Decididamente, esto te ha afectado. –Medio sonrió, inclinándose en el sillón-. Tenemos que hablar sobre esto.
-No quiero hacerlo ahora. Por mi parte, está todo arreglado. –Giré para marcharme, pero su voz me detuvo.
-Vamos a hablar ahora, Alice. Pasa y siéntate, por favor.
-De verdad, Duncan. No hace falta. –Ignorándome, continuó.
-¿Recuerdas cuando nos conocimos, hace cinco años? Capté el olor de otros vampiros en tu ropa. Aunque no me hace falta, te lo preguntaré de todos modos y espero una respuesta por tu parte. ¿Eran ellos?
-Sí. –Dije, alargando innecesariamente la palabra. Sabía, por experiencia, que si Duncan quería averiguar algo, lo conseguía sin importar lo difícil que ello pareciera. Decididamente, era mejor colaborar-. Conozco a los Townsend, si. Ellos fueron los primeros vampiros que conocí.
-Y tienes un lazo muy fuerte con ellos. –Intenté negarlo, pero él levantó una mano, cortándome-. Creo que Ezra te lo explicó, pero veo que no te acuerdas. Yo tengo un lazo con Nimue por ser mi hermana, con lo cual ahora tengo un lazo con Jack. Él a su vez tiene un lazo con su hermano Peter y a él te une un lazo mucho más intenso. ¿Me equivoco? Además, que al haberte convertido, mis lazos con los Townsend son mucho más fuertes y puedo sentir exactamente lo que te provoca el sólo pensar en Peter.
-Juegas con ventaja. No es justo. –Añadí esto último estando enfurruñada.
-Por eso yo me encargo de velar por el bienestar de todo el clan. –Sentenció, cruzándose de brazos. Vi en sus ojos que llegaba el momento más difícil de toda la conversación, y quise abrir mi mente para lo que fuera a decirme, pero nada me hubiera preparado para lo que escuché.

A la noche siguiente, justo después de levantarme, miré por la ventana de la habitación y sonreí. La noche auguraba buenos momentos y yo estaba deseosa de llegar al club para cantar. Hoy tocaba una noche para los vampiros, por lo que ningún humano entrometido andaría por el local buscando ser el donante de nadie.

Me duché, me puse guapa y cerré la puerta de la habitación. En la enorme casa del rancho vivíamos solamente cinco vampiros ahora que Nimue se había mudado a casa de Jack. Felipe y Duncan eran los cabeza de familia, por así decirlo. Ellos dos eran los vampiros más antiguos del grupo y por eso todos los respetábamos. Después, estaba Shantal, una bruja rubia que me había hecho la inmortalidad imposible desde que llegué a la casa. Aunque, ahora que finalmente se había dado cuenta de que su pareja era Felipe, y él la correspondía, me trataba como a una hermana. Por otro lado, estaba Ramsey.

Ramsey era alto, con el pelo castaño y unos ojos marrones increíbles. Era simpático y muy alegre, aunque también era egoísta como un niño pequeño. Particularmente, adoraba sus rabietas sin sentido. Llevaba convertido en vampiro desde hacía cincuenta años. A diferencia de mí, él se había convertido voluntariamente.

Shantal, como ya había dicho, tenía una larga melena rubia y unos ojos azules como el cielo. Como toda vampiresa, era delgada. Era un poco más alta que yo, y llevaba convertida doscientos treinta y tres años. Hasta que llegué yo, era la estrella indiscutible del Dark Secret, la discoteca/casa de donantes de Felipe.

Felipe… a él era fácil describirle. Fue el marido de Juana I de Castilla, así que muchos ya sabrían como era. Físicamente era muy atractivo, con el pelo hasta los hombros, de color castaño. Sus grandes ojos marrones irradian sensualidad y misterio. Es bastante alto, al igual que Duncan. De vez en cuando demuestra su antiguo carácter. Mujeriego, orgulloso y perfeccionista.

En cambio Duncan era todo lo contrario a Felipe. Serio, centrado y paciente. También es arrogante, gruñón y un poco quejica. Con la familia es siempre muy atento, preocupándose de que todos estemos bien. A veces, demuestra claramente que tiene quinientos años y hace que te olvides de que aparenta solo veinte. Mide un par de centímetros más que Felipe. Es bastante musculoso, aspecto que impone bastante. A diferencia de todos e igual que su hermana, es pelirrojo. Tiene algunas pecas en los mofletes, pero apenas son visibles. Su cara dulce como la de un niño embelesa a todas sus donantes.

Como no había nadie en la casa, caminé rápidamente hacia el garaje y me monté en mi hermoso y cómodo Porsche Cayman R negro que me había regalado Duncan cuando cumplí cuatro años como vampira. Había estado dos meses sin montarme en él y debía reconocer que le había echado de menos. Tenía dos hermosas líneas verdes pistacho a cada lado y la hermosa tapicería era de cuero blanco. Sin duda, era la cosa a la que más quería.

Una vez estuve conduciendo, sentí correr la adrenalina por mi sangre. Me ponía bastante nerviosa cuando regresaba al local después de estar un tiempo sin pisarlo. Era agobiante y sentía las piernas como flanes, pero una vez tenía el micrófono en la mano, me tranquilizaba. La verdad es que era una buena forma de liberar tensiones.

Mirando hacia el pasado, mi personalidad había dado un giro radical desde que era vampira. A pesar de tener toda la eternidad a mi alcance, valoraba mucho más el día a día. También debía reconocer que me había vuelto mucho más despreocupada. Sentirme mucho más fuerte me había ayudado a deshacerme de la timidez. Se podía decir, en pocas palabras, que no era la misma Alice.

Había recorrido diez kilómetros y estaba ya a pocas calles de distancia. La siguiente avenida me llevaría a una de las peores calles de toda Minneapolis, que era donde Felipe compró el "Dark Secret". Claramente, el establecimiento cambió de nombre. No sé cual tenía antes, pero tampoco es que me afecte el saberlo o no. Enseguida adquirió bastante fama entre los vampiros que frecuentaban las casas donantes, lo que generó grandes beneficios y claramente, que el lugar estuviera siempre lleno.

Entré al aparcamiento trasero, únicamente para los empleados. Saludé al guardia que había en la puerta con una sonrisa y dejé el coche en la primera plaza libre que encontré. Asegurándome de bloquear las cerraduras, emprendí el camino hacia el interior.

Lo primero que noté fue el elevado volumen de la música. Cuando me acostumbré a esa potencia, escuché con claridad la voz de Ramsey cantando "Supermassive Black Hole" de Muse. Estaba a punto de terminar la canción, por lo que dejé mi bolso en el camerino y salí a la pista, hablando con todo el que me paraba. Muchos se alegraban de mi regreso y me felicitaban por estar aquí, sorprendidos de que fuera a actuar tan pronto.

Cuando la música cesó, Ramsey me llamó al escenario y me dio el micro. Entre los gritos de júbilo que daban los asistentes logré escuchar el comienzo de "Decode", de Paramore, y sonreí interiormente ante la ocurrencia de que si seguíamos en esta línea, podríamos cantar toda la banda sonora de Twilight.

Fue a mitad de la canción cuando algo entre la multitud captó mi atención. Había una chica, obviamente vampira, con una larga melena pelirroja. Intentando no perder el hilo de la canción, me centré más en ella y quedé sorprendida cuando se giró. ¡Era Nimue! Me saludó con la mano, y le devolví el saludo. Algunas cabezas giraron momentáneamente para observando a quien miraba yo, aunque enseguida devolvían su atención hacia el escenario.

Tenía pensado pedirle al DJ que se encargara de la música, pero al ver la compañía de Nimue me quedé en el sitio. Jack y su familia estaban con ella, y miraban en mi dirección. Entonces, sentí unos ojos verdes sobre mí y faltó poco para que me olvidara completamente de lo que estaba haciendo. ¡Era Peter! Él estaba con ellos, en el local. Recurriendo a mis cinco años de prácticas, me calmé a duras penas.

"Decode" terminó y "Skyscraper", de Demi Lovato comenzó a sonar. Viendo que Shantal no aparecía por ninguna parte, supuse que me tocaba cantarla a mí también. Haciendo como si no los hubiera visto, canté para el público en general, sintiendo en todo momento la intensa mirada de Peter.

Estaba por terminar nuevamente la canción, después de dos minutos, cuando otra persona captó mi atención. Finalmente, caminé hacia la cabina del DJ y le pedí que se ocupara él de la música. Dejé el micro a su lado y rápidamente una canción de Miley Cirus se escuchó por doquier. Disculpándome a cada paso con una sonrisa, logré llegar hasta el grupo de Nimue. Mae me miraba con lágrimas en los ojos, mientras Ezra la rodeaba con un brazo. Peter había dejado de mirarme y Jack parecía enfadado. Nimue se levantó del asiento, cerrando la cortina de la pequeña sala privada. Pensé en decir mil y una cosas, pero solo se me ocurrió una pregunta.

-¿Sabe Duncan que están aquí? –Susurré, tratando de calmar las emociones que me recorrían. Nimue agachó la cabeza, sin responderme-. Oh… Lo sabe. ¿Verdad? Claro, claro que lo sabe. Sabía que vendrías acompañada y a mí no me dijo nada.
-Te habló de lo importante. –Como si me hubiera abofeteado, la miré.
-¿Y esto no era importante? –Cerré los ojos, cogiendo aire. Más calmada, continué-. Pienso que al menos, me podrías haber avisado para que no me comiera media canción cuando los viera.
-Temí que si te lo decía, no vendrías a trabajar. –Me respondió, calmadamente-. Yo no le pedí a Duncan que no te dijera nada. Él ha decidido por libre lo que quería contarte. –Sonrió-. De todos modos, ¡Dios bendito! ¡No sabes lo que me alegro de verte! –Sin previo aviso, me abrazó, prácticamente rompiéndome las costillas-. ¡Dos meses! ¡Dos largos meses!
-Nimue… me asfixias. –Me quejé, sonriendo. Ella se puso a llorar, y escuché de fondo los sollozos de Mae-. ¿Podéis dejar de llorar? Si lloro yo, tendré que ir al camerino a maquillarme de nuevo.
-Han sido dos meses muy largos. –Finalmente Nimue me soltó, secándose las lágrimas-. ¡Fijate! Te has cortado el pelo…
-Era muy largo.
-… y tienes otra cara… -Bufé-. Es tu expresión. Pareces… ¡Dios mío! ¿Quién eres tú y que has hecho con mi Alice? Porque –se giró hacia los Townsend- esta no es Alice de la que os hablé.
-Estoy contenta. ¿Es algo malo? ¡Argh! Ni siquiera sé como estoy. Sorprendida, alegre,… Hace cinco años que no les veo. De verdad… ¿Y Milo? ¿Mi hermano ahora es un vampiro?
-Puedo decir lo mismo de mi hermana, Alice.

Respondió el aludido, sacándome la lengua. De pronto, unos fuertes brazos me cogieron por detrás y me levantaron. Emití un grito, y la risa de Ramsey llenó la estancia. Por un momento, pensé que Peter se levantaría y tendríamos una pelea, pero la mano de Nimue le detuvo a tiempo.

-¡Suéltame, gabacho! –Dije, entre carcajadas.
-¡Mira lo que me ha llamado esta yanqui, Nimue! ¿Te lo puedes creer? –Replicó, sujetándome con más fuerza-. La retaco me ha llamado gabacho. Ahora me debes dos canciones, mon amour.
-Tú me has llamado yanqui, así que lo dejamos en una canción solo. –Giré la cabeza, para que me viera sacarle la lengua-. ¡Suéltame!
-¡Ouch! Los buenos modales de esta señorita murieron.

Añadió, mirando a los Townsend. Milo y Jack reían a carcajadas, mientras Ezra y Mae lo hacían por lo bajito. Peter, al igual que Nimue, se mantenía completamente serio. Supuse que no le agradaba nada estar aquí. El pensamiento me quitó levemente la alegría, pero recordé la frase de Ramsey y me preparé para contraatacar.

-Oh… Disculpe mis modales, gentil señor. ¿Sería usted tan amable de depositarme delicadamente en el suelo?
-¡Queréis dejarlo ya! Ahora recuerdo porqué he estaba tranquila con Jack.
-No te enfades, Nimue. ¡Oh, Hannah Montana! Tendrías que estar bailando, Alice.
-Sabes que odio esta canción. –Gemí, cruzándome de brazos. Me pensé darle una paliza solo por la expresión de escepticismo que Milo y Jack tenían pintadas en la cara.
-¿Por qué? ¿Acaso no tienes lo mejor de los dos mundos? –Preguntó, con una sonrisita de arrogancia.
-Mira, vaquero. –Sonreí inocentemente-. Yo bailaré esa canción cuando tú bailes "Single Ladies".
-Ni muerto. –Dijo, totalmente serio.
-Lástima. Amo a los hombres con mallas. –Me reí ante su cara de espanto-. Además, nunca he visto a un vampiro con mallas. No sería mala idea que tú fueras el primero, honey.
-Sigo pensando que ni muerto bailaré eso.
-Entonces, como interrumpiste el encuentro… -Me giré hacia Ezra, quien me miraba sonriente-. Debo volver al trabajo. Pero como tenéis a Nimue y ella sabe donde localizarme, no hay problema.
-Te esperaremos aquí sentados, Alice. –Dijo Mae, con una sonrisa.
-Ha sido un placer verte de nuevo. –Añadió Ezra. Shantal apareció abriendo la cortina y dándome un micro.
-Querida, es hora de dar espectáculo.