Holaa a todoss otra vez! Este es el capitulo 6, aquí me porto mejor ejeje, espero que esteis disfrutando de la historia así como yo he disfrutado escribiéndola y editandola. Se que soy pesada pero gracias por pasaros a leer y dejar un comentario. Me encanta que deis opiniones y vuestras impresiones, muchas veces me ayuda a mejorar la historia. Así que no seáis tímidos y dejad un comentario si os gusta la historia.

Disclaimer: el mentalista no es mio, no more coments.

-¿Jane? dijo suavemente mientras encendía la luz del salón.

-El mismo.¿Dónde te habías metido? Pensé que te había pasado algo malo cuando llamé y no me abrías así que force la puerta.-respondió encogiéndose de hombros ante la mirada desconcertada de la agente que seguía llevando el arma-Traigo comida-sonrió alzando la bolsa. Ante eso Lisbon no pudo mas que sonreír. Le enternecía que se pusiera así de protector con ella.

-Dime que es sopa-le suplicó sentándose a su lado mientras posaba la pistola sobre la mesa de café, Jane alzó las cejas haciéndole entender que había acertado. Le encantaba que supiera lo que quería y cuando lo quería. Jane no podía dejar de mirarla mientras ponía la mesa,Mikel tenía razón era la cosa mas sexy que había visto jamás. Dedujo que había estado durmiendo y no le dió tiempo a cambiarse. Gracias a ello pudo observar una vez más su belleza y ahora no había nadie ni nada que se interpusiera entre ellos.

-Estas muy..-pensó el adjetivo que diría por un momento-guapa.-Lisbon paró en seco por un momento pero enseguida siguió colocando servilletas, vasos y bebidas. Por una parte se sentía halagada pero por otra decepcionada. Ya estaba acostumbrándose a ello cuando Jane apareció por detrás sorprendiéndola

-¿Te ayudo con algo?-dijo arrimándose a ella para coger el plato que la mujer no lograba alcanzar por su baja estatura,con este movimiento la zona pélvica de Jane y el trasero de Lisbon entraron en contacto. Jane había deseado esto desde que descubrió la prenda tan erótica que llevaba, cientos de veces se le había quedado mirando, Lisbon tenía un culo tremendo y bien trabajado. Las mejillas de Lisbon estaban ardiendo, entre lo que dijo antes y esto no sabía que hacer. Estaba confusa; en el prostíbulo actuaba fríamente con ella y ahora solo quería estar mano a mano. El se retiró y todo volvió a la normalidad.

Tuvieron una cena agradable, Jane le informó de que Minelli le había dado unos días para recuperarse y hablaron de cosas triviales. Hubo muchas miradas tímidas por parte de ella pero fieras por la parte de Jane. Le fascinaban sus hermosos ojos verdes,inconscientemente se fue acercando a ella por encima de la mesa .Ella sabia donde iba a acabar eso y lo estaba deseando pero en un lugar de su mente también quedaba algo de resentimiento. No tuvo tiempo de echarse atrás Jane la beso suavemente al principio,saboreando sus labios,otra de sus partes favoritas. Si tuviera que escoger lo mejor de su cuerpo no sabría porque ella simplemente era perfecta. El beso se tornó mas intenso y sus lenguas se peleaban en una lucha por el control, se mordían y succionaban sus labios. Ambos comenzaron a excitarse,el beso les estaba sabiendo a poco,necesitaban mas el uno del otro. Notando las carencias se separaron. Se miraron a los ojos,la ojiverde intentando saber si Jane iba en serio y este si podía continuar. Al no ver ninguna señal de arrepentimiento Jane la agarró y la colocó en la encimera,mientras tanto Lisbon enlazaba sus piernas alrededor de la su cintura y colocaba las manos entorno a su cuello,se resintió por un momento,con una herida reciente en el antebrazo un movimiento de ese tipo no estaba permitido. Jane al instante notó su gesto de dolor y paró todas sus elucubraciones. Se suponía que estaba allí para cuidarla,¿como habían llegado a esa situación?Era una pregunta retórica porque el por supuesto que sabia la respuesta,había caído en la tentación como un oso en la miel. La bajó de la encimera y Lisbon supo que ese momento había finalizado,se lamentaba profundamente de haberse quejado. Momentos como el que acababa de vivir se repetían cada mil años y ella lo había echado todo a perder y lo peor era que había sido sin querer. ¡Maldita herida!Estaba cabizbaja,sin querer mirarlo a aquellos espejos azules como el mar que eran los ojos de Jane. Se resignaba a pensar que eso había sido todo. Jane le alzó la barbilla aunque ella miraba a otro lado.

-Hey, ¿te encuentras bien?-intentando conectar con sus ojos.

-Solo estoy agotada,han sido muchas emociones para un solo día-se lamentó de la posible interpretación que podría hacer Jane de esa frase pero tampoco es que le estuviera mintiendo.

-¿Y tu brazo?

-Pss mañana estará mejor-le dirigió una sonrisa derrotista.

-Muy bien,pues me quedo en el sofá a dormir. Espero que no te importe.

Echó a andar hacia el sofá dejando a Lisbon plantada con cara de asombro,pero viendo sus intenciones fue tras el con rapidez.

-Pues si me importa. Jane tu tienes tu casa, además estoy bien.

-Ya lo se-sonrió encantadoramente una vez mas-que ingenua eres, no te estaba pidiendo permiso,era una afirmación-ya había llegado a su destino y estaba sentándose.

-Ya veo que no vas a cambiar de opinión-se quedo con los brazos en la cintura viendo como su invitado se acomodaba en el sofá-te traeré mantas.

-Gracias.-Jane comenzó a cerrar los ojos y después de unos 10 minutos bajó Lisbon vistiendo el jersey de su hermano y con las mantas en las manos pero este ni siquiera se dio cuenta cuando lo tapó pues estaba en el mundo de los sueños.

Al día siguiente se levantó tarde. Era un lujo que pocas veces podía concederse. Le dio un repaso mental a lo que había pasado el día anterior y recordó que Jane estaba en la planta inferior durmiendo. Se levantó y tras ponerse las zapatillas de andar por casa bajó las escaleras para hacerse el café matutino y desayunar como Dios manda, otra de las muchas cosas que usualmente no podía hacer. La lista era larga: cocinar algo casero, limpiar la casa, poner la lavadora, salir a dar un paseo... Se le ocurrió que haría algo de eso después de desayunar y echar a Jane. En ese mismo instante reparó en el sofá vacío y las mantas apiladas cuidadosamente dobladas. Mentiría si dijera que no se desilusionó, esperaba pasar un poco mas de tiempo con el antes de que se marchase. Mirándolo por el lado bueno no tendría que echarlo ella cuando realmente no quería que se fuera.

Desayunó rápido y cogió los productos de la limpieza y programó el estéreo. Se le hizo ameno limpiar, lavar, tender y planchar la ropa e incluso lavar los platos, que era lo que más le disgustaba, al ritmo de la música, entre bailes y tarareos. Entre canción y canción logro escuchar el timbre de la puerta y corrió a apagar el aparato. Sonrió detrás de la mirilla al ver a su consultor favorito tras la puerta, cargado de bolsas de la compra. Abrió y enseguida cogió con el brazo sano varias bolsas para aligerar la carga para ponerlas en la encimera de la cocina.

-¿Para qué es todo esto?

-Pues comida, ya sabes, para almorzar. Se que hace tiempo que no haces comida de verdad y he pensado que te vendría bien unas clases de cocina. Me gusta lo que has hecho con la casa, estaba hecha un desastre.

-Gracias pero no deberías haberte molestado, de hecho iba a comprar en el supermercado ahora mismo. No se si tomarme a mal lo de las clases, soy mejor cocinera de lo que crees y mi casa no estaba tan mal, solo es que no tenia tiempo para ella, ni siquiera lo tengo para mi.

-Eso ya lo veremos. ¿Qué tal un poco de música?- se acercó rápidamente al aparato seguido de una Lisbon temerosa de que descubriera la música que le gustaba. Para ella era una cosa muy intima y le daba vergüenza que el lo supiera, no casaba con su carácter de poli dura.

-¡No,Jane!- demasiado tarde. La misma música insinuante comenzó a salir de la radio ante la sonrisa de Patrick. Sabia de antemano que tipo de música le gustaba, al igual que le encantaba bailar por la casa y que ella no quería que nadie supiese su secreto.

-Si no recuerdo mal, es la misma canción que la del prostíbulo- Lisbon estaba de brazos cruzados aun con la camiseta ancha de su hermano y no pudo evitar pensar en una niña pequeña enfadada.-Vamos Lisbon, no seas así,¡ vamos a cocinar!-Lisbon hizo un mohín y se alejó hacia las bolsas, empezando a sacar su contenido y colocarlo en los muebles ordenadamente mientras tarareaba la canción. ¿Será posible que Jane haga lo que le da la gana hasta en su propia casa?

-Creo que te has pasado comprando. Tengo mas comida de la que crees-dijo sin mucho convencimiento.

-¿Estas de broma? Hasta los mendigos tienen mas comida que tu en tu casa, he estado espiando la cocina mientras dormías y ni siquiera tienes té, eso es imperdonable. Solo vives a base de café- ella rodó los ojos, era verdad pero no tenia tiempo para hacer esas cosas, cuando llegaba del trabajo solo quería pegarse una ducha y dormir.

Unas horas mas tarde ambos estaban acabando de meter la bandeja de pescado con patatas. Se compenetraban para cortar, pelar, lavar y limpiar lo que el otro ponía. Hacían un magnifico equipo tanto en la cocina como en el trabajo. Esta reflexión le llevo a preguntarse como serian en la cama y no pudo evitar morderse el labio, como siempre hacia cuando pensaba en algo que no debía.

-¿Estas pensando en algo sucio, Lisbon?

Esto dejó a la morena en shock, ¿cómo podía saber en lo que estaba pensando? Al final iba a ser verdad que era mentalista.

-¿Qué? ¡Por supuesto que no!-dijo con voz aguda. Sacó la botella de vino que había comprado Jane, su favorito.

-Voz aguda, he acertado¿Era conmigo?- sonrió, le encantaba ponerla nerviosa.

-¡No!- Ahora Lisbon sacaba una copa y se servia, le dio un sorbo saboreando la textura, el dulce toque de las uvas y el alcohol juntos. Era sensacional.

-Acerté otra vez. - el horno sonó anunciando el fin de la conversación y el inicio de una deliciosa comida. Lisbon negaba con la cabeza, frustrada.

-¿Porque crees que el mundo gira entorno a ti?

-No es que lo crea, es que es así-por favor ¿Se puede ser mas arrogante? A Lisbon la conversación le estaba empezando a molestar.

-No, no es así como funciona el mundo.

-Es verdad, es tu mundo el que gira entorno a mi- Sonrió encantadoramente como solo el sabe hacerlo.

-¡Cállate!-dijo rodando los ojos mientras una sonrisa apenas se escapaba de sus carnosos labios.

Esto es todo amigos! Ya sabéis, para poner un comentario hacer click en el botoncito de abajo. Bye!