Ni Bones ni sus personajes me pertenecen son de Fox, Hanson y Reichs...
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- Tenemos los resultados de la biopsia, agente Booth- le informó el médico a la mañana siguiente.
Booth casi en un reflejo buscó la mano de Temperance, ella en respuesta la apretó con suavidad a la vez que le sonreía con confianza y sus ojos expresaban que todo estaría bien.
- Adelante, dispare- le dijo Booth con seguridad.
- Como habíamos anticipado el tumor es benigno, completamente encapsulado, los bordes son limpios y no hay ganglios afectados, los síntomas era por compresión y no impregnación; puedo afirmar con casi total seguridad que mortificará a esta bella joven por muchos años más – terminó con una sonrisa el médico.
- Lo sabía, lo sabía, las estadísticas lo decían – repetía una y otra vez Brennan abrazándose a Booth.
- Todo está bien, tranquila, Bones.
- No indicaré realizar ningún tipo de terapia complementaria, pero me gustaría controlarlo con tomografías mensuales los primeros seis meses; en cuanto a su reacción a la anestesia, pensamos que se debió a alguno de los fármacos y la duración de la cirugía, indicaré un par de estudios para intentar determinar cuál de las drogas causó el efecto aunque probablemente no podamos determinarlo. Su recuperación física será completa, no más de dos meses de cuidados y podrá volver al trabajo con normalidad.
- ¿Y la amnesia?- preguntó Booth captando la tensión que su pregunta dibujaba en el rostro de Temperance.
- Como le dije anteriormente no podemos precisar cuanto tardará en recuperar completamente la memoria, puede ser cuestión de días, semanas o meses; pude recuperarla paulatinamente o de golpe. La última TAC no muestra alteración estructural o vascular de las regiones temporales, debería ser capaz de recordar sin ningún problema. De todas maneras le aconsejo no esforzarse, deje que las personas, hechos y conocimientos vuelvan a usted, no apresure el proceso. Nuestra mente es muy compleja, a veces bloqueamos involuntariamente ciertas regiones para evitar enfrentarnos a una realidad en extremo dura o adversa a nuestro gusto, le hará bien continuar con su terapia con el Dr. Sweets, aún cuando se muestre reticente a ello. Me gustaría dejarlo en observaciones unos días más, quizás tres o cuatro y podrá irse a casa.
Era bueno saber que su enfermedad no tenía complicaciones pero la amnesia lo estaba matando, cada minuto al lado de Bones era una tortura, quería besarla, abrazarla, decirle que la amaba pero no se atrevía, ella jamás había mostrado, concientemente, tener un vínculo más allá de la amistad con él. Si tuviera el valor se lo preguntaría pero no lo tenía, y esa sensación de cobardía frente a sus sentimientos por Brennan no le resultaba extraña, era como parte de él, como si estuviera acostumbrado a esconder su corazón cuando ella estaba cerca, como si decirle que la amaba la alejaría de él para siempre. Tembló de pánico ante esa perspectiva.
- ¿Tienes frío? – preguntó atenta Temperance.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Serías sincera conmigo?- preguntó con preocupación Booth.
- Claro Booth, a ti no puedo mentirte, parece que supieras lo que pienso antes que yo misma lo sepa.
- ¿Me dejarías?
La pregunta tenía muchos objetivos, muchos caminos, pero una sola respuesta. Habían pasado cinco años desde que se conocieron, cinco años llenos de miedos, pesares, traiciones, reencuentros, pérdidas y logros, pero en el inconstante correr de su vida, Temperance había encontrado un único sostén, Booth. Su vida profesional ahora tenía otro rumbo, no eran antiguos esqueletos enterrados bajo toneladas de tierra muertos de causas naturales su misión principal, su trabajo central ahora eran víctimas del odio, de la venganza, del sinrazón, eran rostros que exigían justicia y Booth le había dado esa posibilidad; pero era en lo personal, en lo que Brennan más sentía la presencia de Booth, había recuperado a su familia, había descubierto que tenía otra, había aprendido a creer en su capacidad de responder a impulsos vitales como una persona y no como una autómata que intenta evitar el dolor de sentir al otro por miedo a perder y había aprendido a amar, había descubierto que el amor no es una mera señal cerebral, es mucho más, es fe, es poder, es, en última instancia, la verdadera rueda de ese universo que ella se esmeraba en explicar molécula por molécula, átomo por átomo. La Temperance Brennan de hace cinco años atrás, cinco días atrás pensaba que todo tenía una explicación científica, pero su propia hipótesis se había visto desmoronada cuando después de pasar horas al lado de aquella cama de hospital, se había encontrado a sí misma diciéndose que nada valía la pena, nada si él no estaba en este mundo. Él era la fuerza que la hacía querer convertirse en una mejor persona, una mejor mujer.
- ¿Tienes que pensarlo tanto Bones?- preguntó afligido Booth.
Ella le sonrió plenamente y contestó:
- Nunca dejarías que me alejara, desecharías todas mis lógicas y encontrarías una que me convenciera para quedarme.
- ¿Te obligaría?
- Dije… me convencerías.
- ¿Significa eso que gano seguido nuestras peleas?
- Nosotros no peleamos debatimos y no, por lo general gano yo – respondió con orgullo Brennan.
- ¿Por qué?
- Mis respuestas tienes fundamentaciones científicamente irrefutables, baso mis opiniones en hecho comprobados no en meras observaciones… aunque tú eres bueno en ello.
- ¿En observar?
- Desde que nos conocemos siempre… tú y yo nos complementamos… yo soy buena con la ciencia y tú con las personas, es tu fuerte, tu poder y aunque ningún experimento científico lo respalde me has demostrado que realmente eres bueno con la gente…
- ¿Bueno?
- Booth – replicó con exasperación Brennan – Este es el mejor ejemplo que puedo encontrar, intento decirte que sabes como tratar a las personas, como escucharlas, comprenderlas, eres bueno estableciendo relaciones, eres buen padre, buen amigo, buen compañero, sabes como pararte frente a otra persona y lograr que sea mejor, logras un cambio, lograste un cambio en mí.
- Creo que lo lograste – respondió conmovido Booth – digo, explicarme por qué soy bueno, pero no creo poder convencerte de nada, si te alejaras, ¿qué debería decirte para que te quedes? No soy hombre de ciencias.
- Lo hiciste una vez - respondió Brennan en un susurro. Booth la interrogó con la mirada y ella contestó – Me convenciste de que el amor es un milagro al que todos estamos destinados, me convenciste diciendo que romper las leyes de la física, nos acercaba a ese milagro, me dijiste que amar, que la felicidad basada en otra persona, valía la pena y me lo probaste cientos de veces en estos cinco años, jamás vi una falla en tu teoría. Si pudiste desechar mis teorías más audaces con solo hablar, sé que encontrarías una manera de convencerme de no dejarte, en parte porque no podría.
Las lágrimas escapaban de los ojos de ambos, en algún momento de aquel discurso, se habían tomado de las manos y así estaban, como tantas veces antes, uno frente al otro con la oportunidad de hablar, de enfrentarse a sus sentimientos pero alguien golpeó a la puerta:
- Buenos días Seeley, Temperance – saludó con entusiasmo Ángel- Sé que es algo temprano pero Max venía a traerte unos papeles y decidí venir con él, mira lo que te traje – anunció con alegría dirigiéndose a su nieto.
- ¿Pie? – intentó parecer interesado Booth.
- Acertaste. Max sube en un minuto, pero empecemos.
Sacó platos y cubiertos de una bolsa y cortó varias porciones, su nieto lo miraba incrédulo, había tenido la oportunidad ideal, podría haberle preguntado a Bones si estaban juntos o haberle dicho lo que sentía por ella pero no pudo, y no era la primera vez que alguien interrumpía esa tensión entre ellos, estaba seguro, casi podía recordar la cara de un chico que lo había interrumpido varias veces antes, alguien en quien le dolía pensar; pero ya analizaría eso luego, ahora debía reprimir el enorme deseo de echar a su abuelo de la habitación y retomar la conversación con Brennan pero viéndola alejarse de él, retraerse, se dio cuenta que el momento había pasado, en ese instante su abuelo le tendía a la chica un pedazo de pie.
- A ella no le gusta el pie – dijo Booth con certeza.
- ¿Lo recuerdas? – preguntó asombrada Brennan.
- No, pero lo leo en tus ojos – respondió guiñándole un ojo a Temperance estremeciéndola al hacerle recordar sus palabras.
- Gracias ángel – respondió coin cortesía ella – pero Booth tiene razón, no me gusta el pie.
- ¿Saben? Ustedes se conocen más de lo que logré conocer a tu abuela en 50 años de casados. Es un buen comienzo – dijo el hombre con una sonrisa –Es un buen comienzo…
