Ella analizaba demasiado todo, él sólo vivía. Vivía y sentía sin esa intelectualidad que solo logra la desesperación de quien la utiliza. Y así, sin tener nada que ver uno con el otro, se encontraron, porque acaso para eso andaban en este mundo.
Éramos novios. Sí, novios. En este mundo solo existíamos él y yo. Y eso me bastaba. La vida para nosotros no podía ser más feliz, él me hacía sentir muy especial. Cada vez que estábamos juntos nos la pasábamos de maravilla. Terry me hacía sentir querida y amada. El tiempo pasaba tan rápido cuando estábamos juntos, tan rápido que hoy cumplíamos cinco meses de noviazgo.
No voy a mentir, nuestra relación no era perfecta. Pero, ¿acaso existirá un noviazgo que sea todo miel sobre hojuelas? No lo creo. O al menos yo no sé de uno. Eran esporádicas nuestras peleas, la mayor parte del tiempo nos encontrábamos felices, pero cuando teníamos diferencias o nos molestábamos, Dios bendito, agárrate porque esto se va a descontrolar.
Nunca salieron palabras obscenas de nuestras bocas, y en ningún momento me levantó la mano. Solo peleábamos y discutíamos por cosas sin razón, las cuales a veces se hacían grandes porque yo no quería dar a torcer mi brazo y reconocer que me había equivocado. O porque le dejaba de hablar. Sí, me ponía en mi papel de mártir. Muchas veces me iba en medio de una pelea. Creo que era tan infantil de mi parte, pero es que Terry me hacía rabiar. Ese hombre hacía que experimentara sensaciones a grandes escalas.
Con el paso del tiempo entendí que si seguía tomando esas actitudes lo alejaría, así que me aplaqué. Lo amaba y me dolía el pensar que podíamos terminar. Sé que él se sentía igual. Así que mis dramas fueron bajando.
-Si alguien me hubiera advertido lo que dolía el amor, hubiera evitado enamorarme de ti. Pero, ¿a quién quiero engañar? Es mentira, porque de todas formas te habría amado igual.- Había dicho Terry luego de una discusión. Ese día nos habíamos abrazado durante mucho tiempo. Prometimos no enojarnos de nuevo, pero tengo que admitir que muy dentro de mí me gustaba enojarme con él.
¿La razón? Las reconciliaciones que teníamos.
La primera pelea que tuvimos fue por culpa de su compañera de canto; Susana. La chica había estado insistiendo en ensayar toda la semana con Terry. Al principio no me quejé, pero esto se excedió cuando le dijo a mi novio que quería que los sábados y domingos lo pasara con ella para componer canciones.
Maldita perra arrastrada. No dije nada. Volví a callar, esperando a que esta gata atacara de nuevo para ponerla en su lugar.
En aquella ocasión yo me encontraba de visita en lo de mi abuela, que para desgracia mía, estaba a una hora y media de distancia de nuestras casas. Mamá y yo preparábamos una tarta cuando mi celular sonó.
Terry G.
Preciosa estamos componiendo una canción, me apresuraré
Para cuando llegues, pueda robarte un rato.
Necesito verte. Te extraño amor.
Candy W.
Yo también te extraño y ya quiero verte.
Prometo no tardar.
Y cuídate.
Terry G.
Preciosas no tienes nada de qué preocuparte.
Sabes que te amo con toda mi alma y nunca
Haría nada para lastimarte.
Te amo.
Candy W.
Lo sé. Te amo.
Decidí que no era el mejor momento para enojarme con él. Así que no insistí. Mamá me miró de reojo. Con la tarta de manzana en mano se volteó y me sonrió.
-¿Qué ocurre Candy?-
-Nada-
-¿Y por ese nada estás con el ceño fruncido?
-Terry está ensayando con Susana- dije como si nada y fui directo a la nevera para meter la tarta.
-¿Otra vez?-
-¡Mamá!-
-Entiendo pues, mira hija, tienes que aprender a confiar en él-
-Y lo hago, en la que no confío es en esa-
-Y con toda razón cariño, debes saber que hay coscolinas que no entienden que un noviazgo es de dos, no de tres. Esa muchachita no ha puesto los pies en la Tierra y te puedo apostar a que está haciendo todo esto para separarlos-
-Mamá ¿acaso crees que no lo sé?-
-Pues te lo recuerdo, mira, sé que quieres irte pero debemos estar un poco más con la abuela. A las dos de la tarde nos regresamos y después te puedes ir al centro comercial con tus amigas a comprar algo, ¿cómo vez?-
-Tu idea me parece genial mamá- una gran sonrisa se extendió por toda mi cara al comprender las intenciones de mi adoraba madre, la abracé y le di un beso. Le daría una sorpresa a Terry.
El tiempo pasó lento, pero pasó. Así que ahora nos encontrábamos en dirección a casa. Mis padres iban platicando, mi hermano por fortuna se había quedado con la abuela Martha, ¿la razón? La desconozco completamente. Pero era un enemigo menos. Mi madre le dijo a mi padre que me dejara en el centro comercial porque me reuniría con mis amigas para ir de compras.
Cuando me dejaron en el centro comercial no perdí tiempo, me fui directo al sitio de taxis y le di la dirección de mi novio. Debo aceptar que estaba nerviosa, no sabía lo que podía encontrar en casa de Terry. Eliminé los malos pensamientos y me concentré en el camino. Cuando llegué a su casa, noté que estaba el coche de Susana. Pagué el servicio y me bajé.
Dudé frente a su puerta. Debí avisarle. Una risita nada masculina del otro lado de la puerta me alertó. Pegué el oído a la puerta pero solo se escuchaban como murmullos. ¡Otra risa! Definitivamente esa no es la risa de Terry. Me quise halar mis cabellos, pero quedarme pelona no era la mejor opción en estos momentos.
-¡Oh Terry! Déjame ayudarte a limpiarlo, pero debes quitarte la camisa-
¿Qué? ¡Maldita escoria! Enloquecida, y esperando que Terry no se quitara la camisa toqué la puerta con bastante insistencia. Al segundo siguiente mi novio, que por cierto no traía camisa, abría la puerta, una bella sonrisa se extendió por su cara. Era una lástima que en la mía no se reflejara lo mismo. Lo voy a matar y a ella igual.
-Mi amor, ¿pero qué haces aquí?, pasa-
-Quería darte una sorpresa- antes de entrar me abrazó y me besó dulcemente. No te dejes convencer Candy. Hice acoplo de toda mi fuerza para mostrarme tranquila ante la desagradable visita que mi novio tenía.
Susana estaba en el sillón más grande de la sala, la muy perra llevaba un short tan diminuto que se le veía hasta el alma, y qué decir de su blusa, ¿acaso no tenía dignidad? Y para colmo, la camisa de Terry la tenía ella. No estaba cerca de la camisa, ni alado, ni debajo. No. La camisa. La. Tenía. Ella.
-Hola Candy- me saludó desde su lugar. La mirada que me lanzó me desbarató un momento. ¡No dejaré que me lo quites estúpida! Casi puedo jurar que se estaba divirtiendo al ver mi cara.
-Hola Susana, ¿cómo estás?-
-Bien, Terry y yo estábamos comiendo, ¿quieres?-
-No gracias, y si no te importa quisiera hablar con mi novio a solas-
-No hay problema, yo espero en lo que hablan-
-Creo que no entendiste lo que quise decir, cuando digo a solas, es sólo él y yo. Nadie más en la sala, ni en la casa-mi comentario no lo esperaba para nada, así que de forma muy desconcertada se levantó del sillón, tomó sus cosas y las guardó. La camisa de Terry no la soltó.
–Muy bien, Terry, mañana ensayaremos a las seis-
-Creo que eso tampoco será posible Susana, no sé si te lo dijo o lo olvidaste, pero mañana tenemos un compromiso y no podemos faltar-
-No lo olvidé, Terry me dijo que era a las cuatro, así que a las seis ya estará libre-
-Pues no lo estará, así que búscate otro día para que ensayen-
-Como quieras, te mando mensaje cuando no tengas más… pendientes Terry-
-Susana-
-¿Y ahora qué?-
-Dame la camisa de mi novio-
-¡Ay perdón!-
En cuanto la desagradable visita salió por la puerta, me giré y encaré a Terry. La calma, la serenidad y todo eso se había esfumado. La mirada que me dedicó él me heló el alma; pero no me amedrenté.
-¿Por qué tu camisa la tenía ella?- le grité mientras le ponía en sus narices su tonta camisa
-¿Se puede saber por qué fuiste tan grosera con Susana?-
-¿Qué? ¿La vas a defender? –
-Fuiste muy grosera Candy-
-Ella también lo fue-
-No, no lo fue-
-¿Es que no lo viste? ¡No lo puedo creer! ¡La defiendes a ella! Y además no me has contestado por qué estás desnudo y por qué tenía tu camisa.
-Fue un accidente, derramó refresco sobre mí-
-¿Te estaba dando en la boca o qué? ¿Piensas que soy una tonta?-
-¡Candy! No pongas en mi boca palabras que no he dicho-
-No, pero lo piensas, ¿acaso crees que me voy a tragar ese cuento?-
-Pues debes de, porque es la verdad; derramó refresco sobre mí y ya-
-Sí claro, lo derramó porque su boca de seguro está en tu pecho ¿No te podías ir a tu cuarto a cambiar? ¿Necesitabas que ella te viera?-
-Por Dios mujer, ¿te estás escuchando? ¿Qué te pasa Candy? Tú no eres así-
-Es por culpa de ella, te quiere para él, ¿no te das cuenta?-
-Candy eso no es cierto, es mi compañera, por si lo olvidas tenemos un dueto. No puedo dejarla sola-
-¿Pero a mí sí?-
-¿De qué hablas? Nunca te he dejado sola-
-Me has cambiado por ella, has cancelado varios de nuestros planes porque a Susana se la "antoja ensayar o componer" y vas corriendo hacia ella-
-Eso no es cierto-
-Claro que sí, no puedo creer que no te des cuenta. Ella te quiere-
-Estás viendo cosas donde no las hay-
-Es que si las hay, no puedes ser tan ciego Terry, Susana está haciendo todo esto para separarnos-
-Susana no está aquí discutiendo sobre cosas que no existen. Ella no te está haciendo que digas todas esas sartas de incoherencias-
-¿De verdad lo acabas de decir? ¿Acaso la quieres a ella?
-¡Señor, ayúdame! ¡Candy, no la quiero!, ¿cómo te lo hago entender? Pensé que sabías a quién he querido todo este tiempo.
-Pues al parecer no ha quedado claro. Sé sincero conmigo y dime si quieres seguir con esto-
-¿Con qué? ¿Pelear? Eso lo empezaste tú y esos celos tontos que tienes-
-No me refiero a eso. Sabes de lo que estoy hablado Terry. No sé si nosotros debamos seguir-
-¿Qué? ¿De qué hablas?
-Que no sé si puedo seguir así, ¿quieres seguir? ¿Quieres espacio, tiempo?
-Yo sé lo que quiero, y no soy reloj para pedir tiempo. ¿Lo quieres tú?-
-No lo sé-
-¿No lo sabes?-
-Necesitas tiempo para aclarar lo que sientes por ella y por mí-
-¡Ay Dios Mío!
-¡Estás confundido!
-Sí Candy, tienes toda la razón-
No pude hablar más, ¿este era el final? ¿Entonces ya no andamos? ¡Dios, no estaba hablando enserio!
Me agaché para tomar mi bolso que había caído al suelo. Terry me daba la espalda, seguía con el torso desnudo. Lo miré unos minutos más, esperando como siempre que él diera el paso. Mi corazón se apretó al ver que seguía sin girarse. Como pude, reuní valor y hablé. Ni siquiera reconocí mi voz.
-Creo que ya no hay nada más que decir- me giré hacia la puerta y dudé en caminar. No quería terminar esto. ¿Por qué no piensas antes de hablar? Quizá Terry tenía razón y estaba viendo cosas que no había. Me tragué un sollozo, ya no tenía sentido seguir ahí. Obligué a mis piernas caminar.
-Tú no te irás así como así- escuché decir a Terry, de un momento a otro me había tomado del brazo y me había girado. Ahora estábamos frente a frente y al siguiente segundo él me estaba besando.
Este beso era tan diferente a otro. Era el beso más intenso que había experimentado. Mis manos se posaron en su nuca. Mis piernas en algún punto se habían impulsado y ahora se aferraban a su cintura. Las manos de él recorrían mi cuerpo, apretando todo a su paso. El beso exigía cada vez más, así como mi cuerpo; el cual se movía a la par del suyo. En uno de esos movimientos mi centro rozó su erección y solté un gemido.
La boca de Terry se posó en mi cuello e inició un delicioso camino de arriba hacia abajo. Necesitaba más de él. Acaricié con mis dedos su sedoso cabello. Fui ligeramente consciente de que se movía. Me sentó en la mesa del comedor, su erección presionando todavía mi centro. Mis manos se fueron a su duro pecho y lo comenzaron a acariciar. Mi boca se separó de la suya para besar ese cuello que tanto ansiaba probar, el gemido que salió de su garganta me incitó para seguir.
Sus duras manos tomaron mi cintura y me acercaron todavía más a él. Mi blusa voló por los aires y mis pezones se pusieron más duros. Esas dulces manos acariciaron mis pechos cubiertos por mi brasier negro. Deseaba tanto sentir sus labios. Él me conocía tan bien. Así que mi petición no dicha fue atendida. Hizo a un lado la tela de mi prenda y por fin pude sentir la presión de su boca en mi cuerpo.
Los pantalones y ropa interior de ambos fueron despojados, mi mano fue hacia el sur. Toqué su grueso y sumamente excitado pene. Comencé a frotarlo y a cubrirlo con su propio líquido. Moría de ganas por sentirlo nuevamente dentro. Llevé mis manos a su nuca y con mis piernas me aferré a él. Su miembro estuvo a nada de introducirse en mí.
-Te haré mía pero no en mi mesa, te quiero nuevamente en mi cama- Nos llevó a su habitación, y cuando me depositó en su cama no perdió tiempo y me besó todo el cuerpo. La necesidad de sentirnos era mutua. De una sola estocada me penetró y ambos gritamos.
Nuestro sincronía era tan magnifica, se acercó para besarme mientras seguía embistiéndome, mis piernas aferrándose a su cuerpo y mis manos tocando y marcando su espalda. Nuestra primera vez juntos había sido magnífica, especial y sobre todo, muy romántica.
Pero en esta ocasión las emociones que se arremolinaban en mi me estaban sobrepasando. Estábamos haciendo el amor de una manera tan intensa que la necesidad de llorar se apoderó de mí. Mi orgasmo se construía cada vez más rápido, sabía que no duraría más. En un rápido movimiento Terry me volteó y quedé ahorcajadas. Lo miré a los ojos mientras me movía sobre él, sus manos fueron a mis pechos para apretarlos. Una mano bajó y tocó mi carne. Gemí al sentir sus dedos presionar mi vagina. Eché mi cabeza para atrás y seguí montándolo.
Estaba tan cerca, lo podía sentir. Terry me detuvo, se salió de mí y me acomodó para que yo quedara nuevamente abajo. Repasó mi cuerpo con su mirada, se acercó a mí y lentamente se introdujo. Lo vi cerrar los ojos. ¿Era una despedida? ¿Con esto dábamos por fin a nuestra relación? ¿Al amor? ¡Dolía tanto!, eran como miles de dagas perforando mi corazón. No pude retener por más tiempo las lágrimas. Terry bombeó más y más rápido. Mi orgasmo y mis sentimientos se habían combinado. Era muy intenso. No podía soportarlo.
Alcanzamos la gloria juntos. Terry se desplomó sobre mí. Mi cuerpo se aferró a él. ¡Esta era nuestra última vez! ¡Dolía demasiado! Las lágrimas empezaron a correr por mi rostro, por más que trataba de contener los sollozos, simplemente no podía.
-¿Mi amor qué ocurre? ¿Te hice daño?-
Yo no podía hablar. ¿Por qué sigue llamándome así? Me aferré más a él. Terry comenzó a preocuparse, quitó su peso y enseguida sentí su falta. Se acercó a mí y me levantó. Me abrazó y empezó a besar mi cara y cabello por todas partes.
-Dime qué ocurre Candy, me estás asustando-
-Yo… nosotros… ya no…-
-¡Shhh! No digas nada mi amor. Perdóname por favor, ya no llores, me parte en el alma verte así-
Dejé que todo saliera, me desahogue, y cuando estuve segura de que me sentía más tranquila, me separé de él y lo miré
-Pero habíamos terminado Terry-
-Mi amor, tú jamás podrás librarte de mí, ¿de verdad pensaste que te iba a dejar ir?
-Pues me dabas la espalda y no me detuviste, creí que ya se había acabado-
-Ay mi pequeña damita dramática. Eres el amor de mi vida, sin ti no puedo vivir. La idea de estar sin ti es tan dolorosa que de pensarlo siento que muero-
-¿Entonces por qué me dejaste ir?-
-Quería que tú dieras el primer paso. Antes pensaba que yo era el más necio del mundo. Pero me equivoqué, tú eres la persona más necia-
-Lo siento-
-Estaba muriendo por dentro mientras te escuchaba decir que había terminado. Candy, mi corazón no puede soportar escuchar de nuevo esas palabras-
-Todo se salió de control. Yo solo quería que definiera….-
-No, ni lo digas de nuevo. Escucha bien, porque es la última vez que lo diré. Susana, ella no significa nada para mí, no me gusta ni siento nada por ella. Es un cero a la izquierda en mi vida. Trabajamos juntos pero nada más. Ella sabe que a la única persona que he amado, que amo y amaré eres tú. Tú significas todo para mí. Me levanto y acuesto pensándote. Te sueño y me imagino siempre una vida junto a ti. Tú eres mi luz, tú eres la única mujer a la que quiero en mi vida. No necesito a nadie más porque contigo lo tengo todo. Te amo tanto que duele.
No pude soportarlo. El llanto acudió a mí. Él me ama solo a mí. Lo abracé y lo besé. Le dije un millón de veces que lo amaba. Y se lo demostré.
-¿Tenías pensado hacerme el amor cuando me besaste?-
-No, yo solo quería besarte y hacerte saber que te amo. Pero entonces tú te aferraste a mí con tus bellas y sensuales piernas, y luego te empezaste a mover y todo mi autocontrol se esfumó-
-Y a mí me encantó-
-Yo lo disfruté más. Te amo-
-Te amo-
-Hablaré con Susana, le diré que solo tendremos dos o tres días para ensayar y serán en mi horario. Si ella no se acopla, pues me buscaré a otra persona-
-No quiero que pienses que…-
-No, tienes razón, ella siempre se sintió atraída por mí, en más de una vez me lo dejó claro, pero te juro que yo nunca le di motivos. No quería decírtelo, ni confirmarlo. No quería una pelea-
-Pero de todos modos nos peleamos-
-Así es, es por eso que quiero que estés presente en nuestros ensayos-
-¿Estás seguro? ¿Quieres tenerme por ahí merodeando?-
-Claro, y más si siempre traes estos sexys conjuntitos- solté una carcajada al ver como Terry me movía las cejas. Estos momentos de dicha no los cambiaría por nada. No puedo creer que le plantee estar separados. Estaba loca, loca de remate.
-Creo que debemos enojarnos más seguido-
-Yo también lo creo… espera un momento- sin importarle estar desnudo se levantó. Volvió con su guitarra y se acomodó. Lo contemplé mientras ajustada su instrumento.
Si pudiera bajarte una estrella del cielo
Lo haría sin pensarlo dos veces,
porque te quiero hey
Y está en mi ser oh
Y si tuviera el naufragio de un sentimiento
Sería un velero en la isla, de tus deseos
De tus deseos
Pero por dentro,
entiende que no puedo y a veces me pierdo
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo
Sonrío, Cuando me Enamoro
Uuu Uuuuu
Uuu Uuuuu ...
Si la luna sería tu premio
Yo juraría hacer cualquier cosa por ser su dueño
Por ser tu dueño
Y si en tus sueños escuchas el llanto de mis lamentos
En tus sueños no sigues dormida,
qué es verdadero hey
No es un sueño
Me alegro
que a veces el final no encuentres un momento
Oh No
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo
Sonrío (Sonrío)
Cuando me enamoro
A veces desespero cuando me enamoro
Cuando menos me lo espero me enamoro
Se detiene el tiempo
Me viene el alma al cuerpo (al cuerpo)
Sonrío (sonrío), Cuando me Enamoro
Me encantaba escucharlo cantar. Una vez que terminó, le aplaudí y lo abracé; los besos vinieron después. Y luego, bueno, pues lo hicimos de nuevo.
Estuvimos acariciándonos y besándonos por un rato. Disfrutando de la compañía del otro. Lo abracé y aspiré su olor. Masculino y limpio; a pesar de haber estado sudando por nuestros encuentros. Platicamos unos minutos y luego nos cambiamos. Me llevó a mi casa. Me despidió con muchos besos. Le mandé un mensaje de texto a mamá para preguntar dónde se encontraba mi padre; estaba en su despacho. Así que podía entrar sin problema alguno.
Terry se había ganado a mi madre, ella, al igual que yo lo adorábamos. Por desgracia el perro guardián de Albert había metido cizaña con mi padre y le había envenenado el alma. Así que era difícil acercarse Álvaro, mi padre. Y eso quedó claro una noche.
Curiosamente, una semana después de que nos hiciéramos novios, y de que Terry se presentara en casa para solicitar el permiso, mi adorado y cavernícola padre había optado por colocar una larga y odiosa reja, en la cual tenía dos accesos, uno para el coche y el otro para que saliéramos. Bueno. Pues todos los días, precisamente por las tardes, mi padre se dedicaba a cerrar ambos accesos y a esconder las llaves. Todo para que yo no saliera y pudiera verme con Terry.
Mi padre era un dolor en el culo. Mi madre, en ese tiempo había salido del estado por cuestiones de su trabajo en el buffet jurídico. Y Álvaro se había quedado al mando con ayuda de Albert. Así que yo estaba completamente sola.
Maléficos: 1 Enamorados: 0
Estaba harta, necesitaba ver a Terry y por desgracia eran vacaciones. Así que verlo después de la escuela no era una opción. Decidí agarrar al toro por los cuernos y pasarme por el arco del triunfo a mi padre y a mi hermano.
Terry me había mandado mensaje para decirme que estaba doblando la esquina de mi casa. Eran aproximadamente las siete de la tarde. Me cambié y bajé a la sala. Cuando escuché que el timbre sonó, me dirigí hacia afuera. La reja nos separaba y aunque moriría de vergüenza, haría que todos vieran la manera tan indigna en la que mi padre me tenía encerrada.
Me acerqué con paso decidido a la reja, me senté frente a ella al estilo indio, sentí la frescura del pasto acariciar mis piernas. Mis ojos observaron lentamente cómo Terry se fue agachando hasta que sus nalgas toparon con la banqueta.
Sí, nosotros nos encontrábamos sentados uno frente al otro; separados por una reja. Mis ojos se pusieron cristalinos, él estiró la mano lo más que pudo para intentar tocarme.
-Terry de verdad siento mucho esto, pero… yo solo quería verte, ya no podía con tantos mensajes. Necesitaba verte un ratito-
-Yo moría por verte también Candy, te lo juro. Y no me importa tener que pasar por esto si es con tal de estar contigo-
-Te amo-
-Te amo todavía más-
-Esto es tan inaudito, no puedo creer que mi padre lo hiciera-
-Está llevando las cosas al extremo amor-
-Amor tengo miedo de que nos pueda separar, de que te hartes de esta actitud de mi padre, de los obstáculos que nos pone para estar juntos-
-Yo te amo Candy, te amo de verdad y no me importa pasar por todos esos malos tratos. Tú vales la pena preciosa-
Y así estuvimos los dos durante un buen rato, como los niños de la película "El niño de la pijama de rayas". La gente pasaba y se nos quedaba mirando, pero a nosotros no nos importaba, lo que importaba era que estábamos juntos, aunque fuera de esta forma. Mi padre solía decirme que Terry no era bueno para mí. Pero no pueden decirme eso, porque nadie sabe cómo es conmigo a solas y que tan bien me siento con él.
Al parecer mi papá no esperaba que me plantara delante de la reja y que Terry hiciera lo mismo del otro lado, o quizá lo esperaba y solo quería ver qué tanto podíamos soportar. Pues como fuera, lo que había hecho dio resultados, porque la siguiente vez que Terry fue a verme; papá me pidió que lo hiciera pasar.
Ahora entiendo, el que persevera alcanza.
Suspiré al recordar todo lo que había pasado. En estos meses habíamos tenido que ser más fuertes los dos. Por fortuna Terry me daba esa fortaleza y seguridad. Sentí detrás de mí la presencia de alguien. Un narciso fue colocado frente a mí y sonreí.
-¿Qué haces preciosa?- me dio un beso tronado en la boca y se sentó a mi lado.
-Estaba pensando en una historia- recargué mi cabeza en su hombro y cerré los ojos.
-¿Quieres que yo te cuente una?
-Sí-
-Éramos una vez tú y yo- esperé a que continuara, al ver que no lo hacía, me giré para verlo
-¿Eso es todo Terry?-
-Sí-
-¿Y no hay final?-
-No, y esa es mi parte favorita- los dos sonreímos y nos fundimos en un beso.
La vida es así, de repente llega alguien a tu vida y te dice "así no es" y te va enseñando cómo mejorar, cómo vivir, y sobre todo cómo amar. Necesitas a alguien que te invite a pisar las hojas secas en la tarde, que te invite a caminar y te hable del amor mientras patean piedritas. Mereces a alguien que te de risas y llanto, que te haga valorar la vida y haga que te cuestiones. Que te permita ser una mejor persona, necesitas a alguien que te lleve a lugares que frecuentan, y te digan que es ahí en donde se sientan a pensar en ti, necesitas a alguien que sueñe con tu risa toda la noche; que sepa tus gustos y te sorprenda con ellos. Tú mereces a alguien que no te deje ir jamás.
*Enrique Iglesias Ft Juan Luis Guerra: Cuando me enamoro.
Muchas gracias a todas ustedes mis fieles lectoras. Les doy mis infinitas gracias por sus comentarios. Su aliento y apoyo. Por ser pacientes.
He recibido varios mensajes de que la historia es perfecta para varios capítulos más, y tienen razón, lo es. Lamentablemente no tendrá más capítulos. ¿Por qué? Cuando empecé a escribirla fui estricta conmigo al mentalizarme en que la historia sería corta, porque en ocasiones por extenderla se pierde la esencia, se rellena y todo lo que se ha creado se esfuma. Hay cabos sueltos, pero así como en las historias, en la vida real también los hay.
Vivan y sean felices con los amores que tienen. Familia, amigos, maridos, novios. Sean felices por tener a esas personas con ustedes. Den gracias por ser afortunadas; ser amada por alguien es tan bello, y lo es más cuando se es correspondido.
No te sientes triste si no tienes un novio o un marido. Hay otro tipo de amores. El de tu familia, amigos y de las personas que te quieren. En algún momento llegará alguien para ti. No desesperes y mientras, vive tu vida. No te amargues pensando en lo que pudo ser. HAZ ALGO PARA QUE OCURRA. ATRÉVETE A VIVIR ESO QUE TANTO QUIERES HACER. NO TENGAS MIEDO.
