Un amor inesperado

Ningún personaje me pertenece. Todos ellos son propiedad de J.K. Rowling

Este fanfiction es un Severus / Hermione.

Los pensamientos van entre comillas ""

N/A significa notas d autor y siempre ira entre paréntesis ( N/A )

Los diálogos van precedidos de un guión ( - ) cada vez que un personaje habla

CAPÍTULO 6

En cuanto Snape llegó junto con Hermione al salón de su casa se separó de ella y sin decirle nada se fue hacía otra parte de la casa dejándola sola. A los diez minutos volvió de nuevo al salón y encontró a Hermione sentada en el sofá, inclinada hacia delante y con las cara entre las manos (N/A Supongo que se entiende como esta Hermione no? Típica posición de cuando uno esta preocupado). Se acercó hasta donde estaba sentada y viendo que Hermione no se había dado cuenta de que él estaba ahí decidió hablarle.

-Le acabo de dar a mi elfo su baúl- le dijo para captar su atención.

Hermione levantó la cabeza y le miró. Tenía en la cara un claro rastro de lágrimas y los ojos un poco rojos.

Viendo que Hermione ya le escuchaba continuó hablando.

-En unos instantes tendrá sus cosas en su habitación y podrá ducharse si quiere.- Terminó de decirle con un tono de voz que nada tenía que ver con el que había utilizado minutos antes en casa de Hermione. Había pasado de ser enojado y duro a comprensivo y humano.

-Gracias- le contestó simplemente Hermione mientras se levantaba y se dirigía hacia las escaleras para subir a su cuarto.

Snape la siguió con la mirada y cuando la perdió de vista se dirigió hacia su despacho. Cogió un pergamino, tinta y una pluma y empezó a escribirle una carta a Dumbledore sobre lo ocurrido esa mañana. Cuando la terminó de escribir guardó el pergamino que le había sobrado, la tinta y la pluma en un cajón. Salió de su despachó y pasando por el salón y por la entrada salió fuera de la casa. Dio un silbido y tras esperar unos segundos apareció ante él una bonita lechuza de color grisáceo. Le ató el pergamino a una pata y tras decirle que se lo llevara al profesor Dumbledore la lechuza emprendió el vuelo para cumplir el encargo de su dueño. Se quedó unos minutos parado viendo cómo la lechuza se alejaba y cuando ya no pudo distinguirla entre las nubes que en ese momento ocupaban el cielo decidió entrar de nuevo a la casa.

Mientras Snape se dedicaba a informar con todo detalle a Dumbledore, Hermione entró en su habitación y como Snape le había dicho, encontró su baúl al lado de la cama. Se sentó en suelo con la espalda apoyada en la cama y se sumergió en sus pensamientos. De un día a otro su vida se había complicado considerablemente. Estaba bastante consternada por lo que le había sucedido a su mascota pero más aún la aterraba el hecho de que le hubiera podido ocurrir algo a alguno de sus padres. Nunca pensó que se alegraría tanto de que sus padres la dejaran en casa para asistir a un congreso de odontología como en ese momento. Tal vez si no se hubieran ido de viaje, en ese momento... mejor no pensarlo. Sus padres estaban bien y no tenía por qué preocuparse por ellos. De todas formas le preguntaría más tarde al profesor Snape si podía ponerse en contacto con sus padres de alguna manera para poder quedarse totalmente tranquila.

Después de estar un rato pensando sobre lo que había pasado esa mañana y la noche anterior, se levantó del suelo, se dirigió hacia su baúl, lo abrió, cogió un pantalón pirata de color verde clarito, una camiseta de tirantes azul cielo, ropa interior y las deportivas y se fue al baño para ducharse. Al cabo de media hora salió del baño ya duchada y completamente vestida y bajó hacia la cocina ya que era la hora de comer.

Cuando entró en la cocina Snape ya estaba sentado esperándola. Al verla entrar llamó a su elfo y un par de minutos después estaba la comida servida en la mesa. Empezaron a comer. Estaban sentados uno enfrente de otro y ambos comían en completo silencio, bastante incómodo por cierto. Hermione no se atrevía a decirle nada. Parecía que todo el valor característico de Gryffindor se quedó en su casa esa mañana después de haberle faltado al respeto a su profesor de la forma en que lo hizo. Mientras Hermione se debatía entre si debía hablar o no a Snape, éste se dio cuenta de que Hermione no estaba comiendo nada, simplemente le estaba dando vueltas a la comida.

-¿Sabe? No le he echado ningún tipo de veneno a su comida- le dijo de forma sarcástica y con el típico tono de voz "made in Severus Snape".

Hermione salió de sus cavilaciones y empezó a comer sin decir nada. La verdad es que se notaba que la comida la hacía un elfo. Estaba riquísima. Era prácticamente igual que la comida que había en Hogwarts. Estaba apunto de terminar de comer su plato de carne cuando la voz de Snape reclamó su atención de nuevo.

-Por lo que veo parece estar usted más tranquila-dijo refiriéndose al suceso poco grato de esa mañana. Tanto Hermione como el propio Snape se sorprendieron del tono utilizado por este último para hacerle la pregunta. Había desaparecido cualquier indicio de odio, resentimiento, autoridad.... Hasta parecía preocupado e interesado verdaderamente en el estado de su alumna.

Hermione sólo atinó a contestar un simple- Sí señor-. De la impresión que le había causado escuchar eso, de esa forma, en ese tono y de la boca de su profesor no fue capaz de responder de otra manera.

Snape también estaba sorprendido de que esas palabras hubieran sido pronunciadas por él. Mentalmente se estaba llamando de todo menos guapo. ¿Cómo se le había ocurrido hacer eso? No podía dejarse llevar por los sentimientos que en esos momentos le instaban a preocuparse por su alumna por lo que rápidamente soltó otro comentario para que, de alguna manera, no pareciera que había sido amable.

-De todas formas no entiendo por qué tanta preocupación por una bola de pelos que sólo da trabajo- contestó volviendo a hablarla como de costumbre.

La expresión del rostro de Hermione cambió de sorpresa e incredulidad, que había adquirido al escuchar la forma agradable en que Snape se había dirigido a ella unos segundos atrás, a.... ¿decepción, quizás? A lo mejor esperaba remotamente que de verdad su profesor dejara ese carácter tan frío de lado (aunque fuera sólo durante un rato). Hermione optó por no contestarle y seguir comiendo en silencio sin levantar la mirada de su plato.

Cuado ambos terminaron de comer (sin haberse vuelto a dirigir la palabra) Snape le dijo a Hermione que le iba a enseñar el resto de la casa (así no tendría la excusa de no saber dónde estaba cada cosa para estar merodeando por la casa y ver cosas que no debiera). Empezaron por la planta baja donde estaban la entrada, el salón, la cocina, una sala de estudio, una biblioteca (ahí Snape le indicó qué libros podía coger y cuáles era mejor que ni se acercara a ellos porque podría ser peligroso), un aseo y al final de un pequeño pasillo estaban las escaleras que llevaban al sótano de la casa. Al sótano no bajaron. Únicamente Snape le dijo a Hermione que a esa parte de la casa no fuera ya que lo único que había era el laboratorio donde Snape se dedicaba a hacer pociones y la zona donde su elfo prepara la comida.... Después fueron a la planta de arriba, la de las habitaciones. Una vez subieron las escaleras Snape le explicó que la primera puerta a la izquierda era una habitación de invitados, que la primera puerta a la derecha no le importaba lo que había y que no se le ocurriera entrar, la siguiente puerta a la derecha era la habitación de Hermione. Un poco más adelante y a mano izquierda había un cuarto de baño. Y por último estaba la habitación de Snape, a la que le advirtió que al menos que tuviera una muy buena excusa no se le ocurriera entrar (vamos, que a esa habitación mejor que tampoco entrara). Al final del pasillo había unas escaleras que llevaba a la buhardilla, a la que tampoco subieron ya que no había nada, sólo era el lugar donde Snape almacenaba las pociones que tenía echas y donde habitaba su lechuza cuando no tenía que entregar ninguna carta. Ya visto el interior de la casa, bajaron las escaleras, atravesaron el salón y salieron a fuera. Ahora que era de día y se podía ver todo perfectamente, Hermione pudo ver todo lo que rodeaba la casa. No había casas, como pudo comprobar por la mañana, sino un enorme paisaje natural. El suelo no estaba recubierto de cemento sino por una especie de césped, que al estar en verano había perdido un poco de ese tono verde que poseía cuando las temperaturas eran más suaves y el sol calentaba menos. Unos cincuenta metros hacia delante había un pequeño bosque formado por árboles que en esos momentos estaban completamente verdes y llenos de hojas cuyo límite no alcanzaba a ver.

-Es precioso- se le escapó a Hermione al ver todo eso.

Snape la miró con una pequeña sonrisa en la boca al ver la reacción que había tenido. Se quedaron unos minutos juntos contemplando el paisaje y después Snape volvió al interior de la casa dejándola sola. Se dirigía hacía el sótano para hacer unas pociones que tenía pendientes pero antes de empezar a bajar las escaleras apareció Hermione.

-Profesor- le llamó para que se detuviera.

-¿Qué le ocurre ahora?- le contestó sonando lo más desagradable que pudo. Evidentemente todavía se recriminaba a sí mismo esa muestra de "humanidad" durante la comida y tenía que hablarle con ese tono tan duro a su alumna para demostrarse a él mismo que el sentimiento de protección, preocupación..... que le había invadido durante la noche anterior y durante la comida no eran más que chorradas.

-Esto.....-empezó un poco temerosa al ver la reacción tan arisca de Snape. Pero ya que había empezado a hablar no se iba a callar.- Me preguntaba si habría alguna forma de poder hablar con mis padres.

-Pues me temo que no- le contestó indiferente. - Mala suerte- Terminó de decirle, y sin más empezó a bajar las escaleras.

-¿Pero están bien no?- Insistió Hermione al ver que su profesor la iba a dejar igual que estaba, sin ningún dato sobre sus padres.

-Por eso no se preocupe- dijo parándose en el primer escalón- Algunos miembros de la Orden, incluso el profesor Dumbledore, están encargándose de su seguridad. Además, cada dos días o tres les informarán sobre usted. Así que deje de preocuparse-.Y sin decir nada más continuó bajando las escaleras hacia el sótano, donde iba a pasar el resto de la tarde elaborando pociones.

Hermione, resignada ya que no había conseguido su propósito, subió a la que ahora era su habitación, cogió un par de libros, pergamino, tinta y una pluma y se bajó a la sala de estudio que había en la planta de abajo para empezar a hacer los deberes que los profesores habían mandado para ese verano.

FIN DEL CAPÍTULO

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Hola!!! Aquí está el capitulo 6. ¿Qué os ha parecido? Yo creo que no está mal. A partir del próximo capítulo se empezará a ver una mayor convivencia entre estos dos. ¿Qué ocurrirá? Pues ya lo veréis ^^

Dejad vuestra opinión sobre el fict, tanto si os va gustando la historia como si no (así podré cambiar algunas cosas si no os convencen o podré mejorarlas en los siguientes capítulos). Sólo tenéis que darle al botoncito de "GO" que hay ahí abajo para escribir un review.

Nos vemos en el siguiente capítulo.

Éste capítulo ha sido revisado y modificado para quitar las faltas de ortografía y el idioma "Messenger" que tenía (30/01/2010). Creo que los lectores de este tipo de historias merecemos poder leer con la menor cantidad de errores ortográficos y gramaticales posibles.