Aqui prersentandome después de un largooooo tiempo, espero ponerme al corriente y en verdad les agradezco su apoyo.
Personajes=Tite Kubo
Historia=Yo mero.
De un joven solitario.
Ichigo corría lo mas rápido que sus piernas le permitían, casi chocaba con varias personas que se encontraban en su camino, se disculpaba pero sin siquiera voltear a verlas. Ya sentía que la chica se llevaría una mala impresión de él y eso le dificultaría todavía más sus planes, sin embargo la presencia de aquella persona lo había incomodado bastante. Al dar la vuelta cerca del dormitorio de chicas se detuvo en seco al darse cuenta de que un grupo de chicas, y no cualquieras si no que todas ellas habían sido sus citas, estaban reunidas precisamente en la entrada. Se escondió dando la vuelta y maldiciendo su suerte.
-(¿Por qué tenían que estar ellas ahí justo ahora?)- Al asomarse se percató de que alguien habría la puerta principal del dormitorio, y para su horror se trataba de Orihime. Ella observaba a su alrededor buscando a alguien.
-(Todavía no llega.)- Después de cerciorarse de lo que pensaba lanzó un ligero suspiro y se enfilaba para meterse cuando oyó que le hablaban.
-¿Eres tú la nueva chica que viene de la Universidad Hueco Mundo?- Le preguntaba amablemente una chica de pelo azul obscuro.
-Si, ¿por qué?- Inoue parecía intrigada de lo que se le ofrecía a la chica.
-Mucho gusto, soy Mikoto, y ellas son Tomoe (Una chica con coleta de caballo y pelo negro), Andrea (De aspecto latino y pelo castaño corto.), Mushi (La pequeña pelirroja), Lucy (La rubia bien dotada.) y finalmente Riko (Alta y peli verde).-
-Muchos gusto. (Valla todas son muy guapas.)- Inoue parecía sorprendida de que se juntara un grupo de chicas tan diverso.
-Disculpa el atrevimiento, pero ¿esperas a aliguen?- Ichigo oía la conversación a lo lejos y esto le daba mala espina.
-De hecho así es, espero a Ichigo.- Asciendo una expresión pensativa para recordar el apellido.
-Un chico alto, fuerte, guapo y con el pelo color naranja como el tuyo pero de tono más claro.-
-Exacto, ¿ustedes lo conocen?- Las chicas voltearon para verse a la cara y negaron en forma de decepción.
-Mira estamos precisamente aquí porque nos dijeron que iba tras una chica nueva de intercambio.- Dijo sujetando los hombros de Orihime.
-¿Tras una chica?- Inoue no parecía percatarse de que hablaban de ella.
-Escucha muy bien si no quieres ser usada te recomiendo que no te juntes con él, ya que solo se aprovechará de ti y después te tirara como pañuelo usado.- Todas las chicas afirmaban con un movimiento de sus cabezas.
-¿Y ustedes son?- Con una gotita en su sien.
-Somos de las que él se aprovecho, por eso te lo advertimos, pues ya hicimos nuestra labor chicas, vámonos.- Se despidieron de Inoue y le dijeron que podía contar con ellas, la susodicha solo se despidió de manos bastante confundida.
-(¡Esto es horrible, ¿por qué tenía que sucederme a mí?)- Ichigo parecía bastante frustrado y únicamente se recostó sobre la pared meditando su siguiente movimiento. –(No puedo acercarme simplemente como si nada ocurriera después de todo lo que le dijeron, tengo que parecer un chico amable y tranquilo de lo contrarió todo se irá por el desagüe.)- Su mortificación era tan grande que realizaba ademanes cada vez que se le ocurría una idea que pronto era desechada. Eso precisamente llamó la atención de la peli naranja que se aproximo cautelosamente y cuando estuvo cerca del joven:
-Hola Ichigo.-
-¡Ahhhhhhhh!- Ichigo cayó de espaldas y casi le daba un paro cardiaco.
-¡Estas bien Ichigo, Ichigo!- La chica lo agitaba desesperada tratando de que recuperara la cordura.
-Tranquila Inoue me vas a romper el cuello.- El joven la sujetó de los hombros evitándose así una lesión seria.
-Que alivio, y por cierto, ¿por qué llegaste tarde?- La joven volvía a su expresión infantil.
-Solo digamos que tuve visitas inesperadas, pero que te parece si comenzamos con el recorrido.-
-Me parece muy bien, solo deja voy por mi cartera y llaves.- La chica se alejó corriendo, hasta verla correr estremecía a Ichigo quien se sentía aliviado de que la presencia de aquellas chicas no pareciera haber interferido con sus planes, sin embargo su alegría cambió a desilusión cuando vio a Inoue salir del edificio con la pequeña de cabellos verdes y peor aún con la otra chica que no cruzaba ni una sola palabra.
-Bien Ichigo, estamos listas.-
-Muy bien entonces comencemos.- Un leve suspiro escapó de su boca y comenzó a caminar.
-Veo que el bobo nos acompañará.- Decía con desdén la pequeña niña.
-No hables así de Ichigo, Nell. Él fue muy amable al ofrecerse a mostrarnos el lugar.-
-Fue su culpa que nos perdiéramos del recorrido.-
-Vamos Nell, solo disfruta del paseo.-
-Muy bien solo porque tú lo dices. Pero Ne-chan porque nos acompaña la señora.- Estas palabras no pasaron desapercibidas por la chica de cabellos amarillos.
-Debes respetar a tus mayores, pequeñita.- Su serenidad daba miedo.
-Si, como usted diga.- Nell sentía escalofríos con tan solo oír su voz.
Ichigo se encontraba a poca distancia aunque estaba tan inmerso en sus pensamientos que no prestaba atención a la conversación de sus acompañantes. Al estar frente al gimnasio se detuvo para comenzar la explicación.
-Bien señoritas, este es el gimnasio, esta diseñado para albergar todo tipo de eventos deportivos y permite su practica a excepción de los deportes acuáticos, para ellos tenemos una piscina techada que tiene la capacidad de albergar competencias hasta de nivel internacional, pero aun no se ha llevado alguna mayor a las estatales.- Ichigo se encontraba muy inmerso en su explicación que no se percató de que aburría a las chicas.
-Que alguien le cierre la boca.- Decía una enfadada peli verde.
-Nell no seas grosera.-
-Concuerdo con la pequeña, por lo menos el director sabía mantener la atención de los visitantes.- El tener a Nell fastidiada era malo, pero que Hallibel estuviera en la misma condición era de lo peor.
-Veo que se aburren.- Ichigo había dejado de hablar al percatarse de lo que pensaban.
-N…No es eso Ichigo es solo que es nuestro primer día, están cansadas y…-
-Eres un aburrido, chico.- La morena simplemente dijo lo que pensaba.
-Pues bien me gustaría saber cómo puedo hacer más interesante la plática.- Ichigo tenía una venita marcada en su nuca pero buscó disimular su coraje.
-Bien pues para hacerlo rápido solo le mostraré el lugar y si tiene alguna pregunta, la plantean, ¿ok?-
-Me parece bien.- La joven peli amarilla parecía complacida.
-(Valla con la reinita que tenemos aquí.)- Decía para si el pobre de Ichigo.
-Y no soy una reinita.- La palabras de Hallibel causaron asombro en Ichigo.
-P…pero cómo-
-Es fácil saber lo que los monos piensan.-
-¡No me digas mono!-
-Solo un mono gritaría así.- La joven no parecía alterada en lo más mínimo.
-Bien chicos, por qué mejor no seguimos con la guía.- Inoue trataba de evitar que esto se convirtiera en un campo de guerra.
-Ay, porque lo arruinas en el mejor momento, y yo que apostaba de que la señora ganaba.-
-Vuelve a llamarme señora y sabrás lo que es disciplina.- El aspecto lúgubre de la joven hizo el efecto esperado en la pequeña muchacha.
-S….s…..si- Nell se había refugiado detrás de la peli naranja.
-Ahora pasamos a la biblioteca.- Ichigo retomaba la serenidad.
-¿Hay alguna historieta aquí?- Preguntaba una impaciente pequeña.
-Hay una sección dedicada al comic, manga y demás, todo eso solo porque al director le gusta leer ese tipo de cosas.-
-¿Y a ti no te gusta Ichigo?- Inoue le preguntaba de forma tranquila y alegre.
-Uf, para ser sincero leo algunos ejemplares, pero solo los que me gustan.- Un poco avergonzado por sentirse algo grande para eso.
-Que bien porque a mí también me gustan algunas historias.- Inoue parecía sentirse feliz de saberlo.
-Lamento interrumpir sus infantiles similitudes, pero ¿tendrán una sección sobre la historia de la escuela?- La chica de tez morena miraba a su alrededor.
-Bien pues creo que sí, aunque no sé donde se encuentra, mejor pregúntaselo a la bibliotecaria mañana.- Ichigo no paso desapercibido el comentario y le pareció muy extraño.
-Bien continuemos.- Nell se había montado sobre un Ichigo algo molesto.
-¿Me crees tu caballo?-
-Así es, ahora adelanté caballito.- Nel comenzaba a moverse como un vaquero en una película del medio oeste. Y para su sorpresa en vez de enojarse aun más, Ichigo parecía tranquilizarse.
-Pues continuemos.- Ichigo sujetó las piernitas de la peli verde y caminó con ella sobre sus hombros.
Pasaron por los edificios de ingeniería, arte, tecnología, laboratorios, etc. La pequeña Nell se veía feliz en los hombros de Ichigo, quien se mostraba como un padre con su hija o en menor grado como un hermano con su hermana.
Como último lugar visitaron la cafetería.
-Aquí llegamos a la cafetería, ¿qué les parece si les invitó algo de comer?- EL peli naranja trataba de ser lo más caballeroso posible.
-No gracias nosotras…- Inoue agitaba sus manos enfrente de ella en señal de negación pero fue interrumpida.
-Eso me parece bien.- Hallibel se interpuso entre ambos.
-Nell solo quiere un postre.- La pequeña jalaba los pelos de Ichigo para llamar la atención.
-Muy bien, escojamos una mesa y después pasen a pedir lo que se les antoje.- Ichigo señalo un lugar junto a una ventana que les permitiría ver el ocaso.
Cuando se hubieron instalado, la peli verde y la joven morena corrieron hacia la barra para pedir algo de comer.
-Lamento todo esto Ichigo.- Inou se veía con una gotita en su frente al ver a sus compañeras.
-No te preocupes, el dinero no será problema, pero si me sentiría mal si no escoges algo.-
-No es necesario.-
-Insisto, incluso si es algo pequeño pide lo que quieras.- El joven le sonrió dulcemente.
-Bien si no te molesta, pediré algo, tengo un rato sin comer.- Antes de que Ichigo respondiera Inoue se encontraba pidiendo una combinación de platillos que al encargado le ponían la cara color verde.
-Bien, no esta mal para ser el primer día.- Ichigo se estiraba en su asiento.
-Tienes razón no esta mal.- Una voz conocida se pronunció a sus espaldas. –No voltees, y sigue concentrado en la barra o las cosas se pondrán feas.-
-¿Por qué me tienes que molestar en un momento así?- Ichigo apretaba el puño con fuerza.
-Relájate, solo vine a tomar algo, también ocupo comer, ¿sabes?-
-A otro perro con ese hueso.-
-Muy bien, solo estoy disfrutando del espectáculo. Pero me iré por ahora, solo te advierto algo.-
-Como si te fuera a hacer caso-
-Bien como quieras, solo te diré que no te entusiasmes demasiado, pues esas chicas no son lo que parecen.- El hombre se levantó de la mesa y paso a su lado. –A menos que desees ver morir a más gente frente a ti.-
Ichigo permaneció callado y pensativo hasta que las chicas regresaron con sus platos, aunque todo mundo veía con intriga la bandeja de Orihime.
-¿Sucede algo, Ichigo?- La joven peli naranja se mostraba preocupada.
-No solo pensaba en las clases de mañana.- Con una sonrisa fingida.
-Bien si ese es el caso a comer.- Las tres chicas comían de forma tranquila y pausada, masticando las veces necesarias para ayudar con la digestión. Al terminar decidieron regresar a los dormitorios.
-Bien llegamos, por hoy es todo.- Ichigo bajaba a una decepcionada Nell de sus hombros.
-Gracias por todo Ichigo.- Inoue cargaba a la pequeña peli verde como lo había hecho Ichigo.
-No hay porque, espero que descansen y mañana nos vemos.- Ichigo se despedía de ellas mientras entraban en el edificio, hasta que la puerta principal se cerró, el decidió partir para descansar.
El día había sido largo y tedioso, sabía que las cosas se pondrían difíciles, en especial con él devuelta, pero estaba muy cansado para pensar en algo que lo ayudara a deshacerse de él. Tomó el camino largo a su cuarto, el cual consistía en pasar por un pequeño estanque que reflejaba la luz de la luna de forma clara y esplendida, se quedo contemplando la belleza de la naturaleza, cerró los ojos, concentró sus oídos en los sonidos producidos por las ranas, el aire que golpeaba las copas de los arboles y los pequeños peces que saltaban del estanque para atrapar insectos atraídos por la luz lunar.
-Mañana será otro día.- Se alejó del lugar de forma lenta.
-Así es, mañana será otro día.- Una persona sonreía maliciosamente desde el otro lado del estanque donde las sombras de los arboles impedían ver.
