::: Lagrimas Retenidas :::
Había que estar en el cielo mismo para presenciar tan divina imagen. Ambas jóvenes mujeres aun permanecían recostada en la enorme cama; la menor completamente dormida a causa de la medicación que su compañera le había dado la noche anterior, mientras que la sicario le observaba dormir con una hermosa sonrisa en el rostro.
La tenue luz de una lámpara arrinconada apenas iluminaba lo suficiente como para que la mayor detallara las facciones de su persona mas importante, detallo cada línea de su cuerpo y rostro, grabo en su memoria cada pequeño detalle de aquel ser que desde pequeña fue su luz y vida. Con parsimonia absoluta detallo como el medicamento hacia efecto poco a poco, cerrando las heridas de la joven Shirai sin dejar ni una sola marca, tal y como lo había esperado. Un pequeño estremecimiento por parte de su protegida le indico que esta estaba sintiendo las bajas temperaturas de aquella habitación, y es que no podía evitarse, Silver amaba el frio, por ello su habitación tenia tan bajas temperaturas. Hizo ademan de querer levantarse para buscar una manta, mas sin embargo le detuvo el adormilado agarre de Kuroko, quien aun en sueños sintió la lejanía de su One-sama e inconscientemente sus manos buscaron retenerle con ella, buscando desesperadamente de no perderla nunca mas. Silver sonrió melancólicamente, se acerco a su pequeño amor, le acaricio tiernamente el rostro y le beso la frente, para después susurrarle al odio unas pocas palabras "Voy por una manta, no tardare mas de 30 segundo". La heredera Shirai renuentemente, aun en el mundo de los sueños, le soltó. La ultima de los Misaka se levanto de aquel lecho con sumo cuidado y haciendo el menor ruido posible, fue directo al ropero, tomo su manta mas mullida y regreso a la cama en menos de lo que había prometido. En cuanto estuvo lo suficientemente cerca de su protegida, esta de nueva cuenta se aferro a ella inconscientemente, lo que provoco una pequeña sonrisa por parte de Silver.
En cuanto la sicario distendió la manta procedió a tapar a su amada, la cual frunció un poco el seño al notar la barrera que le separaba del frio agradable del cuerpo de Silver, no paso mucho tiempo para que la ultima de los Misaka estuviera también bajo aquella manta abrazando protectoramente a la heredera de los Shirai, la manta le molestaba un poco, pero simplemente se había acostumbrado demasiado rápido al agradable calor del cuerpo de Kuroko. Sin percatarse del como, se fue quedando dormida con el rostro a escasos centímetros del de su amada.
La heredera de los Shirai despertó habrio los ojos pocos minutos después de que su amada castaña se quedara dormida, completamente somnolienta sonrió ante la imagen de su one-sama completamente relajada y dormida entre sus brazos, y es entonces cuando deseo mas que nunca en su vida despertar con ella todos los días lo que le restaba de vida.
El aliento de la respiración acompasada de Siver le rosaba el cuello y comenzaba a atraerle irremediablemente. Pronto, sin percatarse de en que momento roso con su nariz la barbilla de la sicario e hizo un pequeño camino de ahí hasta la mejilla culminando con el enfrentamiento de ambas narices, con el aliento de su amada One-sama chocando directamente con su boca hambrienta de aquellos besos apasionados a los que se había vuelto adicta en tan poco tiempo. Sus manos traviesas poco a poco comenzaban a moverse por debajo de la manta y jugaban en las entradas abiertas de aquella pijama que cubría el cuerpo de su amada, cada rose directo con la pile de la sicario le llenaba de una placentera corriente en la espina dorsal que poco a poco le hacia perder la cordura. Poco a poco sus manos buscaban mas piel que acariciar, llegando a incluso desabotonar los broches de la pijama superior de la heredera Misaka. El pulso de Kuroko se disparo al cielo al notar que su amada no llevaba sujetador y sentir la piel de los senos de su amada en la yema de sus dedos, casi no pudo controlarse al escuchar un leve gemido por parte de su amada cuando comenzó a rosar con la punta de sus dedos el pezón ya endurecido de Silver. La respiración de su amada se volvía mas errática a cada roce suyo y a su vez el aliento agitado de esta chocaba directamente con su boca, invitándola a probar nuevamente los labios de la sicario y robarle unos cuantos besos nada castos mientras esta dormía.
La heredera Shirai trataba con todas su fuerzas de no perder el control de si misma ante los gemidos de evidente excitación que le provocaba a su amada con sus caricias. La heredera Shirai sintió su mundo temblar cuando una aun dormida Mikoto buscaba lentamente los pliegues de su pijama y comenzaba a acariciarle la cintura e inconscientemente le iba desabotonando su pijama.
Y como si de dos imanes se tratara, sus bocas se unieron un beso dulce que con los segundos se torno hambriento, haciendo que Silver finalmente abriera pesadamente sus ojos, sonriera en medio del beso y afianzaba la cintura de su amada entre sus brazos. Sin haberlo previsto antes, la heredera Shirai se dio vuelta y se posó encima de la sicario y trataba por todos los medios de tocar tanta piel como sus manos le permitieran. Silver, por su parte, solo podía gemir entre los labios de su amada mientras sus manos acariciaban todo el cuerpo de Kuroko.
Silvier sintió como su amada rompía el beso y comenzaba a formar un camino de besos húmedos desde la comisura de sus labios, pasando por su cuello y culminando en sus senos, los cuales al poco tiempo fueron bien atendidos por los labios de la heredera Shirai quien succionaba rítmicamente el seno derecho mientras masajeaba el izquierdo magistralmente. Las manos de la sicario recorrían la espalda de kuroko haciendo caminos sin sentido en esta y provocándole escalofríos placenteros a su protegida.
Y de repente, las fuerzas de kuroko desaparecieron como consecuencia a los días de hambruna y cansancio, tanto físico como emocional, acumulado a lo largo de esos terribles días de cautiverio. Esto frustro enormemente a la heredera de los Shirai e incomodo un poco a la sicario, quien de inmediato se sintió culpable ante tal situación. Y ahora se veía a una Kuroko completamente encendida sobre una Mikoto en las mismas condiciones que su compañera, con la diferencia de que la menor no podía moverse libremente.
Lo siento, Kuroko. – Silver se acomodo un poco haciendo que su amada quedara en su pecho. – aun faltan unas horas para que estés completamente recuperada.
Si, ahora recuerdo que debía esperar a que el compuesto terminara de hacer efecto. – Kuroko hizo un puchero demasiado tierno que provoco que Silver le besara en los labios, lo cual encanto a su amada.
No te quejes, que de no ser por ese compuesto yo no te habría tocado hasta dentro de varias semanas. – y Silver no pudo retener su risa ante la cara des espanto que Kuroko gesticulo. – aunque de ser sincera no estoy segura de si me habría retenido tanto tiempo con tus nada sutiles insinuaciones y provocaciones. – y ahora fue el turno de la heredera Shirai de reír abiertamente, provocando un sonrojo apenas visible en el rostro de Mikoto. Y el silencio reino en el ambiente por unos minutos. Solo podía escucharse la respiraron de ambas y el leve rgir del aire acondicionado que mantenía la habitación a tan bajas temperaturas.
One-sama. ¿Podemos hablar de "eso"? . – Silver sintió su corazón parársele de inmediato y Kuroko pudo sentir el estremecimiento de esta.
Yo… - hizo una leve pausa que delataba su preocupación. – después de que sepas lo que he hecho ¿Te alejarías de mi lado? . – ante tal pregunta Kuroko saco fuerzas y encaro a su amada.
Mikoto one-sama, te he buscado por todos estos años y en el trascurso de estos conocí la reputación de Silver, se de las "cosas" que has hecho pues yo he andado por tu mundo en algunas ocasiones. – sus ojos demostraron tal convencimiento que lograron apaciguar un poco las dudas de Mikoto. – Eschuchame bien, Mikoto. Yo- Nun-Ca- Te-De-Ja-Re. – recalco cada silaba para después besar a una Mikoto completamente frágil.
Entonces, dime, ¿Qué quieres saber? – Silver se preparo mentalmente para cualquier pregunta.
Quiero saberlo todo, para empezar, quiero saber… ¿Cómo terminaste en este mundo?. – ante tal cuestionamiento Mikoto se estremeció nuevamente y busco aferrarse al cuerpo de su amada. No paso mucho tiempo antes de que se acurrucara en el pecho de esta mientras trataba por todos los medios de retener esas lagrimas que por años había escondido de todo mundo.
Cuando ocurrió "aquello" donde mis padres murieron. – el tono de Silver era tan lastimero que Kuroko sintió esta se rompería en cualquier instante. – yo había llegado a casa unos minutos antes de la explosión. Cuando llegue a la mansión escuche a mis padres discutir con alguien sobre algo de un testamento, quise ir a ver lo que sucedía, pero antes de siquiera llegar a la habitación donde mis padres se encontraban alguien me golpeo en la nuca y quede inconsciente al instante. Desperté unos días después sin saber mi nombre y con aparatos monitoreando mi estado vital, tenia heridas vendadas por todos lados y algunos piquetes de agujas en el cuello. – kuroko sintió las lagrimas de Silver en su pecho, mas no dijo nada y trato por todos los medios de retener el nudo de su propia garanta, quien deseaba gritar con todas sus fuerzas ante las palabras lastimeras de Mikoto. – a los pocos minutos entro Ryuji-sama, padre de Touma-sama, quien me dijo había sido la única sobreviviente de la explosión de la mansión de los Misaka y que era la única heredera de todo ese imperio. Yo no recordaba nada de mi vida en ese entonces, por lo cual le crei. Con el pasar del tiempo fui recuperando la memoria hasta el punto donde nada me cuadraba con lo dicho por Ryuji-sama, al comentárselo el se torno serio y mando a sus hombres a encerrarme a una habitación, fue ahí donde conocí a Touma-sama, quien estaba encerrado en la habitación contigua a la mía. Paso el tiempo y me percate de que Ryuji-sama no tenia la intención de sacarme de esa habitación y con forme ese tiempo fue pasando Touma-sama y yo nos hicimos cercanos. - ante esas palabras pronunciadas con algo de ternura Kuroko sintió sus celos surgir. – pasando el tiempo yo veía televisión y aprendía defensa personal en un curso visual que curiosamente encontré en la habitación junto con otros tipos de combate que me vinieron como anillo al dedo. Mi relación con Touma-sama, a medida que crecíamos se torno un tanto profesional, después de todo era el hijo de Ryuji-sama y juntos planeamos un golpe de traición. Ambos odiábamos a Ryuji-sama por diferentes motivos, yo le odiaba por mentirme y mantenerme presa en ese lugar en contra de mi voluntad lejos de ti y Touma-sama le odiaba por su propios motivos, los cuales nunca supe. Logramos salir de nuestro encierro y pese a que nunca habíamos matado a alguien se nos dio muy bien derrotar a cuanto hombre se pusiera en nuestro camino. Cuando llegamos con Ryuji-sama el nos veía completamente complacido, como si ya hubiese esperado eso. Nunca olvidare el rostro de Touma-sama cuando tomo la vida de su padre con sus propias manos. Desde ese entonces me mantengo tan alejada de el como me es posible. – el leve temblor de Silver tomo desprevenida a Kuroko.
One-sama, si ya era libre ¿Por qué no regreso con nosotros? . – otro estremecimiento por parte de Mikoto uno que fue acompañado por algunas lagrimas de dolor.
Kuroko, temía me despreciaras al enterarte que mis manos estaban manchadas de sangre. – los sollozos de Silver eran tan profundo que lastimaban el alma de Kuroko. Como respuesta Kuroko busco el rostro de Mikoto y le beso dulcemente.
One-sama, esos hombres eran la guardia personal de Ryuji-sama, ¿Cierto?. – silver solo asintió. – eso significa que sus manos estaban mucho mas manchadas de sangre inocente, esos hombres merecían morir tanto como Ryuji-sama. – la heredera de los Shirai tomo una mano de Mikoto y le beso dulcemente el dorso. – las manos de One-sama están manchadas por sangre de personas de mal corazón, y eso lo se porque conozco a one-sama y se que ella jamás lastimaría a un ser inocente. – y las lagrimas no tardaron en aparecer por el rostro de Mikoto, quien se aferro al cuerpo de su amada quien comenzaba a soltar algunas lagrimas de impotencia.
Nunca mate a nadie que fuera un simple civil, pese a las ordenes de Touma-sama jamás cumplí dichos actos y me rehusaba completamente a cometer asesinato de personas inocentes. - sus sollozos iban menguando quedamente. – pero esa no fue la única razón de quedarme a lado de Touma-sama. Si me iba jamás encontraría a quien mato a mis padres, y a su muerte debo cobrarle justicia. Necesito saber que paso ese día, kuroko, lo que significa que, como aun no he encontrado al asesino de mis padre, no podre irme contigo. – las palabras de silver se notaban decididas, lo cual estrujo el corazón de Kuroko, quien ante lo dicho trataba con todas sus fuerzas de no romper en llanto desesperado, pues sabia que de hacerlo Silver no le creería nada de lo que diría a continuación.
Ire contigo. – dijo firmemente, lo cual hizo que Silver frunciera el entrecejo.
No . – fue la escuálida respuesta de Mikoto.
No te lo estoy preguntando, te lo estoy diciendo, quieras o no, iré contigo. – y de ahí se formo toda una guerra de miradas feroces y decididas que fácilmente el ambiente se torno pesado. – te amo, y ahora que te he encontrado me importa un comino tu opinión, iré contigo. – y tras unos segundos de miradas penetrantes, Silver relajo su expresión y la sustituyo por una sumamente triste pero a la vez esperanzada.
¿Amas a una asesina? . – pregunto sumamente melancólica.
No. – ante esta respuesta Silver se intranquilizó. – Yo amo a Misaka, Mikoto, quien pese a estar en el bajo mundo a mantenido sus manos limpias de sangre inocente, amo a la asesina de asesinos, yo solo amo a Silver. – fue imposible para ambas abrazarse mutuamente como si el mundo se les viniera encima mientras lloraban en el hombro de la otra.
Tras unos minutos mas de llanto ambas cayeron presas del cansancio. Aun faltaban muchas cosas por resolver en el futuro, pero al menos ya se tenían la una a la otra para resguardar sus espaldas. Había un aspecto que Kuroko noto incongruente en el relato de su amada, y era el motivo por el cual ella despertó con múltiples heridas vendadas si no se encontró rastro de sangre alguna de la mas joven de los Misaka. Algo no le cuadraba. Necesitaba saber si su one-sama había estado o no en aquella explosión, y si no fue así averiguar el como se había hecho todas esas heridas. Por su parte Silver se percato de esa enorme laguna mental en sus recuerdos y rememoro las palabras de Ryuji-sama en su mente. Según le habían dicho, ella fue sacada de la casa antes de la explosión de la mansión, pero el hombre jamás le explico el como tenia esas heridas en su cuerpo. Ambas con esa incógnita en sus mentes cayeron en el mundo de Morfeo antes de percatarse siquiera de lo cansadas que estaban. Ambas abrazándose mutuamente, con lagrimas ya secas en sus rostros y sonrisas leves en los labios.
