Ehhh? jajaja bueno estos capitulos si tienen continuidad, o.oU salieron de una noche de desvelo, xD no se k sucedera despues porque cada capitulo aparece en mi mente, estoy enfocandome mucho a este fic, pero estos dias ya me dedicare a adelantar el de Virgil, saludos Alexia espero te guste, porque llegue a mi etapa de tortura, y este sera el comienzo wuajajajaja, NTC (no te creas), saludos, estoy pendiente de tu fic n.n

DEVIL MAY CRY

THE BLOOD OF SEPHIROTH

Misión 06 "Celos":

La noche profunda, añoraba aquellos tiempos en los que su aparición significaba el silencio, ahora el bullicio, era constante tanto de día como por la noche; y justo en la profundidad de esta, una dama, caminaba por las sombrías calles, su ropa de colegiala, solía engañar a muchos, pero solo era una fachada de su personalidad ruda, aquella mujer de ojos bicolor, se poso frente a un edificio viejo y abandonado, todo era demasiado silencio; según su ultima investigación, muchos demonios habían surgido cobrando victimas humanas, y todas las pistas llevaban a aquel lugar, de pronto escucho unos pasos acercarse con lentitud, alzo su pistola, apuntando a aquel ser que aun no era visible por las sobras, pero podría reconocer esas pisadas donde fuera, de pronto a la tenue luz una hermosa rubia vestida de negro se acerco a ella.

- ¿Qué haces aquí? –pregunto la mas joven, en tono agresivo.

- lo mismo que tu.

- ya veo, tal vez sean mas de los que pensaba –dijo con tristeza pensando en todas las victimas humanas que habían sido encontradas últimamente- me parece extraño que no aparezca Dante.

- Tienes razón, también tengo mucho tiempo sin verlo.

- tal vez deberíamos hacerle una visita –comento la joven de cabello negro mientras preparaba su arma principal para entrar a aquel edificio.

- si, seria bueno ir a darle una vuelta –dijo también Trish poniéndose alerta.

Ambas mujeres entraron, no fueron con cautela pero tampoco escandalosas, simplemente entraron, pero no había nada, decidieron echar un vistazo, se separaron por pisos del edificio, y lo que encontraron fue terrible, la presencia de muchos mas cuerpos de los que pensaron, mas de los que habían sido reportados, algunas habitaciones estaban llenas de cuerpos desmembrados, mas la peculiaridad era que los cuerpos no tenían la mas mínima gota de sangre, estaban totalmente secos, cuando las mujeres volvieron a encontrarse a la entrada, se miraron confundidas.

- ¿vampiros? –pregunto la rubia.

- pareciera, pero deben ser muchos, es demasiada gente… incluso inocentes.

La noche seguía gobernando el cielo y el viento que la acariciaba traía un presagio oscuro, el cual no paso desapercibido para su hija, Astarté no podía descansar bien, en sus sueños el dolor, el miedo, y la crueldad reinaban, miles de lamentos, le estaban lastimando lo mas profundo de su alma y cuerpo, escuchaba cada palabra, las voces la acosaban, la torturaban con su dolor, las imágenes que se desarrollaban en sus sueños, llenos de sangre y dolor, la mutilación de inocentes, como su sangre era extirpada y guardada, como sentía el dolor masivo de tantas personas diferentes, de tantas personas, buenas. De pronto el embrujo de la oscuridad la dejo libre de sus pesadillas, despertando, logro sentarse en su cama, respiraba con dificultad, había tanto dolor en sus sueños, que rogaba no fuera verdad… la noche aun era joven, tardaría en llegar el sol, se sentía temerosa, se puso de pie, y observo por la ventana, había maldad en el ambiente, energía negativa demasiado poderosa; camino en silencio, abriendo la habitación de su ahora novio, se sonrojo al pensar que Dante y ella ahora eran pareja, sonrió con ternura, pensando en sus planes, en sus ideales, en todo aquello que platicaban durante horas, pero en la oscuridad del pasillo regreso a la realidad, entro despacio a la habitación, se acerco al joven quien dormía placidamente en la mitad de la cama matrimonial, con sus brazos extendidos, Astarté lo removió un poco, el contesto dormido.

- muévete un poco, tengo miedo y no puedo dormir –dijo en voz baja.

- ¿ah?... si, ya voy.

Dante aun dormido se recorrió a un lado, dándole espacio a la joven para dormir a su lado, quien se pego al cuerpo musculoso de su novio, y cerro los ojos mientras lo abrazaba, siempre que dormía junto a el, nada la atormentaba, como si todo se bloqueara, aunque esa fuera la primera vez que dormía en la cama con el, se sonrojo sin abrir los ojos, aun no deseaba entregarse físicamente, aunque lo amara, soñaba casarse antes de hacer el amor, y el lo sabia, mas confiaba en el como en ella misma.

La noche siguió pasando, el silencio inundaba la habitación del peliblanco, cuando el deseo moverse, sentía que algo le había atrapado las piernas, movió su mano suavemente y encontró algo suave, aun con los ojos cerrados, uso su mano para tentar aquello que le presionaba las piernas, y cuando mas despertaba se daba cuenta que casi todo el cuerpo, presiono un poco aquel objeto, era un poco duro pero suave, como carne, siguió el camino de la suavidad, hasta que encontró algo diferente… parecía tela, un aliento llego a su pecho desnudo, y el semidemonio abrió los ojos sorprendido, miro a su costado, y encontró la visión mas hermosa que hubiera deseado jamás, su amada dormida abrazándolo, sus piernas aprisionaban las suyas, sus manos se abrazaban a su pecho, y su cabeza reposaba en su hombro, con suavidad acaricio su rostro, retiro unos mechones de cabello de su angelical rostro; tenia un enorme deseo de besarla, de seguir acariciando su suave piel, se sonrojo al recordad la piel de sus muslos que acaricio inconciente, de pronto la joven se movió abrazándole mas fuerte, y Dante sintió sus suaves senos, rozarse en su pecho, añoraba sentirlos sin aquella estorbosa tela, por un momento pensó en besarla, convencerla, sabia que en ese momento no seria difícil, pero no quería algo así con ella, el seria capaz de esperarla toda la vida, aunque eso significara el dolor que comenzaba en su ingle debido a su deseo ignorado, decidió girarse un poco frente a ella, pero fue un tremendo error, pues el muslo de Dante rozo levemente el sexo de la joven, y Dante estaba que moría a cada tacto, sin embargo junto toda la fuerza de voluntad que quedaba en su conciencia, la abrazo por la estrecha cintura, atrayéndola totalmente a su cuerpo, sintiendo su calidez, la paz que le ocasionaba en su alma, cerro los ojos, pensó todas las cosa que ella le había dicho, en como deseaba llegara su poderoso guardián del cual se enamoraría, como siempre deseo casarse, y entregarse después de haberse casado, pues quería solo tener un hombre en su vida, aun cuando en su religión, la sexualidad era mas abierta, exigía protección pues intimidar con alguien y mezclar los mas íntimos fluidos ocasionaba que la vida de esos dos se enlazara de una forma eterna , Dante sonrió libremente, a lado de esa joven había pensado cosas que nunca imagino.

- Astarté –dijo en el tono más suave que pudo- are todo por ser el único hombre de tu vida, por casarnos y hacerte la mujer mas feliz de la tierra… regresaras a la escuela y te convertirás en maestra como tanto añoras –la sonrisa de Dante se hizo muy amplia, y llena de dulzura- quiero que me des hijos, quiero pelear contigo para ver que nombres les pondremos, y que te enfades por enseñarles a combatir; quiero hacerme viejo a tu lado, y seguir probando tu deliciosa comida, daría mi parte demonio por vivir una vida humana contigo y se que tu arias lo mismo, pero no importa lo diferentes que seamos, lucharemos por vivir juntos… e incluso si nos separáramos mañana, yo te amare para la eternidad niña hermosa, eres la única mujer… eres el amor de mi vida –pequeñas lagrimas se deslizaron por las mejillas de Dante sin que este pudiese evitarlo, la amaba tanto que llegaba a dolerle, pero le gustaba sentirlo, la amaba, gritaría a los cuatro vientos que lo hacia- te amo –susurro.

El fulgor del sol comenzó a hacerse presente, deslizando la oscuridad y ocupando su lugar en los cielos, era tarde y los enamorados seguían entrelazados de sus cuerpos, dormían en un hermoso sueño, pero entonces el teléfono comenzó a sonar, lo hizo siente veces, se detuvo y empezaba de nuevo, Dante no deseaba moverse, pero tubo que hacerlo, aquel ruido había comenzado a despertar a su amada, Astarté se despertó pero no tenia deseos de moverse se encontraba muy feliz, por ello siquiera quiso abrir los ojos, sintió a Dante moverse levemente para alcanzar el teléfono.

- ¿Devil May Cry? –Contesto con su voz sensual y ella seguía abrazada a su cuerpo- ah, hola Lady, ¿Cómo? No sabia eso… sabes que cuando quieras cuentas conmigo –dijo en aquel tono usual que usaba con la chica, en una especie de conquista, lo que provoco en la chica trigueña una pequeña punzada de dolor en su pecho, la cual trato de no reflejar- ¿a la una?, esta bien no te preocupes, estaré ahí.

Dante colgó el teléfono, su amada no había despertado, prefería que no lo hiciera, se veía hermosa dormida, volvió a abrazarla, pero sintió un poco de frío, era extraño, hacia calor apenas unos instantes, abrazo mas a la joven en su cama, decidió volver a dormir, luego le diría que saldría; por su parte Astarté prefirió no pensar en nada, pero el frió que emanaba su cuerpo, no podía disimularlo; ¿si Dante la había engañado?, ¿si ya tenia novia?, era imposible que un joven tan apuesto como el no tuviera novia, fue una tonta al pensar eso, tal vez siquiera había terminado con ella, fueron todos esos días de estar juntos los que la envolvieron, los que…

- "basta" –se dijo en sus propios pensamientos, no se nada de eso, debo confiar en el.

Al llegar el medio día, Dante salio, había dicho que tenia que ver a alguien importante, que se quedara en casa tranquila, pues volvería pronto, Astarté estaba distraída, alejada de el, Dante se preocupaba, pero no quería atosigarla con preguntas y mas si tenia prisa, para Astarté eso significo que ya no le importaba. Dante estaba a la entrada de DMC, cuando.

- Dante… -dijo la joven suavemente, el joven se giro sonriendo.

- saldré a hacer compras, ¿no te importa verdad?

- ¿no quieres que vaya contigo? –pregunto un poco impaciente, Astarté pensó que tenia prisa por irse.

- no hay mucho para la comida, por ello iré sola, no te preocupes, ve a arreglar tu asunto –y forzando sus facciones le regalo una sonrisa al semidemonio.

- esta bien, aunque no creo volver a la comida, pero estaré a la cena.

Dante se marcho, y el corazón de Astarté sin saberlo sintió quebrajarse, a pocos instantes de irse, ya no visualizaba a Dante, se había perdido en el camino, ella como una especie de zombi se sentó en el sofá, sentía algo, tenia miedo, inseguridad, y estaba molesta… lagrimas de furia emanaban de sus ojos, que se tornaron tan tristes que el día hermoso y brillante, comenzó a tornarse gris, lleno de tristeza.

Astarté temerosa como era, logro hacer su quehacer sola en DMC, Dante solía decirle que no temiera no había nada, pero ella siempre fue así, desde pequeña; después de casi tres horas, se arreglo para salir, vestía una linda blusa color negro, un pantalón de mezclilla y tenis, la hacia sentir de nuevo como en su infancia, normal. Antes de salir la joven procuro llevar todo lo necesario, dinero, y el celular que Khan le había enviado, donde solo el le llamaba, lo metió todo a sus bolsillos camino tranquila. No llovía y sabia que no lo aria, pero el día estaba gris, como ella misma se sentía, recorrió aquel camino por el cual paso innumerables veces con su amado, trataba de confiar en el, sonrio para tratar de engañarse, pero entonces, algo llamo su atención, desviando su camino cruzo por el parque, se sentía tonta pues nadie había, siquiera niños jugando, nadie estaba ahí, pero entonces escucho tenuemente una voz conocida… camino discretamente, y tras unos arbustos, encontró a Dante pero no estaba solo.

Lagrimas recorrieron las mejillas de Astarté sin parar, sentía que sus extremidades no le respondían, pero ya no deseaba seguir viendo aquella escena, una mujer a la cual no creía podría compararse, sus ropas sexy, la mirada atrevida, su sonrisa provocativa, estaba ella recargada sobre el tronco de un árbol, y Dante con sus brazos sobre el mismo tronco, pero rodeándola a la altura de su cabeza, como no queriéndola dejar pasar, sonriendo juguetonamente, acercaba demasiado su cuerpo, su rostro, como si jugaran a besarse… Astarté logro levantarse, y correr hacia DMC, entro como si la hubieran visto, su corazón estaba roto, y el cielo se torno negro, la tormenta pronto comenzó, aunque a eso no podría llamársele tormenta, pues parecía mas un diluvio, era fuerte, y provocaba tanta tristeza. Astarté tomo un papel, escribió una nota, después saco una chequera, lleno uno de los cheques y lo firmo, con lentitud, salio del establecimiento, apago todas las luces, cerro la puerta, y corrió lo mas lejos que pudo, no supo cuanto tiempo lo hizo, pero sabia que pronto caería la noche, y ya no reconocía donde se encontraba… camino despacio por calles solitarias, empapada, su mirada llena de tristeza conmovería a cualquiera, no sabia que hacer, no sabia a donde ir, y entonces, recordó el teléfono, saco el pequeño móvil de su bolsillo, pero antes se acomodo bajo un pequeño techo, miro aquel aparato, era bonito, se abría jalando la pantallita hacia arriba y era rosa, Khan recordaba que le gustaba el rosa… Khan, era lo único que ahora tenía. Marco el único numero de la lista, sonó una vez, volvió a dar tono, y antes del tercero se escucho una voz.

- ¿sucede algo princesa? –pregunto con prisa, se escuchaba mucho ruido, posiblemente estaba trabajando- ¿Qué te sucede? –pregunto preocupado, parecía se distanciaba del lugar donde estaba, el ruido lentamente se alejaba, el aun la concia bien, o ella no cambio en todo ese tiempo- te conozco hermanita, ¿dime que sucede?

- ven por mi –dijo en un hilo de voz, quebrado por el sentamiento.

- ¿paso algo grave? –pregunto exaltado.

- solo ven por mi pronto… te esperare en…casa.

- Astarté ¿Qué paso? –dijo el hombre, pero ya era tarde la llamada se había cortado.

Astarté camino mucho rato, solo seguía el viento, pues sabia que no abría mejor guía que aquel que todos los caminos a recorrido, la lluvia no paraba y la noche ya había caído, el frió comenzaba a hacerse presente, pero a ella no le importaba, sus lagrimas seguían fluyendo por momentos, le dolía tanto, todo le lastimaba, solo deseaba llegar a su casa.

Khan se encontraba en un concierto, en una ciudad a dos horas de distancia en automóvil, había pedido le cubrieran, se había marchado inmediatamente, sabía que la carretera estaba muy peligrosa, por eso decidió tomar el tren, y llegaría en una hora. La tormenta se había extendido tanto, y sabia que algo había pasado, esa tristeza solo la provocaba alguien que estuviera tan cerca de la naturaleza, se enojo con Dante, pero mas con el mismo, pues el como hermano mayor debía haberse hecho cargo de ella. Se relajo un poco, ahora no importaba como, el la cuidaría, además su carrera musical ya estaba terminando, pronto se estaba convirtiendo mas en un manager, por ello fue fácil, cubrir su inasistencia en aquel concierto, pues como su grupo se había renovado, también su posición de guitarrista incluía a un nuevo joven y el ahora lentamente se deslindaba de la responsabilidad. Miro por la ventana, sabia que pronto estaría con su hermanita pequeña.

Dante llego muy tarde a DMC, todo a causa de Lady que le había pedido ayuda, era verdad que los extraños sucesos de las victimas desangradas era preocupante, pero se sentía culpable de haber dejado a Astarté sola todo el día, posiblemente estuviera triste y por eso la lluvia tan emocional; con ilusión apresuro su paso, cuando se acerco a DMC, se entristeció al ver la oscuridad de aquel lugar, posiblemente ya estuviera dormida, entro cuidadoso, se quito la gabardina para colgarla, seguramente lo regañarían por dejar todo enlodado el piso, pero lo disfrutaría; subió las escaleras, y estaba por adentrarse a su habitación, cuando decidió primero mirarla, deseaba verla, abrió lentamente su puerta, pero… no había nadie, la sorpresa de Dante fue tal, que con rapidez se dirigió a su habitación… tampoco estaba ahí, ¿Qué sucedía?, ¿Por qué no sintió la soledad de su hogar otra vez?, ¿estaban fallando sus reflejos?, Rápidamente bajo encendió las luces, y se acerco al escritorio, pediriría ayuda a Lady, pero entonces un hoja perfectamente doblada llamo su atención, la abrió, y saco un cheque, firmado por Astarté, lo dejo a un lado, leyó la carta con suma atención.

Dante Sparda, termino por saldar la cuenta, de los servicios prestados, con esta cantidad será suficiente, para que disfrutes tu vida a lado de quien mas gustes estar, no te preocupes por mi ahora, sigue con tu vida, tal como fuese antes que yo apareciera, no me busques, no deseo ser encontrada, gracias por los valiosos momentos juntos, espero tengas una vida llena de gloria y felicidad, se despide Astarté Vinter.

- ¿Qué vuelva a mi vida antes de ti?... que vuelva a la soledad… -dijo el joven con amargura –la mirada de Dante se mostraba perturbada, pero de pronto volvió a brillar con astucia- ¿y creerás que te dejare ir de mi vida así nada mas?- marco un numero telefónico, después de unos segundos de espera- necesito tu ayuda, es algo importante, te veo donde siempre en cinco minutos, lleva tu motocicleta –Dante colgó el teléfono, volvió a mirar la nota, la arrugo entre sus manos con furia.

Después de unos minutos Dante se encontraba en un jardín céntrico de la ciudad, de ahí era mas fácil tomar camino a cualquier parte, la lluvia seguía intensa, pero es no importaba, el joven esperaba sobre su motocicleta a su amiga, la vio acercarse a lo lejos; cuando se acerco a el, se quito el casco mostrando su cara de disgusto.

- ¿Qué sucede? –dijo la joven de cabellos negros.

- Es largo de contar, pero ahora necesito tu ayuda para encontrar a una persona, muy importante, necesitare tu apoyo.

- me deberás mas dinero por esto –dijo la joven sonriendo irónicamente.

- no importa, te pagare mañana.

- mmmm, esta bien.

- sígueme...

continuara...
chan chan chan...