UNA NOTICIA INESPERADA

Un nuevo día comenzaba. Hao Asakura se encontraba dentro de una cueva en medio de lo que parecía ser un bosque. Miraba al cielo detenidamente, como si fuera lo más interesante en ese momento. Su fiel compañero Opacho, sentado a su lado, se limitaba a observarlo y, casi podía afirmar, que su señor estaba distraído.

–Señor Hao, ¿en qué piensa?– pregunta finalmente. El castaño lo voltea a ver con una sonrisa bastante satisfactoria en su rostro.

–En la cara que pondrán Yoh y sus amigos cuando les llegué la noticia.

–Es cierto–contesta Opacho, mientras que Hao dirige nuevamente su mirada al cielo.

En la residencia Asakura, la mayoría de sus ocupantes aún permanecían dormidos. Ryu comenzaba a preparar el desayuno, realmente era muy bueno en eso, mucho más que cualquiera de los shamanes que se encontraban allí. Maria tomaba una ducha y, Lyserg y Len se cambiaban de ropa.

El peliverde fue el primero en terminar. Pronto se encamino a la cocina que, para ese entonces ya despedía un delicioso olor a comida. Tal vez Ryu no era la persona más "normal" del grupo, pero debía aceptar que en verdad era un excelente cocinero.

–¡Príncipe Lyserg! ¡Que bueno que despierta!– Aún no había visto al pelinegro cuando escuchó tales gritos seguidos de un efusivo y posesivo abrazo, al cual sólo correspondió con una ligera sonrisa.

–Buenos días para ti también –Dijo finalmente cuando Ryu lo soltó. Se asomó rápidamente para observar lo que desayunaría. Realmente olía tan delicioso que deseaba . . .

–¡Buenos días!– dice Maria alegremente entrando a la habitación. Observó rápidamente a Lyserg de reojo quien trataba de probar la comida antes de servirse. Al sentir su mirada, el peliverde se retiró rápidamente de la comida para dedicarle una sonrisa a la recién llegada. En ese momento sus miradas se encontraron y, aunque sus rostros mostraban una cosa, en el interior, ambos tenían preguntas acerca del otro que seguían sin descifrar. Ryu no supo exactamente lo que sucedía, pero sentía como el ambiente comenzaba a sentirse un poco pesado.

–Lyserg, ¿me ayudarías a lavar esto? –Fue lo único que se le ocurrió en el momento sin embargo, había funcionado. Mientras el peliverde lo ayudaba, la castaña arreglaba la mesa para el desayuno. No estaba muy seguro el porqué de la situación anterior pero de algo estaba seguro, tenía mucho que ver con cierto shaman de fuego. Le inquietaba mucho ese tema, sabía perfectamente la situación de Lyserg, que aquella noticia le afectaría emocionalmente más que a los demás. Sin embargo, ¿qué podía hacer? En ese momento sus pensamientos eran un dilema interminable que fue interrumpido por cierto ojimiel que apareció sin aviso asustando al pobre pelinegro. La mirada de Len nunca había sido feliz pero, en aquel momento ni siquiera mostraba emoción alguna, simplemente era como ver al vacío. ¿Qué pasaba esa mañana que todos se mostraban diferentes?

No pasó mucho tiempo para que los demás huéspedes comenzaran a llegar listos para disfrutar sus alimentos. Aunque no era algo incómodo, el cuarto estaba en silencio completamente. Cada uno de ellos sumergido en su propio mundo, pensando en todo lo que había ocurrido en los últimos días.

–Oah–Tremendo bostezo sacó de transe a los presentes. Yoh llegaba con la pijama puesta y tallándose los ojos con insistencia. Lenta y perezosamente llegó hasta su asiento y comenzó a devorar sus alimentos como si nada. Fue entonces cuando se dio cuenta de las miradas que le dirigían sus amigos–¿Eh?¿Qué pasa?

–¿Cómo puedes estar tan tranquilo? –Pregunta Horo depositando el plato que sostenía en sus manos sobre la mesa. El silencio continuo pero Yoh parecía no entender. –Después de que sabes que Ha. . .

–No tiene sentido–Cortó el castaño rápidamente. Su rostro mostraba su apacible sonrisa de siempre. –En verdad no tiene sentido preocuparse de más. Simplemente sucedió y no hay vuelta atrás, sólo debemos enfocarnos en nuestro entrenamiento. Ya verán que todo saldrá bien–Y como si de palabras mágicas se tratara, todos comenzaron a calmarse. No sabían como, pero Yoh siempre lograba ese efecto en ellos, simplemente su amigo era así, era su principal característica.

–Pensé que dormirías toda la mañana–dice Len con el mismo tono serio de siempre.

–La verdad, todavía tengo sueño.

–De seguro el olor de la comida te despertó–comenta Horo con algo de comida en la boca.

–No deberías de hablar hermano. Si no te despierto, aún seguirías acostado en la cama–dice Pilica ocasionando algunas risas. Había puesto en evidencia a su hermano.

Les gustaba platicar. Siempre pasaban momentos agradables, entre peleas, comentarios sarcásticos y regaños. A fin de cuentas se divertían. Nadie más tocó el tema anterior.

Entre risas y bocados terminaron de desayunar. Se repartieron el quehacer para terminar lo más pronto posible, mientras Yoh y Maria salían a correr como todas las mañanas. Era casi imposible no ponerse a pensar en lo que Ana les haría si se enterará que no cumplían con el entrenamiento mientras estuviera ausente. Si no lo hacían, los fantasmas de la casa los delatarían, ¿es qué no tenían otra cosa que hacer más que andarlo vigilando? Pero para la mala suerte de ambos, la respuesta era No.

–¿Cómo cuantas vueltas nos faltan?– pregunta un Yoh cansado y sudoroso. María se encontraba en igual condición sino es que peor. Ya llevaban casi una hora corriendo y definitivamente el calor no ayudaba mucho.

–Creo que ya sólo cinco– dice con pesadez.

–Pero que pereza me dan.

–Tranquilo, pasaran rápido– ni siquiera ella misma se había creído su comentario, definitivamente estaba tan cansada que sentía que en cualquier momento se desplomaría, sin embargo, estar con Yoh la impulsaba a seguir adelante pues por él, por su ayuda, ahora se encontraba ahí en esos momentos.

Por fin, cuando terminaron su entrenamiento, regresaban tranquilamente a la casa. En ese momento la suerte les sonreía. Unos metros más adelante se encontraba un puesto donde vendían helado y, una oportunidad como ésa no era desperdiciada.

–¡Que delicioso está mi helado!– decía Yoh saboreando al máximo su postre que ya comenzaba a derretirse.

–Seguro, pero el mío es mejor.

–No es cierto, la fresa le gana al chocolate.

–¡Claro que no! Todos saben que el chocolate le gana a la fresa.

Así se fueron discutiendo todo el camino a casa, de cual era el mejor sabor de helado. Al llegar, el pobre de Yoh casi devuelve su recién ingerido postre al ver quién se encontraba.

–Anita, ¿qué haces aquí?

–Pues vivo aquí– contesta como si nada.

–Me refiero a que no avisaste que regresarías antes.

–Quería ver si cumplían con sus deberes. . .

–Que bueno que está todo en orden– agradecía María mentalmente.

–Pero hay otra razón . . . primero reúne a todos para que pueda decirles.

Al ver la mirada de la itako, Yoh salió rápidamente a llamar a sus demás compañeros. Una vez reunidos todos, Ana tomó asiento, todos se encontraban callados, había algo que no les daba buena espina.

–Primero que nada, ¿alguno de ustedes a revisado su oráculo?– La pregunta de Ana los había sacado de onda, ¿qué tenia que ver con lo que les iba a contar?¿acaso involucraba al torneo de shamanes? Ninguno respondió a la pregunta dando a entender la respuesta.–Me imagine, Yoh ve por tú oráculo.

Sin más se dirigió hasta el lugar donde lo había dejado con anterioridad. Abrió los ojos sorprendido. El objeto se encontraba titilando una luz que le daba a entender que era un aviso. Sin mirarlo lo llevó hasta donde se encontraban los demás para entregárselo a Ana.

–Estaba segura de que ninguno de ustedes se había dado cuenta.

–¿Pero qué es lo que pasa?– pregunta Lyserg.

–El torneo se ah reanudado– La cara de la mayoría, más que otra cosa, mostraba sorpresa.

Para agrandar más esa emoción, comenzaron a sentir una presencia conocida que se acercaba a ellos. Salieron al patio para recibirlo.

–¡Cuánto tiempo sin verlos!–saludaba Silver

–¿Tú aquí? Entonces lo del torneo es . . .– Horo no pudo terminar debido a la interrupción de Silver.

–Verdad. Si lo es. De hecho, de eso eh venido a hablar con ustedes. Debido a la situación que vivimos el torneo pasado, se han impuesto nuevas reglas. Muchos equipos quedaron desintegrados y el número de muertos fue más grande de lo esperado, así que podran acceder nuevos shamanes al torneo.

–¿Nuevos shamanes? Entonces los shamanes que no lograron pasar la prueba anterior ahora podrán entrar–comenta Len.

–Sí pero . . . realmente no vine a hablar de eso.

–Dilo de una vez–ordena Ana con seriedad y superioridad.

–Hao Asakura no sólo ah vuelto a la vida si no que, los grandes espíritus le han dado permiso para participar en el torneo– Si antes estaban sorprendidos, no era nada a comparación de ahora, casi sentían que el mundo se les estaba cayendo encima. ¿Cómo era posible eso?

–¡No puede ser!¡Qué no tuvieron suficiente con la última vez!–se quejó Lyserg en un tono bastante furioso. Definitivamente a simple vista parecía ser el más impactado e inconforme.

–Ustedes son los apaches, ¿no podrían hacer algo?–comenta Ana

–Lamentablemente no, la decisión de los grandes espíritus es imprescindible para nosotros. Pero bueno ya están advertidos, ¿aún así quieren ingresar nuevamente al torneo?

–Claro que si. Ya saben que las cosas se van a solucionar– dice Yoh muy calmado.

–¡Eso es Don Yoh!–animaba Ryu a su amigo, mientras él sólo sonreía.

–Lo único que puedo recomendarles en este momento, es que comiencen a integrarse y a preparase para el torneo. Tengo el presentimiento de que va a ser mucho más complicado que el anterior. – Podía notarse la preocupación de Silver y eso angustiaba un poco a algunos de ellos sin embargo, después de todo lo que habían pasado sabían muy bien que realmente todo iba a salir bien.

Momentos después el apache tuvo que retirarse, comenzó un silencio incomodo que la itako rompió como si nada.

–Como sé que no se pondrán de acuerdo, yo formare los equipos: Horo, Len Tao y Lyserg; mientras que en el otro estarán Yoh, Ryu y Fausto.

–Oye no puedes escoger los equipos así–decía con algo de enojo Pilica, pero su hermano le tapo la boca lo más rápido que pudo, antes de que la itako se vengara con él.

–Pero Ana, aún falta alguien sabes–comentaba Yoh viendo hacia su amiga

–No lo creo, es nueva y no creo que nos sirva de mucho si, tú vas a ser el shaman King, no quiero que nadie se interponga.