Mes Sasuhina, día 9: Té.


Asuntos diplomáticos


No era usual que Sasuke acompañara a su padre a las reuniones con otros clanes, eso usualmente era responsabilidad de Itachi al ser el heredero pero en esa ocasión Fugaku había decidido llevar al menor de sus hijos. Sasuke no estaba seguro del motivo, Itachi no se veía enfermo y no le había hablado de un proyecto que requiriera de su tiempo aunque si era sincero no era algo que le molestaba, durante muchos años se había esforzado por conseguir el reconocimiento de su padre y finalmente él le había dado una oportunidad.

Ambos se presentaron en las instalaciones del clan Hyuuga vestidos con elegantes kimonos. Sasuke recordaba que su padre le había dicho que tratarían con un clan muy elitista y él le creyó porque se trataba de su padre. Solo conocía a dos Hyuuga, a Hinata y a Neji, ninguno de los dos le habían dado motivos para creer que su padre se equivocaba incluso Hinata, quien a pesar de su timidez e inseguridad, lograba transmitir algo de elegancia a todo lo que hacía.

Lo primero que hicieron fue intercambiar presentes. Sasuke recordó que su padre le había dicho que debía acatar todas las normas del clan Hyuuga pues de lo contrario ellos se lo tomarían como una ofensa personal. Tuvo que reunir todas sus fuerzas para no quedarse dormido, incluso llegó a considerar que Itachi había faltado a aquella reunión de manera intencional. Fugaku le entregó a Hiashi una bolsa con un té que decía ser de gran calidad, la conversación le pareció demasiado larga y la forma en que estaba sentado no ayudaba en nada.

Sus piernas habían perdido la batalla. Ocasionalmente trataba de moverse para que la circulación pudiera regresar a sus piernas pero las miradas que le dedicaba su padre le indicaban que no era necesariamente una buena idea. En ese momento sasuke solo podía desear salir de esa reunión y entrenar hasta agotar sus reservas de chakra, un enfrentamiento con Naruto o Itachi resultaba tentador.

Cuando Hinata comenzó a servir el té creyó que sería más tedioso. Itachi había intentado enseñarle las normas para la ceremonia del té pero nunca había logrado estar atento a la misma por más de dos minutos. Su hermano le había dicho que era de gran importancia para asuntos diplomáticos pero para él solo era un fastidio, para él ser fuerte era más importante para un líder.

Sin embargo fue diferente, la manera en que Hinata lo movía lo cautivó por completo. Cada uno de sus movimientos estaba acompañado de una gracia que le hacían difícil ignorar. Levantó la mirada encontrándose con el rostro serio de Hinata. Mentalmente pensó en pedirle que le ayudara con la ceremonia del té, después de todo se trataba de algo importante en los asuntos diplomáticos.