Finito
La respiración de la joven se detuvo un segundo, una suave brisa invernal removió sus cabellos. No dio ni un paso más.
Aún había cinco metros de distancia entre ellos pero miró claramente la ligera sonrisa que se marcaba en sus labios y un destello especial en su vivido mirar, ¡Dios! ¿Cómo había podido olvidar la particularidad en su mirada?, ella que creía recordarlo todo de él.
—¡Oi! Tiempo sin verte —Kyou habló y su voz le sonó especial a Tohru.
La joven no pudo evitar los dos surcos de lágrimas que bajaron por sus pómulos. Si Tohru soñaba de nuevo, esta vez era demasiado real, esta vez no quería despertar.
—Di… diez meses —su voz salió dulce y quebrada.
Tohru llevó su bufanda al rostro intentando limpiar en vano el rastro de melancolía, sus ojos no paraban de llorar.
—¿Diez meses? ¡wow!, estaba seguro de que había sido más tiempo. Definitivamente se sintió como más tiempo.
Un temblor inevitable se apoderó del cuerpo de Tohru. Kyou caminó acortando la distancia entre ellos y la joven se percató de que él creció un par de centímetros más durante su encierro.
—Estoy de vuelta —dijo tomando las manos opalinas de ella entre las suyas. Tohru advirtió que las de él también temblaban.
La castaña no pudo evitarlo ni un segundo más. Terminó por borrar cualquier distancia entre sus cuerpos y sus lágrimas aumentaron cuando se cercioró de que él no se transformó por aquél contacto, finalmente puede abrazar a Kyou. Las manos de Tohru se cerraron entre las de él al tiempo que pegó la frente al masculino pecho.
—Ky… kyou-kun —dijo entre sollozos—… pensé que quizá yo… yo nunca podría… pensé que… nun… nunca te vería de nuevo.
—¿En serio? —preguntó el chico y su voz sonó mucho más relajada que la de la joven—, bueno puedes olvidarte de esa idea de una maldita vez — Kyou separó sus manos de las de ella y las utilizó para alzar el rostro de Tohru desde su mentón. El joven sonrió al ver ese par de zafiros—. No me iré nunca más otra vez… Tohru.
La joven también sonrió al sentir el suave beso que Kyou depositó en su frente, un sentimiento de paz la invadió por dentro al creer en sus palabras.
La maldición está rota. El gato es libre.
Prometo que el próximo será más largo.
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