Desclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima (*^o^*)

El Fuego Perdido

Capítulo 5

Corrimos con Natsu en dirección hacia el pueblo. Estaba terriblemente preocupada por Erza y los demás ¿Y si les había pasado algo malo? Fue un error no haberme ido con ellos aunque… ¿Qué hubiese podido hacer yo si estaba con ellos en la meido kafe y con mi traje de maid?

—Son los hombres del viejo —informó Natsu con su vista hacia adelante.

— ¿Cómo lo sabes? ¿Por qué quieres a Lyn? ¿Cómo se te escapó? ¿¡Qué es lo que sucede Natsu!? —mi voz se elevaba a medida que lo amordazaba con preguntas.

Natsu miró de reojo pero no respondió. Sin embargo, frunció el ceño. Mis sentimientos estaban revueltos, confusos y desordenados. Por un lado me sentía segura pero por otro era como una laucha tentando al felino.

— ¡Respóndeme!

— ¿Por qué tengo que?

— ¡Me metiste en esto!

Necesitaba una explicación. Natsu actuaba según su albedrío pero yo no podía dejarme llevar por él.

—Ustedes son los que vinieron —se defendió.

— ¡Maldición! —mascullé.

Seguimos corriendo y la sensación de fatiga no espero mucho tiempo en arremeter contra mí.

Finalmente llegamos —Oh no…— tapé mi boca con mi mano en el asombro de ver a algunas personas muertas, el fuego incontrolable que quemaba todo a su paso y que seguía expandiéndose burlándose de mi preocupación por las personas.

Natsu agarró mi muñeca jalándome y me saca de mi trance. Me trato de tranquilizar diciéndome a mí misma que Erza y los chicos son fuertes pero mi subconsciente jugaba con la duda de: ¿Será que realmente estarán bien?

Estaba aturdida, perdida en mis pensamientos que causaban exasperación e impotencia. Había pasado tanto desde que llegué aquí ¡Y apenas hoy se cumple dos días!

Natsu está conmigo y era mi enemigo; el pueblo fue atacado y resultaba que lo hombres del… ¡Ahhh! ¡Todo esto es un muy mal rollo! ¿¡Por qué nunca puedo tener un viaje común y corriente!? Lo peor de todo es que la teoría de que donde se encuentra Natsu siempre pero siempre habrá problemas es completamente cierta.

Siento un calor abrasador a mi lado y veo cómo Natsu se abalanza contra un hombre frente a nosotros con su puño envuelto de fuego ¿Como un simple puño podía irradiar tanto calor?

— ¡Natsu! ¡Cuidado! —Alerté cuando vi otros cinco hombres a su derecha arremetiendo contra él.

En un abrir y cerrar de ojos los hombres estaban uno encima del otro y Natsu parecía algo ofendido.

— ¡Hombre! Ni si quiera lograron encenderme —agarró por el cuello a uno de ellos e hizo que el hombre ya incapacitado y con los ojos llorosos lo mirara.

—No le hagas nada —supliqué en un susurro pero Natsu apretó más su agarre al cuello con crueldad.

— ¿Dónde está su jefe?

El hombre tembloroso apunto hacia la izquierda y luego imploró con los mismos ojos hinchados y rojos para que lo perdone por su osadía, Natsu lo asfixió. ¿No lo mató o sí?

—Vámonos.

—Dime que solo hiciste que se desmayara —supliqué con miedo cuando dio el primer paso hacia donde el hombre había apuntado —. ¡Dime que no…!

— ¿Te parece que con la fuerza con la que le apreté solo lo hice desmayar? — me interrumpió de manera tranquila como para alertarme del peligro.

Él era peligro y nunca me cansaría de describirlo de aquella manera. Tuve la necesidad de salir corriendo, lejos de él. Pero como una polilla atraída por la luz me coloqué a su lado haciendo un ademán para que sigamos, pese a que, no podía dejar de temblar.

Volvimos a correr y las casas se derrumbaban poco a poco. El humo se expandía y comencé a toser con mis pulmones afectados, dediqué una mirada fugaz hacia Natsu y él estaba intacto.

Se podía escuchar algunos gritos pidiendo auxilio junto con el sutil ruido de las maderas crepitando. El pelirosa tragaba algunas veces las llamas para controlarlas pero no había mucho tiempo, ya que, no sabíamos lo que estaba sucediendo con los demás en ese momento.

Vacilante miré a Natsu quien parecía confundido.

Una mano salió del suelo y agarró mi tobillo— ¿¡Eh!? —Solté un grito y la mano me estiró hacia abajo del suelo ya roto para ganar impulso.

Un hombre salió delante de mí con una sonrisa siniestra. Pelo gris corto con su flequillo a su izquierda; con pequeños ojos oscuros pero filosos — ¡Lucy! — Escuché a Natsu en el momento que sentí un ligero ardor en la parte inferior derecha de mi abdomen. Mi mirada baja y se posa en la navaja que clavada dentro de mí.

El hombre esquivó el ataque de Natsu y el rugido de fuego fue directo hacia mí.

Sentí como el calor abrasador me quemaba y la fuerza de aquel me empujaba contra mi voluntad hasta chocar de manera potente hasta la pared. Me ahogué en un gemido de dolor mordiendo mi labio inferior y haciendo una mueca. Caí al suelo, el hombre se burló pero Natsu ni se inmutó.

Estaba descolocada, mi cuerpo se sentía pesado y estaba pegada al suelo. Vi que Natsu fue hacia el hombre y volvió a esquivar rápidamente metiéndose debajo del suelo y saliendo por detrás del pelirosa.

Trato de levantarme pero no puedo, se me escapa un gruñido y trato de ignorar el dolor que quemaba por toda mi figura pero era imposible, siento que el fuego aun recorre hasta por mis venas.

Dolía, dolía mucho.

No sabía cuánto tiempo había tratado de levantarme o si Natsu era tan poderoso que ya derrotó al mago que se unía al suelo y seguramente también a la pared o cualquier cosa sólida.

—Lucy… —solo pude mirar hasta su cadera pero en su voz demostraba una preocupación profunda—. Lucy… Vamos… Debemos encontrar a la princesa de hielo, Happy y a Erza.

Se me escapó una sonrisa fugitiva ¿Hace cuánto no lo oía así?

—No hace falta fingir ser el antiguo Natsu, Natsu —y ahí estaba señoras y señores, un pinchazo de dolor en el pecho, profundo… Junto con el nudo en la garganta que se formaba. Hubiese preferido que no diga nada antes de volver a revivir aquella ilusión del Natsu viejo. Esto hasta lo consideraba cruel de su parte.

Él solo estaba parado frente a mí, no me ayudaba para que me levantará pero si noté como sus puños se cerraban fuertemente. ¿Qué pensaba? Me salió un leve sonido de risa involuntario y me apoyé sobre mis rodillas y mis manos.

Literalmente, estaba a los pies de Natsu. Él… seguía sin ayudarme.

Me levanté con un temblor instintivo y lo miré con una sonrisa deliberada— Todo bien, no te preocupes. Tu rugido realmente es muy fuerte —traté de alivianar el tenso ambiente. El viento sopló con fuerza pero no sentí frío, en cambio, mis cabellos me taparon la visual que tenía delante de mí y cuando los coloqué detrás de mi oreja… Vi que el Dragon Slayer de fuego ahora perteneciente a Tártaros frunció el ceño mientras miraba intensamente. No aparte mis ojos de los suyos queriendo encontrar una respuesta para todo esto. Pero sin darme cuenta, me sentí hipnotizada ¿siempre tuvo esa mirada tan cautivante?

Me sonrojo ante el hecho de que pensaba en Natsu de aquella manera, agacho mi cabeza perdiendo el contacto visual y trato de controlar los rápidos latidos de mi corazón.

Respiro profundamente y miro al hombre que estaba lejos de nosotros detrás de Natsu. No pienso mucho en su cuerpo cubierto de gris sino mi mente se va por la cercanía que sucedió ayer con el mago frente a mí y en sus ojos oscuros que hace unos segundos me miraban de manera penetrante.

— ¿Sabes de verdad donde se encuentran? —trato de controlar mi nerviosismo, por suerte, funciona.

—Están peleando más hacia el norte —habló luego de unos segundos —. ¿Puedes moverte?

—Sí — dije para dar un paso y tropezar. Tiendo mis manos hacia mi pierna, mi piel estaba al rojo vivo.

—Llama a Virgo para que ponga algo refrescante. Déjame el resto a mí.

— ¡No! —Me sobresalté —. Estoy bien… yo — me quedé boquiabierta sin poder seguir la protesta. De cualquier manera, no iba a ganar contra Natsu. Me callo y su mirada junto con su ceño fruncido se desvía de mí. No sé qué me sucedió, sencillamente no pude articular las palabras.

Cuando aclaro mi mente, suspiro y abro la puerta de Virgo el cual sentí que se había cerrado en el momento en el que Natsu mató a aquel hombre quien nos dio esta dirección.

—Hime, lo siento. Eran fuertes. No pude aguantar mucho tiempo ¿Me castigará ahora?

—No —suspiro resignada hasta que mis alarmas se encienden cuando noto que Natsu se me acerca, se inclina y su boca está cerca de mi oído, me estremezco.

—Te veré mañana para buscar a Lyn, asegúrate de dejar la ventana abierta —abro y cierro mi boca torpemente como si fuera uno de los peces de Happy fuera del agua. La mirada azul de Virgo se posa en Natsu y en su cabello. Me sonrojo y solo asiento.

Cuando el mago de fuego se va, Virgo me mira fijamente a mí con un leve sonrojo y picardía.

—Puedes atender esto —refunfuño cuando noto que va a comenzar a molestar al más puro estilo Happy.

Virgo contiene la risa picarona pero asiente y va en busca de materiales celestiales para aliviar el ardor de mi pierna.

— ¿Qué fue lo que sucedió?

—Estábamos haciendo el trabajo de manera normal — relata Virgo colocándome un gel —escuchamos unos gritos afuera del lugar y Erza exclamó preguntando que pasaba. Gray la siguió y detrás de ellos fuimos Wendy y yo con los Exceeds. De repente, unos magos vinieron junto a nosotros y empezaron las peleas. Cerca de nosotros ocurrió una explosión justo por aquí y uno de ellos se rio diciendo que el jefe ya había hecho de las suyas dejando el gas abierto y finalmente junto con una bomba mágica casera de ellos, hizo explotar todo este sector. Me distraje por la explosión y mi enemigo me derrotó. He fallado, hime.

— ¿Eran magos? —por lo que sabía no poseían magia.

Miré al hombre, pero él sí.

—Están mezclados entre personas normales y magos — informó —. Creo que ese sujeto era el jefe, hime —miró hacia el hombre que estaba aún tendido en el suelo. ¿Mató de nuevo?

La sangre comenzó a hacer su camino sobre el cemento como si fuera la respuesta a mi pregunta. Trato de alejar el sentimiento de preocupación ¿Qué sucedía con Natsu realmente?

Ya no sentí dolor y Virgo rápidamente comienza a vendar.

Trae las mismas ropas de esta mañana. La ropa que había tenido hace unos minutos era espiritual justamente porque si sigo así, me quedaría en la calle, semi desnuda, culpa de cada misión en la cual mi ropa siempre se hace añicos, en este caso, cenizas. Toco la bufanda de Natsu y era lo único que no estaba dañado pero si en la punta tenía una mancha negra, no me llamó mucho la atención y decidí ignorar.

Virgo como siempre, ella y su atrevimiento terminó vistiéndome, sin embargo, me encontraba muy cansada para protestar. Me opuse a dormir pero escuché un ''lo siento, hime'' Y me noqueó. ¡Virgo me noqueó! ¡Virgo de entre todos! Seguro estoy en una dimensión paralela.

Me desperté lentamente, abrí mis ojos y el techo estaba pintado de blanco, me acomodo sobre mis codos y reflexiono que estoy sobre algo suave.

— ¡Lucy-san! —escucho la voz de… ¿Wendy?

— ¿¡Wendy!? — me sobresalto mirando a mi derecha y sobre una butaca se encuentra la pequeña niña con una sonrisa.

— ¡Erza! ¡Gray! —Llama con una felicidad desbordante y me detengo a observar mi alrededor. ¿Mi habitación?

— ¡Luce! —Siento un pequeño golpe sobre mi abdomen junto con la sensación de que algo me está abrazando.

— ¿Happy? —Digo confundida y con la voz ronca.

—Aye — responde el pequeño abrazando más fuerte —. Creí que algo malo te sucedió.

Erza y Gray entraron. Me incomodé por un momento con todas sus preguntas pero luego me dieron las felicitaciones por haber derrotado al líder.

Lider… la imagen de un hombre peligris y ojos oscuros viene a mi mente. Yo no lo hice. Fue Natsu y quería contarlo pero Gray me interrumpió tajante y controlando su emoción.

—Realmente lo derrotaste, Lucy. Creíamos que algo malo te había pasado.

'' ¿Realmente lo derrotaste, Lucy?''

—Estaba muy preocupada por ti, Lucy. No me perdonaría si le pasara algo a mi nakama —Erza me estrechó hasta su pecho duro por la armadura.

'' Estaba muy preocupada por ti, Lucy. No me perdonaría si le pasara algo a mi nakama''

¿Tan débil me consideraban?

—Yo… Esto… Yo no…

— ¿Eh? —Gray pareció confundido y ladeó su cabeza—. ¿Qué intentas decir, Lucy?

—Yo… —no pensé con claridad antes, ellos jamás vieron a Natsu por eso se encuentran tan felices.

Quizás en otro momento diga ¿Cómo sería la mejor manera para explicarle que trabajamos juntos con Natsu? Suspiro y cierro mis ojos con tranquilidad. Pero eso no dejó el hecho de que me sentía ofendida por su falta de confianza—. Gray tu ropa.

— ¿Eh? ¡Demonios!

—Por cierto… —llamé la atención de todos —. ¿Qué hacemos en mi habitación?

—Oh… Esto Lucy, no es tu habitación —dijo Erza y levanté una ceja.

— ¿Entonces…?— miré expectante y Gray junto con Happy empezaron a reír.

—Creo que tienes un fan, Lucy — dice Gray histéricamente.

—Realmente esto da miedo.

— ¿Eh? —sigo confundida.

—Lucy-san — dice Wendy y la miro en una forma para que me explique qué es lo que pasa. Gray recibe un golpe por parte de una Erza ruborizada y Happy tiembla de miedo esperando no ser el próximo—. Su nombre es Ken. Está obsesionado contigo. Sabe toda tu vida e incluso ha hecho este cuarto si por casualidad te encontraba, lo peor de todo es que, copio tu habitación, el mismo modelo y con las mismas cosas. Dijo que se había emocionado un montón al saber que llegamos a este pueblo.

—Le guuddssdtas— Mi piel se puso de gallina ¿En qué momento vio mi habitación ese Ken?

—Cállate ya, Happy—regaña Charle—. A las mujeres no nos gustan que nos acosen y mucho menos de esta manera tan escalofriante— Estoy completamente de acuerdo con la bola blanca parlante.

—Lo siento… —La puerta se abre lentamente y miramos hacia ella, siento de pronto mi corazón latir con fuerza pero de forma normal entra un niño de unos diez años a la habitación.

—Que tierno… —Se me sale al ver al niño algo… ¿nervioso? Lo miro con ternura.

— ¡Lucy Heartfilia! —dice algo un poco exagerado como si se tratara de un comandante. Me sobresalto en la cama asustada. ¿Estaba poseído o algo?

— ¿A-aye?

— ¡Mi nombre es Ken! —Se sonroja — ¿Qu-qui-qui-quieres ser mi novia? —cierra sus ojos y aprieta sus puños.

—… — Happy y Gray se tapan la boca ahogando la risa. No sé qué decir— Yo… Eh…

— ¡Por favor! —Se arrodilla y hace como una súplica —. Desde que te vi a través de las lácrimas en los Grandes Juegos Mágicos siempre te he admirado. He empezado a averiguar sobre ti y todo lo referente a ti y simplemente sé que tú eres mi chica ideal. Hasta pedí a mis padres para que mandaran a hacer este cuarto para ti y te sientas cómoda —Demonios. Esto seguía dando miedo.

—K-ken… Yo… Tengo novio.

Todos me miran. Oh, mierda.

—No lo tienes.

— ¿Lo preguntas o lo afirmas?

—Lo afirmo. Como te he dicho se todo sobre ti.

—Yo… —acosador nivel: Kami.

—Es solo un niño —me susurra Erza—. No mates su sueño.

Suspiro—Esta bien.

La cara del castaño con ojos violetas se ilumina y luego se acerca a mí a una velocidad increíble, no puedo evitar el escalofrío que me sube. Porque tenía la sensación de que era como si yo fuera Erza y el niño Ichiya.

— ¿De verdad? —le faltó el parfum.

—S-sí — dudo un momento y miro a Erza. Ella asiente.

Lo que no pensé fue que el muchacho de la estatura de Wendy vaya a estirar sus labios esperando por un beso mío.

No. No, no, no, no, no. No iba a dar mi primer beso a un niño de diez años que prácticamente y sin ser cruel tiene toda la definición de acosador. Vale, me recuerda a esa imagen de Levy que una vez me mostró ¿Cómo se llamaba? ¿Pe… Pedobear era? Lo que sea, no me iba a convertir en ese oso que tenía encima de él la frase de ''once años dices… bueno no está tan mal''

La pesadilla se puso peor cuando él se empezó a acercar a mí. Mi cara va cambiando radicalmente demostrando el terror que sentía. Cuando me doy cuenta que ya no podía mandar más hacia atrás mi cabeza y él cada vez venía más cerca —. ¿¡Eh!? —en un intento desesperado por cuidar mi primer beso, agarro a Happy que está con su sonrisa, feliz de la vida, sorprendiéndolo y lo puse frente a mí.

—Hmmm —dice él niño. Haciendo sonoro su beso.

No sé si era su primer beso pero ¡Happy había besado a alguien! Me aguanté mi risa cuando el tema terminó y Happy sacaba su lengua mientras tenía lágrimas en los ojos. El niño aun no abría los ojos y parecía que estaba en el paraíso.

Erza agarró a Gray para que no le salga la risa mientras ella misma aguanta. Lily quedó impactado y dijo que no hubiese deseado haber venido. Charle se pegó a sí misma la cara y Wendy tapada la o de su boca con su mano.

—Oh… Lucy-sama —dice abriendo lentamente los ojos—. No tenía idea de que su boca podía sentirse tan peluda, suave y… con sabor a… ¿pescado? —Arqueó las cejas—. ¿Qué clase de pasta dental usas?

Happy se va y se deprime en la esquina de la habitación y yo ahogo la risa —E-es que… jaja… me gu-gusta el pescado.

—Lucy… es un demonio… —escuché decir a Happy —Cha-Charle— la mira con ojos llorosos y suplicantes— ¿aún me aceptas?

Me dolía el estómago y me empezó a costar respirar. Luego entonces me sentí culpable. Pero este momento fue épico para mí lo que no me importó la pena de Happy.

Abro mis ojos de repente y me acomodo sobre mis codos. Miro alrededor y contemplo el lugar ¡Wow! ¡Realmente es idéntico a mi habitación, incluso, la iluminación de la luz de la pálida luna!

Sigo somnolienta y se me escapa un bostezo, me desperezo y cuando me siento dispuesta a levantarme o al menos sentarme, Happy capta mi atención. Decidida a no molestarle, me creo una serpiente y salgo de la cama, mis ojos al instante captan la hora.

—Las dos y cuarenta y cinco de la madrugada—gruño.

Vagamente admirando la autenticidad de cuarto, noto que todo es igual ¡Erza, Gray! ¡Doble Wow! Pero esas presencias tan familiares no pudieron evitar en pinchazo de dolor en mi pecho. Frunzo el ceño ¿Quizás deba pintar un dragón como Igneel y pintar las paredes del color de pelo de Natsu? Mi subconsciente lo desaprueba frunciendo el ceño. ¿Es esto amistad, atracción, amor o una posesión diabólica lo que siento? —Una posesión—afirmo para mí misma.

—Lucy habla sola —escucho a Happy murmurar—. Está loca —frunzo el ceño —. ¿Pescado o Charle?

Cruzo mis brazos y arqueo una ceja ¿Y luego soy yo la que habla sola?

— ¡Lily, no te los lleves! —empieza a moverse desesperadamente — ¡No! ¡Ken, no! ¡Charle!. Rio sutilmente y por mi mente me pasa a un Lily jodido con un pez en un brazo y a Charle en el otro junto con Happy corriendo tras ellos pero siendo atrapado por un niño de diez años.

Trato de contener mi risa de todas las maneras posibles mordiendo mi lengua. Happy… Suspiro. Happy…. Realmente amo a ese gato.

— ¡Vaya! —me sobresalto y paro en seco con la risa contenida. Se me hiela la sangre y abro los ojos en par en par—.Necesitas ayuda, Lucy —con miedo sigo la figura de la sombra que está bajo mis pies y observo la fuente de esta—. Y uno de verdad.

— ¿Cómo supiste que estaba aquí?

— ¿Tu perfume?

— ¡Es imposible!

—Tú eres imposible

— ¿A qué te refieres?

—Eres mujer

Cruzo mis brazos y frunzo el ceño — ¿Qué demonios quieres decir con eso, Natsu Dragneel, mago de Tártaros?

Ahora es Natsu quien frunce su ceño y se aparta de la ventana para entrar y jalarme del brazo —Eres un ser… —se queda pensando y con su mano libre se frota su barbilla. Pongo una postura rígida esperando a que hable hasta que me mira fijamente—. Mujer, espécimen altamente inteligente que puede llegar a exasperar a un hombre y fingir ser amigas, eneamigas. Tienen días donde nadie les entiende, es decir, ríen y a la par lloran, están exasperadas, están sensibles, lo peor ¡Todo en el mismo segundo! ¿Quién entiende? Agradezco a la vida porque Zeref sea hombre y no una mujer. Se quejan todo el tiempo, son caprichosas, débiles, extremadamente teatreras…

Miro plasmada a Natsu, ¿¡Hay un ser más machista!? —Perdón… —finjo inocencia cortándole su indignante definición—También creo que nos deberías definir como olvidadizas. Quiero decir, lo que realmente quise decir es, ¿Qué demonios quieres decir con eso, Natsu Dragneel, mago traidor, altamente acosador nivel Ken, gilipollas especial, presumiblemente homosexual ¡Oh! Lo siento, ingenuo es tu definición correcta, en fin, de Tártaros?

Natsu me mira fijamente con el ceño fruncido y confirmo mi teoría de que al menos le molesta la palabra ''traidor'', hace una mueca y le quito la lengua, aparece una media sonrisa —Me defines como ingenuo con respecto al sexo pero esa definición solo está basada en tu conocimiento limitado de mi ser —sus palabras son como un enigma para mí, hay cierta diversión en su tono como si él supiera algo y yo no. ¿Trata de decir que no lo conozco lo suficiente?

— ¿Qué quieres decir? —digo en un susurro.

—Preferiría que empieces a cavilar.

—Maldito —mascullo, él suelta una risa breve y me vuelve a tirar.

—Tienes que cumplir tu promesa.

—Sí, tranquilo. No sería capaz de traicionar a mi compañero porque supongo que eso es lo que somos ahora, nakama.

Natsu tensa su mandíbula y finalmente empezamos a buscar a Lyn siguiendo su nariz

Pasa el tiempo y me parece incómodo el estar a su lado, observo su perfil fugazmente y sigue tenso. Quizás no debí decir eso— En verdad, solo somos dos personas que buscan a otra con diferentes motivos y…

—Que se volvieron compañeros por tiempo limitado a causa de un objetivo común que en este caso es encontrar a una niña —razono.

—Ni quería defenderme — dice al fin luego de unos segundos de silencio y hace un puchero de segundos — ¿Soy yo o estás más gorda? —Sonrío triunfante.

—No podrás vencerme en argumentos, Natsu.

—Me gustan los desafíos, Lucy — una sonrisa se expande por mi cara.

— ¡Me sorprende que Erza y los demás no se hayan despertado! —Noto la sonrisa de Natsu—. ¿Qué has hecho?

Él alza las manos con fingida inocencia y no puedo evitar la preocupación que empieza a surgir en mi pecho —No tienes que preocuparte.

Y ahí estaba el problema. Natsu me conocía como la palma de su mano hasta el punto de saber que pienso, en cambio, yo en este mismo momento no lo conozco.


Finalmente, después de horas y seguro deben ser como las siete de la mañana, encontramos a Lyn, está a las orillas de un río. Natsu me codea y lo miro descolocada.

—Ve —susurra.

—Ah. Sí—captó y él simplemente aprieta los ojos con fuerza y murmura algo.

No es que la haya pasado de maravilla con él a lado pero si la pase de una forma en la cual hizo que me olvide el porque me trajo con él.

Me acerco de manera silenciosa a la niña—Lyn… —Llamo con cautela.

La pequeña se sobresalta y mira hacia atrás. Creo que va a correr lejos pero hace lo contrario — ¡Lucy! — me abraza. Doy la vuelta y entendí porque, el Dragon Slayer de fuego ya no se encontraba ahí.

—Vamos a casa ¿sí? —digo pero me detengo al ver que cuando Lyn aparta su rostro de mi pecho, su mirada es suplicante y creo que ha estado llorando— t-tu papá está preocupado.

— ¡No! — se altera—. ¡Es una de sus mentiras! ¡Él solo piensa en el dinero y quiere venderme a uno de sus socios! ¡No le importo! — Solloza—. Jamás le importé —Termina en un susurro.

Ahí estaba yo, viéndome reflejada en aquella niña que siente que su padre no la quiere. De pronto, se me forma un nudo en la garganta y abrazo a Lyn fuertemente.

—Por favor, Lucy. Quiero estar contigo.

—Apenas me conoces —digo con la voz casi quebrada pero sé que es así. Cuando sientes que no le importas a nadie, te aferras a la primera persona que te abre sus brazos.

—Sé que eres buena —afirma—. No tengo lugar a donde ir y Yo no sé dónde se metió.

Miro a mí alrededor y no puedo evitar mis dudas— ¿Por qué te quiere Natsu?

Lyn para en seco y vuelve a apartarse de mí. Esta vez da pasos hacia atrás — ¿Por qué lo quieres saber?

—Necesito saber.

— ¿Estas con él?

Muerdo mi labio —No…

—Él dice que tengo una magia muy peculiar.

— ¿Qué tipo? —pregunto de manera amable y arqueo una ceja dando la señal de que pienso que aquel chico de cabello rosado enloqueció. Lo que realmente pasó porque se fue con Tártaros, pienso con amargura.

—No lo sé. ¿Pero no te gustaría que te secuestraran o sí? Aunque, al principio no le creí. Sin embargo, mientras me salvaba por mi cuenta de los hombres de papá fui… descubriendo habilidades.

Decido no presionarla con más preguntas y simplemente extiendo mi mano.

— ¿Y quieres venir conmigo entonces?

Ella asiente con una sonrisa.

''Que se volvieron compañeros por tiempo limitado a causa de un objetivo común que en este caso es encontrar a una niña'' La cosa era solo encontrar a la niña.

—Vamos a Magnolia —Estoy segura de que los chicos entenderían.

— ¿Dónde está tu gremio? —asiento feliz.

Pero esa felicidad no dura mucho.

—Claro que iras a un gremio pero no el de ella especialmente —Natsu aparece entre los árboles con una sonrisa.

—Natsu… —trato de amenazar pero parece que la culpabilidad es la que llena mi voz. Ingenua fui al pensar que Natsu se había ido. ¿Por qué estoy tan distraída?

— ¿Cómo era aquella frase que me dijiste Lyn? —tantea Natsu —. La primera vez que nos conocimos.

Lyn aprieta mi mano —Hay tantas personas falsas en un mundo tan real —su voz suena gélida.

—Lucy estuvo conmigo todo este tiempo — dice triunfante.

— ¿Es cierto eso? —suelta mi mano y me mira sorprendida.

Mis ojos se clavan en Natsu con fiereza —No de la manera en la que tú piensas.

— ¿Entonces? —sus lágrimas empiezan a caer libremente.

—Yo… —miro mis manos y muerdo mi labio —… quería que estuvieras bien con tu papá. No tenía idea de cuál era su relación pero cuando me lo contaste….

— ¡Ibas a entregarme a Natsu!—afirma ella sola y abro mis ojos con sorpresa y culpabilidad.

—No. No, no, no, no. ¡Estas equivocada!

—Teatreras —bosteza Natsu —. Vamos ya, Lyn. Por las buenas, estoy cansado y me duele la cabeza, no te imaginas lo que es estar con Lucy.

Fulmino a Natsu y agarro a Lyn— No te la llevaras —El hombre se pone en segundos frente a mí y arquea una ceja divertido. Elogio su velocidad internamente.

— ¿Quién lo impide? —me siento pequeña y su voz es amenazadora, su mirada es dura y fría como si no hubiera sentimientos en su interior.

Respiro hondo —Yo —exhalo como si desde mi nacimiento hubiese juntado todo el aire y nunca lo dejé salir.

Natsu ladea su cabeza y no puedo evitar fijarme en su sonrisa. No es tierna, burlona, ni de pena. Es… sádica.

Levanta una mano y mi alarma antifuegos dentro de mí me dice que me aleje. Retrocedo unos pasos y siento la asfixia dentro de mí, necesito aire.

—Señor… —llama alguien y volteamos a verlo o… verla. Lyn se aferra a mí — Cariño… — frunzo el ceño y siento una ira irracional. ¿Quién se cree ese demonio?

Y una avalancha choca contra mi cerebro. Demonio. Tártaros. Una criatura femenina con forma demoniaca que seguramente es de alto rango, a esto se habrá referido Levy.

— ¿Sayla? —dice extrañado—. ¿Qué haces aquí?

La maldita cornuda balancea de una manera seductora sus caderas hasta Natsu y se cuelga por su cuello.

—Sinceramente no te entiendo, master — ¿Maestro? ¿Natsu? —. Perdiendo el tiempo con estos humanos —creo que debe quitar a Lyn en esto porque su mirada de desagrado solo me la dedica a mí —. Volvamos al gremio. Te necesito.

Mi corazón se encoge. Oh, maldición.

Me levanto y el dolor interno creo que pasa porque Natsu tampoco la aparta aunque, tampoco le corresponde.

No debí pensar en eso, entorno mis ojos en blancos y cruzo mis brazos cuando el maravilloso ''master'' coloca sus manos sobre las caderas de aquel fenómeno demoniaco. ¿No la besará o sí? Sí.

Siento un nudo en la garganta y tengo la prisa de salir corriendo de ahí. Lyn frunce el ceño — No iré contigo si Lucy no viene conmigo — aclara y tanto como Natsu y yo parecemos sorprendidos, yo incluso palidezco.

—Yo no iré —me niego tratando de que no se me quiebre la voz. La imagen de ellos dos está grabada en mi memoria. Debería hablar con Rufus de Sabertooth para encontrar la manera de olvidarlo o quizás hablar con Evegreen y convertirme en piedra para siempre. Cualquiera de las dos opciones suenan muy tentadoras.

—Chiquilla insolente —dice Sayla y parece que quiere atacarla pero Natsu la detiene.

—Está bien. No quiero peleas —me mira fijamente.

—No iré. No me puedes obligar.

—Sabes humana —dice con total desprecio la mujer demonio— En el libro de los demonios….

—No necesito de tu maldita piedad —gruño imaginando y por su expresión acertando lo que iba a decir. Frunce el ceño.

—Lucy —advierte Natsu.

— ¿¡Qué!? —Las palabras solo salen — ¿¡Qué quieres, ''master'', ''cariño''!? ¿Acaso me necesitas porque no es lo mismo tener a un demonio fácil a lado tuyo, porque extrañas los momentos que compartimos con Fairy Tail, entre nosotros, el equipo de Natsu—enfatizo lo último. Quiero que le quede en claro a esa fulana que Natsu esde Fairy Tail. Funciona.

—Maldita —murmura la cornuda de pelo azabache.

Natsu parece algo ¿sorprendido? No lo culpo hasta yo me sorprendo.

—No soy yo la que digo que lo necesita como una cualquiera — contraataco —. ¿Tratas de ser una de esas humanas fáciles? Vas bien.

Y de pronto, toda mi valentía se va en el momento en que me fijo en sus miradas duras y la asesina por parte de ella ¿En que estaba pensando al desafiarles? Ah, sí. Su maldito beso. Natsu es mi mejor amigo, bueno o malo.

—Vendrás con nosotros —dice firmemente Natsu.

—No lo haré.

— ¡Por favor!

— ¿Lyn?

Sus lágrimas caen.

—Lo prometiste, me dijiste que estabas aquí para ayudarme.

Maldición. Le dije pero no se lo prometí. Argh.

—Yo… no… —dudo.

Lyn es prácticamente igual a mí. No la puedo dejar sola.

—Serán como mínimo una semana —dice Natsu.

— ¿¡Que!? ¿¡Por qué, master!? ¡Esto no puede ser!

—Porque yo lo digo y esa es la única buena manera—sonrió a la chica demonio.

Uhm… Me gustaría joderle un poco aunque sienta el miedo en mi interior.

—Yo puedo traer a la niña por la mala manera — replica.

—Dije que no quiero peleas — el tono de la voz… me quedo impactada. ¿Desde cuándo Natsu parecía tan autoritario, frío?

—Lo siento.

—Lleva a Lyn. Me encargo de Lucy.

La chica accede a regañadientes pero hace lo que Natsu dice. Mira a Lyn pero ella sigue aferrada a mí.

No aparto mis ojos de los de ella, la hostilidad entre nosotras es plenamente visible. Agarra a Lyn entre sus brazos y se empieza retirar.

Siento un poder mágico enorme a mi lado y en cuanto Lyn se pierde de mi vista me giro hacia él.

—Vamos.

—Puedo ir por mi cuenta. Además tengo que avisarles a los demás.

—No. Ahora duerme — me noquea.


Despierto con un dolor de cabeza insoportable.

— ¿Dónde estoy? —murmuro mientras me doy cuenta que estoy una… ¿celda?

—Tártaros.

— ¿Lyn?

—Buenos días, Lucy-chan — su sonrisa es contagiosa, aun en esta situación.

—Veo que ya despertaron. ¡Perfecto! — Miro hacia el propietario de la voz y noto una criatura baja, redonda, con forma de humanoide, con un ojo amarillo debajo de un casco enorme ocultando el resto de su cara.

— ¿Ya despertaron? —Aparece una niña a lado de él. Tiene el pelo color corto y oscuro. Y está acompañada de Yo.

— ¡Yo! —se alegra al instante Lyn y va hacia ella. El animal también parece estar feliz por verla y Lyn lo acaricia a través de los barrotes.

—Se convertiría en mi amiga, pero es una humana — dice la niña con una expresión dramática como si le doliera el corazón por su especie.

—Vamos, Lamy. Llama a Kyouka y dile que vaya por si la niña no quiera hablar —escucho la voz profunda de Natsu.

—Sí, señor —dice la niña increíblemente energética y va corriendo.

El demonio con forma redonda procede a abrir la celda y Lyn va y abraza a Yo.

—Franmalth puedes llevártela y examinarla. Ya sabes, si no habla Kyouka se hace cargo de ella.

—Como diga, maestro.

Miro impresionada a Natsu y él tiene una sonrisa. Una de como era antes.

—De verdad eres el maestro — suelto ingenuamente.

—Sí, Luce —asiente feliz. ¿Por qué parece el antiguo Natsu? ¿Es por Tártaros? —Vamos, te llevaré a tu habitación.

— ¡Espera! — Digo desafiante y automáticamente frunce el ceño, pareciendo así un ser más peligroso— ¡Primero tengo que avisarles a Erza y los demás! ¡Happy estará preocupado!

Suspira y maldice por lo bajo. Se frota su cien y finalmente me dedica una mirada sagaz — Pediré a alguien que escriba por ti y les envíe.

— ¡Pero quiero hacerlo yo!

— ¿Y arriesgarme a que digas que estás conmigo y en Tártaros?

— ¡Puedes leerla si quieres!

—He dicho que no. Ahora ven.

Lo fulmino con la mirada y me levanto. Cuando paso a su lado, le golpeó con ira su brazo con el mío. ¿Quién se cree?

Natsu suelta una risa y yo me siento una niña pequeña. Lo empiezo a odiar.

Voy siguiendo al Dragon Slayer frente a mí y nuestros pasos resuenan a lo largo del pasillo. El suelo está cubierto por una alfombra roja y las paredes están pintadas de color blanco. Algunas de las decoraciones tienen color negro con ligeros dorados y toques rojos. Al final del pasillo hay una enorme ventana y las puertas. Hay siete puertas en total, tres a mi derecha y cuatro a mi izquierda.

Natsu se detiene en la segunda puerta del lado derecho y la abre.

— ¿No te preocupas en que pueda atacarte o salir corriendo? —pregunta tonta pero era una necesidad el saber.

—Tengo tus llaves y no podrás huir. El gremio nunca tiene una ubicación exacta.

— ¿Por eso me noqueaste?

— ¿Siempre haces preguntas estúpidas? —Pongo mis ojos en blanco y sonríe arrogante.

Entro sin decir palabra y admiro la habitación. Es oscura pero elegante.

Una cama tamaño matrimonial pegada a la pared a mi izquierda, con sábanas negras, almohadas rojas y el pie de la cama roja; mesas negras con metales dorados y lámparas sobre ellas a los costados de la cama; armario enorme rojo con detalles dorados; escritorio negro; enorme ventana negra con cortinas roja de seda y finalmente otra puerta blanca que mi cerebro identifica como la puerta del baño. Las paredes son grises, las luces amarillas, y el piso está cubierto por una alfombra roja.

— ¿No es algo lujosa?

Natsu se encoge los hombros — Así son las habitaciones de los demás.

Me quedo aun clavada en la habitación pero cuando me doy cuenta que Natsu se va alejándose, dejándome sola, me apresuro para agarrar de su manga.

— ¿Puedo pedirte algo?

— ¿Hmm? ¿Qué es, Lucy?

— ¿Podrías entrenarme? —Estoy tremendamente ruborizada por la vergüenza. No puedo ser capaz de afrontar su mirada, siento miedo y me mata el silencio que se produce entre nosotros.

Sé que es tonto pero, quiero que la próxima vez que Gray y Erza crean que derroté a alguien por mi cuenta sea verdaderamente cierto.

—No —Y se quita de mi agarre.

—Por favor.

—Te he dicho que no. Pero puedes irte afuera en el patio y empezar a entrenar por tu cuenta.

—Está bien —murmuro.

Natsu vuelve a dirigirse lejos de mí.

—Mis llaves —digo en voz baja pero estoy segura de que me oye.

—No te los daré.

—Son mis espíritus.

—Lástima. Estarán bajo mi posesión durante esta semana.

—Natsu-sama… — genial Sayla.

Y mis lágrimas se acercan... Siento la angustia y sé que mis ojos están vidriosos. No puedo soportar de igual manera verlos juntos.

Natsu cierra la puerta tras él y caigo de rodillas rompiendo a llorar. Sé que no es una eternidad pero me duele bastante. Mis amigos, Natsu, Lyn, mis espíritus….

¿Por qué tiene que suceder esto? Esto es una pesadilla.


Los días pasan y casi no salgo de mi habitación, queriendo evitar encontrarme con Natsu y Sayla.

Por momentos viene Lyn junto con Yo para traerme comida o hacerme compañía pero ese animal es molesto, me recuerda a Happy.

Faltan solo dos días más y vuelvo a casa. No aguanto estar aquí.

En estos días que fueron pasando también he conocido a algunos demonios. Uno incluso es Demon Slayer y se le parece un montón a Gray. Son fastidiosos, curiosos, mandones, arrogantes, crueles pero por momentos buenos, lo cual me extraña. Jackal por ejemplo… es terriblemente fastidioso pero cuando una noche vino a traerme la cena y me encontró llorando trató incluso de alivianar el ambiente. Tempesta de igual manera, aunque es misterioso, a veces me ha hecho preguntas referente a Natsu o Lyn. Lamy también suele venir pero para decirme que si tuviera permiso me pondría en un no se que y me haría un no se cuanto más pero me quedaría fea. Pongo mis ojos al recordar.

Suspiro y decido ir abajo para explorar el lugar. ¿A quién le molestaría?

Voy a lo que vendría a ser la cocina y observo el refrigerador. Mi estómago ruge y abro para ver que hay dentro.

Comida rara, más rara, una manzana lo único normal que encuentro. Agarro y la empiezo a morder.

— ¿Qué haces aquí? —me pongo rígida y doy vuelta sobre mis talones. Da lo mismo es como si fuera que vine a hurtadillas hasta la cocina.

—Tenía hambre….

—Kyouka.

Me cohíbo y no se que decir. Me mira de manera intensa y luego la manzana.

— ¿Tu eres la humana que trato Natsu aparte de la niña?

—Sí —susurro.

—Creo que te recuerdo.

— ¿Eh? —abro mis ojos en sorpresa y ella sigue ahí.

— ¿No eras la rubia que le besó durante la batalla que estuvo hasta el maestro Zeref?

Me sonrojo furiosamente y mi corazón empieza a latir fuertemente. Volviendo a recordar el momento en que me tenía en sus brazos y preocupado de que muera ¿Qué sucedió con ese Natsu? Iré a hablar con él después.

—Por tu cara debo decir que acerté — sonríe arrogante.

—No. No —trato de negar pero con su sonrisa aun en su rostro suspiro resignada.

—Algunos humanos parecen ser divertidos. Interesante — dice y hace su camino hacia mi lado para ver que hay para comer.

Me siento intimidada y el escalofrío que me sube por mi espina dorsal no ayuda. ¿No podía estar rodeada de seres humanos con poderes mágicos y no con seres tan…. Extravagantes?

— ¿Sabes dónde se encuentra él? — pregunto tímida.

—Al final del pasillo, del otro lado donde está tu habitación.

—Gracias.

Voy subiendo las escaleras y me miro hacia mi izquierda. Veo la puerta al final del pasillo izquierdo.

—Ese debe ser… — murmuro pero el miedo en mi interior me súper y voy hacia el pasillo derecho que es donde se encuentra mi habitación.

Entro a mi habitación y la encuentro un desastre. Encima de la cama feliz de la vida y moviendo su cola como si fuera un perro encuentro a Yo.

¡Kami! ¡Este caos!

Rápidamente miro hacia el escritorio y veo los pedazos de papel.

—Las cartas… que hice a mi madre… todas… estuve escribiendo estos cinco días…. ¡Yo!

El animal se va despavorido de mi habitación. Camino a paso lento, con un aura asesina siguiendo el camino de Yo Pero apenas me doy la vuelta para empezar a caminar en el pasillo choco contra alguien.

—¿Todo bien, Lucy?

—Maldito, maldito, maldito.

—Me han dicho cosas peores.

—Mil veces maldito. Lo juro. ¡Ese monstruo está endemoniado…!

Natsu mira hacia atrás— ¿Tiene nombre, no?

— ¡Yo!

Arquea su ceja con burla.

Oh. No. No, quise decir….

—No. No, quiero decir —trato de negar con mi cabeza y mis manos pero siento mis mejillas arder— ¡Maldita Lyn! ¿A quién se le ocurre llamarle a una criatura ''yo''? —mascullo.

—Bueno ¿Qué ha hecho?

—Nada que te importe. Adiós — entro a mi habitación y la estoy por cerrar pero lo detiene.

—Has estado días encerrada aquí —entra.

Veo como camina y se sienta tranquilamente sobre la cama desordenada. Mira alrededor —se parece a mi anterior hogar —sonríe con nostalgia supongo.

Lo miro de nuevo y algo en mi interior se remueve. Parece tan tranquilo desde que llegamos a Tártaros.

—Vete — digo.

— ¿Te molesta algo, Luce?

— ¡No vuelvas a llamarme así!—digo dolida y furiosa —. Solo no quiero que la molestia de demonio necesitad venga, ''cariño'' — lo último imito de forma chillona imitándola.

Natsu frunce el ceño y lo noto tenso.

— ¡Maestro! ¿¡Dónde estás!?

—Te dije… —susurro. Frunzo mi ceño, creo que le hubiese dado mi beso a Ken, ahora que Kyouka me recordó, mi primer beso ya fue robado por este gilipollas machista frente a mí. Sonrío internamente, le debo una disculpa a Happy.

El ruido de la puerta cerrándose me vuelve a la realidad.

Se fue…