Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora esEviefan, yo solo traduzco.


Capítulo Beteado por: Isa Mella Romo

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~After the Honeymoon~

Capítulo 6: Complicaciones

Edward POV

Aunque hacía frío afuera, Bella estaba determinada a hacer su caminata diaria por nuestro camino de entrada. Con la ayuda de Emmett y Jasper mantenemos libre de hielo la entrada de choches, sin querer arriesgarnos a que Bella se resbale. Con su enguantada mano en la mía caminamos hasta que ya no pudimos ver la casa y mi esposa estaba feliz, entusiasmada y más hermosa de lo que jamás la había visto. Había estado más callada de lo normal mientras caminábamos por nuestra gran banqueta y apreté gentilmente su mano.

—¿En qué estás pensando?

—En Charlie, no admitirá lo mucho que extraña vernos. Jacob me dijo que todo lo que habla es de buscar una manera para venir aquí, pero el ser el Jefe de policía complica más las cosas —dijo.

Jacob había estado llamando más después de Navidad y yo no estaba nada contento con que le siguiera diciendo lo mucho que Charlie extrañaba vernos. El padre de Bella parecía saber que su hija se preocupaba por él, y no estaba dispuesto a aumentar sus preocupaciones. Sin embargo, a Jacob parecía no importarle, y seguía siendo tan egoísta como siempre. Intenté esconder mi desagrado de Bella, pero la mayoría de las veces podía ver a través de mi máscara.

—Solo tiene que esperar un poco más —le aseguré. Seguíamos caminando mientras nieve fresca comenzaba a caer a nuestro alrededor.

—De verdad espero que él pueda formar parte de todo esto.

Fue cuando comenzamos a regresar a la casa que los latidos de Bella se aceleraron y ella comenzó a caer. La atrapé en mis brazos, acurrucándola contra mi pecho mientras corría por el bosque hacia la casa de Carlisle y Esme, esperando que de alguna manera Alice viera mi llegada.

—Bella —la llamé, acariciando su cara con la mano mientras sus latidos seguían acelerándose. Carlisle había estado monitoreando su presión sanguínea y otros signos vitales a diario, y yo había estado tan concentrado en mi enojo con Jacob que no escuché su corazón cuando debí hacerlo.

Justo cuando llegué a la puerta principal, Esme estaba abriéndola, y me guío por las escaleras hasta la habitación de huéspedes. Carlisle estaba en el hospital y mi madre ya estaba al teléfono con él mientras yo depositaba a mi esposa en la cama.

—Bella, respóndeme amor —le pedí besando sus labios.

Mi esposa se removió y me arrodillé junto a la cama.

—Hey —le dije cuando abrió los ojos.

—¿Qué pasó?

—Te desmayaste —susurré, besando de nuevo sus labios y aliviado de que estuviera bien de momento. El latido de su corazón se estabilizó, y con la ayuda de Esme le quité el abrigo y la cobijé con una manta cálida.

—Me sentía bien, pero después me mareé —dijo Bella mientras le masajeaba los pies, los cuales se habían hinchado durante la última semana. Carlisle estaba preocupado porque Bella había empezado a mostrar signos de hipertensión y esto parecía validar sus preocupaciones. Bella estaba en la semana veinticinco de su embarazo y yo no quería pensar que ella tuviera que pasar el resto en la cama.

Cuando Carlisle llegó confirmó que su presión sanguínea estaba elevada y nos dijo que debíamos mantenerla vigilada.

—También quiero que descanses siempre que puedas. Deja que Edward te ayude cocinando y limpiando la casa. No quiero obligarte a pasar el resto del embarazo en cama, pero podría terminar en eso si sigues esforzándote —advirtió.

Después de que se fue, me senté en la cama y Bella cerró los ojos.

—Me siento bien ahora —gruñó.

—Puedes levantarte de la cama, solo necesitamos tener cuidado —intenté, sin querer hacerla sentir frustrada.

Después de que se durmió bajé las escaleras, encontrándome con Rosalie y Alice en la computadora, mirando los nuevos conjuntos que Alice había ordenado. En los últimos meses Rose y Bella se habían acercado, y como el resto de mi familia me di cuenta de lo mucho que todos esperábamos ansiosos el nacimiento del bebé. Justo ahora necesitaba su ayuda.

—¿Puedo interrumpir?

—Puedes —dijo Alice sonriendo, y sacudí la cabeza.

—Esperaba que ustedes pudieran ir a hacerle compañía a Bella por el resto del día. Asumo que escucharon lo que Carlisle le dijo.

—Intentaremos encontrar una manera de mantenerla alejada de los problemas —estuvo de acuerdo Rosalie y me sentí un poco mejor.

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Con Bella descansando en mis brazos y un libro de historias escritas por Hans Christian Anderson en mi mano libre, leí Beautiful. Nuestro bebé respondía a nuestras voces y Bella me dijo que cuando yo leía, nuestro pequeño se quedaba quieto.

Cuando terminé la historia, Bella se estiró junto a mí.

—Casi me duermo —admitió mientras yo dejaba de lado el gran libro y la envolvía en mis brazos.

—Podrías dormirte. —Sacudió la cabeza contra mi costado izquierdo y ladeé la cabeza a la derecha, besando su coronilla—. ¿El bebé se mueve?

—No, nuestro bebé tenía hipo, pero se detuvo poco después de que empezaste a leer —susurró, jalando mi mano sobre su abdomen. Se le estaba haciendo más difícil descansar de lado y como resultado Bella tenía problemas para dormir. Acaricié con la mano su bulto, que ya era más grande, pero no sentí ningún movimiento o golpe.

Me ganó la curiosidad y, mientras pasaba la mano sobre su abdomen, le pregunté a mi esposa cómo distinguía la diferencia entre hipo y el bebé moviéndose.

—Cuando nuestro pequeño se mueve o patea es muy al azar. Cuando tiene hipo es el mismo movimiento una y otra vez. A veces hay otros movimientos aparte de cuando se estira, pero la mayoría son movimientos pequeños.

No mucho después Bella se quedó dormida y me quedé donde estaba un rato más.

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Abajo limpié para la cena y estaba poniendo el último traste en el agua cuando el celular de mi mujer sonó. Lo contesté encontrándome con Jacob del otro lado.

—Está dormida, Jake —dije sin molestarme en ocultar la irritación de mi voz.

—Necesitas despertarla. Charlie está en el hospital. Le dispararon cuando intentaba detener a unos adolescentes que querían robar en la tienda de los Newton. Su condición es estable, pero está preguntando por Bella.

La preocupación de su voz fue suficiente para saber que no estaba mintiendo. Cerré los ojos.

—La despertaré. ¿Tienes el número de la habitación?

Jake me dijo cuál era y le agradecí por llamar antes de subir las escaleras. Esta era una complicación para la que ninguno de nosotros pudo haberse preparado, y sabía que mi esposa querría ver a su padre, pero no estaba seguro de cómo podríamos lograr eso.

Por un momento me quedé en la puerta de nuestra habitación mirando a Bella. Estaba tan tranquila con las manos sobre su protuberante abdomen, ni siquiera quería decirle las nuevas noticias. Ella tampoco estaba en la mejor condición, pero no podía ocultarle esto, ni lo haría. Me moví silenciosamente hacia la cama y me senté junto a ella, besando su mejilla derecha.

—Bella —susurré cuando se acercó a mí.

Sin abrir los ojos mi esposa respondió. —¿Qué pasa?

—Amor, Jacob habló hace un momento y tengo que decirte algo, pero no será fácil para ti escucharlo.

El corazón de mi esposa aumentó sus latidos y nuestro bebé comenzó a patear. Moví la mano sobre el área que el bebé estaba pateando y acaricié con mi mano ahí mientras Bella me miraba.

—Charlie está en el hospital, su condición es estable, pero le dispararon cuando intentó detener a unos adolescentes de robar la tienda de Newton.

Como había anticipado, mi esposa entró inmediatamente en pánico, alejándose de mí para sentarse.

—Necesitamos empacar —dijo poniéndose de pie, casi cayéndose antes de que la atrapara y la sostuviera en mis brazos.

—Tú necesitas respirar profundamente —susurré mientras ella peleaba por liberarse de mí.

—Le dispararon a mi padre, no puedo solo quedarme aquí mientras él está en el hospital —gritó Bella. Siguió moviéndose por un momento más antes de abrazarme—. Por favor Edward —susurró.

Su corazón latía rápidamente y la llevé a la cama, sentándome con ella mientras respiraba como le había indicado.

Cuando Bella se tranquilizó llamé a la habitación de Charlie, dándole el teléfono cuando empezó a timbrar. Mantuve mi brazo a su alrededor y se recargó contra mí escuchando cuando Charlie contestó.

—Por favor, dime que estás bien —dijo Bella después de que él contestó. La voz de él era un suave quejido y me concentré en los sonidos del otro lado. Podía escuchar un pitido estable, lo que significaba que estaba conectado al monitor del corazón. Charlie le contó a mi esposa lo que había pasado, que la bala había entrado por enfrente, justo debajo de su hombro derecho. Ya se la habían sacado y le estaban medicando contra el dolor.

—Quiero ir a verte —susurró mi esposa—. Hay algunas cosas que necesito compartir contigo, pero todo es tan complicado que ni siquiera sé por dónde comenzar.

Charlie le dijo que no se preocupara, pero sabía que mi esposa querría estar con él. Cuando la conversación terminó, ella comenzó a llorar. Todo lo que pude hacer fue abrazarla hasta que el tormento pasó, odiando el dolor que estaba sintiendo.

—Tenemos que ir —susurró Bella, alejando su cabeza de mí.

Estiré una mano y le limpié las lágrimas.

—¿Estás preparada para eso?

—Ya no me importa, Edward, pudo haber muerto. Ya no me importa porque quiero que él sepa todo. Sé que esto es algo en lo que todos debemos estar de acuerdo, pero quiero a mi padre en mi vida y que conozca a nuestro bebé, incluso si hay complicaciones.

Cuando comenzó a llorar de nuevo tomé mi decisión, pero, como Bella dijo, nuestra familia necesitaba saberlo. Marqué el número de Alice y estuvo de acuerdo en que todos iríamos.

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La tarde siguiente mi esposa y yo íbamos sentados en primera clase. Bella había aceptado guardar por ahora el secreto más importante, pero en este momento no había forma alguna de esconder su embarazo. Charlie todavía estaba en el hospital, pero se estaba mejorando y demandando comida real, lo cual puso una sonrisa en el rostro de Bella.

Mientras dormía, estuve vigilando el latido de su corazón y otros signos vitales. Carlisle estaba preocupado de que hiciéramos este viaje con la amenaza de la hipertensión presente, y estuve de acuerdo con llamarles si algo cambiaba. Nos quedaríamos con Charlie de momento, Jacob estaba consciente de que íbamos a casa y le había informado a Sam.

No le había mencionado a Bella mis otras preocupaciones, principalmente que, una vez que Jacob y la manada supieran, lo más probable es que vieran a este bebé como una amenaza. La otra complicación era encontrar una manera de traer la sangre que Bella necesitaría junto con nosotros. Carlisle se había encargado de eso y teníamos lo que necesitábamos con nosotros. Si nos quedábamos más de una semana, él estaba preparado para venir.

—Tengo hambre —susurró Bella trayéndome de regreso al presente. Estaba sentado en el asiento del pasillo y rápidamente encontré a una azafata que me dio una bolsa de cacahuates y una botella de agua. Cuando regresé a mi lugar Bella estaba despierta y la bolsa de cacahuates desapareció rápidamente. Después de que se terminó la botella de agua la ayudé a ir al baño, esperándola mientras ella se encargaba de esa parte sola. Todavía nos quedaban unas horas de viaje, y hasta ahora lo estaba manejando mejor de lo que esperaba.

Cuando regresamos a nuestros lugares, Bella se recargó contra mi costado derecho y pasé mi mano sobre su estómago.

—¿Quién nos va a encontrar allá?

—Tengo un carro rentado esperándonos —susurré. Ella asintió una vez antes de volver a quedarse dormida. Cerré mis ojos sabiendo que tenía que actuar mi parte, e intenté encontrar la manera en que le diríamos a Charlie sobre nosotros sin estresarlo más de lo que ya estaba.

Para cuando aterrizamos en Port Angeles, eran las cuatro y media de la mañana. Bella estaba exhausta y mareada, pero aguantó mientras íbamos por nuestro equipaje y el carro rentado. Cuando nos pusimos de camino volvió a dormirse y seguía dormida cuando llegamos a la casa de Charlie.

Lo primero que hice fue llevarla a su habitación, ayudándola a ponerse algo aparte de sus pantalones de maternidad justo antes de acomodarla en la cama y que se volviera a dormir. Sus tobillos estaban hinchados, tendría que encontrar una manera de mantener sus pies elevados cuando fuéramos de regreso a casa.

Una vez terminé de desempacar nuestras cosas, limpié rápidamente la casa, recordando donde guardaban los artículos de limpieza. No había mucho de qué encargarse y supuse que Sue cuidaba muy bien a Charlie.

Bella se despertó después de las ocho y se tomó una taza de sangre sin enfermarse. Mi esposa todavía no podía soportar lo que tenía que hacer, pero se ajustó a eso como parte del cuidado del bebé.

—Me preocupa lo que causarán nuestras noticias en él —dijo Bella. Estaba sentado en su vieja cama mientras ella se ponía los mismos pantalones que había usado durante el vuelo. Se puso un suéter y me encaró—. No puedo esconderlo, ¿verdad? —preguntó y sacudí la cabeza.

Cuando se sentó junto mí, estiré el brazo y lo puse a su alrededor.

—Charlie es un hombre fuerte, creo que se sorprenderá al principio, pero se hará a la idea.

—¿Y Jacob? Si se enteran, ¿qué pasará entonces?

Eso era algo que todavía estaba pensando. La acerqué más, besando gentilmente sus labios cuando alzó la cabeza.

—Resolveremos eso cuando sea necesario. Ahora necesitamos concentrarnos en Charlie.

Bella POV

Cuando llegamos al estacionamiento del hospital, cerré los ojos intentando concentrarme en Charlie y en lo que le diríamos cuando me viera. Trabajé mucho en lo que necesitaría decirle, lo cual no era un esfuerzo, pero no quería molestar a Charlie, aunque de alguna manera, sabía que lo estaría.

Mi esposo me abrió la puerta y respiré profundamente antes de dejarlo sacarme. Mantuvo su brazo a mí alrededor cuando entramos a la recepción del hospital y me concentré en mis respiraciones cuando el bebé comenzó a patear. Cuando llegamos a la puerta de la habitación de Charlie, abracé a Edward.

—Creo que sería mejor si lo veo sola —susurré, sintiéndome vacilante.

—¿Estás segura?

No podía mentirle. —No, pero esto será difícil, y yo puedo ser fuerte por él —dije, alejándome de mi esposo. Nos besamos antes de girarme, respiré y abrí la puerta.

La habitación era pequeña y la televisión estaba encendida. Charlie me miró cuando entré y sus ojos cayeron en mi estómago.

—Eso pensé —susurró, todavía mirando cómo me acercaba y me sentaba. No sonaba enojado, solo muy cansado y, cuando estiré la mano para tomar la suya, cerró los ojos.

—No quería decir nada porque mi embarazo es de alto riesgo —dije, sintiéndome terrible porque esa no era la verdad, pero seguí—. No sabemos cuál será el resultado y no quería que nadie lo supiera en caso de que el bebé no lo logrará. —Incluso pensar eso dolía y cerré los ojos, sintiendo como esta vez Charlie sostenía mi mano.

—Te hubiera apoyado, todavía quiero hacerlo —dijo débilmente cuando abrí los ojos para verlo. Estaba muy pálido y su agarre en mi mano se aflojó.

—¿Charlie?

El monitor de su corazón comenzó a pitar y Edward estuvo a nuestro lado en un segundo. Le habló a la enfermera, y me hizo a un lado cuando un grupo de ellos entró. Me aferré a mi esposo mientras ellos decían algo de un código azul e intenté pelear con él cuando me sacó. Esto no podía estar pasando; esto era un sueño como el otro del bebé.

Apenas registré que Edward estaba en el teléfono, todavía aferrándome a él mientras hablaba. Mi piernas se debilitaron y mi esposo nos llevó a la sala de espera, sentándome en el sofá junto a él mientras intentaba concentrarme en lo que estaba diciendo. Escuché que Edward decía mi nombre a lo lejos antes de que mi mundo se oscureciera.

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En el momento en que me desperté recordé a Charlie e intenté sentarme, pero la mano de Edward en mi hombro me mantuvo donde estaba. Miré alrededor dándome cuenta de que estaba en mi propia habitación de hospital y cerré los ojos.

—Charlie está estable, y Carlisle viene en camino. Hay una obstrucción en su corazón, probablemente un coágulo sanguíneo. Carlisle hará la cirugía —dijo mi esposo mientras yo comenzaba a sentir las lágrimas.

—Todo esto es mi culpa —comencé, pero presionó sus dedos contra mis labios.

—Nada de esto es tu culpa. Necesito que descanses ahora. Tu presión sanguínea todavía está muy elevada, lo cual es otra razón de que Carlisle venga —me dijo Edward, y vi la preocupación en sus ojos.

Cuando estiré mis manos por él, inclinó la cabeza y envolví mis brazos a su alrededor, preguntándome cuándo terminaría todo esto y me despertaría en nuestra casa. Nuestro bebé me pateó una vez y bajé la mano, poniéndola sobre mi estómago a la vez que cerraba los ojos. Charlie era fuerte, tenía que recuperarse de todo esto. Cuando lo hiciera, ya no habría más secretos.

Un poco después escuché voces susurrando y abrí los ojos encontrando la habitación vacía. Me esforcé en escuchar qée estaban diciendo y quiénes, antes de que la puerta se abriera y mi esposo entrara. Jacob estaba parado detrás de él, viéndome con una expresión de preocupación.

—Hola Jake —dije antes de que entrara, acercándose a mi lado.

—Bella, te ves horrible —bromeó, y vi a mi esposo manteniendo la calma.

—Han sido días difíciles —gruñí, queriendo saber qué tanto sabía Jacob.

—Sí — estuvo de acuerdo, girándose para ver a Edward. Lo que sea que Jacob estuviera pensando no molestó a mi esposo, y después de que Edward me besara, miró una vez más a mi mejor amigo antes de irse.

Cuando Jacob estuvo sentado en la silla junto a mi cama, suspiró.

—Siempre pensé que el secreto que estabas guardando lastimaría a Charlie, no un niño que no sabía lo que estaban haciendo con una pistola. En realidad nunca te dije esto, pero después de que ustedes se fueron me aseguré de hacer rondas cerca de la casa solo para asegurarme de que Charlie estaba bien. Escuché disparos y cuando llegué a Newton's, estaba desplomado contra el edificio, sosteniendo la mano contra su hombro. Quería saber lo que estaba haciendo ahí antes de, bueno, desmayarse —dijo Jacob.

—Estuviste ahí para él, lo cual es más de lo que puedo decir de mí. Jacob, ¿qué es lo que sabes de la razón de que esté en esta cama?

Mi amigo me vio, suspirando de nuevo.

—Sé que vas a tener a su bebé. Todavía no le he dicho nada a Sam, pero primero antes de dejar que hagan algo, tú y Charlie necesitan superar esto para que yo pueda seguir complicando tu vida —dijo ligeramente.

Estiré la mano para tomar la suya, sintiendo como mi bebé se movía mientras me preguntaba si era hora de mi dosis diaria de sangre.

—No complicas nada Jake, solo estoy feliz de que podamos seguir siendo amigos, pero, ¿cómo te sientes tú por eso?

—Desearía ser yo —susurró.

Estuvimos en silencio unos minutos con las manos agarradas antes de que me preguntara por el bebé. No iba a contarle que tenía que beber sangre, pero le conté que lo sentía moverse.

—Hay legendas de esto, pero lo que te ha pasado a ti no encaja con eso —dijo cuando se puso de pie un momento antes de que mi esposo entrara con un vaso desechable. El popote del vaso era rojo, mientras lo tomaba Jacob se fue, y tuve la sensación de que mi amigo también sabía de esta parte. Como siempre cuando tenía que tomar, bebí la sangre lo más rápido posible y me enjuagué con algo de agua.

—¿Hablaba en serio? —pregunté mientras Edward tiraba el vaso después de enjuagarlo.

—Es muy sincero. Creo que encontrar a Charlie de la forma en que lo hizo puso las cosas en perspectiva para él.

Edward recargó su mejilla contra mi estómago y pasé los dedos por su cabello, cerrando los ojos.

Edward POV

La mañana de la cirugía de Charlie, llevé a mi esposa en su silla de ruedas hasta su habitación. Su padre estaba fuertemente sedado, pero aun así lo suficientemente coherente para saber que ella estaba ahí. Cuando vio sus lágrimas, se las limpió.

—Esto será muy fácil —aseguró Charlie con la voz apenas más alta que un susurro. Cuando se fue me arrodillé frente a la silla de ruedas y abracé a Bella mientras lloraba. Carlisle dijo que la cirugía era riesgosa, pero sabía que mi padre había visto cosas peores y no iba a dejar que Charlie se apartara de nosotros.

Mi padre ya había dado de alta a Bella del hospital, y mi esposa estuvo de acuerdo en ir a la casa de Charlie y esperar a noticias de Jacob o Billy, quienes junto con Sue iban a esperar en el hospital.

Sentados en el sofá de Charlie, Bella y yo veíamos una película, aunque ninguno le prestaba mucha atención. La última vez que revisé su presión era casi normal, pero sus tobillos y pies se hinchaban cada vez que se ponía de pie.

—Sigo preguntándome qué estará pasando con Charlie —murmuró Bella, poniendo su mano sobre la mía que estaba descansando sobre su estómago.

Nuestro bebé tenía hipo de nuevo, aunque aparte de un ocasional sobresalto, no había mucho movimiento.

—Carlisle lo cuidará —le aseguré.

Antes de que la película se terminara, Bella se quedo dormida, y alrededor de ese tiempo Jacob nos llamó diciéndonos que todo iba bien. Me preguntó por Bella y no me molestó decirle cómo se encontraba. Ver este lado más maduro de Jacob era un alivio, aunque aun así estaba preparado para lo que pasaría cuando Sam se enterara del embarazo.

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Mi esposa apenas comenzaba a cenar cuando Carlisle nos llamó.

—Se va a recuperar completamente, pero tomará un tiempo. Esme y yo estamos discutiendo la posibilidad de quedarnos aquí en la vieja casa hasta estar seguro de que está mejor, pero me preocupa Bella —me informó mi padre mientras mi esposa me veía.

—En ese caso no estoy seguro de irnos en una semana. También tenemos que pensar en lo que pasará cuando Sam esté consciente de la condición de Bella. Jacob está de nuestro lado, pero no estoy seguro de qué pasará.

—Billy también lo sabe y está del lado de su hijo. Estoy bastante seguro de que el consejo estará a favor de dejar esto de lado mientras Charlie está aquí.

Cuando colgué me senté frente a Bella, relatándole lo que Carlisle me había dicho. El alivio en sus ojos y la forma en que se relajó fue evidente cuando le dije a mi esposa que Charlie se iba a recuperar completamente. Como esperaba, no estaba dispuesta a irse hasta que estuviera segura de que él estaría bien.

—Espero que Jacob y Billy puedan asegurarse del consejo —dijo Bella cuando recogí su plato vacío para llevarlo al fregadero y lo mojaba antes de lavarlo.

—Estoy seguro de que Billy logrará hacerlos entrar en razón, además Jacob puede intervenir si es necesario —le dije cuando terminé de secar el traste y lo guardé.

—No estoy segura de que quiera asumir esa posición. Jacob no tiene deseo de ser el Alfa de su manada y remover ese tipo de conflicto —me dijo Bella cuando la ayudé a levantarse. En la sala la ayudé a acomodarse en el sofá, sentándome del otro lado con sus pies en mi regazo. Los masajeé gentilmente, escuchando los latidos de su corazón; no me gustaba que estuviera bajo tanto estrés.

Unas horas después, Carlisle llegó y tomó los signos vitales de Bella sin despertarla.

—Charlie estaba dormido cuando me vine y Billy se va a quedar con él en la tarde —susurró mi padre —se levantó cuando terminó de revisar su presión sanguínea—. Necesitamos mantenerla en la cama hasta que todo se tranquilice.

Asentí, sabiendo que eso no iba a ser bien aceptado por mi esposa, pero dispuesto a hacerla apegarse a las reglas si era necesario.

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Para la semana siguiente Sam y la manada junto con el Consejo sabían que Bella estaba embarazada. Jacob llegó cuando ella estaba dormida y se comió el huevo con tocino que yo había cocinado.

—Estaba muy enojado cuando vio mis recuerdos, pero Billy le dijo primero al Consejo y Sam no contradecirá nada que ellos digan. La única que en realidad hizo un alboroto sobre eso fue Leah. Tendrá que superarlo con el tiempo. Así que Bella tiene que permanecer en cama, suerte con eso —dijo Jacob mientras lavaba su plato.

—Gracias —gruñí.

Después de que se fue hice una tortilla de huevo y más tocino, poniéndolo todo en una vieja bandeja de madera para subir y llevárselo a mi esposa. Estaba sentada en la cama con los brazos cruzados sobre su pecho.

—Necesito estar con Charlie —dijo, mirándome con enojo.

—Necesitas hacer lo que es mejor para ti y el bebé. Charlie está en buenas manos ahora y estoy seguro de que él se sentirá mejor sabiendo que estás haciendo lo que Carlisle quiere —le dije sin estar dispuesto a ceder en su necesidad de estar en cama.

Se comió el almuerzo sin hablarme y estaba dispuesto a aceptar lo que Bella expulsara siempre y cuando nada más pasara.

—¿Quieres sentarte abajo?

—Solo déjame en paz —susurró acostándose y dándome la espalda. Antes de irme la besé en la mejilla izquierda, deseando que poder hacer algo más que solo llevarle comida y sentarme con ella. Lo único que rompió el silencio de mi esposa fue la llamada de Charlie. Se rió unas veces mientras hablaban, pero volvió a quedarse en silencio cuando la llamada terminó.

Jacob volvió a venir a la hora de la comida y no me sorprendió que tampoco quisiera hablar con él.

—Es terca —dije suavemente cuando se preparaba para regresar con Charlie y Billy.

—Esperemos que eso la haga superar todo esto.

Cuando cerré la puerta escuché que el piso de madera rechinaba y corrí arriba. Bella estaba a mitad del camino hacia el baño y sus piernas temblaban. Estiré las manos hacia ella, pero me alejó de un empujón.

—Necesito hacer esto sola — dijo, su voz se rompió y estiró sus brazos hacia mí.

Cuando terminó en el baño, la levanté en mis brazos y la baje al sofá, donde ya había acondicionado para ella. Puse una almohada debajo de ella y unas cuantas debajo de sus piernas para mantenerlas elevadas.

—Dime qué puedo hacer.

—Acelera el tiempo para no estar embarazada. No creo querer más después de esto —susurró, mirándome preocupada.

—Creo que uno será suficiente —estuve de acuerdo, todavía asombrado de que estuviéramos aquí con ella embarazada.

—Siento haber estado de mal humor antes.

Cuando la besé sostuvo su mano en mi nuca antes de alejarnos.

—Extraño estar juntos —susurró.

—Extraño sostenerte en mis brazos.

Nos besamos de nuevo antes de que alguien tocara en la puerta y ya sabía que eran Alice y Rosalie.