Nota inicial: Los diálogos situados en cursiva y entre comillas pertenecen al libro original: Los juegos del hambre.


Capítulo 6: Los juegos de Katniss parte 2: El desenlace.

¡Parad! ¡Parad! Damas y caballeros, me llena de orgullo presentarles a los vencedores de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre: ¡Katniss Everdeen y Peeta Mellark!–Grita Caesar. Portia ahoga un grito y me abraza. Lo acepto sin protestar, esta ultima semana estuvo horrible. He tenido que soportar como Katniss sobrevivía no solo a los tributos restantes en el banquete, sino también a mutaciones como los lobos que culminaron con el chico del dos. Y a las propias artimañas de los vigilantes. Tras la explosión de provisiones el chico del distrito dos descargó su ira matando al del tres. Rue terminó en una trampa para luego ser asesinado por el del uno, para luego ser asesinado por mi estrella. El homenaje dispuesto a la niña le valió un pan del distrito once, iniciando la primera de las múltiples insurecciones que podría haber si sobrevivía. Cosa que al final hizo.

Hoy no debería estar feliz pero no puedo evitarlo, los vigilantes lanzaron la primera piedra al permitir que dos tributos de un mismo distrito llegaran a la final, ilusionados por vivir los dos. Tuve que ver como Katniss hacía todo lo posible para no solo encontrar a Peeta, sino también, mantenerlo vivo hasta la final. Arriesgándose a morir en el banquete por la medicina, y previamente besándolo incontables veces por los obsequios de Haymitch:

Fue tan convincente lo que hizo que yo mismo perdí la esperanza de una respuesta en mi favor a su vuelta. No importara las veces que miraba al cielo con expresión de culpabilidad tras algunos de sus gestos de amor, o la noche que la caché susurrando algo parecido a mi nombre tras quedar inconsciente luego del banquete. Ya me imaginaba a mi chica envuelta en lágrimas para el momento en que los juegos la separaran de su compañero. Imaginaba que no los dejarían vivir a los dos, era demasiado idílico. Hasta que ella sacó esas bayas…

– ¡Lo han conseguido!–Exclama Effie, en estos último días tuvimos que reunirnos con ella y Haymitch en tantas ocasiones que culminamos viendo gran parte de los juegos juntos. Descubrí que estos eran más soportables en compañía. Portia y yo pasamos varios días juntos como los amigos que somos, eso sin contar las ocasiones que nos reunieron a todos, como el día de las entrevistas.

Cuando la acompañante se acerca a Haymitch él se aparta algo serio, termina abrazándose a Octavia. El equipio de preparación llora de emoción, y yo, simplemente no sé como reaccionar.

¿Por que Katniss hizo eso? Fue un acto de rebelión. En las pantallas aseguran que es por amor, ¿mas realmente es así?

Cuando avisan a Haymitch para el momento en que recogen a los chicos de la arena, sigo sin tener una respuesta clara.


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Una vuelta, otra, creo que he caminado tantas veces de un lado a otro de la sala de espera que ya me la sé de memoria. Katniss tardó un poco en recuperarse, lo suficiente para que yo tuviera algunas reuniones con Haymitch. Quién, además de impedirme sentarme a su lado a esperar a que despierte, como si fuera un amante despechado, (palabras suyas, no mías); me dijo que fuera comedido. Hay que convencer a la gente de que lo que hizo Katniss fue por amor, solo así se librará de la ira de Capitolio. Algo bastante complicado, debí retrasar la elaboración de su ultimo traje, eso haría que no estuviera aquí, esperando como un idiota a que aparezca, menos preguntándome por qué lo hizo seguido.

Como si paseando pudiera obtener la respuesta.

– ¡Peeta! –La oigo decir su nombre nada más salir y suspiro por lo bajo. Portia me insta a acomodarme en la silla de la sala, demasiado tarde. Effie se avanza a ver desde donde proviene la llamada y la ve. Un grito basta para que la chica se nos acerque corriendo. Abraza a Haymitch, quién la felicita, a Effie, que anda llorosa contándole lo tanto que presumió de ella y Peeta. Y finalmente a mí.

La estrecho con fuerza entre mis brazos, feliz de verla de nuevo, en vida. Pasarme el tiempo esperando a que despertara, a que el Capitolio decidiera qué hacer con ella, fue muy angustiante. –Katniss, ¿por qué..?–Susurro incapaz de terminar la frase. Ella no me responde.

Mira a sus alrededores, comedida, y entonces pregunta por Peeta. Tengo que hacer de cuenta que no la oí, aunque es difícil ignorar la forma en que se crispa mi cuerpo, menos el hecho de que todavía no la solté. Ni sé si pienso hacerlo.

–"Está bien, pero quieren que os encontréis en directo durante la ceremonia" –Dice Haymitch. Evidentemente, estúpido espectáculo. Aprovecho el momento en que le piden que vaya conmigo para alejarla de las cámaras, cuando ella me susurra.

–Cinna yo… No pude.–¿No pudo? ¿Por qué? –No después de lo que hizo por mí.–La miro perplejo pero asiento, recuerdo cuando le comentó al chico algo sobre un pan y que nunca parecía poder devolverle lo que le debe. Quizás sea eso el problema, está chica es tan complicada.

Aflojo mi agarre al ver a los guardias en el vestíbulo pero ella no permite que la suelte. Cruzamos en silencio hasta el ascensor para cuando decido abrir la boca. Necesito saberlo.

–Katniss.–Susurro. –Peeta y tú...¿Lo amas?–Luce perpleja, cómo si no creyera que yo le estoy preguntando eso. –Sé que no debería preguntarlo pero, ¡por favor!–De forma repentina entrelaza sus labios con los míos, sorprendiéndome. Y aunque debería alejarme, soy incapaz.

Porque no importa lo tanto que intente convencerme a mi mismo de que lo nuestro es imposible. Que el Capitolio nunca nos dejará estar juntos, convirtiendo nuestro amor en una mera ilusión. La realidad es que amo a Katniss Everdeen y no puedo, simplemente, alejarme de ella. No al menos que ella me lo pida.

Por ello me limito a responderle, profundizar el beso de la forma más cálida posible, mientras siento como si un fuego penetrara en mi interior y me llenara. Envolviéndome, aprisionándome… Katniss es como una chispa, la llama que necesito para luchar. Una llama que desearía tener a mi lado, para siempre.

Cuando el ascensor se detiene ella se separa tan rápido como se acercó, limitándome a susurrar:

–No es igual. –Arqueo una ceja observándola, ¿qué no es igual? Pero ella se limita a repetir la frase agachando la cabeza. Para cuando vuelve a intentar acercarse debo detenerla, señalándole las puertas que ya se abren en el piso doce.

Katniss termina por frenar y asentir, cuando Venia y los demás del equipo de preparación la asaltan, alegres de verla de nuevo. Se me escapa una sonrisa y decido aprovechar que la llevan a su habitación para partir. Necesito pensar.

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"No es igual." ¿Qué querrá decir con eso? ¿Que diferente tendrá lo que hizo ahora..? Ese beso, ¿como para importar? Suelto un suspiro acomodándome sobre una silla mientras observo aquel vestido amarillo que brilla como una vela: Fue lo más discreto que se me ocurrió, compatible con la imagen de adolescente enamorada e inocente que queremos transmitir a las cámaras.

Ni siquiera he reparado en si estábamos siendo vigilados o no, ella no me dejó hacerlo y temo que aquello se vuelva en mi contra. No soportaría que la dañasen por mi culpa.

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–"¿Ya te has aburrido del tema de la «chica en llamas»?"–Me pregunta Katniss, nada más verme con aquel vestido. Frunce al ceño al ver su relleno pero la convenzo que era eso o modificarla quirúrgicamente, algo que su mentor no estaba dispuesto a permitir.

Sé que la decepcionará el atuendo, pero es necesario. Me dice que es el mejor que he hecho hasta ahora, pero incluso yo noto desde el espejo que sea imagen de quinceañera no va con ella.

– "Creía que sería algo más... sofisticado." –Dice mordiéndose el labio, decido hacer caso al consejo de Haymitch y ser todo lo comedido, que debía ser hace poco más de una hora; y le digo:

–"Supuse que a Peeta le gustaría más esto." –Nada más ver su expresión sé que va entendiendo y agacha la cabeza, culpable. –Olvida eso. –Le susurro muy bajito, fingiendo que le arreglo un mechón que se le ha soltado de la cinta. Ella asiente despacio mientras le voy indicando que me siga la corriente. Bajamos por el ascensor y la dejo esperando para prepararme. Espero que todo salga bien.

Y así lo hizo, tanto durante la retransmisión de sus juegos como en la entrevista el amor de la chica resultó todo lo convincente posible. Apenas nos dejaron despedirnos tras la entrevista de los vencedores. Algo favorecedor para el Capitolio y ella, nadie pudo ver lo tanto que nos miramos a escondidas durante los eventos. Katniss y Peeta se habían convertido en la primera pareja de tributos en ganar unos juegos juntos, dejando emocionada a la audiencia por un tiempo. Hasta que el furor se calme y comiencen las preguntas.

Pero para eso entonces, creo que estaremos todos preparados a tiempo para actuar en consecuencia. Sea a favor de una rebelión o no...


PD: sí, ya lo sé, no he cambiado el curso de los juegos pero no hice esta historia con esa intención, sino para probar como sería un romance entre ellos en medio de la historia original. :)