¡Hola mis queridas lectoras!

¿Cómo han estado?

Acá esta otro capítulo de

Caricias escarchadas

*Dejen sus reviews*

Caricias escarchadas

Capítulo 6

Mentiras encubiertas

La inocencia del primer beso, el roce delicado e inexperto de los labios de la misma suavidad que los pétalos de un lirio, moviéndose encima de los tuyos lentamente, dulces y adictivos, la respiración acelerada… hasta que Jack te empujó lejos de él, susurrando –No deberíamos-no podía permitirse que tu dejarás a Jamie y a Lena… y a todo lo que tienes por delante… sólo para vivir con él, siendo una guardiana a la que nadie pueda ver, el recordó todo lo que había pasado antes de que Norte le dijera que lo necesitaban… todos esos días en los que las personas lo atravesaban, caminando sin un rumbo fijo, jugando con algunos niños en la nieve que ni siquiera podían visualizarlo, noches de soledad en las que las lágrimas que rodaban en sus mejillas eran las únicas confidentes, tan solo… sin poder recurrir a nadie, sumergiendo lo que sentía, aprendiendo a anestesiarse del dolor, debido a eso cuando los guardianes le pidieron ayuda, el necesitó asimilar lo que le habían dicho, cuando se unió a ellos, se dio cuenta de que tenía que dejar lo que lo había atormentado en el pasado, y siguió adelante… pasaron los meses, y empezó a acostumbrarse a la estadía con Norte, hasta que te conoció… vestida con tu uniforme, diciéndole a Jamie que la cena estaba en la mesa, al verte sintió una punzada dentro de él, los latidos cada vez más desenfrenados... tu voz lo sacó del trance en el que había entrado.

-Lo siento…-Murmuraste débilmente.-No debí haberte besado de esa forma… ¿Muy apresurado?-Reíste tomando su mano y él la retiró.- ¿Pasa algo?

-Sí, por favor, aléjate.-Al principio pensaste que era una de esas bromas de mal gusto que las personas se hacen, pero al verlo de nuevo, te diste cuenta de que hablaba firmemente.

-¿De qué hablas?-Preguntaste con el ardor en tus ojos, las gotas de agua amenazando con desbordarse de tus ojos.

-Hablo de que no quiero que te me acerques, no me busques… finge que esto no paso.

-¿Pero… que hay de todo lo que me dijiste?-Y de un momento a otro las promesas que Jack te había hecho se empezaron a volver sombrías y falsas… vacías y sin afecto, fingidas, palabras que el viento había arrastrado sin piedad que ahora no significaban nada.- ¡Me prometiste que nada nos separaría, que nada me lastimaría, que sacrificarías todo, por mí, por nosotros!-Las lágrimas desbordándose de tus ojos, la sensación revoloteando en el estómago de Jack, las palabras habían salido sin procesar, no quería decirlo de esa manera.-¡Vete de mi casa!

-No, espera, por favor _, espera.

-¡Vete…-Exclamaste.-Ahora, por favor.-El albino se acercó a ti lentamente, tu corazón destrozado latiendo rápidamente, te alejaste de el.-¡Sal de mi casa¡-Después de unos minutos, se fue, te tiraste al suelo alfombrado cayendo de rodillas, abrazándote a ti misma, dejando escapar los sollozos que habían estado prisioneros momentos antes, sintiendo el dolor de la traición golpeándote sin compasión, sentiste el cielo estrellarse sobre ti, no podía decir que no había sentido nada, porque a pesar de que le habías dado un beso, él te lo había devuelto, ¿Cómo fingir que nada había ocurrido? ¿Cómo olvidar lo que habías considerado real? Saliste de tu casa y caminaste por las calles nevadas, irías a ver a Lena, seguiste caminando, cada recuerdo empezaba a golpearte, su sonrisa, sus ojos, su pelo blanco, tragaste saliva y cuando visualizaste la casa de Lena, se abrió la puerta.

-_.-Susurró al verte.

-Lena.-Sollozaste y luego la pelirroja te estrechó en sus brazos.

-¿Qué ha pasado?-Dijo caminando contigo dentro de la casa y sentándose a tu lado en el sillón.

-Me siento… engañada… Lena.-Las lágrimas empezaron a secarse, y te acurrucaste cerca de la pelirroja mientras te daba palmaditas en la espalda.

-Lo siento… pero puedes confiar en mí, yo nunca te defraudaría, no debes de llorar, nadie se merece tu tristeza, menos si es un chico, ¿Entiendes? ¡Nunca! Tú eres una chica hermosa a la que yo estimo demasiado, si ese muchacho no supo valorarte, déjalo, ahí tienes a Burke, él es un buen chico.-Reíste un poco aferrándose a tu brazo.-Lo digo realmente, está enloqueciendo por ti.

-¿Lo dices porque es tu hermano?

-No, no lo digo por eso, lo digo porque siempre que te ve, tiene esa mirada vacilante en el rostro y casi babeaba al verte.-Sonreíste débilmente y escuchaste dos voces masculinas en la puerta principal seguido del ruido de una llave en la cerradura.

-Hola Nathan, Hola hermano.-Dijo Lena al ver a su novio seguido de Burke quien salió disparado a su cuarto gritando.

-¡_ está aquí y nadie me aviso!, ¡tengo que arreglarme!-Lo miraste perpleja y luego se oyó el estruendoso golpe de una puerta azotada.

-¿Ahora entiendes lo que te digo?-Reíste y abrazaste a Lena.

-Bien chicas… ahora… aprovechando que está _ aquí, Lena, quiero decirte que.-Las palabras de Nathan fueron interrumpidas cuando se escuchó un fuerte golpe.

-¿Quién puso ese mueble ahí?

-¿Todo bien hermano?

-¡Si Lena!

-Bien como les decía…-Nuevamente bajo corriendo Burke ahora con un traje negro y un perfume que tenía un delicioso aroma, sentándose al lado de ti.

-Bueno, ahora que Burke también está aquí…

-Hola _.-Interrumpió de nuevo.

-¡¿Quieres callarte de una maldita vez!?-Gruñó Nathan con voz amenazante, el rostro de Burke asustado y la pelirroja riéndose.

-Bien ahora que están aquí tanto _ que es como si fuera parte de esta familia, como el odioso… digo… amable hermano de Lena, quiero decirle algo a mi hermosa pelirroja, hemos pasado tantos días juntos, tantos momentos divertidos, compartiendo tantas sensaciones, tanto amor… porque a pesar de tener nuestros conflictos hemos podido resolverlos, cada segundo que pasa te amo, más y más Leni… es por eso que he decidido…- buscó en el bolsillo de su pantalón y sacó una cajita de color negro.-¿Quieres casarte conmigo?

-¡Acepto! –Dijo Lena abrazandolo y llorando en su hombro.

-Bien hecho hermanita, y Nathan… si la lastimas… prepárate para tu lecho de muerte.- Reíste y todos empezaron a abrazarse efusivamente.

-¡Lena… espero que te vaya muy bien en tu matrimonio! –Lloraste al verla tan feliz.

-¿Se casarán aquí?-Preguntó Burke.

-¿Tan pronto pensando en eso?-Dijo Lena jugando con el pelo de nuevo esposo.

-Sí, Lenita, tan pronto, tú eres muy importante para mí, eres lo más preciado que he tenido.-La sonrisa se esfumó de tu rostro, las palabras se sintieron punzantes y todas las promesas que te había hecho Jack se sacudieron en tu cabeza, empezaste a sentir que todo empezaba a girar, te levantaste y te recargaste en el brazo del sillón.

-¿Puedo pasar a tu baño?

-Seguro, ¿Pasa algo?

-No-Mencionaste corriendo a donde te había señalado, entraste y cerraste la puerta, te sentaste en el piso y te acercaste al lavabo de la casa, recargaste tu peso en la pared y respiraste profundamente cuando las náuseas y los espasmos dolorosos en el estómago empezaron a hacerse notorios, te inclinaste en el lavabo sudando y jadeando, escupiendo la saliva que tenías en tu boca produciéndote esa sensación, te sentaste en el piso, todo, todo lo que te había dicho era una falsedad, todo era falso, ¡Daría todo por ti! -Mentira- ¡Sacrificaría todo _! –Mentira- ¡Todo lo que fuera necesario! –Mentira- Por favor – Mentira…- No me dejes – ¡Mentira¡ ¡Mentira! ¡Mentira!- ¡Todo una completa y vil mentira! Caricias fingidas, lágrimas sin sentir, palabras bonitas sin significado, dichas por decir, falsas, peligrosas… reconfortantes… que te habían hecho sentirte querida, amada, tantas mentiras… dolorosas, reales… palabras en las que habías confiado… promesas que no querías que se rompieran… mentiras encubiertas…dolorosas mentiras encubiertas.

¡Hola hermosuras!

Bien, aquí está el capítulo 6 de Caricias escarchadas.

Estoy haciendo el fic un poco largo porque no quiero que acabe tan pronto

¡No se preocupen! En cuanto termine este fic empezaré con otro.

¡Saludos!