VI

DATOS PELIGROSOS

"Fue difícil, pero logré rescatar a Zapdos de las garras del Black Team Plasma. El enfrentamiento contra Genesect fue brutal y muy complicado, pero a fin de cuentas, logre vencerlo con mi grandiosa combinación y poder rescatar a mi amigo. Antes de dejar la isla, Zapdos lanzó un potente ataque de Trueno hacia los restos del laboratorio, desquitándose así de todo lo que le toco vivir allí"

"Generalmente soy un pokémon solitario, pero he aprendido estos años a tener contactos bastante poderosos, como ciertos legendarios de otras regiones, como Celebi y Darkrai, o a Deoxys en el espacio. Pero a los que verdaderamente considero como amigos son al trío de aves legendarias Articuno, Zapdos y Moltres, ya que pertenecemos a la misma región, lo que permite que podamos comunicarnos más seguidos y sepamos sobre lo que ocurre en todos los rincones de Kanto. También nos informamos de nuestros movimientos, para saber donde poder encontrarnos en algún caso de emergencia, como esta. Hablando con Zapdos, decidimos que era mejor juntar a Articuno y Moltres, y así estando los cuatro reunidos, poder dialogar y hablar de nuestras experiencias para poder tomar una decisión respecto a lo que se iba a hacer desde ahora en adelante"

"Tomamos rumbo a un lugar llamado Cueva Glaciada, en una isla de un archipiélago de siete islas al sur de Kanto, lugar donde se supone que Articuno estaría descansando. El viaje no tomo mucho tiempo, y logramos entrar sin ser detectados por ningún entrenador. Al final de la cueva existe un lugar con un lago congelado, y sobre él, debíamos encontrarnos con el ave legendaria de hielo… pero no estaba allí, ya que, en su lugar, había un Lapras. Se sorprendió de vernos allí, y le preguntamos por Articuno, a lo que él nos respondió que recién el día de ayer había partido con rumbo a Sinnoh, ya que quería descansar cerca de una tal Roca de Hielo, que posee poderes curativos y aumento de poder en los tipo Hielo como él. Le agradecimos a Lapras y emprendimos vuelo hacia el este"

"Sobrevolando la frontera de Kanto con Jotho, hicimos una escala en Ciudad Ecruteak, específicamente en la antigua Torre Quemada. El que fue el lugar de nacimiento de los originales perros legendarios Suicune, Entei y Raikou, ahora estaba siendo el lugar de reposo y descanso de la última de las aves legendarias: el gran Moltres. Lo localizamos en la planta inferior, en una cueva escondida, y le relatamos a groso modo la situación, diciéndole que le explicaríamos absolutamente todo con lujo de detalles cuando nos reuniéramos con Articuno. Al principio enfureció al enterarse de la captura de Zapdos, pero luego de calmarlo y explicarle un poco la situación, logramos emprender vuelo hacia Sinnoh para buscar a Articuno"

"Ya en la región del origen, nos adentramos por las laderas del Monte Coronet para llegar a una ruta con nieve, siguiendo adelante hasta encontrarnos con la famosa Roca de Hielo. Cerca de allí había una cueva, por lo que nos adentramos en ella para descubrir a Articuno durmiendo plácidamente. Luego de una… tranquila forma de despertarlo por parte de Zapdos (un Trueno así despertaría a cualquier pokémon), decidimos irnos de allí, para poder charlar en algún lugar donde nos aseguráramos de no encontrar a nadie más. Por lo que, una vez más, volvimos a Hoenn, esta vez, a una cueva submarina repleta de símbolos en lenguaje antiguo"

"Empecé hablando yo, describiendo toda mi extraña aventura. Desde los rumores de caos en Unova, mi visita al castillo del humano llamado N, el contacto, enfrentamiento y relato del trío de los legendarios de las nubes de esa región, para finalizar con la búsqueda de Zapdos, el combate con la maldita cucaracha y el rescate de la ave legendaria. Los tres se quedaron impresionados al saber de la catástrofe que producían los legendarios allá en Unova, dejando esa región muy afectada, casi igual que en Hoenn. Lo que me pareció extraño fue lo que ocurría en Hoenn, ya que nunca pensé que existiera un clima tan bipolar y desolador, con un sector lleno de sequias y desiertos, y otro con inundaciones y lluvias torrenciales. Fue allí cuando Zapdos habló…"

{Me encontraba deambulando la Zona de Hoenn, buscando el origen de este problema, ya que se supone que estos cambios climáticos no tendrían que suceder. Fue allí cuando logre enterarme de que los pokémon legendarios Groudon y Kyogre despertaron de su letargo y retomaron su eterna rivalidad, devastando los territorios para lograr superioridad frente al otro. Me extrañó que el mediador del combate, el legendario Rayquaza no hubiera hecho nada hasta ahora, por lo que emprendí mi búsqueda para encontrar al dragón, pero no pude encontrarlo por ningún lado}

"En ese momento recordé una de las muchas cosas que Genesect dijo antes de nuestro combate, algo de una base de datos del Team Rocket, que hablaba de la captura de Rayquaza por parte de ellos. Le dije eso a Zapdos, y entre los cuatro dedujimos que, en cuanto el Team Rocket capturó a ese legendario dragón, tanto Groudon como Kyogre tuvieron campo libre para su titánica lucha de poderes. Zapdos siguió con su relato"

{Decidí quedarme en una isla, para descansar del viaje y preparar mi regreso, cuando esos malditos del Black Team Plasma me descubrieron y atraparon. Luché con todo mi poder, pero ellos tenían a esa cucaracha mecánica que me sometió y debilitó con su cañón que disparaba poderes que nunca antes había sentido. Me conectaron a una maquina que drenaba mi energía eléctrica, dañándome en el proceso. De no ser por Mewtwo, que logró rescatarme, no sé qué habría pasado conmigo}

"Empezamos a debatir las posibilidades, ya que los tres quieren combatir a mi lado contra todos los legendarios. Eso me pareció perfecto, ya que cada una de las aves legendarias quiere enfrentarse a su Homónimo de Unova. El hielo elegante de Articuno quiere hacerle frente a la congelación de Kyurem, el trueno de Zapdos quiere sobrecargar los circuitos de Zekrom, y la llama de Moltres quiere achicharrar el fuego de Reshiram. Por mi parte, esperaba otro encuentro con Genesect, al que ya había derrotado, así que suponía otra victoria mía, pero para mis amigos seria más difícil. Necesitaban un aumento de poderes, y yo creía saber donde podían obtenerlo"

"Llegamos a Unova, al palacio del White Team Plasma, donde N estaba, como me lo esperaba, en la terraza. Se sorprendió de volver a verme, y se sorprendió aun más con mis amigos legendarios. Me felicitó por el buen trabajo hecho en Hoenn, ya que el ya tenía la información de lo sucedido allá, y que estaba feliz de que pude arruinarles la fiesta al Black Team Plasma. Me preguntó que hacíamos allí, a lo que le respondí que, la última vez que estuve allí, me di cuenta de un aura poderosísima en los niveles bajos del edificio, y que en esos momentos también podía sentirla. Era un aura extraña, muy grande y muy poderosa, pero lo que más llamaba la atención, era que poseía concordancia con el aura de cada pokémon existente en este planeta. Solo dos pokémon poseían esa clase de aura, y uno de ellos no podía ser el que tenían allí, ya que ese era el Dios Arceus, por lo que, por descarte, ellos tenían que tener al pokémon con los genes de todos los pokémon, Mew"

"El humano me miró sorprendido, y negó con la cabeza, diciéndome que, lo que el tenia allí abajo, no era un pokémon, a lo que yo le respondí que eso era imposible, ya que el aura que siento es de un pokémon con destellos de aura de todos los demás pokémon. El volvió a negar, y nos invitó a pasar a los niveles bajos para que lo viéramos con nuestros propios ojos. En el camino, nos explicó la historia"

[Hace unos años, en un viaje por Kanto, recibí unos rumores, de pokémon inusualmente poderosos apareciendo en la costa de Isla Canela, por lo que decidí ir a observar con mis propios ojos ese suceso. Efectivamente, me encontré con Marowak y Kangaskhan emergiendo de la bruma costera, con poderes que superarían incluso a algunos legendarios. Logramos escapar de ellos, y nos encontramos con algo… peculiar. Ese algo es lo que vamos a ver en estos momentos]

"entramos a un salón enorme, donde estaba todo a oscuras, pero con mi sentido del aura lograba observar que aquel ser con un aura gigantesca estaba en esa sala, frente a nosotros, solo que por la oscuridad no podíamos observar su forma. En ese momento, el humano encendió las luces, y los cuatro legendarios quedamos impresionados por la vista: un ser gigantesco hecho de números, de datos, en forma poligonal estaba levitando en medio del salón. Lo único que yo y mis amigos legendarios pudimos decir fue una sola frase: ¡¿Qué demonios es eso?!"

[Eso, estimados legendarios, es un peculiar error que nació de la base de datos restante de todos los pokémon existentes. Les presento a la razón por la que el Black Team Plasma no se atreve a atacarnos ni acercarse a nosotros. Aquí, ante ustedes, tienen a lo que yo llamo el pokémon sin número: MissingNo]