Capitulo 6...
Camila "restos de abril"
Llévate los restos de abril
Llévate los besos que jamás te di
los segundos de mi reloj
y este corazón roto en dos
—Bien este es tu día Inuyasha—Suspiro dándose ánimos a sí mismo. Se levantó dirigiéndose a la tarima, agarrando el micrófono miro atento hacia las mesas donde se encontraban sus padres, sus suegros y los ambos hermanos tanto de él como la de su novia y claro las demás personas de la fiesta alrededor, para fijar su mirada en Kagome.
—Kagome... —comenzó nervioso, atrayendo la mirada de todos —Has sido la mujer más importante de mi vida...—decía pero al observar el rostro desencajado de su madre, corrigió— Bueno después de mi madre claro jeje. —y su madre cambio su expresión a una de orgullo y aprobación. Mientras él se rascaba la nuca nervioso—Yo te quiero decir aquí delante de todos...—pero al desviar la vista hacia su hermano, este se levantó dejando el recinto, confundido dirigió su mirada hacia la mesa donde se encontraban sus suegros, Kagome y Kikio, se dio cuenta de la mirada enrabiada de esta última pero la ingnoro por completo. Con su mano buscó desesperadamente en el bolsillo de su pantalón, un estuche negro y aun con el micrófono en mano, bajo de la tarima y se acercó a Kagome. Se arrodillo frente a ella. — ¿Quisieras casarte con este tonto chico?—pregunto al fin emocionado por la espera de la respuesta de la chica.
Ella lo miro con una gran sonrisa en su rostro, cayendo unas pequeñas lágrimas de felicidad y se lanzó a sus brazos, mientras gritaba — ¡Sí! ¡Acepto a este tonto chico!—Ambos se abrazaron fuertemente felices, hasta levantarse y darse un apasionado beso. La gente alrededor comenzaba a aplaudir, excepto una chica que ardía de celos y envidia.
— ¡Ahh Felicidades!—dijeron ambas madres de la pareja que lloraban de alegría al ver a sus hijos y abrasándose entre sí. — ¡Oh ahora somos familia!
—Por fin te decidiste hijo...—dijo su padre abrazándolo con orgullo.
—Ya ni sabía si te decidirías, ya me estaba preparando para destrozar tu rostro jeje— decía el padre de la novia, riendo pero serio, dándole un poco de escalofrió al joven comprometido.
—Jaja no asustes a tu futuro Yerno amor... —todos en la fiesta rieron amenamente.
Llévate tu piel y el dolor
Llévate tu nombre lejos de mi voz
Déjame el silencio que aquí
cada historia me habla de ti
Un joven despertaba de su ensueño al parecer se encontraba en la silla un hospital y reaccionando se acordó de lo ocurrido, miro hacia su alrededor y por lo visto los padres de la joven aun no habían llegado y fijo la mirada a la habitación en la que se llevaron a Kikyo y vio que el medico salía de la misma, se levantó para preguntar el estado de la joven embarazada...
— ¿Es usted el novio de la joven? ¿O el padre del bebe?
Confundido si responder o no como debe ser a esa pregunta diciendo "Eso es lo que ella me dijo o según ella yo soy el padre" el joven tan solo se limitó a decir—Si soy yo, como se encuentra él bebe y Kikyo?
El doctor iba a responder cuando se dirigía hacia ellos, una pareja la cual la mujer preocupada y casi corriendo agarro al doctor por su bata blanca para preguntar rápida y angustiadamente...— ¿Cómo está mi hija? ¿Perdió al bebe?
—Cálmese señora no puede correr en un hospital ni mucho menos agredir a los médicos—dijo el doctor tratando de tranquilizar a la mujer — ¿Es usted la madre de la joven Higurashi?—
— ¡Si! ¿Dígame por favor como esta mi hija?—al tranquilizarse, soltar al doctor y acercarse a su marido que acababa de llegar, se veía calmado pero por dentro están tan o aún más angustiado que su mujer.
—He de decir que está estable, pudimos controlarle el principio de aborto y él bebe está bien.
— ¡Oh gracias a dios!
—Pero he de decir que deben tener el mas mínimo cuidado con ella, nada de estrés ni trabajo, ni mucho menos alterarla si es posible deben complacerla en todo ya que si se altera podría tener un aborto repentino—y sin más que decir se fue hacia la sala de urgencias.
—Y todo es por tu culpa maldito—el padre fue directo hacia el joven peliplateado y lo golpeo de lleno en el rostro ocasionando que este callera en el suelo y sangrara por su labio y nariz.
—Oh querido cálmate — su esposa lo agarro por el brazo tratando de calmarlo ya que un guardia de seguridad fue directo a ellos para que guarden la calma ya que se encontraban en un hospital.
—¡Si mi hija pierde a su bebe todo será por tu culpa!. —dio por ultimátum el reproche para dirigirse hacia la habitación de la chica.
—Ah Inuyasha… ¿estás bien? —preocupada la mujer ayudo al joven a levantarse y chequeo que estaba bien al parecer no sangro demasiado, estaba levemente enojada pero mucho más calmada que su marido —Pero has de entender que el está enojado, no debiste de estar con Kikyo estando casado con Kagome.
—Si estoy bien gracias Señora — al escuchar tal aclaración se sintió como un maldito miserable —Lo sé pero ha de entender que yo no estaba consciente de lo que hice!
—Lo sé, no eres un mal muchacho Inuyasha, solo espero que la decisión que tomes sea la correcta —y sonriendo levemente se fue a ver a su hija.
Llévate mis sueños
y el universo que se vuelve tan pequeño
no tengo a donde ir
me desbarata
tu amor fugaz que a veces hiere
a veces mata
llévate el sur y el sol
que estoy desorientado
que vivo congelado
— ¿¡Por qué demonios me sucede esto a mí!? — Se agarró desesperado su cabeza y se sentó pensando en lo que haría ahora en adelante —Perdóname Kagome ya tome una decisión y supongo que no podremos estar juntos de nuevo.
3 meses después…
—Sesshomaru... Sesshomaru...—se escuchaba a lo lejos o por lo menos, el escuchaba lejos hasta que escucho un grito anunciando su nombre — ¡Sesshomaru!
—Ahhh que demon...—no pudo terminar la frase ya que se había caído del sofá en que se encontraba, esa era la 6ta vez que se caía de ese mueble, desde que llego. Las 2 primeras veces por los gritos frustrados de la joven, otras veces por los arranques de lloriqueos y enojos y las demás simplemente se le olvidaron.
—Tengo hambre —mofo la dueña del apartamento, inflando sus mejillas como niña pequeña. Mientras veía al joven en el suelo que la miraba confundido para luego suspirar resignado.
—Ahh y para eso… ¡Me despiertas a gritos! Y las 3am!—contesto enojado a ver su reloj de mano y sobándose en su parte trasera que resultó afectada, siempre le reclamaba que no lo despertara de esa manera aunque al parecer ella o más bien las hormonas alborotadas de la chica no le prestaba atención.
—Es que no despertabas... ¡No hay nada en la lacena y me muero de hambre!—lloriqueo con lágrimas de cocodrilos— ¿Es que quieres que tu sobrino salga desnutrido?
—Al parecer no—susurro y se levantó. —Y bien que quieres de comer?
—Pues se me antoja… ¿espagueti con... chocolate?—dijo dudosa al imaginarse el platillo— ¡Y tomate! Trae muchos tomates.
— ¿En serio? ¿Otra vez tomates?—pregunto asqueado, aparte de lo asqueroso que suena chocolate con espagueti, el odiaba los tomates. —Luego no me culpes cuando él bebe nazca con una fascinación hacia los tomates.
— ¡Pues eso quiero!... ¿Y piensas ir así?—pregunto al observar las fachas en que se encontraba el joven. Tenía solo unos pantalones de piyama azul y su torso desnudo y ahora que se daba cuenta sí que estaba bien formado su abdomen. Se sonrojo ante tal pensamiento.
Llévate esta absurda verdad
dime donde guardo tanta soledad
llévate contigo tu voz
y jamás me digas adiós
— ¿Que tiene?—pregunto al mirarse para él no era nada fuera de lo común y contando de que eran las 3 am y nadie en las calles transitaba a esa hora no lo veía tan mal.
— ¿Qué? Ah—carraspeó evitando que vea su sonrojo—Pues deduciendo que la farmacia más cerca la atienden 3 mujeres y si vas así... ¿Qué crees que van hacer?— dijo sentándose en el sofá cruzándose de brazos arriba de su abultado estómago.
— ¡Hmp! No me digas... ¿Que estas celosa?— sentándose a su lado y acercándose lentamente hacia ella poniéndola ligeramente nerviosa y sonrojada
—Nnno... ¡Claro que no!— se levantó aun nerviosa y con el corazón latiendo rápidamente por un momento su olor varonil le trajo una sensación rara en su estómago. —En verdad tengo hambre—se justificó mentalmente— Es solo que si te secuestran esas mujeres ¡no voy a poder comer! Apresúrate, cámbiate y tráeme mi comida!
—Si si... —decía mientras se marchaba sin hacerle caso realmente.
Por las calles de parís, se encontraba una joven de apariencia de 17 años, su ropa se encontraba desgastada y sucia, estaba huyendo, corría como si su vida dependiera de ello, le temblaba los labios, tenía miedo, mucho miedo y de su rostro salían pequeñas lágrimas.
— ¡Allá va! ¡Atrapen a esa ladrona! —dijo unos de los 4 hombres que perseguían a la chica. Estos llevaban palos de madera con los que planeaban golpearla.
Llévate mis sueños
y el universo que se vuelve tan pequeño
no tengo a donde ir
me desbarata
tu amor fugaz que a veces hiere
a veces mata
llévate el sur y el sol
que estoy desorientado
que vivo congelado
si no estás a mi lado amor
Uno de ellos la había acorralado al entrar en un callejón.
—Aquí esta Señor se estaba escondiendo en ese lugar—La tomo por su cabello azabache, provocando un leve gemido de dolor de la chica.
—Hmp ¿con que querías escapar de nosotros? —decida el horrible hombre obeso y dientón. La tomo de su barbilla para que esta lo mirara. La mirada de la chica solo destilaba melancolía y enfado mientras que ya estaba cubierto de lágrimas.
—Señor aquí están los panes que nos robó—dijo el otro hombre que saco de las ropa de la chica, una bolsa.
—¿Así que pensabas robarme de nuevo? ¡Que astuta e ingenua eres! Crees que puedes burlar al gran Tokiyin!—decía con actos de grandeza al mencionar su propio nombre, espero a que la chica hablara y se pusiera a pedir perdón pero esta solo lo miraba con enojo — ¡He! ¡Respóndeme!
—Señor al parecer esta joven es muda...— dedujo otro de sus sirvientes.
— ¡Con que muda he! Y viéndote bien, no estas nada mal pequeña —decía lujuriosamente al pasar su mirada por el frágil cuerpo de la joven y pasar su lengua por sus labios, como saboreando algo en ellos—Creo que voy a comprobar si realmente eres muda usando tu cuerpo a mi antojo. A ver si gritas...
La joven tembló de miedo por lo que ese asqueroso hombre le podía hacer, así que dándose valor y ánimos grito con todas sus fuerzas a ver si alguien la ayudaba...—Nooo!
Saliendo ya de la farmacia y haber soportado las miradas e insinuaciones de las farmacéuticas locas y llenas de hormonas. Si no fuera por su mirada penetrante y frívola de seguro esas mujeres se le hubieran lanzado encima—Mejor le hubiera hecho caso a Kagome —se dijo a sí mismo.
—Nooo!
Escucho un grito que hizo exaltarse, algo en su interior se removió y salió directo hacia el sonido. Era una joven que estaba acorralada por los 4 hombres. Los degenerados la tenían sujeta y ella temblaba como si fuera un borrego a punto de morir.
Llévate mis sueños
y el universo que se vuelve tan pequeño
no tengo a donde ir
me desbarata
tu amor fugaz que a veces hiere
a veces mata
— ¿No creen que se están pasando señores?— les apareció por un lado del callejón atrayendo la atención.
— ¿Quién eres tú?—pregunto el jefe.
— ¿Y eso importa? ¿No creen que sea injusto que cuatro hombres ataquen a una jovencita? —la chica presto atención a lo que al parecer era su salvador, era alto de cabellera un tanto extraña plateada sus facciones era frías y serias pero aun así su rostro, era hermoso. ¿Sera un ángel?
— ¡Ja! ¿Y que nos vienes a dar clases de moral?
—No simplemente se los advierto—y en un segundo ya los hombres estaban en el suelo quejándose de dolor. Y al ver que no podían con el joven y huyeron despavoridos— ¿Oye estas bien? — le pregunto a la joven que lo veía asustada. —No voy hacerte daño
— ¿Quién es esta persona?—pensó la chica desconfiada — ¿Puedo confiar en él?—se sonrojo ligeramente al observa su torso desnudo ya que aún estaba sin camisa.
Él le tendió la mano para que se levantara, la chica dudosa acepto, pero al levantarse se quejó, al poner su pie en el suelo.
—Vaya al parecer te lastimaste el tobillo—observo que no podía ponerse de pie y se sujetaba su pie izquierdo. —Sera mejor llevarte a casa, ¿dónde vives?—más la joven no contesto y se puso a llorar silenciosamente —Oye no llores, está bien vamos a mi casa. Allá te curaremos esas heridas—la cargo de forma nupcial para llevarla al auto y la coloco en el asiento de copiloto. Mas el recorrió era silencioso al parecer la joven es muda.
Llévate el sur y el sol
que estoy desorientado
que vivo congelado
si no estás a mi lado amor…
contiii de nuevo yo... ¿quien sera la joven? jeje intriga...
espero que les allá gustado la contii se les quiere...
tratare de actualizar mas seguidito XD (°-°)/ bye
