¡Buenas!. Hoy el capítulo es un poco más largo. Los consejos los sigo, y siento los despistes.

¡Espero que os guste!

Muchas gracias por el apoyo, ¡nos leemos!

Familia

Subieron al barco con ganas de dejar esa isla que tantos problemas les había causado. Acordaron irse cada uno a sus camarotes para descansar, y se verían para la cena.

Lo primero que hizo Lucy fue darse un baño largo, con el cual pudo relajarse. No podía dejar de mirar la marca en forma de estrella que se le había formado.

—E.N.D., eh— dijo en voz alta para sí. Sabía lo que había pasado, y más tarde tendría que explicárselo a los demás. Sin embargo, había partes que tampoco quería decir. Sus inseguridades las enfrentaría, pero tendría que ser poco a poco.

Salió del baño y se puso la ropa con la que pensaba cenar esa noche. Invocó a Plue para estar acompañada, y se tendió en la cama con él. La compañía del perro más curioso siempre era agradable.

—Plue, dime, ¿cómo puedo hacer frente a mis inseguridades? — le preguntó abrazándole, sin esperar respuesta.

El espíritu celestial la miró sonriendo y temblando, como siempre. Ella suspiró, serían respuestas que conseguiría más adelante. No lo pretendía, pero se quedó dormida, abrazando a Plue.


Ya estaba la cena prácticamente hecha, gracias a Natsu y su fuego. Un buen banquete para celebrar el regreso de su amiga.

El equipo estaba contento de que Lucy haya regresado sana y salva, pero también estaban intrigados por saber qué es lo que les iba a contar.

—Natsu, ve a buscar a Lucy. Tendría que haber estado aquí hace un rato— dijo Erza.

— ¡Voy! — contestó. Fue corriendo, ya que tenía mucha hambre. Llegó a la puerta de la habitación y entró sin llamar. Su costumbre de no avisar siempre ha dado lugar a situaciones muy embarazosas, pero era algo que a Natsu no le importaba, y por mucho que Lucy se lo gritaba, a él le encantaba esa confianza que tenía con ella. Se sentía cómodo.

— ¡Luc…! — empezó Natsu al entrar a la habitación, pero guardó silencio. Vio a la maga dormida en la cama, abrazando a Plue. Se acercó con cuidado.

En realidad, normalmente hubiera echo ruido o le hubiera gastado una broma. Sin embargo, por alguna razón, ahora mismo no sentía la tentación de hacer nada de eso. Se dio cuenta de que no podía parar de mirarla dormir, y mira que ya había dormido con ella, y mira que la había visto de todas las maneras posibles.

Le extrañaba, pero a la vez estaba bien. Se encontraba a gusto mirándola, la veía tranquila. Fue curioso.

Lucy empezó a moverse y a abrir los ojos, soltando a Plue. Miró hacia la puerta.

— ¡Natsu! ¿Qué haces aquí? — Dijo ella incorporándose— ¿Ya me has pintado algo en la cara?—

Se levantó rápido y se dirigió al baño, para mirarse en el espejo. No tenía nada. Miró a Natsu, más tranquila.

— ¿Qué quieres? — preguntó con cierta timidez. Le resultó extraño encontrarse al mago ahí, mirándola. Natsu salió de su trance en seguida, y actuó con total normalidad.

— ¡Te esperamos para cenar! — Exclamó él, entusiasmado —Tengo mucha hambre, ¡vamos, Lucy! —dijo metiéndole prisa.

—Ya voy, espera a que me peine al menos— le contestó ella.

—Chicos, ¿Qué os queda? — preguntó Happy, que apareció con Charle.

—Todos os estamos esperando— dijo la gata.

—Happy, ¡Lucy tarda mucho! — se quejó Natsu.

— ¡Que ya voy! — gritó Lucy desde el cuarto de baño.

Salió unos minutos después, ya lista y con hambre. Se fueron los cuatro a la cubierta del barco, donde el resto les estaba esperando aburridos.

— ¡Habéis tardado mucho! — Dijo Gray— ¡Me muero de hambre! — Natsu y Lucy mientras se iban sentando.

—Bueno, ¡ya estáis aquí, que es lo importante! — dijo Wendy, quitándole importancia al asunto.

—Vamos a comer— Erza fue la primera en probar bocado. Esta vez todos comieron con ganas.

Una vez terminados de comer, que no habían sido mucho tiempo porque la comida prácticamente desapareció en cuestión de segundos de los platos, estaban todos más que satisfechos.

—Bueno Lucy, ¿nos explicas qué pasó? — preguntó Erza.

—Por donde empiezo…— Lucy contó la forma en que llegó al claro, así como la forma en que la encerraron y las apariciones.

— ¡Tu padre! — exclamaron todos.

—Sí, bueno. No era mi padre. Me dijo cosas difíciles de digerir, intentando hacerme daño. Hubo dos apariciones más, otra persona que conocía y yo misma, con la única intención de que cediera y herirme, diciéndome cosas y haciendo cosas que no quería ni plantearme que pudieran pasar— explicó ella.

No me dejé engañar, de todos modos. No dejé que sus palabras me influyeran demasiado. Reconozco que dolía, la verdad. No voy a entrar en concreciones, pero fueron muchas cosas.

A pesar de ello, me enfrenté y… Vencí. Y ya está, no hay más. Todo lo que pasó después ya lo sabéis.

—Sí, es cierto, pero aún no sabemos el porqué de la marca de E.N.D., ¿no? — comentó Charle.

—Yo creo que cuando modifiqué el libro para salvar a Natsu, me afectó en algo a mí también. Es como dijo Gray, por un momento parecí poseída. Solo que se ha activado ahora, que nos hemos ido a una misión más seria y casi no lo cuento por la tormenta. —

—Pero, esa marca, ¿significa que tienes algo demoníaco dentro? ¿Puedes manejar alguna otra disciplina mágica? — preguntó Wendy.

—Pues aún no he tenido tiempo de comprobarlo, pero no estoy segura. Yo no me siento distinta, ni tampoco más poderosa, ni me siento más demonio ni nada de eso— contestó con una sonrisa. Los demás también lo hicieron.

—De todos modos, por lo que nos cuentas, parece que esa esencia de E.N.D. te puso a prueba, para que reaccionaras, o para ver de lo que eres capaz— reflexionó Erza, cruzada de brazos—Tendremos que estar atentos por si cambias de alguna manera, creo que es lo más sensato— concluyó.

Todos estuvieron de acuerdo. Lucy sabía que era lo más lógico, no sabía cómo iba a afectar esa marca en su vida, si es que influía de alguna manera.

—Yo me voy a dormir ya, tengo sueño— dijo Wendy, a lo que los demás asintieron. Ya era hora de que fueran a descansar.

Lucy se volvió a su habitación, para intentar dormir. Sin embargo, como ya había dormido un poco antes de la cena, se dio cuenta de que no tenía sueño.

Decidió salir a cubierta, y subir a la cola. Las vistas tenían que ser impresionantes, ya que aún no había tenido oportunidad de subir y hacer guardia.

No le costó mucho subir la red. Todo lo contrario, le resultó más fácil que nunca. ¿Sería la estrella? Puede. Decidió no pensar mucho en ello. Quería relajarse.

Se apoyó, y miró hacia arriba. Las estrellas brillaban, e intentaba localizar alguna constelación. Era su materia, así que empezó a hilar estrellas, encontrando formas, y distrayéndose con ello. No se dio cuenta de que un mago de fuego la estaba observando desde abajo.

Natsu la veía con curiosidad. Últimamente no podía dejar de mirarla. Decidió subir a hacerle compañía.

—Hola, Luce— dijo él nada más aparecer.

— ¡Natsu! ¿Qué haces despierto? — le preguntó Lucy.

—No podía dormir, y salí a tomar el aire—

—Ya somos dos, entonces— dijo ella. Se quedaron un momento en silencio, mirando al cielo. Lucy decidió reanudar la conversación.

—Natsu, ¿tú me ves diferente? — preguntó ella.

—No ¡qué va! — Dijo Natsu mirándola—Eres la misma de siempre. —

—Bueno, me dejas más tranquila. — Se quedaron otro momento en silencio.

—Eres más fuerte. — dijo de repente.

— ¿Cómo? —

— ¡Sí! Percibo mucho más poder mágico viniendo de ti, Luce— dijo él con una gran sonrisa— Algún día pelearas conmigo— dijo más como una afirmación, que como una pregunta.

—Yo no me siento así, la verdad— contestó ella con sinceridad.

—Ya lo demostrarás con el tiempo— dijo Natsu seguro.

Lucy sintió que podía contárselo todo a Natsu, con mucho más detalle. Se acordaba de lo que le había dicho el Natsu falso, y no pudo evitar que esas palabras retumbaran en su mente.

"Nunca has significado nada para mí."

Cerró los ojos intentando centrarse.

—Natsu, tengo una pregunta que hacerte— empezó— ¿me olvidarías? — Natsu la miró sorprendido.

— ¿Cómo podría? ¡Con todo lo que hemos vivido juntos! — Dijo él —Que cosas más raras dices, Lucy— contestó con su gran sonrisa. Lucy sonrió con él.

—Es complicado, Natsu— dijo ella mirando para otro lado, preocupada por lo que le iba a contar.

Fueron tres personas, las que se enfrentaron a mí, pero solo dije el nombre de dos, la primera y la última. La segunda persona no la dije. Fuiste tú, Natsu. Tu imagen, tu voz, tus poderes, diciéndome cosas horribles. Me atacó, me hizo daño. Pude con él, pero arriesgando mi vida. Natsu, fue horrible oírle decir lo que decía, viendo tu imagen atacándome…

Sin querer, una lágrima cayó, instintivamente miró hacia abajo, para que no la viera. Lo había pasado mal.

Natsu la miró con seriedad. Levantó el brazo y le tocó el hombro. No sabía muy bien qué decir.

—Lucy…Escúchame—Empezó Natsu, despacio— Levanta la cabeza, y mírame, dime qué ves— Lucy levantó la cabeza, con las lágrimas asomando por sus grandes ojos.

—Te veo a ti, Natsu. Me miras más serio que de costumbre, pero eres tú— dijo ella.

—Exacto. Estoy aquí, delante de ti. No soy aquel monstruo que te hizo daño. Antes de herirte a ti, prefiero morirme yo, ¿entiendes? — en ningún momento apartó la mirada de los ojos de Lucy.

—Natsu, no digas esas cosas— dijo ella, un poco enfadada. Esas palabras no tenían que utilizarse tan fácilmente.

—Pero es la verdad. Eres demasiado importante para mí, Luce— contestó él— Quédate con lo que te digo yo, y no con lo que te ha dicho un doble mío intentando que te derrumbes. Yo soy real, estoy delante de ti, me estás mirando ahora mismo—

Lucy se le quedó mirando, memorizando su rostro. Le puso la mano derecha en la mejilla, queriendo acariciarlo, queriendo sentirlo.

Natsu seguía con su mano en el hombro, mirándola. No sabía muy bien como continuar, y tampoco le salían palabras.

—Gracias, Natsu— dijo Lucy—De corazón— sonrió, con sinceridad. Le había venido bien hablar con él. Por llorar, tenía un poco de sueño, pero no quería romper el contacto con él. Le estaba gustando esta cercanía.

—No las des, Luce— contestó él. La miraba con ternura y con cariño. ÉL sabía lo importante que era Lucy, no la cambiaría por nada.

—Sabes ponerte serio cuando hace falta, eh— comentó Lucy.

—Sí, bueno. Cuando es necesario— dijo él— Solo tú ves este lado de mí tan a menudo— añadió.

— ¡Natsu! ¡Lucy! — gritó Happy. Los nombrados se apartaron a toda velocidad. Lucy estaba sonrojada, mirando para arriba. Natsu se puso la mano en el cuello, intentando actuar con normalidad.

— ¡Happy! ¿Qué haces aquí? — preguntó el mago.

—Me desperté y no estabas— dijo el gato — Así que fui a buscarte. ¿Todo bien? —

—Sí, claro. Estábamos comentando lo tranquila que era la noche— dijo Lucy.

Happy se acercó a la maga celestial, y esta alargó los brazos para abrazarlo.

—Lucy, duerme con nosotros— soltó Happy de repente.

— ¡¿Cómo que duerma con vosotros?! — dijo ella un poco molesta y ruborizada. Eso solo lo hacía borracha y porque no era consciente.

— ¡Venga, Lucy! Quiero que duermas conmigo. A Natsu le parece bien, ¿verdad, Natsu? — Al mago de fuego no le disgustaba la idea. Ya lo habían hecho otras veces, aunque reconoce esta vez estar un poco más nervioso que otras. Un detalle al que decidió no prestar atención.

— ¡Lucy, duerme con nosotros! ¡Hazlo por Happy! — dijo él, contento.

—Bueno… Vale, pero nada de bromas, caras pintadas, ni nada de eso, ¡eh! — dijo ella con el ceño fruncido.

—Vaaaaaale…— dijeron ambos a la vez.

Se fueron al cuarto de Lucy, por no cambiar la costumbre de meterse en su habitación, y se tendieron los tres. Happy estaba en medio, y Natsu en el lado de la pared. Lucy abrazó a Happy con gusto, y Natsu, mirando hacia ella, se quedó dormido en seguida.

A pesar de lo extraño de la situación, se sentía bien, y segura.

Desde luego, no había nada mejor que la familia.


Ya leído el capítulo, tengo que decir algo.

Mi imagen de Natsu enamorado es un Natsu que se lo toma con normalidad, a lo mejor un poco inocente. Natsu no es tan torpe, ve el amor continuamente con Gray y Juvia, con Bisca y Alzack, Gajeel y Levy, etc.

Natsu no será un obsesionado celoso por instintos de dragón ni nada de eso, que lo he leído mil veces.

Antes me gustaba, pero ahora, después del final y de su "estaremos juntos para siempre" pues me hizo pensar en que a lo mejor pocas palabras hacían falta entre Natsu y Lucy. A lo mejor son medio conscientes de sus sentimientos, y solo necesitaban un pequeño empujón.

En fin, comentad qué opináis del tema. ¡Hasta muy pronto!