Hola :)

Les dejo este besho capítulo.

Disfrútenlo~

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Las cosas que habían pasado, las cosas que habían vivido, los sentimientos que habían tenido, todo, poco a poco quedó en el pasado, muy oculto dentro de sus corazones. Sin embargo, nunca los olvidaron pues eran parte de su primer y único amor.

Ahogándose en un mar incierto, sintiendo como su pecho se oprimía cada vez más, jugando al buzo, no eran más que pecesillos navegando en las lúgubres corrientes de la vida.

Levi, vivía en la antigua casa de sus padres, aquel lugar cerca del lago donde había conocido a Eren.

Después de que Eren huyera, él se había refugiado y había trabajado en el pueblo.

Esperó a su amado cerca de un río a las afueras de la ciudad sin importar que lloviera o nevara, él lo esperaba cada noche en vano con la esperanza de que bajara como siempre con esa gran sonrisa que siempre lo animaba.

Años más tarde, después de trabajar tanto y en cualquier cosa que le diera un poco de dinero, así fuese como leñador, ayudante de carpintería, mesero en un bar o labrador de campos, volvió a su hogar, aunque era la cabaña más lejana al pueblo, sentía que aquel era el lugar al que a Eren tal vez, le gustaría volver.

Pero no fue así, el extraño ser de la Luna no apareció por aquellos escondidos rumbos en ningún momento.

A pesar de eso, Levi no desistió, él siguió esperando cada noche, por siete años.

Muy de vez en cuando, Farlan iba a visitar a su amigo, Levi llegó a preguntarse porque Farlan era el único que se acercaba por ahí, nunca vio a otra persona vagar por aquel lugar mas que a su antiguo amigo.

Y así era, la Tierra en un desesperado intento por ayudar a las dos soltarías almas, impedía el paso a cualquier extraño que intentar acercarse al lago.

Pero, todo fue inútil.

Un día, mientras Levi cortaba leña en el bosque, descubrió el motivo de su encanto por Luna años atrás.

No era la Luna quien lo atraía, sino Eren, era por eso que desde que se encontró con aquel chico tan extraño a las orillas del lago, la había olvidado por completo. Se sintió alegre al descubrirlo, porque entonces, era Eren quien le había robado el corazón desde antes de conocerse.

Pero ya era demasiado tarde, lo había perdido y quizá, nunca más lo volvería a ver.

Cuando se dio cuenta de eso, lo invadió la tristeza, pero no podía darse por vencido, nunca perdió la esperanza aun cuando ya no lo esperó más.

Porque aun cuando Eren no volviera, él lo seguiría amando hasta en fin de los tiempos.

Más arriba, allá donde las estrellas se podían observar todo el tiempo independientemente de la rotación de los planetas, donde no había primavera o invierno, día o noche, donde el tiempo no existía, donde todos vivían eternamente. Se encontraba el hijo de la Luna.

Acostado sobre su madre, contaba los meteoros que pasaban sobre él, allá, más arriba en el espacio, ignorando a la vieja Tierra.

Aquella vez, cuando escapó corriendo a los brazos de su madre, comprendió que era verdad lo que ella le decía sobre los humanos, "eran seres egoístas y salvajes, criaturas peligrosas a las que había que temer".

Llorando fue consolado por Luna, quien lo llenó de amor y compasión.

Aterrado por lo que había pasado, decidió ya no regresar a la Tierra y, aunque amaba a Levi, no se acercó más a ella, le temía demasiado para volver.

El primer año, se sentó cada noche para ver a Levi, para él se sentía como si ambos pudiesen verse todo el tiempo aunque sabía que no era así.

Pronto descubrió que era muy doloroso verlo sin poder hablarle o tocarle, sin poder estar cerca de él.

Entonces cuando la noche venía y Levi salía a esperarlo, él se daba la vuelta y veía la oscuridad infinita hasta que volvía a ser de día en el lago.

Para Eren, fue en aquel entonces, la mejor decisión.

Ambos crecieron, los dos maduraron, y claro, eran más altos y fuertes. El paso del tiempo era algo inevitable.

Levi parecían siempre serio y con una mirada indiferente ante el mundo, Eren más bien lucía muy triste pero siempre sonreía a pesar de la situación.

Aquellos años fueron muy infelices.

Luna no soportaba ver a su adorado hijo así, el niño lleno de sueños y alegría se había convertido en un joven triste y solitario.

Su hijo era lo único que tenía, lo único que la hacía feliz pero ¿qué si su hijo no era feliz? Sabía que las cosas no podían seguir así, sabía que tenía que hacer algo por su pequeño, por ella y por el chico de la Tierra.

"Eren" lo llamó con amor una vez.

"¿Qué sucede mamá?" inquirió sin ganas.

"La primavera irá pronto a la Tierra, ¿no sería agradable verla?" preguntó amablemente.

"Sí, podré verla de aquí."

"¿No sería agradable estar allá cuando llegue?"

"Seguramente" el chico se dio la vuelta y veía los lejanos planetas.

"Eren. Te amo."

"Lo sé mamá ¿por qué dices eso?"

"Porque desde ahora será muy solitario por acá." Eren no comprendió porque su madre decía esas cosas, normalmente evitaba hablar sobre la Tierra a menos de que él la mencionara primero.

"No tienes porque preocuparte, no te dejaré" respondió Eren sonriendo.

"Eren, no tienes que seguir fingiendo por mí, yo estaré bien. Levi te espera en la Tierra, ve con él."

Pero el chico no contestó, se abrazó las rodillas y metió entre las piernas la cabeza.

"Basta madre, no iré a la Tierra."

"¿Por qué no?"

El chico calló un momento, abrazó sus piernas con fuerza y con un gran esfuerzo respondió sin titubear: "Me asusta."

"Mi pequeño" dijo Luna decidida "En ese y en todos los mundos hay gente buena y gente mala, depende de ti el saber distinguir el alma de los hombres pero, yo sé que Levi es una buena persona y apuesto a que también lo sabes. Además, él te sigue amando, y tú también lo amas querido. No quiero seguir viéndote así, extraño la sonrisa de mi pequeño, extraño a mi Eren. Si quieres ir con él no pondré objeción, es más quiero que vayas. No puedo prometer que nada malo pasará, porque estaría mintiendo, aprender de las malas experiencias también es parte de crecer, de vivir. Pero no te preocupes, porque si no conocieras la tristeza o el miedo no podrías disfrutar de la felicidad o el significado de ser valiente. Todas esas cosas son las cosas que has de vivir y amar."

"Entonces..." dijo Eren alzando la cabeza y volteando los ojos a todas direcciones, como viendo a todos lados y a ninguno al mismo tiempo. "¿Puedo ir?" contestó curioso.

"Sí." Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro "Sabes que la vida de los humanos es muy corta, si no te apresuras él podría irse con el tiempo y te arrepentirás de no haber ido a verle."

"Pero, aun si voy, yo viviré más que él, será exactamente los mismo" respondió decaído nuevamente.

"Pero no estarás con él cuando eso pase, no sé como es vivir como humano, he visto millones de personas que se aman y envejecen juntos, siempre acompañados del otro, creo que es hermoso y aun cuando uno de ellos se va primero, sé, que se vuelven a encontrar otra vez en el paraíso".

"Pero yo soy un astro."

"¿Y eso importa?"

"No creo."

"No, no importa. Anda... ve."

El chico se recostó sobre su madre aventándose hacia atrás y apoyó la cabeza sobre sus manos. Torcía la boca y cambiaba constantemente de expresión, se rodaba de un lado al otro, pensaba tantas cosas que era imposible descifrarlo. Después de un buen rato inmerso en sí mismo se levantó de un salto, se estiró como nunca en su vida que hasta creyó haber crecido un par de centímetros. "Gracias mamá" dijo sonriendo.

Es ese momento no sabía si tomaba la decisión correcta y ciertamente no le importaba, lo único que le importaba era ir a donde él estaba, abrazarlo y besarlo, nada más.

Por su mente pasaron muchas cosas, tenía miedo, estaba asustado, y se sentía miserable.

"¿Y si él ya no me quiere?" pensaba mientras descendía desde el frío espacio hasta la cálida, cálida Tierra.

Pero, no tenía que pensar en nada, su amado Levi le esperaría por toda la eternidad si era necesario.

En medio de la noche, bajo el cielo plagado de estrellas, a las orillas de aquel lago, cerca de la vieja cabaña, Eren pisó Tierra después de muchos años.

Con los pies descalzos acarició el césped entre sus dedos y alzando la vista y una mano se despidió de su madre diciéndole "adiós."

El viento soplaba un aire acogedor, se sintió nostalgia en todo el mundo, el chico de la Luna convertido en adulto había regresado. Que agradable fue.

"Eren" escuchó a lo lejos una voz conocida. Era, como si millones de años de felicidad lo hubiesen invadido y el eterno invierno de pronto hubiese desaparecido.

Ahí estaba él, su persona anhelada.

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Gracias por leer y gracias por sus rewies :D

Y bueno como es mi primer fic, no sé si hago un buen trabajo así que les agradecería sus críticas constructivas ;) y como fue creado para ser un fic corto, falta uno o dos capítulos para llegar al final :c espero que les esté gustando y que lo disfruten tanto como yo.

Nos vemos en la próxima actualización, será muy pronto... la próxima semana :)