Yu-Gi-Oh! DM Segunda serie
Temporada 2
Detonación (ep.52-54)
Aquellos últimos incidentes generaron dudas y extrañeza en Yugi y sus amigos. Por un lado Anzu se encontraba muy preocupada por lo que había sucedido con Yugi. Sus heridas no habían sido graves, pero el futuro ciertamente les avecinaba nuevos retos, los cuales serían igual o más peligrosos que lo que habían vivido. Anzu quería mucho a Yugi y no podía dejar de pensar en ese otro yo que rondaba su cuerpo.
Era domingo, cuando Gis se reunía con Mai, para sus lecciones de manejo. Las amigas se la pasaron dando vueltas por la ciudad de Domino, hasta que la pelirroja codiciosa notó algo que le llamó profundamente la atención: Se trataba de nada más que Yami y Anzu, sentados en una fuente de sodas, a solas. Ella se quedó paralizada, y saliendo impulsivamente del automóvil, dejó a una histérica Mai Kujaku en una zona no apta para estacionarse.
[...]
Minutos más tarde, se vió a Gis escondida en el arbusto de un parque, espiando a Yami y Anzu con unos binoculares. A sus espaldas se encontraba Mai en una banca, diciéndole que se estaba comportando muy infantil.
"¿Por qué están juntos? ¿De qué están hablando?"- No dejaba de repetirse la pelirroja.
"Ay Gis, si no te conociera, diría que estás verde de celos"- le dijo Mai.
"¿Celosa yo? Cómo crees."
[…]
"¿Actúo como celosa, verdad?"- volvió a preguntar la pelirroja, auto-convenciéndose.
"Hasta las orejas"- le dijo Mai, mientras se pintaba los labios.
"¿Por qué diablos estoy celosa?… No es como si... Sintiera cosas por Yugi…" - pensó Gis durante unos momentos. "Pero el que está sentado en ese lugar con Anzu... Es el espíritu de la pirámide..."
Tras llegar la noche, Gis aún se encontraba tras la pareja, y esta vez se dirigían al museo Domino. La espera fuera del lugar se hizo prolongada, y Gis sentía que se volvía loca, imaginando escenas románticas entre Yami y Anzu.
"¿Ya ves? Ahí vienen, no fue tan malo, ¿verdad?"- dijo Mai, llegando al encuentro de su amiga con un par de sodas, pero al ver que la pelirroja no reaccionaba, su rostro cambió a uno más decidido, el que aproximó a Gis, y con una sonrisa malévola, agregó: "¡Vamos a interferir!"
Mai se apareció de un momento a otro, corriendo hacia Yami y Anzu, saludándolos a lo lejos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, tomó a Anzu entre sus brazos, practicándole una especie de llave en el cuello y la alejó de Yami por unos segundos.
Yami no se quedó muy impresionado frente a eso, hasta que Gis se apareció por su lado, con un rostro muy sereno que no le prestó la mirada.
...
"Qué sorpresa, así que finalmente Yugi Mutou y Anzu Mazaki están saliendo" le dice ella con toda tranquilidad.
Yami se le quedó viendo algo sorprendido.
"No es lo que parece" dijo él, con esa mezcla de calma y seriedad que lo caracterizaba-. "Ya que realmente soy yo y no Yugi, el que está aquí en estos momentos".
Gis le dedicó una pequeña sonrisa sarcástica y luego bajó la cabeza.
"Precisamente ésa es la sorpresa" le dijo ella, con una voz triste.
Yami se le quedó viendo muy sorprendido y justo antes de pronunciar palabra alguna, Mai y Anzu se volvían a reunir con ellos.
"Lamento eso, chicos" Dijo Mai, liberando a Anzu de una vez por todas.
"Por cierto, es una casualidad encontrarlas aquí" dijo Yami, volteando hacia Mai.
"... ¿Acaso no estamos aquí por el mismo motivo?" dijo Mai, haciéndole creer a su amiga que la delataría, por lo que por unos segundos, Gis se quedó aterrorizada. "Hace un par de días vi un anuncio en internet acerca de un nuevo torneo que se anunciaría en el lugar de las cartas y las piedras... Supuse que sería aquí" agregó la rubia, dándole una mirada burlona a Gis.
De pronto, los amigos notaron la presencia de varias importantes figuras del duelo a los alrededores: Insector Haga, Dinosaur Ryuzaki, Espa Roba, entre otros. Consecutivamente, la serenidad de la noche en la ciudad fue interrumpida por los monitores que yacían en las azoteas de los edificios próximos, cambiándose las pantallas a una misma imagen: Se trataba de Seto Kaiba, anunciando que dentro de una semana se iniciaría el nuevo torneo llamado: Ciudad Batallas y que con él, vendrían nuevas reglas. Los duelistas debían contar con dos requisitos básicos: Tener una o más cartas raras y un mínimo de 40 cartas en sus barajas.
Para hacer todo aún más emocionante, el mismísimo Seto Kaiba se hizo presente en el acto, desde un helicóptero que alborotó un poco la quietud del lugar. Yami se le quedó viendo, pensando en que el desafío era aún más grande que la última vez y que se las tendría que ver de nuevo con su rival.
Minutos más tarde, se observaba la partida de los duelistas, pero también podía sentirse la ansiedad y el revuelo que este anunciamiento provocó. El helicóptero había desaparecido y el grupo de amigos yacía en ese parque algo intranquilos. Las tres chicas se le quedaron viendo a Yami esperando alguna reacción en cuanto al desafío de Kaiba, pero él sólo se mostró muy pensativo.
-"Supongo que nos volveremos a encontrar dentro de poco"- dijo Mai, observando a Yami y a Anzu-. "Gis, ¿vienes?"
La pelirroja, quien estaba de espaldas a los demás no respondió una palabra, en lugar de eso, comenzó a caminar con el rostro inexpresivo. Mai se mostró preocupada y se dispuso a seguirle.
-"¿Qué pasa con Gis?"- preguntó Anzu.
-"Hum, creo que el nuevo torneo le hizo perder la cabeza"- respondió la rubia, nerviosa y se retiró rápidamente en dirección a su amiga.
Yami y Anzu se quedaron mirando en dirección a las recién partidas chicas, hasta que éstas se perdieron de vista. Anzu intentó distraer a Yami, preguntándole qué debían hacer ahora, pero el muchacho no conseguía enfocarse en nada más que una corazonada extraña e inquietante.
-"Hum, Yugi, ¿estás ahí?"- volvió a llamarle su amiga.
-"Anzu... ¿Puedes esperar aquí unos minutos? Volveré en seguida".
-"Ah, sí, claro"- le respondió, muy inocente y sorprendida.
[...]
Gis se había detenido unos cuántos metros más allá del lugar del encuentro y era Mai quien se quedó de pie a las espaldas de su amiga. Cualquiera diría que su comportamiento delataba sus sentimientos por "Yugi", ya era algo casi asumido, aunque Mai no conocía del todo el comportamiento de Gis frente a una situación así, apostaba que a Gis le estaba consumiendo la tristeza o el enfado. La rubia temió no decir las palabras acertadas, pero como siempre, trató de sonar serena y algo ruda, para hacerle reaccionar a Gis. En el fondo, estaba ansiosa por saber qué estaba sucediendo en esa cabeza rojo/rosa o lo que sea y sabía que su amiga no se andaría con rodeos, una de las cualidades de Gis siempre fue ser muy sincera con su amiga Mai, al punto de no pensar bien las cosas y sólo expresarlas.
-"¿Algún beredicto?"- preguntó Mai.
-...
- "Si no quieres habl..."- volvió a intentar Mai, sólo para ser interrumpida.
- "A quién engaño..."- comezó Gis para luego suspirar-. "Pensé que sólo era un juego, que me estaba divirtiendo... De pronto, esta pequeña obsesión por conseguir el Millenium Puzzle se extinguió y no me di cuenta que mi real afecto apuntaba en la misma dirección, pero mucho más allá... ¡Y es que nada me dio más coraje que ver a esos dos juntos! ¡Ese chico no era Yugi!.. Era el otro... El espíritu... Él es quien me provoca estos sentimientos... Odio sentir celos...
-"G-Gis, será mejor que dejes de hablar"- le dijo Mai, quien seguía a sus espaldas, sumamente nerviosa.
La pelirroja sufrió una especie de colapso al escuchar a Mai con ese tono, entendió absolutamente todo lo que estaba sucediendo a sus espaldas sin si quiera voltear. Su cara se inundó en color rojo al punto que creyó que se desmayaría. Su cuerpo de endureció de tal modo, que pensó que no sería capaz de moverse otra vez.
Mai sólo consiguió apretar los dientes sin dejar de mirar a Yami, quien también había caído en un pequeño estado de conmoción.
El silencio sólo calaba más hondo en el alma de Gis, así que decidió alejarse mientras en su mente sonaba cada una de las palabras que había pronunciado hacía tan sólo unos momentos: "Él es quien me provoca estos sentimientos" "Es él" "...Él" "...Él" "...El espíritu..." "Él es quien me provoca estos sentimientos" "Estos sentimientos" "...Sentimientos" "...Sentimientos" "Odio sentir celos"... "Celos "...Celos"...
Sus piernas estiradas por completo se movían hacia adelante y ya nada las detendría, esta vez no haría pausas, se quedó sola con su paralizado interior, siguió adelante, no escuchó nada a su alrededor, estaba tan nerviosa que sus sentidos estaban cerrados y el objetivo era sólo llegar a casa y esconderse bajo la cama.
[...]
- "Así que... ¿Qué vas a hacer?- preguntó Mai.
- "¿Eh?"
- "Ya sabes... Toda esta situación se puso un poco embarazosa, supongo que querrás..."
Yami volteó su mirada fija a Mai sin saber exactamente qué decir, pero hizo uso de su expresión seria usual.
- "Iré tras ella"
Mai respiró, cerró los ojos y sólo se atrevió a pensar con madurez toda la situación.
- "Si me permites dar un consejo... Tienes una cita que te está esperando por allá... Y no creo que Gis esté en condiciones para hablar..."- dijo ella.
- "Es verdad... Supongo que..."-
Yami miró en ambas direcciones y se decidió ir al reencuentro con Anzu.
En la mente de Mai estaba la duda, como lo estaría en cualquier testigo del espectáculo, ¿eran sentimientos correspondidos? ¿Qué pasaba por la mente del otro Yugi? ¿O quizás el mismo Yugi de siempre...? ¡Quién sabía! Mai lo miró marcharse... Pero antes de alejarse lo suficiente, él volteó una última vez, pero Mai no logró observar qué tipo de expresión llevaba en el rostro.
-"Anzu te lo dijo, esto no es realmente una cita, sólo somos amigos"
Luego de eso, Mai volteó hacia otra dirección, cerró los ojos y dibujó una gran sonrisa comprensiva.
-"Ni siquiera será necesario interferir" pensó y dió los primeros pasos en dirección a su hogar, después de todo, había muchos duelos que planear.
[...]
Ya eran más de veinte calles, Gis tomó la dirección equivocada hacia su casa, pero fue ejercicio suficiente para ya haber relajado un poco sus músculos. No concebía lo que había ocurrido hacía minutos atrás, no podía ser cierto. Estaba tan avergonzada que sólo caminó hacia adelante, no importaba tomar el camino equivocado. De pronto, ya fue suficiente y decidió no seguir caminando en círculos; dio un grito -algo- liberador para quitarse la pena del cuerpo y decidió voltear rápidamente para tomar el camino correcto a casa. En ese instante... Fue sólo un segundo... Un pequeño avistamiento, ¿fue su imaginación? Una silueta se había escondido fugazmente en cuanto ella se volteó. Alguien la estaba siguiendo.
[...]
La pelirroja yacía relajada en su bañera. Tras cerrar los ojos, no podía más que ver la imagen de Yami y Anzu juntos, a solas. ¿Yami y Anzu, juntos? Jamás pensó que podía darse esa posibilidad. ¿Por qué estaba sucediendo eso? ¿Por qué... Tuvo que hablar de más?¿Acaso eran Yami y Anzu a sus espaldas escuchando su confesión? ¿Se estarían burlando de ella en esos instantes?... Quizás Mai debió haberle puesto una mano en la boca, quizás Mai debió haber dicho algo, quizás ella misma debió haber volteado antes de expresar su vomitiva confesión, por qué diablos fue tan impulsiva y ahora había materializado sus sentimientos... Ahora ya lo sabían... Mientras ella no lo dijese, mientras fuera un simple malentendido mental, una idea absurda de su cabeza, algo que no saldría de allí, algo que nadie escucharía ni sabría jamás, todo estaría bien, seguir adelante, fingir y curarse de esos sentimientos, pero no... Tuvo que expresarlos. Y ahora, eran reales. Reales a los oídos de los demás y el sabor de sus palabras no se quitaba de sus labios, podía saborear la realidad: Le gustaba Yami. Estaba loca por Yami. Quería estar con él, quería tocarle, abrazarle, besarle y ruborizarse frente a él por estarle mirando fijamente... Todo eso era vergonzoso. Inaceptable.
Tan pronto se miró los dedos arrugados por los minutos de más que pasó en la bañera, decidió prepararse para ir a la cama. Antes de llegar a su dormitorio, escuchó el ruido de la puerta de salida, mecida por la breve brisa. Alguien había estado allí.
Se vistió rápidamente y se dispuso a revisar sus pertenencias, pero la búsqueda fue breve, ya que pronto, a su mente llegó la imagen de la posesión más preciada que tenía: Su brazalete del milenio había desaparecido, y en su lugar, encontró una nota que indicaba un lugar de encuentro con un 'supuesto' personaje, que le daría las respuestas de todas sus preguntas. Ante tal fechoría, toda su vergüenza se convirtió en furia al imaginarse la imagen de un maldito poniéndole sus asquerosas manos encima a la posesión más valiosa que tenía en su vida.
La nota decía que debía ir no muy lejos de su casa. Tomó su baraja de duelos y como era se esperarse, partió sola.
[...]
Gis se encontró en un lúgubre lugar en ruinas, tras entrar al edificio, apenas alumbrado por las luces de la calle. Todo estaba en silencio. Avanzó con cautela, justo antes de notar la silueta de una persona sumida entre las sombras.
- "¿Eres el que escribió esta nota?"- gritó, desafiando el vacío. Una risa caricaturesca la hizo saltar de espanto, antes de advertir la aparición del ladrón, cubierto por una capa oscura.
En ese momento, se prendieron 4 antorchas, iluminando el lugar.
- "Ya era hora de que llegaras, Hidaka Gis. Fue una sabia decisión venir sola a este encuentro. Lucharemos ahora y el premio será tu valioso brazalete del milenio"- declaró la escalofriante voz del ladrón.
- "¿Lucharemos? ¿Si quiera me has preguntado si acepto tus condiciones?"- le dijo ella, con firmeza. "¡Pues no! ¡Devuélveme mi brazalete, maldito ladrón! ¿¡Dónde está!?"
- "Escondido por supuesto. Aceptarás el desafío, quieras o no"-. Le dijo el malhechor, sacando a la luz una especie de látigo continuado por una cadena, que se dispuso a azotar contra ella; pero justo antes de que pudiera tocarla, un hombre de alta estatura, apareció protegiéndola y devolviendo el ataque, con un barrote de fierro. En medio de la acción, el ladrón resultó derribado, dándole tiempo al recién aparecido de hablar con Gis.
- "Debes aceptar el duelo, es la única forma de recuperar el brazalete"- le dijo rápidamente el hombre.
Gis se le quedó viendo impresionada, pero no tuvo tiempo de contestarle, ya que el ladrón ya se había puesto de pie, dejando al descubierto un delicado rostro femenino, algo dañado por el impacto.
- "Es una mujer. No puedo creerlo"- dijo Gis.
- "Su nombre es Krassia. Es un Ghoul"- explicó su salvador.
- "¿Krassia?"- repitió Gis.
- "Y es un hombre"- añadió.
- "¿Eh? ¿C-cómo que un hombre? ¿Y tú quién eres? Tú me estuviste siguiendo todo este tiempo. ¿No es así?"- le dijo, pasando del desconcierto al reproche.
- "Mi nombre es Boltakai, trabajo en una asociación privada para encontrar y capturar a tipos como éste"- declaró él.
- "¿Dices que es un Ghoul?"- volvió a preguntar Gis.
- "Son los cazadores raros. Pon atención niña, ahora lo importante es que consigas la victoria en este duelo"- Boltakai no podía seguir hablando, era tiempo de la acción.
- "¿Quieres que pelee? Pero… ¿Cómo he de derrotar a un criminal especializado en cartas de duelo? ¡Tú no me conoces, no estoy a su nivel!..."- le reclamó la pelirroja, con algo de desesperación.
- "Toma esto"-. Boltakai le entregó en el instante, un sobre que contenía seis cartas de duelo.- Te servirán para ganar.- Agregó, mostrando una mirada convencida.- "¡Krassia, tu oponente está lista para el duelo, pero si gana, debes regresar el brazalete! Sabes que sin una victoria, le resultará inútil a tu amo".
- "Es la primera vez que un caza recompensas me derriba"- dice el cazador, sacudiéndose la tierra de sus ropas-. "Me imagino que la seguiste a escondidas, de otra forma, no me habrías encontrado". [Jaja] (A Gis) "Está bien, conserva tu guardaespaldas". [A Boltakai] "Quizás podríamos luchar tú y yo, luego, cuando derrote a esta niña. ¿Qué dices, guapo?"
-"Éste será tu último duelo"- le respondió Boltakai, con una mirada desafiante.
Gis está algo distraída revisando las cartas, por lo que no pudo escuchar los últimos diálogos.
- "¿Estás lista, Gis?"- le preguntó su salvador con tono estricto.
- "¿Tú qué crees? " Respondió ella, con sarcasmo.
DUELO.
Gis estrenó las poderosas cartas de los 'Guerreros de fuego'. Ella logró vencer al cazador raro, y Boltakai es quien se acercó a él para quitarle el brazalete del antebrazo y entregárselo a Gis. Ella se lo puso, y mostrándose molesta, le pidió explicaciones, pero antes de poder terminar la primera oración, el alto muchacho le tomó del brazo y le dijo que debían marcharse de ahí, antes de que llegaran otros cazadores raros, dispuestos a robarle su preciado artículo.
"Oye pero... Y qué pasará con él" le preguntó Gis, mientras Boltakai la conducía lejos.
"El cazador raro no era mi prioridad, esta vez" le respondió.
Cuando ya estuvieron adentrados en la luz de la ciudad, Boltakai le explicó que él se encontraba allí para protegerla, por ser la poseedora del brazalete del milenio. Ella le reclamó por qué no le había dicho antes todas esas cosas tan importantes, y él le respondió que necesitaba saber más sobre los cazadores raros y ésta había sido la oportunidad perfecta. Gis siguió reclamándole que como su protector no estaba haciendo un buen trabajo.
