Pues ahora que estoy un poco desahogada de trabajo, me dedicare a agradecer a las dos únicas personas que me dejaron comentario (snif, snif, que triste jajajaja xD).
MoonHeart: Bueno me ha quedado bastante claro que sueles ser una persona que lees mi ff, pero que no sueles dejar comentario, si no hasta que terminan la historia, aun así, en verdad agradezco mucho que hayas dejado un review para hacerme saber que lees mi historia, eso en verdad aumento mi inspiración. Muchas gracias nuevamente y saludos.
Dada: Como siempre contando con tu review, créeme que si no fuera por ti, la historia ya la hubiese dejado como desierta… pero bueno para agradecer que muy puntualmente estas pendiente de mi historia, te agradezco bajando la conti mas rápido de lo que acostumbro jejeje :P y como regalo de navidad espero tener la inspiración para bajar la conti la otra semana. Muchas gracias como siempre y saludos!
En general gracias a todos los que leen, pero no sean malos, dejen un comentario, no les quita más de 3 minutos…
Perdonaran como siempre mi horrografia!
CAPITULO VI
La puerta justo frente a él se cerró con fuerza, su quijada se abrió automáticamente, la sangre le hervía y su rostro por consiguiente se enrojeció al máximo. Permaneció de pie, con la maleta a un lado, con la botella de vino sostenida por su izquierda, temblaba de frio, y tenía ojeras realmente pronunciadas.
-Me… cerro…la puerta- Dijo casi para sí, no podía creerse que Rukawa le hiciese eso, no después de todo lo que había hecho, de repente todo el cansancio y lo estresado del viaje se concentraron en un solo sentimiento para hacerlo estallar.
-Estúpido Rukawa! Ábreme ahora mismo, todavía de que vengo hasta acá…. Y justo me cierras la puerta imbécil! Abre esa jodida puerta o la echo abajo a patadas!- Amenazo, y comenzó a tocar con insistencia.
Rukawa por su parte, se recargo en su puerta después de haberla cerrado, se encontraba pálido, su corazón latía con fuerza y rapidez, aun tenia expresión de sorpresa y sin ser consiente lo único que atino a hacer fue cerrar la puerta tras de sí. De repente se sobresalto, al escuchar el golpeteo insistente en la puerta y los insultos e impropios que soltaba el recién llegado.
-Dime qué quieres- Dijo Rukawa intentando calmarse así mismo.
-Ábreme…-
-No… solo dime qué quieres-
-He venido de Japón, TU no sabes todo lo que hice para realizar este viaje… maldito zorro, no imagine que hiciese tanto frio, no traigo chamarra o abrigo, me estoy congelando… no he comido nada y no he dormido nada! Ábreme la maldita puerta carajo!-
Rukawa fue consiente en ese momento de la situación… ¿Qué hacia el mismísimo Hanamichi Sakuragui, parado y aporreando su puerta? ¿Cómo y porque había viajado hasta ahí? ¿Acaso… lo había hecho por él?. Bueno ni en el mejor de sus sueños imagino que el pelirrojo le hiciese semejante aparición.
La puerta se abrió y Rukawa le miro con intensidad.
-Yo no te he pedido que vinieras…-
-Ya lo sé… pero si recibes visitas… al menos deberías ser más educado y amable… imbécil…- Hanamichi apenas y podía hablar, no paraba de temblar.
-Entra…- Finalmente le dijo Rukawa al ver el estado en el que estaba.
Hanamichi se iba a inclinar un poco para sujetar su maleta, pero Rukawa se le adelanto y la cargo.
El pelirrojo ingreso en ese momento por completo a la casa, Rukawa cerro tras de sí la puerta.
-Toma un baño… ya hablaremos cuando termines…-
-No…- Le dijo de pronto Hanamichi –No puedo… esperar… mas… tu… y yo… tenemos…. cosas…. por… aclarar…- Dijo el pelirrojo, mientras tartamudeaba, no se sabía si de frio o de nervios.
-No seas terco idiota… no puedes ni hablar bien, ve y date una ducha… no iré a ninguna parte- Aseguro el azabache.
Hanamichi, le miro de pronto, la verdad es que si tenía bastante frio…y si no se cambiaba mínimo de ropas pescaría un resfriado fuerte. –Bien…- Fue lo único que respondió, Rukawa movió la cabeza de manera afirmativa y lo condujo hasta uno de sus cuartos de baño.
-No te…. Pierdes?- Le pregunto Sakuragui, puesto que su casa era bastante grande.
-Me crees tan tarado como tú?- Respondió de manera automática el azabache, era un mecanismo de autodefensa que ya tenía frente al pelirrojo.
-ya… quisieras…. ser… un… genio… como… yo… más bien…- Sakuragui miro el cuarto de baño, también era grande.
-Te espero… abajo...-Rukawa salió del baño, bajo las escaleras y se dirigió a la cocina, puso un poco de agua para calentar, se sentó frente a un pequeño desayunador que tenía en la cocina y se quedo absorto en sus pensamientos. Aun no salía de la sorpresa de la visita de Hanamichi, además… no podía negarlo, o era su imaginación o el torpe se veía más apuesto?, justo se percato de que su cabello era un poco más largo, lo tenía en picos, pero más corto que Sendoh, además se veía más alto –ese idiota…- Murmuro el azabache imaginándose lo desquiciado que quizás se la pasaba entrenando, el motivo de su crecimiento. Además... ahora que estaba aquí… se sentía tan cálida su casa, cuando desde que la compro siempre la vio tan fría y grande como bien dijo Hanamichi. Y así pensando se le fueron los minutos.
-Zorro?- Pregunto Sakuragui, mientras bajaba las escaleras.
-Estoy en la cocina…- Respondió Rukawa.
Tardo unos segundos en ingresar a la cocina.
-Te hare un mapa…- Dijo Rukawa, al ver que el pelirrojo había tenido dificultad en encontrar la cocina.
-Idiota… si tuvieras una casa de tamaño "normal" esto no pasaría…- Hanamichi sin pedir permiso jalo una de las sillas del desayunador y se sentó frente al azabache. Definitivamente el pelirrojo se había puesto mucho mas apuesto.
Rukawa no pudo disimular una larga e intensa mirada, le escaneo por completo. Justo en ese momento portaba una gran sudadera negra, unos pantalones de mezclilla azul oscuro y unos tenis negros, pero eso no impedía imaginarse que había y como es que se dibujaba lo de abajo. Su rostro mostraba facciones menos toscas, y su cabello en picos… -"definitivamente le va bien ese corte"- Pensó el moreno, claro que no se lo iba a decir.
Por su parte Hanamichi también le miro, Rukawa también había cambiado un poco, su cabello no lo tenía rebelde como solía, de hecho lo peinaba como la última vez que Hanamichi le vio y eso a consideración del pelirrojo lo hacía ver condenadamente bien, además vestía muy formal, pantalón de vestir y camisa blanca, suéter negro y zapatos negros.
Ambos en sus pensamientos, analizándose el uno al otro. De pronto el timbre del teléfono les despertó de su ensimismamiento.
Rukawa, giro el rostro y observo el aparato, pero no se digno a contestar.
-No vas a contestar?- Le pregunto el pelirrojo.
-No…- Admitió el azabache, quien en lo único que estaba interesado en ese momento era en Sakuragui y en saber el motivo del porque había ido hasta ahí con él.
-Puedes contestar, ten por seguro que no soy yo… el que marca- Dijo de manera sarcástica Hanamichi, recordándole las muchas llamadas que le había hecho y de las cuales ninguna le había contestado.
-Idiota…- Suspiro Rukawa, sin embargo, siguió con su postura… no contesto. Se puso de pie y saco dos tazas de un mueble, saco una caja de te's de sobre y coloco uno en cada taza, después le tendió una al pelirrojo junto con un recipiente con azúcar.
-Tómalo… te hará entrar en calor…-
Hanamichi no le agradeció, solo movió la cabeza y sin pensarlo comenzó a tomar el líquido caliente que se sintió realmente bien viajando por todo su cuerpo.
-Y bien…?- Rukawa le miro expectante, no podía evitar sentirse ansioso.
Hanamichi tembló con aquella pregunta, pero… era hora de poner las cosas en claro.
-Porque no has querido responder mis llamadas?- Pregunto el pelirrojo dejando la tasa sobre la mesa.
-Es obvio… no quería incomodarte más-
-Incomodarme dices?-
-No entiendo yo, porque has estado llamándome?-
-porque yo…- Sakuragui se mordió ligeramente el labio inferior, finalmente habían llegado al punto central. –Quería aclarar lo de la última llamada-
-No tienes que hacerlo- Respondió de inmediato Rukawa, al saber a qué se refería.
-Pues no tengo que hacerlo, pero quiero hacerlo…!- Hanamichi respiro hondo, era fácil que el azabache lo sacara de quicio rápidamente. –Haruko…- Comenzo a hablar el jugador # 10 de Shohoku. –estaba conmigo esa noche, es verdad pero…-
-Pierdes tu tiempo… no quiero escucharlo- Rukawa se iba a poner de pie, pero Hanamichi le agarro la mano y se lo impidió.
-Déjame terminar zorro apestoso!- Sakuragui le miro implorando una oportunidad, Rukawa no pudo resistirse a ello y permaneció sentado. –Bueno… ese día… tenía pensado cortarla… no, no… espera, más bien… tronamos- Se apresuro a decir antes de que lo malinterpretara nuevamente su ex compañero.
-No se supone que… te gustaba bastante?- Pregunto Rukawa con el corazón latiéndole a mil por hora, cada vez las esperanzas se incrementaban sin poder evitarlo en su interior.
-Si… bueno… eso creía…- Admitió Hanamichi –pero me equivoque… no me gusta… lo suficiente, y esa noche ella fue a mi casa y pidió hablar conmigo, últimamente me había comportado como un patán, tan indiferente y frio con ella… como cierto zorro- Dijo Sakuragui molestando ligeramente a Rukawa para romper un poco la tensión. –Y para serte sincero, también me puse a prueba esa noche…- Sakuragui dio un largo respiro nuevamente. –Intente...-
-Te acostaste con ella?- Pregunto Rukawa, con el ceño fruncido.
-No, no… bueno, lo intente- Hanamichi se sonrojo intensamente y miro de reojo a Rukawa, quien le miraba con los ojos entrecerrados y realmente molesto. –Ya te lo dije idiota… lo intente, más no lo hice…- Se apresuro a decir antes de que el azabache tratara de huir nuevamente.
-De todas formas… si lo hubieras hecho… estabas en tu derecho… era tu novia no?-
-Pues si pero…- A Hanamichi le descolocaba por completo que de repente Rukawa se mostrara tan indiferente en ciertas situaciones.
-Es que… yo no te pedí que me dijeras nada de esto, no te pedí que vinieras a buscarme… ¿no sé qué es lo que quieres Sakuragui?- Rukawa le miro con decisión, ya no quería saber nada mas sobre esa noche, le quedo bien claro que el pelirrojo y la castaña ya no eran novios, además no se acostaron y lo mejor de todo Hanamichi había venido hasta ese país a buscarle, solo quería escuchar lo siguiente, lo que su corazón desde hacia tiempo añoraba escuchar.
-Rukawa… yo…- Sakuragui sentía que el corazón se le salía por la boca, temblaba ligeramente y ya no era por frio.
Pero el timbre de la casa les asusto a ambos, dieron un brinco y trataron de sobreponerse.
-Esperabas a alguien?- Pregunto Hanamichi mirando a Rukawa.
-No…- Admitió Rukawa, pero se imaginaba quien podía ser.
-Y… vas a abrir?-
-No…- Dijo Rukawa, quien no le interesaba nada más, más que el pelirrojo terminara de decir lo que estaba diciendo.
Sakuragui se encogió de hombros, carraspeo la garganta y nuevamente se iba a disponer a hablar pero el timbre se escucho nuevamente.
-Ve a abrir de una buena vez…- Se cabreo el pelirrojo, cruzándose de brazos, era difícil concentrarse así.
Rukawa se puso de pie y se encamino a la entrada, abrió la puerta sabiendo de antemano quien estaba tras de ella.
-Alex... ¿Qué haces aquí?- Pregunto Rukawa.
-A pesar de no saber si estarías o no, porque no contestaste mi llamada, no pude soportarlo… vine por ti…- Rukawa suspiro con pesar.
-Lo siento Alex… no podre ir…-
-Qué? pero porque? No fuiste a Japón… -
-Pues… inesperadamente… me llego una visita-
-Una visita?- Alexander miro de reojo por encima de la espalda del azabache, para ver si lograba visualizar a alguien. –Me estas mintiendo?-
-No…-
-Y quien es…?- Pregunto desconfiado, creía que tal vez le engañaba, y que la realidad era que no quería ir a su casa y pasaría la navidad solo.
-Un… -De repente Rukawa se quedo callado… ¿Sakuragui que era para él? ¿Un compañero de equipo… un amigo…?-
-Kaede… no es justo que si yo estoy siendo honesto contigo… tu no lo seas conmigo ¿acaso es que te da pena con mi familia? Ellos ya saben que vendrás, y además… no sabes lo feliz que me haría que hoy estuvieras conmigo... a mi lado…- Alexander levanto su mano derecha y trato de tocar el rostro del azabache, pero una voz les congelo a los dos.
-Zorro… ¿es el estúpido de Sendoh?- Sakuragui, salió de la cocina, pensando de pronto que quizás el que interrumpía en ese momento era el puerco-espín, cuando vio a Rukawa, recibiendo a alguien en la puerta.
Alexander de inmediato bajo la mano y la coloco a su costado, mirando a Sakuragui.
-Entonces… era cierto...- Dijo bajito.
-te lo dije…-
-Y el es…?- Pregunto con algo de molestia en su tono de voz.
-Oye zorro…¿Quién es?- Sakuragui se coloco al lado de Rukawa, mirando con curiosidad al recién llegado.
-Un… amigo…- Le respondió Rukawa a Hanamichi, omitiendo la pregunta de Alexander.
-Oh… un… "amigo"- Dijo Hanamichi, mirando al castaño, con cara de pocos amigos, no le gustaba como es que le miraba.
-Alexander… lo siento no podre acompañarte el día de hoy-
-Preséntame a tu "amigo"- Le exigió el castaño.
-No habla ingles…-
-Hablo un poco…- Dijo Sakuragui, ante el asombro del ex – jugador # 11.
-Hablas ingles?- Le pregunto sorprendido el azabache.
-Este genio aprende rápido… ¿lo olvidas? Estuve estudiando un poco estas últimas semanas, ¿a que soy realmente talentoso?-
Rukawa en verdad que estaba sorprendido, ¿todo eso lo había hecho… justo por ese viaje?.
-Muy bien… am…- Rukawa los iba a presentar cuando el mismo pelirrojo tomo la iniciativa.
-Sakuragui… Hanamichi Sakuragui- Le dijo el pelirrojo a Alexander, estirando la mano.
-Bien Hanamichi… mucho gusto… soy Alexander el…-
-No, no… Sakuragui…- Le interrumpió el pelirrojo. –No me llames Hanamichi-
-Aquí la costumbre es hablarse por el nombre de pila…- Le dijo Rukawa.
-No me importa… no me gusta que alguien a quien acabo de conocer me llame por mi nombre…- Miro a Alexander –Lo siento no es nada personal… solo que no estoy acostumbrado-
-Está bien… Sakuragui…- Dijo Alexander, aunque se sintió algo molesto.
Un silencio incomodo se presento.
-Y… luego?- Rompió el silencio Hanamichi.
-Y luego qué?- Pregunto Rukawa, sintiéndose incomodo.
-Va a pasar… o nos quedaremos mirándonos los unos a los otros por el resto de la noche?-
-Se va a marchar… tiene un compromiso…- Respondió Rukawa por Alexander.
-Cierto, venia por ti, pero veo que efectivamente no podrás acompañarme…- Dijo Alexander mirando a Hanamichi aun con hostilidad.
-Así es… no te preocupes… me entere en el viaje que justo llegue en Noche buena, puedes irte con toda tranquilidad, que YO, me quedo con Rukawa a pasar la noche… lo festejaremos en grande…- Cuando termino de decir eso, se dio cuenta de que esa frase bien podría tener un doble significado, pero la realidad es que quería dejarle bien en claro al recién llegado, que su presencia NO HACIA falta ahí y al parecer no fue el único que lo entendió de esa forma, Alexander cerro su puño derecho con fuerza, pero trato de controlarse. Había algo que no le gustaba en nada de ese pelirrojo, no se llamaban tan familiarmente entre ellos, pero su relación, la forma en la que se insultaban, no podía dejarlos solos… no… esa noche, ni ninguna otra.
-Pueden venir los dos…- Dijo de pronto -después de todo… un amigo de "Kaede" es mi amigo-
Hanamichi se tenso, el no quería ir a ningún lado, solo quería hablar con Rukawa… solo quería… estar junto a Rukawa… solo quería… pasar esa navidad al lado de Rukawa.
-Lo agradezco Alex- Dijo de pronto Rukawa –Pero Hanamichi llega de un largo viaje, debe estar exhausto y a pesar de querer "festejarla en grande" estoy seguro que lo único que quiere es descansar- Rukawa había sido inconsciente totalmente de que se había dirigido al pelirrojo con su nombre.
A Sakuragui se le hincho el pecho, se sintió cálido ante sus oídos escuchar nuevamente que el moreno le llamaba por su nombre y no por su apellido, por su parte Alex esperaba que el pelirrojo se exaltara con el cómo lo había hecho con el mismo por haberle llamado por su nombre, pero eso… nunca paso.
-No me digan que navidad la pasaran… durmiendo?- Pregunto desconfiado.
-Pues… a decir verdad… muero de sueño…- Dijo Hanamichi, estirando sus brazos y dando un gran bostezo.
-Es egoísta no lo crees?- Pregunto Alex, mirando a Hanamichi –Solo porque tu estas cansado, Kaede también debe estar encerrado en navidad?-
-Oye basta…- Dijo de pronto Hanamichi, haciendo gala de su mal carácter –Deja de llamar a Rukawa por su nombre-
-Que?- Pregunto burlándose Alex –Ahora resulta que no puedo llamar Kaede a Kaede… solo porque tu lo dices?-
-Me irrita… tu no lo conoces tanto como yo… no sabes que detesta que le llamen por su nombre? A no ser que el realmente te considere un "amigo" si ha roto su regla, lo hizo por sentirse obligado contigo… por tu país y tus costumbres… no porque realmente a él le guste… así que deja de llamarle por su nombre-
Rukawa miro sorprendido al pelirrojo, aquello que decía era verdad, detestaba que le llamaran Kaede todos los de ese país, ni siquiera Ayako o el propio profesor Anzai le llamaban así, y eso que eran personas que él consideraba de mayor respeto en su país.
-El jamás me lo dijo- Le reto Alexander.
-Ignoro por qué no lo haya hecho, he tenido que venir yo… para traducírtelo…-
Alex giro el rostro para observa a Rukawa, buscando una negativa en todo lo que decía el pelirrojo, pero al no encontrarla se aventuro a preguntar.
-Es verdad?-
-No estoy acostumbrado… es todo…- Respondió Rukawa, dejando claro que lo que decía el pelirrojo era verdad.
-Nunca me lo dijiste-
-Si tengo que vivir aquí… pensé que tendría que acostumbrarme a sus hábitos y costumbres-
-Eso me… molesta… sabes? Acaso no confías en mi?-
Hanamichi sonrió de medio lado, había demostrado que él conocía muchísimo más a Rukawa que nadie más. Alexander sintió la mirada y la sonrisa burlona del pelirrojo, por lo que giro el rostro y le encaro.
-Ya entiendo- dijo de pronto el castaño –Entonces, tu tampoco eres muy su amigo, tu aun… le llamas por su apellido- Un golpe bajo para el pelirrojo, a quien se le borro la sonrisa de inmediato del rostro.
-Ya basta…- Dijo Rukawa. –Alex tu familia te espera-
-Si, Alex… tu familia te espera… y a nosotros… la cama-
Alex ya no pudo controlarse más, se abalanzo contra el pelirrojo, pero antes de que llegara hacia él, Rukawa se interpuso.
-Déjalo ya Alex… vete… -
-Pero… Rukawa…- Alex había decidió dirigirse a él con su apellido, después de todo lo que quería ganarse era su confianza, no el que se incomodara con él, por el solo hecho de hablarle por su nombre.
-Vete… por favor…- Alex miro a Rukawa con suplica, pero de nada sirvió, Rukawa se mantenía en su postura, mientras el pelirrojo lo miraba con autosuficiencia y burla.
-Bien… está bien…- Dijo Alex, sintiendo que había perdido… esa vez.
-Esto… no se quedara así… pelirrojo- Amenazo Alex a Hanamichi, mientras Hanamichi sin responder solo se rio.
Segundos después Alex se marcho de ahí.
Rukawa por su parte, giro el rostro y observo a Hanamichi.
-Que ha sido eso?-
-Que ha sido qué?-
-Esos comentarios tontos tuyos…-
-No sé de que hablas…- Dijo Hanamichi haciéndose el inocente, dando la vuelta e ingresando por completo a la casa de Rukawa.
-Idiota…- Murmuro Rukawa, pero por una parte se sintió contento, no se imaginaba que el pelirrojo le conociera tanto y tan bien. Cerró la puerta tras de sí y le siguió.
Hanamichi se detuvo en medio de la sala, sin girar a mirarle.
-Rukawa… ¿puedo… llamarte por tu nombre?- Le pregunto de la nada, sintiéndose avergonzado.
Rukawa, se sorprendió un poco.
-Depende…- Respondió.
-Depende… ¿de qué depende?- Pregunto el pelirrojo, dándose la vuelta, mirando al azabache.
-Que es lo que… ¿querías decirme antes de que Alex… interrumpiera?-
Hanamichi, dio dos pasos hacia el frente, quedando cerca del azabache. Era decirlo ahora… o nunca. Levanto su derecha y sujeto de la solapa al moreno, atrayéndolo hacia él.
-Mira estúpido Rukawa… - le dijo mirándole con intensidad a esos ojos azules. –Tuve que trabajar varios días para conseguir el dinero suficiente y viajar aquí, tuve que aprender ingles, desvelándome todos los días hasta mi arribo y tu… eres el único culpable de todo ello… si no hubiese sido por ti y esa estúpida…- Sakuragui comenzó a sentirse muy nervioso y sonrojado la proximidad de Rukawa le intimidaba, pero obvio que no lo iba a dar a notar –con...fesion- De repente bajo el tono de voz, soltó el suéter de Rukawa para deslizar su mano hacia la mano de Rukawa, sujetándola y colocándola sobre su pecho -Rukawa… quiero… entenderlo… quiero saber… que es esto… que siento…- Comenzo a hablar el pelirrojo. –Ayúdame a… despejar mis dudas…- Rukawa abrió los ojos con sorpresa. –Y no… voy con nadie más… porque… tú fuiste el que origino esta lucha interna que tengo… y tú debes hacerte responsable por ello…o no?-
Rukawa tanto se había imaginado ese momento y finalmente que había llegado, no acertaba a reaccionar ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Antes de que pudiera reaccionar, sintió que la vista se le nublaba y que el suelo dejaba de estar bajo sus pies; Sakuragui se había inclinado lo suficiente para acercar su rostro y besar con algo de torpeza pero cálidamente sus labios.
C O N T I N U A R A . . .
