Hola!

Cómo están? espero que bien, que hayan comenzado un año excelente y a quienes estén de vacaciones, espero que lo estén pasando lindo.

Aquí un nuevo capítulo. Decidí darles un poco de descanso a estos dos, se lo merecen, no?. Y el error de Clint en el capítulo anterior es la excusa perfecta para el respiro que estaban necesitando jeje (a ver si lo adivinan) Si querían romance aquí lo tienen. Es largo, pero espero que les guste (lo revisé mil veces para ver si no quedaba muy meloso o muy seco o...bueno diganme ustedes qué les pareció, por favor)

La canción que ellos escuchan en el restaurante se llama "Bittersweet" y es una balada de una de mis bandas favoritas, Apocalyptica, que es de Finlandia, vean este maravilloso video:

www%youtube%com/watch?v=9YrwHj9CwG8

Mariposa: gracias! creo que este capítulo te va a gustar, o eso espero ;)

Roxanna: es una agradable sorpresa ver tu comentario, gracias por tus palabras y por seguir siempre ahí :)

Y...quieren conocer a Román? aquí les dejo una imagen que armé del Capítulo 7 (el actor es Kevin Durand)

ggalad%deviantart%com/art/El-Precio-de-la-Libertad-Cap-7-347352115?ga_submit=10%3A1357614664

(recuerden reemplazar el "%" por el punto)

o si quieren buscarme en Facebook, soy Gaby de Brabant (obvio)

PS: Corregí los "horrores" del capítulo anterior, sepan disculpar ;)


Capítulo 32 - Luces del Norte

Cuando Eva despertó, la mañana estaba ya avanzada. Le dolía un poco el cuerpo pero más allá de eso, se sentía bien, cómoda y tibia. No quería abrir los ojos, prefería disfrutar del trino de los pájaros y la luz del sol que se filtraba por la ventana entibiando su piel. Supuso que afuera estaba siendo un día hermoso, pero no se quería levantar y se acurrucó entre los brazos que la rodeaban soltando un suspiro placentero. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía segura y protegida…

Un momento…¿brazos? ¿pájaros cantando?

Abrió los ojos como si éstos quisieran salirse de su cara.

Oh oh.

Definitivamente unos brazos la rodeaban. Los brazos..¿de Clint? De quién más podrían ser…y el hombro donde tenía la cabeza recostada..obviamente también. Se incorporó de golpe empujando su mano contra el pecho musculoso y sacudiendo el colchón.

Clint abrió los ojos y se puso en guardia por un segundo. Luego fijó su vista en el rostro espantado de Eva, estudiándolo, parecía ser ella misma, un poco a la defensiva, un poco indefensa, con los cabellos revueltos y los ojos fijos en él, inquisidores, brillantes. Si, era la Eva de siempre.

"Por Dios, Eva..dormir contigo es perjudicial para el corazón" dijo casi sin aire.

Eva lo miraba boquiabierta y luego cerró la boca de golpe. Le habló entre dientes conteniéndose de explotar.

"Clint…¿qué…estamos haciendo…desnudos en la misma cama?"

"Hmmm…¿dormir? Y no estamos desnudos para tu información..o, bueno…casi" le respondió con una sonrisa traviesa mientras se miraba a sí mismo por debajo de las mantas.

"¿Qué. Pasó. Anoche?"

"¿No recuerdas…nada?" entrecerró los ojos al formular la pregunta.

"¿Hay algo que debería recordar?" Eva intentaba en vano que la preocupación no se reflejara en su voz.

"No puedo creer que no recuerdes la noche que pasamos juntos"

"¿De qué estas hablando?" ahora sí sonaba alarmada y no hizo ningún esfuerzo para ocultarlo.

"Me haces sentir mal…" Clint apoyó el dorso de la mano en la frente con un gesto dramático.

Eva, indignada, saltó de la cama, envolviéndose en una de las mantas y corrió hacia el baño. Clint la siguió con la vista, risueño. Por un momento casi había olvidado la noche que realmente habían pasado juntos y se permitió disfrutar un poco la sensación de haberla tenido en sus brazos y especialmente de haberla visto al despertar, aún refunfuñona, era una visión que querría volver a repetir. No sabía cuánto habían dormido, pero creía que bastante, pues se sentía mas descansado. Aunque si no fuera porque en ese país la gente no usaba persianas, y el sol le daba de pleno en la cara, habría dormido un día entero.

Eva se encerró en el baño, agitada. Al cruzar la habitación había visto algo con el rabillo del ojo que le llamó la atención, y que no le había gustado nada, tendría que salir a cerciorarse en cuanto recobrara la compostura…en un año más o menos. Lo último que recordaba era un fuerte golpe y una masa blanca de nieve que la envolvía, y rodar… rodar hasta perder el conocimiento. Luego de eso, sólo estaba segura de que había soñado algo, muy feo, pero no podía recordar qué. A esa altura estaba resignada a que si perdía el conocimiento, despertaba con esa sensación de recuerdos que no podía recuperar y que ya sabía que no le pertenecían.

Pero no era eso lo que le preocupaba más. Había despertado en la misma cama que Clint y él la había estado abrazando ¿así habrían dormido? Descubrió que esa idea no le disgustaba, recordó lo que había sentido al despertar, algo nuevo para ella y que ahora desesperaba por volver a sentir, aunque tuviera que luchar consigo misma. Se imaginó que luego de la avalancha debió haberla llevado a la cabaña y se ocupó de ella. Debían haberse congelado y eso explicaba que durmieran juntos para darse calor mutuamente. Supo que sin él las cosas hubieran sido muy diferentes, y hacía rato ya estaría en manos de Victor. Tantos pensamientos y sentimientos cruzaban su cabeza, que apenas los podía contener. Pero…¿había pasado algo más entre ellos?¿Cómo podía no recordarlo? Imposible…

Desde afuera de la puerta escuchó la voz tranquilizadora de Clint.

"Eva…sal que te contaré todo"

No estoy segura de querer saberlo.

La puerta del baño se entreabrió un poco y sólo se vio un brazo desnudo saliendo por la abertura.

"¿Me alcanzas mi ropa por favor? Clint le colocó las prendas en la mano y el brazo desapareció tras la puerta.

Cuando Eva salió vestida con la ropa del día anterior, ya seca, miró a su alrededor. La habitación estaba como si hubiera pasado un tornado, los cuadros en el piso, las lámparas rotas, los muebles corridos. Se sorprendió al ver las dos camas en el medio del cuarto en una posición anormal. No entendía cómo todo pudo ponerse así. Hasta que otra imagen la distrajo de esas cavilaciones. Clint le daba la espalda. Sólo tenía puestos los pantalones cargo negros y estaba dando vuelta su camiseta para ponérsela. Lo cual le dio tiempo a ella para deleitarse contemplando sus músculos y las imágenes de aquel beso apasionado en su apartamento le volvieron a la memoria.

Entonces vio algo más. En su espalda había moretones y raspones y en sus brazos también. Notó que eran recientes. ¿Qué había pasado realmente? Escapaba a su imaginación, pero presentía que no había sido algo bueno, en realidad si lo hubiera sido odiaría no recordarlo, para ser sincera.

Estiró la mano y lo tocó suavemente. Clint se tensó ante ese contacto, pero no se volteó, quería que siguiera con esa caricia, le aliviaba. Eva se acercó aún más y rozó con los labios el hombro de Clint, deseaba tocarlo, y seguir pegada a él todo el tiempo que se lo permitiera.

"Cuéntame" le dijo

Clint giró y la miró fijo por unos segundos, como hurgando en su ojos, Eva le sostuvo la mirada hasta que lo vió sonreir como si algo lo hubiera tranquilizado, eso la desconcertó.

"Siéntante y te contaré todo" Eva intentó negarse, pero Clint la interrumpió "te aseguro que es mejor que escuches esto sentada"

Desde el borde de la cama, escuchó el relato de lo que había ocurrido. Clint se lo contó casi con detalle, ante la mirada atónita de Eva que no podía creer lo que estaba oyendo. Sólo omitió algunos comentarios de Morgan, evitando sumar incomodidad a la preocupación. Cuanto terminó le dio unos segundos para que asimilara sus palabras y luego concluyó.

"No puedo entender cómo pudo Morgan entrar en tu cuerpo, el elixir no estaba en el avión ¿de qué otra forma se canalizaría su poder? "

"Tony dijo que Morgan era muy poderosa, quizás no lo necesite, o quizás hubo algo más…algo que la ayudó a pasar a nuestro plano, quién sabe…"

"Si, algo debió suceder. Y puede que lo vuelva a intentar, estaba decidida a encontrarse con Víctor y a conquistar el mundo. Hoy intentaré comunicarme con Stark nuevamente. Espero que haya reparado esa maldita radio, no responde al celular y tampoco quiero-" Se interrumpió porque Eva lo estaba mirando con expresión compungida, notó que estaba haciendo un esfuerzo para hablar.

"Clint…sé que he sido un dolor de trasero la mayoría del tiempo. Aunque sabes el motivo, no espero que siempre comprendas porqué actúo así. A veces es más fuerte que yo…" bajó vista "perdóname, tú nunca me abandonaste y yo no se cuantas veces te dejé pagando. No se si me merezco tanta ayuda" No se si TE merezco.

Clint la tomó por la barbilla y se la levantó, obligándola a mirarlo

"No niego que a veces me sacas de quicio. Y créeme que te comprendo, por eso es que debes darte una nueva oportunidad de vivir, Eva. Pero si no evitamos los planes de Victor y de Morgan, no la vas a tener…y yo quiero que lo logres. Se que lo lograremos. Aunque anoche me di cuenta de que no podemos solos, porque esto supera nuestras fuerzas. Ella te quiere a tí y cada vez será más difícil controlarla y controlarte"

En su mente se formaban imágenes y sensaciones inconexas de la noche anterior, como si en algún momento su conciencia se hubiera despertado, eran de desesperación, de dolor. Sin embargo, algo, un sentimiento, como una certeza que de pronto la hizo sentir bien asomó a su espíritu, pero no lo pudo retener. Clint habló en un intento por aligerar sus pensamientos más sombríos.

"Y te aseguro que no me fue fácil resistirme ante sus nada discretas insinuaciones"

"Además de todo ¡casi termino violándote!"

"Porque no me lo pediste amablemente…¡auch! eso dolió" se tocó el brazo donde Eva le había pegado "estaba bromeando…no eras tú, era Morgan la desesperada"

Casi que la comprendo, con semejante ejemplar masculino adelante.

Eva desvió la mirada, sonrojada, aunque se sorprendió con lo que escuchó

"Me llamaste...me llamó… semejante ejemplar masculino y dijiste que querías cabalgar.."

"Bueno ¡ya! No quiero saber esos detalles" lo interrumpió. Riendo abiertamente, Clint se levantó para ir a buscar su camiseta. Eva lo tomó de la mano, haciéndolo detenerse en seco.

"Gracias por… ya sabes… por no aprovecharte de la situación"

Clint se acuclilló en el piso delante de ella.

"¿Me creerías capaz?"

Eva negó con la cabeza, bajando la vista. Clint le habló, su voz era grave, casi un susurro.

"Por mucho que lo deseara, no iba a ser de esa manera. Si alguna vez hacemos el amor, Eva, seremos tú y yo, sin ninguna presencia nefasta en el medio, ni dentro nuestro"

Esas palabras le pusieron la piel de gallina y por unos segundos sólo existieron para ella los serios, brillantes ojos grises que confirmaban la sinceridad de sus palabras. No supo qué responderle y antes de que sus mejillas tomaran el color del tomate decidió bromear sobre el tema. Era mejor eso a profundizar sobre lo que acababa de escuchar.

"Bien, no quisiera que hubiera pasado algo y no recordarlo" En el fondo sabía que no era una broma.

"Hmm…¿algo como qué?"

"No te.. hagas el…" Clint estaba tan cerca de ella, que se olvidó el final de la frase, que carecía de toda importancia.

Extendió la mano y pasó suavemente los dedos por su rostro, que comenzaba a tomar una tonalidad dorada por la barba incipiente. Clint cerró los ojos y dejó que lo acariciara. Cuando la delicada mano llegó a su cuello y notó la marca enrojecida, Eva se lamentó.

"Yo te hice esto…"

"Fue Morgan" Clint negó con la cabeza mientras decía ese nombre, cuando abrió los ojos y miró el cuello de Eva

"Y yo te hice eso" era la marca que le había dejado la cadena al arrancársela.

Se inclinó y besó esa zona amoratada, por poco deteniendo el corazón de Eva que, rápida, no lo dejó alejarse de ella. Lo abrazó y con un suspiro, escondió la cara en su cuello, necesitaba tanto eso y cuando sintió los brazos de él rodeando su espalda en un gesto protector y posesivo a la vez, supo que nunca volvería a alejarse de él otra vez, porque muy dentro de ella se sentía suya y libre a la vez, como nunca lo había sido en verdad. Y así permanecieron abrazados durante un largo rato, Eva sentada en el borde de la cama y Clint en el piso, arrodillado entre sus piernas. Era lo que necesitaban en ese momento, saber que estaban el uno para el otro.

Cuando se separaron, Eva le rozó las ásperas mejillas con los labios y Clint la miró de esa forma inescrutable que podía elevar algunos grados su temperatura. El aire en el cuarto se puso tenso. Sus labios estaban muy cerca y pudo sentir su respiración cuando le susurró

"Te sientes mejor?"

"Si" Eva tragó saliva "gracias. ¿Y tu?"

"Hmm, mejor me levanto de aquí o me costará horrores evitar aprovecharme de la situación"

No sé qué te detiene, estuvo a punto de decirle.

Pero como por el tono de voz supo que su respuesta había sido un poco en broma y un poco en serio, decidió que lo mejor era cambiar de tema y desvió la mirada para pasearla por la habitación.

"Deberíamos poner orden ¿no?"

"Ya lo creo" Clint rió y la tensión en el cuarto se aligeró un poco.

Comenzaron a ordenar, colgaron los cuadros, reacomodaron cajones y muebles y volvieron las camas a su lugar. Eva levantó del piso las lámparas rotas e hizo un falso gesto de pena

"Tendremos que pagar por éstas, y aún les estaremos haciendo un favor, eran horrendas"

Sosteniendo aún las lámparas, desvió la vista hacia algo en el piso. Como si fuera un trozo de metal arrojado y olvidado, el medallón atrajo su vista, aunque ella no pudo moverse de su lugar. Fue Clint el que lo levantó del piso y lo sostuvo entre sus manos.

"Supongo que no es buena idea que te lo cuelgues de nuevo. Aunque sospecho que puesto o no, su actividad no va a cesar y dudo que podamos destruirlo a martillazos. Seguro que Stark o Banner descubrirán cómo hacerlo, pero hasta que lleguemos a ellos…"

"Debemos neutralizarlo"

Clint la miró intrigado.

"¿Recuerdas cuando Tony contó su enfrentamiento con Morgan en el templo? Ella estaba atacándolo y él le arrojó una cadena que pareció detenerla y debilitarla. Quizás funcione igual con la piedra esta. No recuerdo de qué era la cadena"

"De hierro" Clint recordó "Creo haber escuchado que a los seres mágicos los debilita el hierro…quizás si encontráramos una caja o algo así"

"¿En este pueblo? Bueno, al menos intentémoslo" Eva dejó que Clint guardara el medallón y continuó poniendo las cosas en su lugar.

Cuando terminaron, sus estómagos suplicaban a gritos por comida. Eva estaba segura de que no comía hacía más de un día, había estado más inconsciente que despierta la mayor parte del tiempo. Antes de salir, Clint le entregó un paquete que Eva tomó con un poco de reticencia. Lo miró curiosa y lo abrió. Dentro había una chaqueta de abrigo, de las que se usan para esquiar, de color blanco con finos dibujos en violeta, estilizada y entallada y con una capucha ribeteada en piel. Era la chaqueta más hermosa que había visto en su vida y no era que no se compraba ropa usualmente. La miró unos segundos y luego lo miró a Clint.

"Es bellísima, te la pagaré..cuando volvamos"

Volvió a mirarlo mientras se la ponía. Le quedaba perfecta.

"Es un regalo. Y quedas hermosa dentro de ella"

Ya era la tercera vez en la mañana que la hacía sonrojar.

"Gracias" le dio un beso en la mejilla "ya no requeriré más los servicios de la tuya"

"Vamos a comer algo" sonrió Clint y pasando un brazo por sus hombros salieron hacia la calle.

Al llegar al mostrador, el conserje los miró con cara extraña. Clint dio alguna excusa más o menos verosímil por las lámparas y ofreció pagarlas. El hombre los miró divertido y les guiño un ojo.

"Difícil la dama eh?"

Eva lo fulminó con la mirada y Clint revoleó los ojos.

Ya era tarde y esperaban encontrar algo abierto, pues desfallecían del hambre. Almorzaron en un pequeño pero lindo restaurante a orillas del lago, gracias a la amabilidad del dueño que a pesar de haber cerrado la cocina, se ofreció a calentarles lo que había sobrado, unos panecillos llamados Kalakkuko, rellenos de Perca, un pequeño plato de Smörgasbord y unas empanadillas de Karelia, acompañados por queso y cerveza. En ese momento era la comida más deliciosa que habían probado en su vida. Comieron en silencio, disfrutando el lugar, la compañía y la vista, que pudieron apreciar una vez que sus estómagos estuvieron llenos. Cuando terminaron, sus vidas parecieron menos complicadas, al menos por un rato.

Eva miró por la ventana. Finlandia, la tierra de los mil lagos. Estaban a la orilla de uno de los más hermosos, según ella, que en realidad era el único que había visto en ese país. Su mirada se perdió en el cielo y en el paisaje, los pinos rodeándolo reflejándose simétricamente en el espejo de agua. Había nieve en los alrededores pero en el pueblo era más escasa y los lupinos en su degradé de colores rosados, violetas y púrpuras contrastaban con el verde y el blanco. El sol brillaba y podía ver cómo la gente lo disfrutaba. En un país con seis meses prácticamente de noche, el contacto con el sol era casi tan preciado como el agua para beber, y se notaba cómo todo tenía más vida y era más luminoso al llegar la primavera. Por un momento, Eva absorbió esa belleza, como si estuviera contemplando un cuadro, pero como si fuera realmente eso, de pronto se sintió alejada de todo, como una simple espectadora que cuando se retirara de allí volvería a los horrores con los que debería enfrentarse y ese pensamiento la entristeció.

Clint también miraba por la ventana, pero no exactamente el paisaje. Víctor debería estar rastreando el medallón, de alguna manera y aunque lo neutralizaran, no estaba muy seguro de que dejara de buscarlo. Observó a la gente, las casas, los movimientos. Nada parecía sospechoso, pero debía estar atento. Niños jugando, una pareja mayor leía el periódico en un banco, una familia cargaba equipaje en su automóvil, en la puerta de un lindo chalét sobre una de las orillas más alejadas del lago. Cosas simples de la vida tranquila. Volvió la vista a Eva y vió la sombra en su semblante.

En el restaurante sonaban los chelos de Apocalyptica y las voces de Ville Valo y Laurië Yllönen cantando al unísono.

Break this bittersweet spell on me
Lost in the arms of destiny

Clint apretó su mano, sacándola de la negrura de sus meditaciones y cuando Eva lo miró, no pudo descifrar su mirada, pero sí entendió su sonrisa.

"Lo lograremos"

Eva asintió, quería creer eso, tenía que creerlo, pero mientras estuvieran allí, siempre la tormenta se cerniría sobre sus cabezas. Volvió a perderse en los recovecos de su mente y la voz de Clint nuevamente la rescató del pozo con un comentario trivial, pero necesario.

"¿Sabías que hay más de ciento ochenta mil lagos en este pais?

"Al menos conocemos uno…sería lindo venir aquí de vacaciones"

"Podríamos pretender eso, por un rato" rieron al mismo tiempo.

"No es mala idea…a propósito…¿me prestarías dinero para comprar ropa? Quisiera guantes y ropa limpia..y bañarme, darme un largo y relajante baño…prometo que te lo devolveré"

"Lo pensaré" respondió haciéndose el interesante.

"Intenta que no te salga humo" Eva le sacó la lengua.

Salieron a comprarse ropa. Sólo necesitaban una muda nueva de camisetas y pantalones por el momento. En la lencería Eva no lo dejó entrar, y así pudo comprarse tranquila ropa interior y algo con qué dormir. Al salir, Clint estaba observando con interés la vidriera y le señalaba algo.

"Pensé que ibas a comprar eso"

"¿Tienes un fetiche con los corsés o qué?

"Creo que sí, desde que ví aquel en tu casa no pude quitármelo de mi cabeza"

"Hombres…" dijo Eva al aire, revoleando los ojos.

Caminaron sin rumbo, sólo por pasear, para despejar sus mentes de los últimos acontecimientos y así poder volver a ellos luego con más claridad. En una tienda de antigüedades compraron una caja de hierro que costó un ojo de la cara. Inmediatamente guardaron el colgante que Clint había llevado en su bolsillo todo el tiempo.

"Me estás saliendo cara, Evangeline"

"¿No puedes pasarle el gasto a SHIELD?"

"No, pero creo que se lo haré pagar a Fury, después de todo, él me dio luz verde para manejar esta misión como yo lo considerara correcto"

Eva se paró en seco y lo miró

"Pero entonces…tu misión…"

"Te dije que te faltaba escuchar una parte de lo que se conversó ese día. Nadie estuvo de acuerdo con la locura que pedía el Concejo, pero Fury no se les puede oponer tan abiertamente. La agencia depende de esos burócratas y el director debe dar la cara, ser diplomático. No es fácil lidiar con ellos, créeme. Te aseguro que se está arriesgando tanto como nosotros aquí"

"¿Me perdonarás por no haber confiado en ti? Fue la cosa más estúpida que hice en mi vida, de todas las cosas estúpidas que hice…"

"Olvidemos eso, hoy relajémonos. Intentaré comunicarme con Stark nuevamente y si para mañana no tenemos respuesta, partiremos hacia Rovaniemi. Es una ciudad más grande, podremos ocultarnos mejor y pensar el próximo paso"

Intentó llamar a Stark. Pero la radio seguía muerta.

"¿Y no puedes llamar a Steve..o a Natasha?"

"Podría, pero no quiero hacerlo hasta saber si Stark habló con ellos. El Concejo puede estar rastreando mi celular, es algo que suelen hacer con los agentes, cuando se apartan un poco de los lineamientos"

Las compras les habían llevado casi toda la tarde y para cuando salieron del último negocio el sol ya se estaba ocultando y teñía las nubes con una tonalidad anaranjada que se reflejaba en todo a su alrededor. Era de alguna forma sosegador ver un atardecer tan tranquilo y hermoso. Caminaron alrededor del lago sin dejar de mirarlo hasta que el sol se ocultó del todo, los naranjas dieron paso a los rojos y finalmente el azul invadió el cielo mostrándoles las primeras estrellas.

Llegaron a un bar llamado "Nightwish" y decidieron que ya era hora de cenar. Era un pub viejo pero popular ya que estaba bastante lleno de gente. Se sentaron a una mesa y encargaron la comida. Comieron, charlaron, sabiendo que eran las últimas horas en que podían pretender un poco de normalidad.

En el salón comenzó a sonar la voz de Frank Sinatra, una vieja melodía de swing que los hizo mover los pies.

"Bailemos" dijo Eva arrastrando a Clint a la pista.

Clint era buena pareja de baile, pero ella se deslizaba con su gracia natural, como si no tocara el piso. Eva se permitió disfrutar, hacía rato que no se lo pasaba tan bien. Mucho tiempo a decir verdad. Se complementaban bien bailando y así las horas transcurrieron, casi casi, alegres.

Ya habia pasado la medianoche cuando emprendieron el regreso a la cabaña. Caminaban en silencio bordeando el lago hasta llegar a una zona abierta y despoblada que parecía que nunca iban a terminar de cruzar. Las estrellas titilaban sobre el fondo negro, mas brillantes al no haber luces cerca, cuando Eva percibió algo sobre su cabeza, como un movimiento que no era natural. Se detuvo en seco y lo hizo detener a Clint también, tomandolo por el brazo.

"¿Qué sucede?"

"Mira…" había levantado la vista al cielo y señalaba algo.

Muy tenuemente, como con timidez, una pequeña mancha de color verde se dejó ver en el cielo, transformándose en una línea, contrastando con la oscuridad del fondo como una pincelada sobre un lienzo. Ese trazo se ensanchó desplegando su color. A esa línea le siguió otra, púrpura y luego otra, anaranjada. Caían, para que una nueva, con otro color más brillante la desplazara y todas juntas ondulaban sobre sus cabezas como colores danzantes. Sus pies quedaron clavados en el suelo, sus ojos en el firmamento, colmados de la belleza que estaban presenciando. Perdieron la noción del tiempo, no supieron si habían pasado unos pocos minutos o varias horas. Como llamaradas ondulantes que parecían caer sobre sus cabezas, las luces del norte les mostraban sus mejores galas. Eran fuego y humo, agua y remolinos. Los colores estallaban sobre ellos verdes y naranjas, rojos y amarillos.

Al cabo de unos momentos, Clint bajó la vista para mirar a Eva, que contemplaba fascinada las luces bailarinas, sin percatarse de que la estaba mirando. Estaba tan absorta, que Clint se permitió observarla con detenimiento. Su rostro reflejaba un asombro casi infantil, la boca entreabierta, los ojos brillantes de emoción por la maravilla que estaba contemplando. Tenía una mano apoyada en su pecho, como conteniendo a su corazón, era como si estuviera en éxtasis. Y la certeza cayó sobre él como una piedra en el agua. La amaba.

Eva sintió los ojos de Clint clavados en ella y luego de unos segundos lo miró de reojo, sin querer distraerse del increíble espectáculo. Mas cuando lo vio, algo saltó en su pecho, convirtiéndose en mariposas que jugaron en su estómago. Su mirada gris transmitía lo que las palabras no estaban diciendo, ¿o quizás ella estaba interpretando cualquier cosa? Quería mirarlo a él y mirar el cielo también, pero finalmente volvió a posar sus ojos sobre ese rostro que a ella le parecía hermoso y sus labios esbozaron una sonrisa. No sabía porque se sentía nerviosa y no era que no habían estado más cerca y menos vestidos de lo que estaban en ese momento.

"¡Qué increíble!" su voz temblaba y no era por la emoción de ver el cielo "Nunca pensé que vería una aurora boreal con mis propios ojos ¿habías visto algo tan hermoso como esto?

Sin dejar de mirarla, Clint levantó una mano envuelta en sus guantes sin dedos, las puntas de sus dedos tocaron la tibia mejilla y la acariciaron mientras asentía. Sus ojos seguían clavados en los de ella y su rostro parecía iluminado con los colores de la aurora. Se inclinó al mismo tiempo que ella levantaba su cabeza, guiada por sus firmes manos y como si fueran dos imanes, sus labios se encontraron y se fundieron en un beso, deseado, anhelado aún más que el primero. Eva abrazó su espalda, permitiéndole a él rodearle el cuello y los hombros con sus brazos. Sus cuerpos estaban tan pegados como sus ropas de abrigo se lo permitían. Eva le mordió apenas el labio inferior y el beso se hizo más profundo. Clint sonrió contra su boca. Esa era su Eva, su piel, sus labios, su beso. Nada les importó en ese momento, ni Morgan, ni Victor ni los colores que aún danzaban sobre sus cabezas como mudos testigos.

Allí eran solamente ellos dos, en ese instante del tiempo y el espacio en que sus labios y sus corazones se encontraron y sus espíritus se hicieron uno con el Universo.


Esto es mas o menos lo que ellos vieron: la bellisima aurora boreal :)

www%youtube%com/watch?v=E4gRTI5bANA&list=LLyLIMu20i09VlQQcYUKw-mA

Debo aclarar que me tomé muchas licencias poéticas con respecto a Finlandia ya que nunca estuve. Pero este capítulo ha sido también un homenaje a muchas de mis bandas favoritas que son de ese país: Apocalyptica, Nightwish, HIM, The Rasmus.

Por último, éstos son los lupinos

www%goldenirishlight%com/lupins%html

Les gustó? aguardo sus comentarios! y muchas gracias por estar ahí!

Saludos!