Turbación
Zoro estaba realizando unos ligeros ejercicios de musculación con sus pesas de varias toneladas que izaba sobre las plantas de sus pies, mientras hacía la vertical sobre sus manos. La curiosidad por la presencia de Robin la dejó a un lado una vez comenzó sus ejercicios pero ella, de una manera u otra, se hacía notar.
¿Podía imponerse el sonido de una hoja al pasar sobre el sonido metálico que hacía la fricción de los discos metálicos contra la barra? Pues parecía ser que así era porque lo que escuchaba Zoro era ese suave sonido de hojas.
Tampoco le importó el que hubiera abierto una ventana. Sobre todo una vez avanzado en sus ejercicios ya que, en esos momentos, el lugar estaba cargado de un fuerte olor a sudor.
Tras bajar las pesas y dar por terminado este ejercicio, una media hora más tarde, se estaba secando su cuerpo sudoroso, vestía solamente unos ligeros pantalones de deporte, y al volverse se encontró con que Robin había dejado su libro a un lado y estaba con toda su atención fija en él. Pero eso no era lo que más llamaba la atención si no que tenía una bandeja con unos aperitivos, de esos especialmente preparados por Sanji para ella y Nami, junto a un vaso lleno del vino blanco que había en la botella allí presente.
¿Cómo había hecho para tener todo eso aquí? Y, sobre lo de llamar la atención, sí, aún seguía viéndose desnuda a ojos de Zoro. Aunque, pensándolo detenidamente, ¿cómo podía estar seguro de que en realidad estuviera vestida y no desnuda de verdad?
—¿Un berry por tus pensamientos, Zoro?
—¿Un solo Berry por varios pensamientos?— le replicó con una ceja enarcada—. Me parece que has pasado demasiado tiempo con Nami.
Esto logró hacerla reír para luego, al controlarse de manera que solamente tenía una sonrisa en su rostro, ofrecerle algo de comer a Zoro.
—Es posible que sea por mis antiguos hábitos para adaptarme rápidamente y sin problemas a tanta, y de tan diferente tipo, tripulación durante veinte largos años.
Zoro se sentó al lado de Robin, a su izquierda, puesto que ella había colocado la bandeja en ese lado quedando esta en el medio de ellos dos. ¿Por qué lo hizo de esta manera? Para que la pudiera tener a la vista de su ojo derecho.
—La verdad es que no sé para que te tomabas tantas molestias si la mayoría de los kaizoku son unos inútiles que no creo que te pudieran servir de ayuda. ¿O simplemente se trataba de no estar sola?
—Siempre es útil el tener a gente a la que poder manipular y utilizar. Recuerda lo sucedido en Water 7— como se notaba que era algo superado porque había que tener valor para hacer recordar, a la persona que menos había confiado en ella, el momento de su traición a sus nakama—. Y, como bien has dicho, la mayoría de los kaizoku son bastante baka y, por tanto, sencillos de dirigir sin que se den cuenta de mis verdaderas intenciones.
—Pero aún con tanta experiencia manipulando a los demás tuviste que esperar varios años en Baroque Works bajo las órdenes de Crocodile para que, al final, a punto estuviera de matarte— le recordó mientras le dedicaba una diabólica media sonrisa—. ¿Y para qué?
—Para cumplir con mi sueño. Aunque al final no resultase ser el poneglyph que estaba buscando, no puedo dejar pasar ninguno de ellos ya que cualquier puede ser el que me dé la información que ansío.
Zoro no le veía el por qué de dar tantas vueltas. ¿No quería ver ese poneglyph? Pues que hiciera algo al respecto para leerlo.
—Habría sido más sencillo haber secuestrado a Vivi desde un principio y obligar a su padre a que te llevase esa cosa para que pudieras leerla.
—Es muy difícil el trasladar un cubo de piedra como son los poneglyphs, además de que fue Crocodile quien fue en mi busca por lo que no podría acercarme al poneglyph sin ir contra él.
Zoro le dio un trago a la botella de vino.
—Pues no me parece que esa piedra pueda ser tan importante si la dejan sin protección en medio del desierto— dijo encogiéndose de hombros antes de tomar un nuevo bocado—. Por lo abandonado del lugar estoy de acuerdo con Chopper sobre que hacía años que nadie pasaba por allí.
De reojo se dio cuenta cómo Robin volvió la cabeza en su dirección y, para su sorpresa, portaba una imagen de incredulidad que nunca antes se la había visto.
—¿Ocurre algo?
—¿Es qué había otro poneglyph en Arabasta aparte del que se encontraba en la Cámara Real?
Robin no podía creerse que pudiera haber habido dos poneglyph en un mismo lugar. ¿Y cuál habría sido su información? Tal vez la indicación del poneglyph de Skypiea o… uno que llevase hasta el siglo en blanco. ¿Cómo podía ser que ella, una arqueóloga y que bebía de la historia, podía haber pasado por alto antiguos yacimientos de población? ¿Dónde mejor para guardar un poneglyph que en un sitio olvidado por la historia?
—Yo solamente he visto ese.
—¡¿Y recuerdas lo qué ponía?!— le preguntó Robin casi echándosele encima. La necesidad, y angustia, en su mirada resultaba extraña de ver en esos ojos.
—¿Cómo me voy a acordar ahora de algo ocurrido hace más de dos años y de lo que ya no me acordaba luego de haber abandonado aquel sitio? Además de que tenía un montón de glifos extraños. Ah, supongo que de ahí eso de llamarlos poneglyphs— llegó Zoro a la obvia conclusión.
Robin sabía que estaba siendo muy injusta con Zoro pues este no tenía ninguna necesidad de tener que haber memorizado algo por lo que no tenía ningún tipo de interés. No, la culpa era toda suya por haber sido tan irresponsable.
—Gomennasai, Zoro— Robin le ofreció una sonrisa de disculpa acorde con sus palabras y su tono melancólico. Luego se cubrió el rostro con sus manos tratando de recomponerse tras este golpe tan inesperado—. Debí haber actuado por mi cuenta y no dejarme llevar por los planes de Crocodile. Si lo hubiera hecho es muy posible que hubiera encontrado alguna referencia a ese otro poneglyph— Robin incluso llegó a reírse, aunque sin mucho entusiasmo—. En ese momento éramos enemigos así que no tengo ningún derecho en pedirte o reclamarte nada. No es que se trate de algo de tu interés.
Y, a pesar de la verdad que mostraban sus palabras, Zoro se sentía mal por Robin. Esta era una de las causas por las que no resultaba ser una persona muy comunicativa cuando no tiene nada que decir porque, entonces, tienes más posibilidades de cometer un error, o un gravísimo error.
Su memoria viajó al trayecto por el desierto de Arabasta. A cómo Luffy empezó a sufrir alucinaciones por comer lo que no debía y, por su culpa, acabaron quedándose rezagados de sus nakama junto a Chopper. El calor del desierto y el golpe que se dio contra la fría piedra para luego caer al interior de aquella sala. Una sala en dónde se encontraba ese cubo de piedra, ese poneglyph, que resultaba tan importante para Robin.
Para lograr realizar su sueño.
El ojo de Zoro se encontraba mirando, de manera perdida, la palma de su mano derecha. Esa que había entrado en contacto con la fría piedra del poneglyph como si pudiera haber dejado grabado en ella lo que tenía escrito.
Tal vez si lo había hecho.
—Más allá de los Cielos… el Fuego Destructor… Padre de todos… vela para castigar… aquellos que se encuentran por encima…— Zoro cerró la mano y soltando un gruñido decidió que lo mejor era tomar otro trago de vino.
Robin miraba para el peliverde como si nunca lo hubiera visto realmente.
—¿Qué significa y de dónde has sacado esas frases, kenshi-san?
Zoro le entregó la botella antes de ponerse en pie y mirarla directamente a los ojos. No rehuiría ni siquiera en una conversación.
—Ni idea de lo que pueda significar. ¿No es lo tuyo el encontrar el sentido a las cosas? Pues aquí tienes algo en lo que pensar y, sobre de dónde salieron, es algo que estaba escrito en esa piedra.
Robin frunció el ceño lentamente.
—Dijiste que no recordabas nada y, además, ¿cómo es que, de ser cierto, puedas haber sido capaz de leer esos símbolos?
—No he dicho que lo hubiera hecho, ¿verdad?— lo cual era cierto—. Me he parado a recordar ese momento y recordé algo que oí ante esa piedra pero era como si alguien estuviera hablando desde muy lejos, o desde la profundidad, porque apenas era capaz de sacar algunas palabras. Ni siquiera puedo asegurarte si esto es parte de lo que oí o si, con el tiempo, lo he confundido con algo más.
Escuchar…— Robin recordó a Rayleigh hablar ¿de esto mismo?— ¿la habilidad de escuchar todas las cosas?
—Arigatou, Zoro— le agradeció poniéndose en pie para dirigirse a la escalerilla—. Ya puede avistarse una isla en el horizonte.
Y a esto se le llama cambiar de tema.
Zoro no le preguntó si le había servido de algo lo que le dijo porque no tenía ningún por qué. Y si su mirada se centró en el caminar de la morena no era porque esta se veía desnuda ante sus ojos si no porque siempre caían a su paso.
—Por cierto, te equivocas en algo, Robin.
Las palabras de Zoro la detuvieron en su descenso, dejando ver solamente la parte superior de su torso y la cabeza de muchacha de cabellos azabache.
—¿En qué me equivoco?— preguntó con su natural, ¿o sería antinatural?, tranquilidad.
—Es de mi interés de igual manera que lo es mi propio sueño de convertirme en el mejor kenshi del mundo o el de Luffy para ser el próximo Kaizoku-ou. Estamos juntos en este viaje para llevar a ese baka a cumplir con su sueño de convertirse en el próximo Kaizoku-ou, pero también para cumplir con el sueño del resto de nosotros.
—¿Y si el sueño de Luffy se interpone en el nuestro, kenshi-san? Si para que su sueño pueda cumplirse algún día debemos poner a un lado el nuestro propio, tal vez para siempre, ¿entonces qué?
Si Zoro pudiera sospechar que Robin sabía de los hechos acontecidos en Thriller Bark entre el shichibukai Bartholomew Kuma y él, no hizo nada para darlo a conocer manteniendo su rostro sereno y controlado de cualquier tipo de emoción.
Hasta que una media sonrisa se formó en su rostro.
—Es nuestro senchou.
No había nada más que añadir.
—Sí, es cierto.
Y con esto Robin desapareció bajo la trampilla de regreso a cubierta mientras Zoro tomó el den den mushi de comunicaciones.
"Oi, puede verse una isla al oeste"
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Continuará
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Disclaimer: todo lo reconocible acerca del Universo de One Piece pertenece a Eiichiro Oda/Shueisha inclusive, sobre todo, el ZoRo xD
Sí, tomándome una pequeña licencia con el poneglyph del desierto de Arabasta. Así uno no tiene que inventarse otro de ellos para las historias. Además de que deja a Robin bastante descolocada al no haberse dado de cuenta de su existencia.
REVIEWS.
REVIEWS.
Nos leemos.^^
