CAPITULO 5

LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE INEDITA PERO LOS PERSONAJES SON DE LA MARAVILLOSA NAOKO TAKEUCHI

ESTE CAPITULO ESTA DEDICADO A SAMARAPUCA, NATU Y LIZ025, CHICAS GRACIAS POR PREGUNTAR POR MI.

NUEVO CONTRATO

*Serena*

Una sorpresiva tormenta se ha desatado, las luces de los autos se ven borrosas a través de la ventana, encojo mis pies sobre el sofá llevando mis rodillas hasta mi pecho. Siento como el frio invade cada uno de mis huesos y aun así no soy capaz de moverme.

He caído una vez más a pesar de las pastillas que he tomado sin control alguno, todo mi esfuerzo se ha ido al caño.

-Preciosa-Un susurro a mi espalda me saca de mi ensimismamiento.

-Hola-contesto a Seiya, quien termina de ponerse un suéter.

-¿Qué haces aquí?...vuelve a la cama-avanza descalzo inclinándose frente a mí.

-Desperté y no pude dormir más, he estado pensando mucho sobre lo que hablamos…Sigues creyendo que es una buena idea después de lo que paso en nuestra habitación-mis palabras suenas heridas y dolorosas.

Seiya toma mis manos entre las suyas dejando un beso en el dorso de estas sin dejas de sonreír.

-Serena, esa habitación ha sido testigo de que mi novia esta vez no se dejó llevar por sus instintos. Esta vez mi novia espero por mí, al menos por tres horas solo para poder estar conmigo.

Mi pecho se oprime al escucharlo, es tan dulce conmigo que a veces creo no merecerlo.

-Sere, no te atormentes innecesariamente, todo lo que ha sucedido ha sido completamente normal-Niego repetidamente-Cariño responde esta pregunta, hace un año atrás ¿Qué hubieses hecho en ese estado?-pregunta calmado.

Lo observo directo a sus grises ojos y la respuesta me avergüenza-Yo…hubiese salido a buscar sexo, donde sea y con quien sea.

-Lo vez, Sere el simple hecho de que no hiciste nada de eso es un gran avance, esperaste por mí y eso es fenomenal-me pega a su pecho envolviéndome en un cálido abrazo.

-Gracias Seiya, gracias por estar conmigo y entender todo esto que me sucede-Digo sincera.

-No tienes nada que agradecer, yo te amo y cuando alguien ama cuida y protege a su ser amado-sus palabras me dejan fría "Te Amo" esa palabra solo la había dicho una sola vez en mi vida y estaba más que dispuesta no volver a repetirla-No es necesario que lo digas-Seiya luce calmado-no es obligación preciosa, ya todo se dará por si solo ¿está bien?-me limito a asentir sin decir nada.

-Señorita sería tan amable de mostrarme su boleto-la mujer frente a mi extiende su mano pero soy incapaz de moverme, el boleto es tirado de mi mano y Seiya lo entrega junto con el de él.

-Serena no puedes estar en ese estado todo el tiempo-me reprende, la chica le entregue nuestros boletos a tiempo que hacen la llamada para nuestro vuelo, avanzamos entre el tumulto de gente hasta llegar a la entrada de nuestro vuelo, mi corazón late fuertemente y no es por miedo a volar, es por lo que me espera en Seattle al allí.

Busco mi asiento en el avión y me cómodo en el, mi novio llega mi lado y me sonríe, sé que lo hace para calmarme.

-Seiya ¿podrías repetirme por favor porque estamos haciendo este viaje?-el ríe y se acomoda para poder quedar casi de frente.

-Porque estoy seguro que todo esto te va a ayudar a cerrar con todo tu pasado, porque sé que necesitas cerrar ciertos ciclos de tu vida para seguir adelante con tu vida…no, corrección con nuestras vidas-nos señala a ambos-ahora deberías calmarte, estar así no te hace nada bien y menos a miles de metros de altura sobre el suelo-se acomoda en su asiento y cierra los ojos-créeme no quiero terminar haciendo el amor contigo en el baño del avión-su comentario nos hace sonreír a ambos.

-¡No lo haría!-replico, golpeando su hombro.

-¡Hey, no me digas que ahora vas a empezar a golpearme!-sonrío.

-Ya cállate y duerme nos esperan casi cinco horas de vuelo, además si se me antoja te puedo arrastrar hasta el baño-muevo las cejas sugerente-eres mi novio y no hay nada que me lo impida.

-Es un no rotundo-revisa su reloj-aun no es hora recuerda que tenemos un horario que debemos respetar-blanqueo los ojos.

-Está bien-concuerdo, nos damos un corto beso, mientras tanto el avión despega.

Observo mi reflejo en la ventanilla del avión, ya no soy la niña que abandono aquella ciudad, ahora soy una mujer, una mujer que estuvo perdida por mucho tiempo, una mujer que encontró su camino gracias a un hombre maravilloso.

Mi cabello está muy largo y sigue tan rubio como antes, aunque mis ojos expresan cosas que aun temo descifrar, por suerte a pesar de estar nerviosa he podido controlar mi ansiedad, una vez más gracias a Seiya.

-Todo estará bien Serena-le repito a mi reflejo-el no estará allí-y no sé cómo sentirme al respecto-es mejor así-recuerdo la conversación que tuve con Rei hace tres días.

-Sere, sé que esto ti ya no debe importarte pero aun así quiero que lo sepas, mi hermano no vendrá a mi boda, me lo ha dejado muy claro, no vendrá por nada del mundo.

-Eso…Rei eso a mí hace mucho que dejo de importarme, se presente o no…eso ya es parte de mi pasado y sabes que el pasado se olvida, todo lo que está en tu pasado y te hizo daño se olvida-respondí no muy segura.

Mis manos sudan un montón, las limpio en mi pantalón una y otra vez Seiya ha ido a buscar las maletas afuera llueve a cantaros, la gente entra corriendo al aeropuerto para resguardarse de la lluvia aunque ya están mojados. Observo a mí alrededor buscando a Rei ya que ha sido ella quien ha quedado de buscarnos, le dije que no sería necesario pero insistió sin que me pueda negar.

Hace ya casi 4 años que no la veo y no terminamos en buenos términos, es más me saco de su vida y razones le sobraban, las veces que hemos hablado por teléfono ella suena feliz ante la idea de volver a vernos, pero aun así no dejo de sentirme nerviosa y un poco ansiosa.

Diviso a Seiya quien ya tiene dos de nuestras maletas en su poder, me hace señas de que aún falta una, yo solo me limito a asentir impaciente.

-Serena-mi pulso se paraliza al reconocer esa voz, mis puños se abren y se cierran, sin control, giro en mi propio sitio para encontrarme con una hermosa mujer de cabello muy corto y totalmente negro, sus ojos amatistas están llenos de lágrimas y emoción.

-Rei-digo en un susurro, pero eso basto para que sus brazos estén alrededor de mi cuello, a pesar de la sorpresa soy capaz de devolver el abrazo.

-Serena- está llorando aun aferrada a mí-perdóname Sere, perdóname por haberte dejado sola.

-Olvídalo Rei-digo con un nudo en la garganta-eso ya es pasado-nos alejamos un poco y como siempre yo aún sigo incapaz de llorar-Dios Rei estas preciosa-digo sincera, lleva un jean negro y una blusa holgada color perla a juego con unos botines y un saco negro-¿Qué le hiciste a tu cabello?-pregunto casi sin saber que más decir, aun así ella sonríe sincera secando sus lágrimas.

-Como ves lo corte-toca su cabello que ahora llega a sus hombros-Tu…tu estas preciosa también Sere, de verdad haz cambiado un montón-ríe-ya no eres esa flacucha que asistía al instituto conmigo-las dos reímos y a ella nuevamente se le llenan los ojos de lágrimas.

-No llores más, sé que nos debemos muchas platicas-ella asiente-ahora solo disfrutemos esto y de nuestra… ¿amistad?-digo insegura.

-Sí, amistad-asegura-es eso una amistad que…que debe ser retomada con urgencia-sonrío.

-Cariño si estoy molestando puedo irme-Rei gira y su sonrisa se hace más amplia.

-Oh amor lo siento-toma de la mano a un guapo rubio de casi 1.80 de estatura, el me observa gracioso-Sere, te presento a Jedaite-el extiende su mano y dudo en cogerla por unos cortos segundos, hasta que le devuelvo el saludo-Él, es mi novio.

-Hola, soy el afortunado futuro esposo-saluda cordial y hasta feliz.

-Soy Serena futura…arregla bodas de Rei-los tres reímos.

-Rei me ha hablado mucho de ti últimamente, no hace más que decir Serena esto, Serena aquello a Serena le gustara-dice gracioso ganándose un porrazo de Rei-¡Auch!...¡cariño es cierto!

-Lo es, pero no tienes por qué decirlo-dice ella con falsa molestia, mientras me mira-Ahora tu mujer guapa ¿Dónde está?

-¿Quién?

-Como ¿Quién? Sere…¡tu novio! Ese muñeco con voz sexi que hablo conmigo-pregunta con gracia.

-¡Oye estoy aquí!-reprocha su novio.

-Lo se cariño, te aseguro que no es más sexi que tu-deja un beso en sus labios, al parecer son el uno para el otro-Ahora si ¿Dónde está?

-Allí viene-señalo a Seiya quien se ve muy bien debajo de una campera de cuero y un pantalón jean azul, y las maletas.

-Sere…que buen gusto tienes-me guiña un ojo, mientras su novio bufa.

Después de las respectivas presentaciones y de un par de piropo al trasero de Seiya, nos dirigimos a casa de mi abuela era allí donde pasaríamos, el tiempo necesario hasta que Rei se casara, unos días atrás me encargue de contratar una empresa de limpieza que la dejara lista para nuestra llegada.

Seiya y Jedaite conversan de sus trabajos mientras mi novio no ha soltado mi mano ni un solo momento, Rei mira con adoración a su novio, nunca la vi así, se nota que están muy enamorados. El auto gira en una esquina y desde ya puedo ver la casa de mi abuela, estrujo la mano de Seiya y este me calma con un beso en los labios.

-Todo estará bien preciosa, yo estoy contigo-susurra en mi oído, y afirmo repetidas veces.

-Bien Sere…ya llegamos-Rei me mira con algo de pesar y yo trato de recuperarme.

-No me mires así, es la casa de mi abuela no un matadero-ella sonríe con pesar.

-Lo siento, sé que esta casa…

-Oye, todo está bien ya te lo dije antes-aseguro.

-Pues si es así los dejamos para que se pongan cómodos, como podrás imaginarte ya no vivo con mis padres, vivo un par de calles más adelante pero les recomiendo que se preparen para mañana en la mañana, tengo un par de cosas preparadas para nosotros. Ahora descansen.

Nos despedimos mientras tanto Seiya lleva las maletas al pórtico.

-Sere, si llegas a ver a mi papá…solo, solo ignóralo si.-Mi siento algo frio corre ´por mis venas al pensar en Mamoru Chiba, él nunca me quiso y ni siquiera sé porque- Han pasado algunas cosas que no lo han convertido en mejor persona-hace una mueca-En cambio sí vez a mi mamá no te sorprendas si se lanza a tus brazos-ríe-ella fue una de las más felices cuando supo que vendrías.

-Está bien, gracias por las dos advertencias y no te preocupes por lo de Mamoru sé que nunca me quiso y menos después de…-me detengo antes las palabras que están por venir-…después de todo.

-Bien ahora te dejo, deben estar muy cansados por el viaje, descansen, en serio mañana será un día muy agitado-se marcha agitando su mano.

Al entrar a casa soy recibida por el olor a desinfectante, todo está en su sitio tal y como lo deje cuando me marche.

-Todo sigue igual-susurro mientras deslizo mis dedos por el mesón de la cocina.

-¿Hace que tiempo que no venias?-Seiya camina detrás de mí.

-Desde que mi abuela murió-digo con pesar-desde hace 4 años.

-Es una casa muy bonita.

-Mi abuela la cuidaba mucho-observo escaleras arriba.

-Sere, si quieres que te deje sola por un momento yo…

-No, quiero que vengas conmigo, me sentiría mucho mejor-el asiente y así lo tomo de la mano guiándolo hacia arriba, toda entera soy una revolución de sentimientos, mi pulso va a millón y mi corazón no está nada lento, mi pecho sube y baja agitado.

-Sere debes calmarte… ¡ahora mismo!-demanda Seiya, señalando su mano, mis uñas están clavadas en el dorso de su mano, y lo suelto inmediatamente.

-Yo…lo siento…no me había dado cuenta es que…

-Ya tranquila preciosa-me señala su reloj-sé que estas ansiosa y tengo el remedio para calmarte-mojo mis labios con mi lengua-y sabes que es lo mejor-niego-lo mejor de todo es que es la hora-señala su reloj, no me basto nada más para saltar sobre él y prácticamente abusarlo, no se ¿Qué demonios hago aquí?, Y no se ¿Qué espero de todo esto?

Lo único que sé es que esto aún me domina y no sé si pueda controlarlo.

*Darien*

-Claro que si primito-Beryl cruza sus piernas frente a mi sin ninguna delicadeza y tan descarada como puede, juega con un mechón rojo de su cabello el mismo que la hace ver seductora, pero no de una manera dulce o refinada sino de una manera vulgar y vana-¿En serio las está tomando?-pregunta sorprendida, mientras suelta una sonora carcajada-ella es una idiota y tu un gran actor en serio das miedo.

Sé que habla con un imbécil al que solo llama "primo", no sé quién es y tampoco me interesa, lo único que me importa y lo único que quiero es que esto termine, después de Las Vegas, después de estas tres últimas peleas tratare de recuperar lo único verdadero de mi vida, cierro los ojos con fuerza pensando en ella, pensando en que fue de su vida o que hice yo de su vida.

Aunque las palabras de Rei aun suenan en mi cabeza "Al perecer ella hizo borrón y cuenta nueva", no quiero darle significado a esas palabras, no quiero porque temo que me volvería loco.

-¿Piensas en mí?-la voz de Beryl me saca de mis pensamientos, se sienta a horcajadas sobre mí, haciendo que su corto vestido quede en su cintura, asalta mi boca en un beso demandante, que no dudo en responder, no porque lo desee, sino porque la última vez que me negué a uno de sus caprichos Serena casi paga por ello.

-¡Beryl, si vas a dar esos espectáculos procura que no sean en mi oficina!-Ella chilla separándose de mí, acomoda su cabello y arregla casi inexistente vestido.

-Hola papito-suelta aburrida-la próxima vez si no quieres ver lo que hacemos simplemente toca la puerta antes de entrar-dice mientras se sirve un vaso de wisky, su padre se acerca a ella y se lo quita.

-Cariño, retírate, necesito hablar de negocios con tu novio-Beryl me guiña un ojo.

-Papi no lo demores tanto que Dar y yo tenemos mucho por hacer, Dar te espero en la habitación bebé-y sin más se marcha.

Diamante Black, es prácticamente el dueño de mi vida, claro solo hasta las tres peleas. Black ha sido el peor infierno que conocí en mi vida, se presentó ante mi como una oportunidad de sobresalir en el boxeo, pero después se convirtió en el peor error de mi vida, un error que me alejo en contra de mi voluntad de todo lo que yo más amaba.

Son tantas las veces que desee partirle la cara, pero es imposible, el me conoce y conoce a todas y cada una de las personas que amo.

Sus ojos plomos me escanean entretanto enciende un cigarro, señala un asiento frente a su escritorio y sin decir nada me siento en él.

-Apuesto lo que quieras en que estás pensando las mil y un formas de partirme el rostro-ríe socarrón-Puedes pensar lo que quieras Chiba pero aquí el único que ha ganado dinero con tus peleas no he sido yo, tú también te has llenado los bolsillos.

-He perdido mucho más Black.

-Bien, bien no creí que ese chico con sueños y esperanzas que conocí desapareciera tan pronto, que paso con todos esos sueños tuyos Chiba-sonríe ladino y se lo que viene-¿será acaso que todos tus sueños se fueron con la insípida de tu noviecita?-termina burlón.

-Eso a ti te importa una divina mierda, lo único que debería importarte es preparar las ultimas peleas para poder librarme de toda esta mierda que tu trajiste a mi vida-escupo cada palabra con todo el odio que puedo.

-Ayer Rubeus me dio una gran noticia-espera una respuesta, pero no digo nada-¿No preguntaras de que se trata?...Bien pues prosigo, antes que nada las tres peleas de Las Vegas se cancelan.

-¿Por qué?-pregunto extrañado, esto no es bueno.

-Porque hay algo mucho mejor, algo que me hará ganar 220 millones de dólares en un solo año Chiba.

-¡De que hablas, dijiste que eran tres peleas y listo!

-Sí, así era Chiba, y créeme darás estas peleas y nos separamos por la paz-dice serio.

-¡Eres un maldito hijo de puta!-lo insulto negando una y otra vez-¡tres peleas, tres putas peleas y me largo, quieras o no!-me levanto de la silla y me dirijo hacia la puerta, mi mano esta justo en el pomo de la puerta cuando la voz de Black me frena.

-Supe que tu hermanita Rei te visito, está muy bella, es toda una hembra-Mi cuerpo se tensa, al escucharlo, mis pies reaccionan y de un par de zancadas estoy frente a él, pero su rostro luce impasible y burlón.

-¡Eso no es algo que deba importarte!-cierro los ojos con fuerza y los abro furibundo-¡juro que si la tocas!

-Chiba, cálmate ha sido solo una inocente pregunta, ahora aléjate de mí y vuelve a tomar asiento o tendré que pedirle a Rubeus que entre-No le temo, no le temo a ninguno de ellos lo que si temo es que puedan dañar a mi familia. Retrocedo aun con la ira en mi sistema, me siento en la silla de antes.

-Después de todo lo que ha pasado desde que te conozco, no veo nada inocente en lo que haces o dices-escupo las palabras.

-Tienes razón muchacho, pero también deberías agradecerme, después de todo gracias a mi eres uno de los luchadores más cotizados en el medio.

-Eso lo hubiera ganado por mí mismo, así que no creo que te deba absolutamente nada.

-Te he dado demasiado Chiba y eres un ingrato al no reconocerlo-le da un par de caladas a su cigarrillo y suelta el humo, sé que está preocupado por algo, lo conozco lo suficiente como para saberlo.

-Black, sea cual sea la mierda en la que estés metido, desde ya te aviso que nuestro contrato, termina con mis tres últimas peleas y luego estoy libre.

Hablo impasible, ese fue el maldito contrato que firme hace cuatro años atrás, yo mismo firme el contrato que sin saberlo destruiría mi vida. Sus labios se estiran lentamente en una sonrisa maliciosa.

-Las cosas cambiaron Chiba-el cuero de la silla cruje bajo mis puños por la fuerza que ejerzo en ella.

-No moleré a golpes el rostro de nadie más, ni dentro, ni fuera de un ring-mascullo las palabras, mi mandíbula, se cierra con fuerza casi hasta causarme dolor.

-¿Sabes?...-Se endereza lentamente sobre su asiento y se inclina hacia mí-he recibido unas fotos muy interesantes esta mañana-Saca de un folder dos fotos y las desliza lentamente hacia mí.

Siento como mi sangre se hiela dentro de mis venas, es mi familia, mi padre, mi madre, Rei y quien al parecer es su futuro esposo cenando en un restaurant, deslizo la primera fotografía, el aire sale de golpe de pecho, es Serena luce hermosa y caminando de la mano de un sujeto…"borrón y cuenta nueva", y esas palabras encuentran su significado.

Mi sangre hierve y la rabia inunda mi sistema de manera brutal-¡Maldición Black!-estrello mi puño contra el escritorio, haciendo que la madera ceda ante mi golpe.

Escucho el gatillo y el siento el cañón frio de un arma en mi nuca.

-Chico…un movimiento más y tu sangre formara parte de la decoración-La voz de Rubeus suena amenazante.

Diamante luce sereno, más de lo que me gustaría, siento como la vena de mi cuello palpita y esta vez siento que seré capaz de hacerlo, mas sin embargo mis ojos se centran en las dos fotografías en el piso.

-Cuando te conocí eras tan entusiasta Chiba, recuerdo que fue por eso que llamaste mi atención, eras un chico idiota e inocente, pero con suficientes agallas para lograr su sueño de convertirse en boxeador. Tú única falla era que tenías un ancla-cierro los ojos con fuerza y mis puños con ellos, siento mi sangre tibia correr por mis puños-tu estúpida novia, bonita sí, pero un ancla en fin-Los recuerdos de mi último día junto a Serena vienen a mi sin piedad…ella confiaba en mí y yo no lo hacía igual.- Fue fácil que la dejaras al fin-se burla, le doy una mirada cargada de odio.

-¿Fácil?-el sonríe, la imagen de Serena asustada, mientras los hombres de Diamante la tocaban hace que mi cuerpo se estremezca, sus desesperación sus gritos, lo peor de todo era que yo estaba allí a solo unos pasos de ella, sin poder hacer absolutamente nada.

-Si fue fácil, para mí era solo dar la orden para que la abusaran, pero no lo hice ni con ella, ni con tu hermanita-lanza una carpeta en lo que queda de su escritorio-Ahora es solo firmar para que tengamos un año más de arduo y honrado trabajo, solo un año, un año más yo gano mis 220 millones y tú te largas.

Tomo la carpeta y leo todas y cada una de las condiciones y clausulas, es cierto, es solo un maldito año, pero yo sé que esto no terminara nunca.

-¡Eres un maldito hijo de puta!-digo plasmando mi firma en el papel.

-¡Bien!-aplaude-¡Ese es mi muchacho!...no te vas a arrepentir 10 peleas uy las últimas tres se cancelan. Te puedes ir tranquilo a la boda de tu hermanita, por cierto hare un jugoso cheque para ella como regalo de bodas. Ahora lárgate de aquí que hare algunas llamadas-manda, aun con mis desafiantes ojos en el camino hasta la puerta.

-Chiba-llama nuevamente-mi muñequita te acompañara, así que trátala bien, no queremos que papi se enoje ¿verdad?-saldo del lugar dando un portazo, las imágenes de Serena y de mi familia no se borran de mi cabeza.

-El maldito nunca dejo de vigilarla-susurro caminando por el pasillo de la mansión Black.

-¡Darien!-el llamado de uno de los hombres que ha estado junto a mí cada día hace que me detenga. Su semblante no es mejor que el mío, por lo general él es divertido pero hoy esta tan mal o pero que yo-¡Esos hijos de puta han cambiado todo!-sus ojos verdes centellean rabia, sus manos despeinan su cabello, rubio en señal de frustración-¡Esta mierda no va a terminar nunca!-dice cansado.

Entonces un destello de luz ilumina mi oscuro presente y una sola imagen viene a mi cabeza-el novio de Rei-digo quedo. Andrew me observa sin entender nada.

-¿Quieres acompañarme a la boda de mi hermana?-el sonríe al parecer ha entendido mi idea.

Llevo dos días en la ciudad y aún no he sido capaz de tocar la puerta de la casa de mis padres, después de que me fui, apenas los he visto dos veces, para la sociedad soy uno de los mejores boxeadores que tiene, claro que no saben lo que hay detrás de todo esto, pero aun así soy uno de los mejores.

Aunque eso frente a mi padre no sirva de nada, su único orgullo es Rei, en cuanto a mí el cree que solo he desperdiciado y destruido mi vida, no sabe cuan cerca está de la verdad.

Lo único injusto aquí es que el culpa a Serena, justo a ella que solo fue una víctima de mis errónea vida.

Andrew ha estado con su novia estos dos días, una castaña que adora con su vida y que irónicamente es compañera en de Rei ya que trabajan en el mismo hospital, ella es su novia desde que estaban en la preparatoria.

La primera vez que llegue a Las Vegas cuando me fui dejando a Serena él estaba allí, ese mismo día conocí a Beryl y ese fue el inicio de todo esto.

Sacudo mi cabeza borrando esos recuerdos de mi mente, tengo que ir con ellos y hablar con Jedaite.

-No seas cobarde Chiba debes buscarlos hoy-acepto que los extraño como nunca, son mi familia y los amo-Antes, no te vendría nada mal un poco de ejercicio-me pongo de pie y salgo de la cabaña, sonrío al ver la cantidad de árboles que la rodean, desde el día que la vi me enamore de ella. Después de que tuve el suficiente dinero la compre y ahora se ha convertido en mi refugio, además de eso es aquí donde cree los más bellos recuerdos que tengo con Serena.

*Serena*

Estiro mi cuerpo debajo de las sabanas, observo a Seiya quien aún sigue profundamente dormido, miro el reloj y marca las cinco de la mañana. Me pongo de pie dispuesta a hacer el desayuno.

No sé cómo aun puedo estar de pie después de la noche que tuvimos, Rei organizo un fiesta para que Seiya y yo conociéramos a sus amigos, conocí una castaña guapísima que estaba con su novio, Lita y Andrew hacen una bella pareja, también conocí a una chica muy extrovertida tan rubia como yo llamada Mina, sonrío al recordar la forma en que su novio Yaten tuvo que sacarla de la fiesta, la cargaba en su hombro de lo habría que se puso.

-Hace mucho que no hacías ese tipo de cosas Serena, pasar entre amigos-suspiro y cierro los ojos-todo tiene que volver a la normalidad Serena, a fin de cuentas tu niñez fue peor que lo que viviste en tu adultez, fue peor y lo superaste… ¿verdad?

Decido dejar todo en la cocina y subo las escaleras para vestirme, me pongo mi ropa de deporte que consta de un leggin negro y un polo sin mangas con un suéter superpuesto, me calzo mis deportivos, Seiya sigue dormido asique salgo sin hacer ruido.

Salgo al pórtico de la casa y noto que aún no hay nadie en la calle, incluso hay un poco neblina-Así es mejor-me digo a mi misma, bajo las escaleras recojo mi cabello en una coleta y me preparo para correr.

-¿Serena?-me detengo en el acto, reconozco esa voz y mi corazón también, ya que su latir se hecho irrefrenable-¿E…eres…eres tú?

Mi respiración ha cesado y no escucho nada más que su voz. Giro despacio suplicando a los cielos que esto no sea real, pero al quedar frente a él solo puedo ver dos enorme zafiros llenos de lágrimas que observan sorprendidos, una sonrisa llena de incredulidad sale de sus labios, una lagrima rueda por su mejilla la cual el limpia sin bruscamente con la manga de su buzo.

-Tu-mis palabras salen ahogadas, llenas de rencor y miedo, quisiera decir que no siento nada al verlo, pero no es así, mi corazón se ha adueñado de mi vida, yo misma lo escucho latir, el aire se ha quedado congelado en mis pulmones y el tiempo se ha detenido.

-¿Qué haces aquí?-pregunta poniendo en el piso un bolso que solo hasta ahora soy capaz de notar. Pasa una de sus manos en su cabello en clara señal de nerviosismo-Yo…yo no sabía que estabas aquí, es decir sabía que Rei te llamaría, pero no estaba seguro de que vendrías.

Mis puños se cierran con fuerza y doy un paso hacia atrás.

-¿Estas bien?-pregunta, estirando su mano hacia mi haciendo amago de tocarme

-¡No!-su ceño se frunce sin comprender.

-Serena… ¿estás bien?-nuevamente se acerca, cierro los ojos con fuerza negando una y otra vez

"No puedes quebrarte frente a él"- me girita mi subconsciente.

-Si-digo casi en un grito-solo…solo, no me toques por favor-su mirada se torna herida, una amarga sonrisa cruza su rostro.

-Comprendo-dice herido, hace mucho tiempo atrás era solo a él a quien le permitía tocarme y ahora solo quiero que este lejos de mí.

No digo nada y solo me limito a huir de su presencia, entro a casa y cierro la puerta detrás de mí, recuesto mi espalda sobre ella y suelto el aire que estaba conteniendo.

Me siento perdida y sola tan sola como el día en el que se marchó.

*Darien*

Me quedo de pie parado aquí en la acera viendo como desaparece detrás de aquella puerta.

Nunca en mi vida me había sentido como me siento en este momento, las lágrimas pican en mis ojos, sorbo por mi nariz.

-No quiere que la toque-sostengo mis manos detrás de mi cabeza, niego una y otra vez-todo es mi maldita culpa y ahora debo pagar por ello.

*Un saludo y un abrazo inmenso a mis bellas lectoras, espero no me odien, por actualizar tan tarde, las excusas no son buenas, les he fallado y lo acepto así que, prometo con todo mi corazón ponerme al día*