Adiós


Rin se abrazó a su amiga dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas. Kagome, a su vez, la sostuvo con miedo de que fuese a romperse. Después de un largo rato, se sentaron en la colorida sala de Kagome, eso hizo sonreír a Rin. Su amiga y su gusto por los colores alegres. Kagome volvió luego de un rato con una taza de té.

— Ten, es relajante.

Rin lo acepto, tras terminar de beber el líquido caliente sabor a mentas, se sentía un poco más preparada para hablar. Busco su bolso y saco un sobre blanco maltratado.

— ¿Sabes qué es?

Kagome asintió.

—Recuerdo a Miroku y Sango. Los conocí en tu fiesta de graduación—fiesta a la que Sesshomaru no había ido argumentando que tenía mucho trabajo.

— ¿Qué más recuerdas? — inquirio.

—No mucho, tengo lagunas mentales sobre haber estado con ellos… —hizo una pausa para mirar a los ojos a su amiga —… recuerdo cuando Miroku nos dijo con emoción que comenzaría a trabajar en misma empresa que su padre y dolorosamente también recordé cuando nos dijo que su padre estaba enfermo, recuerdo el diagnóstico del médico —sonrió con ironía —. Y también recuerdo cuando le pedí a Sesshomaru que los ayudara a demandar a la empresa. ¿Qué estúpida no crees?

— Esto no fue tu culpa, lo sabes.

—Miroku nos conto que el medico había dicho que el cáncer era producto de la exposición a Radón, y que planeaban demandar a la empresa Secure Health, perteneciente a Naraku. Yo fui tan tonta como para creer que Sesshomaru podría ayudarlos, cuando, lo que sucedió, fue todo lo contrario. Sesshomaru destruyó cualquier posibilidad de que el padre de Miroku y los demás trabajadores tuviesen un tratamiento adecuado.

—Tu no sabías lo que Sesshomaru estaba haciendo— replico.

—Pero me deje engañar por él. Supongo que al final deseaba tanto olvidar que mi subconsciente lo hizo realidad.

—No es fácil darte cuenta de que la persona que amas no es lo que pensabas.

—No, yo lo sabía. Lo he sabido siempre. Desde que lo conocí, vi su ambición, su sed de poder. Quería ser el mejor sin importar que o quien tuviese que llevarse por el camino. Nada le importa más que el mismo. Fui una tonta al creer que yo podría importarle más que su imperio.

— ¿Sesshomaru ya lo sabe?

— No, salió temprano hoy. Me dijo que regresaría tarde.

Kagome se alivió, tendrían un poco más de tiempo antes de que apareciera

—Kagome, quiero que me expliques por qué permitiste que estuviera tanto tiempo con Sesshomaru. Pudiste haberme dicho la verdad desde el principio y, sin embargo, callaste. ¿Por qué lo hiciste?

¿Debería arrojarle más leña al fuego? ¿No se sentía demasiado mal Rin ya? Si le contaba lo que hizo Sesshomaru solo iba a conseguir que se apartara de ella, así como, se apartó de Sango y Miroku.

—Fue él verdad— Dijo. Con tristeza. Rin— ¿Cómo lo hizo? — estaba a punto de volver a llorar. ¿Por qué Sesshomaru se empeñaba en lastimar a sus amigos?

—No tiene importancia— negó Kagome. No valía la pena contarle el resto. Solo conseguiría lastimarla más.

— ¿Qué piensas hacer con él? — pregunto intentando desviar su atención de ella.

Rin tras tomar una larga inspiración dijo:

— No lo sé. Supongo que no puedo deshacerme de él. No importa si sea sincero o no —a este punto dudaba que su cariño por su hija fuese cierto —.El no dejara que me aparte mientras tenga a su hija.

Kagome puso los ojos como platos.

—Entonces la niña si es de Sesshomaru.

Rin le devolvió una mirada de sorpresa

— ¿Qué acabas de decir?

Kagome se quedó en silencio.

Rin sopeso lo que su amiga le acababa de decir, y la posibilidad que había rechazado volvió a ella como un cubo de agua fría. Trato de repasar por su memoria todo lo que hasta ese momento había rescatado. La cabeza amenazaba con dolerle. Su mente era como un rompecabezas, al que le faltaban muchas piezas y las que estaban, se encontrabas desordenadas. Solo había una posibilidad y era…

— ¿Cómo se llama? — pregunto al fin.

— ¿Quién?

—La persona que me entrego el sobre con los periódicos viejos. La persona que tú piensas que es el padre de mi hija—... que su hija no fuera de su esposo. Era la única posibilidad que faltaba.

—Kohaku, su nombre es Kohaku.

Rin pensó que con escuchar su nombre podría recordar algo sobre él, pero no fue así. No sentía nada más que curiosidad con la mención de ese nombre. Quería saber quién era y como habían terminado juntos.

— Kohaku— repitió Rin. Pronunciar su nombre le resultaba familiar.

— ¿Sabes quién es el padre?

Rin negó con la cabeza.

—No recuerdo haber tenido relaciones con Sesshomaru, pero tampoco recuerdo nada con Kohaku. Supongo que solo deduje lo más obvio.

— Kohaku es hermano de Sango, estudió fuera de la ciudad y volvió hace casi un año y medio. Lo conocimos en la boda de Sango y Miroku. Ellos se casaron tres meses después de que Miroku consiguiera su empleo…

Rin hizo el intento de recordar esa boda, no consiguió nada.

—… Él se fijó en ti de inmediato. En ese entonces tú y Sesshomaru estaban mal. Solías contarme que discutían mucho. Luego el papá de Miruku enfermo.

—Y yo le pedí a Sesshomaru que lo ayudara con su demanda, recuerdo que le dije a Miroku que le había pedido a mi esposo que lo representara. Sin embargo, no recuerdo habérselo pedido. Pero, en mi memoria sobre ese momento, tengo la certeza de que lo hice. Lo mismo para cuando supe que él era quien representaba a Secure Health. Mi memoria sobre Sesshomaru está bloqueada.

— Quizás, no sea casualidad que el periodo que olvidaste sea justamente dos años. Si lo piensas bien, fue justamente un día antes de conocerlos. Tal vez, quisiste bloquear todo lo que paso con ellos— tan doloroso fue así, pensó.

— La doctora dijo algo parecido. Dijo que algo muy traumático me había ocurrido y por ello mi memoria se bloqueó — Rin parecía cansada — ¿Qué paso después?

—Después del juicio se separaron, no sé cómo fue. Solo recuerdo que viniste aquí hecha un desastre. Luego te fuiste a vivir a tu casa. No sé en qué momento comenzó su relación, ambos fueron bastante reservados. Pero, al momento del accidente, llevaban casi tres meses viviendo juntos.

—Y yo tenía dos de embarazo —agregó Rin — Por Dios Kagome, dime que Sesshomaru no sabía nada sobre Kohaku.

La cara de Kagome lo dijo todo.

—No lo puedo creer — Rin se levantó y salió al pequeño balcón del apartamento —. Necesito aire — explico. ¿Hasta dónde era capaz de llegar su marido con tal de salirse con la suya?

— Sesshomaru, valiéndose de su poder, ha impedido que él se acerque a ti desde el primer día en la clínica. De lo contrario habría sido Kohaku y no él quien hubiera estado en ese momento a tu lado cuando despertaste.

—No puedo más — admitió con lágrimas en sus ojos.

—Lo mejor será que descanses y no te fuerces mas por hoy.

—No, tengo que hablar con Kohaku. Por favor llámalo.

—¿Estas segura?

—Si, por Hi…— se detuvo al ver que estaba a punto de pronunciar el nombre que Sesshomaru le había puesto a su hija —. Por mi hija—corrigió—. Tengo que hacerlo.

El abogado Bankotsu se encontraba en una discreta cafetería al norte de la ciudad, era una zona tranquila y poco transitada. Ideal para aquellos que querían privacidad. Miro el reloj una vez mas, aun faltaban quince minutos para que su cita llegara. Le habían dicho que tenían información sobre el caso de su yerno. Hubiera hecho caso omiso si la persona que le dijo eso hubiese sido otra. Pero al tratarse de él, no podía simplemente dejarlo pasar.

Al alzar su vista lo vio entrar. Era un hombre joven, no podía tener mas de 30 años, sin embargo , su actitud era la de alguien experimentado. Su porte derrochaba confianza. Era alguien de quien tenias tener cuidado.

Ambos se saludaron con un breve apretón de manos. Un gesto de confianza de la que carecía esta reunión. Lo cierto era que confiaba en Sesshomaru Taisho de la misma forma en la que confiaba en que un bebe no se comería un dulce.

— Vayamos al grano — se adelantó —. ¿Qué podrías darme tu que ya no tenga?

Sesshomaru mostro una mediana sonrisa. ¿Tanta confianza tenia en si mismo?

—Esto — le lanzo una carpeta repleta de hojas de cálculos.

Bankotsu tras leer su contenido lo miraba de hito en hito.

—Voy a ayudarte a hundir a Secure Health. Con esto — señalo la hoja que había quedado en sus manos — podrás hacer lo que se te plazca con esa empresa.

— ¿Qué quieres a cambio?

— Varias cosas. Lo mas importante es que necesito que tu cuñado, el canciller, George Hunt, proteja a mi esposa y a mi hija una vez que el juez dicte el fallo a tu favor. No —corrigió—, la protegerán una vez que yo deje el caso.

—Naraku no tiene que saber que fuiste tu el que me entrego los expedientes. NI siquiera tienes que dejar el caso. Puedes fingir perfectamente que aun lo defiendes.

—Existen solo dos personas que conocen lo que acabo de entregarte. Una de ellas soy yo y no quiero joderle la vida a la otra.

— ¿Sesshomaru Taisho pondrá en peligro su familia por encima de otra persona? Vamos, solo tienes que decirme su nombre y toda la culpa recaerá sobre él. Tu podras continuar con tu vida.

Eso funcionaria solo si quería su vida sin Rin y eso, defnitivamente, no estaba en sus planes. Tenia que hacer lo que ella quería y eso era hacer justicia con la empresa que destruyo a sus amigos. Asi pusiera en riesgo su propia vida, era la única forma de que ella pudiese perdonarlo algún dia.

—Olvidalo. No vas a convencerme con tus argumentos baratos. Lo siguiente que harás será esto…

—¿Dónde estabas? — Kagura estaba alterada.

—No es de tu incumbencia.

—Soy tu compañera, por amor a Dios —chillo—. Por su puesto que me importa. Sobre todo cuando tengo a Hakudoshi todo el día pisándome los talones.

—Estoy dejando el caso — no tenía motivos para seguir ocultandolo.

— ¿Te has vuelto loco? — grito Kagura.

—No tienes por qué chillar de esa forma — la reprendio —. No, no estoy loco. Simplemente no quiero seguir arriesgándome por Naraku.

Kagura lo empujo hasta su oficina y tras estar dentro cerro con llave.

—Te recuerdo que tu cuellito esta en riesgo tanto como el mio.

— Escuchame Kagura, mi esposa esta de nuevo a mi lado y esta a punto de dar a luz. Si se entera de que de nuevo estoy defendiendo a Naraku va a dejarme.

KAgura resoplo.

— ¿Y de que le servirá un marido muerto?

— No lo sé. Pero la lastimaría menos de esa forma.

— ¿Y si a la que quieren muerta es a ella?

— Esta recordando cosas, es cuestión de tiempo para que recuerde el caso de sus amigos. Va a odiarme después de ello. Lo peor que puedo hacerle es que compruebe que soy un demonio sin alma.

— ¿Y tu hija?

— Puede que no sea mia—admitió por primera vez—. Con aceptarlo públicamente, la mantendré a salvo.

—Disculpame querido, pero te conozco demasiado como para creerte — Kagura camino hacia la puerta —. Sea lo que sea que estes planeando por favor cuídate. No quiero terminar trabajando al lado de un viejo o una mujer despechada.

Kohaku llego a casa de Kagome lo mas rápido que pudo, ella le había dicho que era urgente. Kagome le abrio la puerta y le señalo el balcón.

—Los dejare solos —dijo. Y salio del apartamento.

Kohaku se tropezó con los muebles mas de dos veces al intentar ir hacia donde estaba Rin. Ella, que había estado mirando hacia la calle, volvió su vista a él. Lucia triste.

—¿Cómo estas? — pregunto cuando estuvo a su lado.

Hizo el ademan de abrazarla, pero ella lo rechazo sutilmente.

—No muy bien. Mi cabeza parece un puzzle al que se le perdieron la mitad de las piezas.

— Buena relación. Si ese fuese el caso podría asegurar que quienes perdieron las piezas fueron tus alumnos. O los hombres que quieren tu amor.

—No te recuerdo —lo corto Rin.

— ¿Puedo por lo menos tener una oportunidad?

—¿Qué quieres hacer?

—Solo que vayamos a nuestra casa, a donde realmente vivías. Puede que podamos encontrar la primera pieza perdida allí.

— Esta bien.

Llegaron al edificio, no era lujoso pero era mucho mas grande que el de Kagome. Kohaku vio lo que ella tenía en sus manos y dijo:

—Adelante.

Rin abrió la primera puerta con el magnético del juego de llaves que estaba dentro del bolso que le entrego Kagome.

— De todos los orígenes que se me ocurrieron, jamás imagine que serían las llaves del apartamento de otro hombre.

—Me alegra que aun las tengas.

Rin contuvo la respiración en cuanto entraron.

—Mis zapatillas — mustio.

—Están allí desde que te fuiste esa mañana.

Ella asintió y continuo recorriendo la estancia. Dejo que su mano palpara las diferentes superficies que iban apareciendo ante ella. La sensación de reconocimiento la invadió. Este era el lugar donde él la había besado. Esa era la encimera de donde ella había tomado el dulce que él le había preparado.

— ¿Sabes hacer postres? — preguntó por inercia.

—Si, cada domingo hacíamos alguna receta diferente. A ti te gustaba llevarles una porción a tus niños el lunes. Decías que así se animaban más a ir a sus clases contigo.

Rin entro en la habitación y tras abrir el armario vio que todas sus cosas estaban allí. No le quedaban dudas, ella había estado viviendo allí.

— ¿Podrías traerme un poco de agua por favor?

— Por su puesto.

Rin se sentó en la sala mientras que él le traía un vaso con agua.

— La niña. ¿Es tuya? — pregunto con un hilo de voz.

El asintió.

— Aun conservo conmigo la prueba de embarazo, es lo único que me mantenía conectado a ella.

—¿Por qué no me dijiste nada?

—Sesshomaru amenazo a Kagome, le dijo que enviaría su familia a la cárcel y haría que les quitaran el templo si te decíamos algo. Pero, ya no aguante más. No podía permitir que se quedara contigo y con mi hija.

—No puedo creer que le haya hecho eso a Kagome, la pobre debe de estar hecha un manojo de nervios en este momento. Tengo que hablar con él. No puede hacerle nada.

—No voy a dejar que vayas sola — no iba a permitir que Sesshomaru volviera a alejarla.

—Supongo que no puedo hacerte cambiar de opinión.

El negó con la cabeza.

— ¿Vas a quedarte aquí?

—Es demasiado pronto para mi, dame un poco mas de tiempo. En estos momentos eres un desconocido para mi.

—Todo el que tú quieras— dijo mientras que rozaba sus labios con los suyos.

Ella se quedo inmóvil ante su contacto.

El teléfono fijo comenzó a sonar .

Kohaku lo ignoro para concentrarse en todas las reacciones de ella. Si bien lo le correspondía, tampoco lo había rechazado.

— Es un buen comienzo. La primera vez, me diste una cachetada.

Rin abrio sus ojos.

— No te creo — ella no era el tipo de persona que hacia eso.

— Aun tengo la marca — dijo mientras le mostraba el chachete.

Ella se acercó para examinarlo

— No tienes nada —concluyó.

— Yo creo que si— dijo y volvió a besarla, justo como ella lo había recordado. Esta vez no pudo evitar abrir sus labios y dejarlo explorar su boca. El la abrazo suavemente permitiéndole que fuese ella quien decidiera su cercanía. Se sentía extraño y al mismo tiempo tan familiar.

El pito del teléfono sonó y la voz de una persona grabando un mensaje hizo que se separan. Era Miroku.

"Kohaku, cuando llegues por favor llámame. Acabo de salir del juzgado, como lo sospechamos, Sesshomaru y Kagura estaban al lado de Hakudoshi. Ellos están representándolos de nuevo, pero lo que ellos no saben es que Bankotsu tiene un Az bajo su manga"

Kohaku deseo haber parado esa llamada, no quería que ella sufriera mas.

Rin a su vez, recogio sus cosas y dijo.

— Vamos, antes de que vayan.

— Por mas que fanfarronee no tiene nada — dijo Kagura refiriéndose a Bankotsu— sigue con el mismo cuento.

Hakudoshi observaba a uno de los abogados de mala gana.

— ¿Se puede saber qué te pasa, Taisho? — preguntó con fastidio.

— No me necesitas aquí. Kagura puede hacer perfectamente el trabajo, no tienen nada tu contra— respondió sereno.

—Da la casualidad de que Naraku te quiere aquí y mientras eso sea así te toca poner tu trasero en ese asiento y escucharme y actuar como mi abogado.

—No voy a seguir en el caso — anuncio.

— Esa no es tu decisión — lo corrigió.

— Si la es y desde este momento has dejado de ser mi cliente. No te preocupes por nuestra confidencialidad, seguirá intacta. Siempre y cuando mi familia este a salvo. De lo contrario alguien más se encargara de soltar toda la sopa.

—No creas que vas a salirte con la tuya.

El abogado se levantó airoso. Y fue hacia la puerta. Cogio el pomo con su mano y dijo:

— Ya lo veremos.

Abrio la puerta de su oficina mirando a Hakudoshi.

—Puedes retirarte.

Hakudoshi le lanzo una sonrisa burlona y Kagura tenia los ojos como platos. El volvió su rostro hacia la entrada y todo lo que pudo sentir fue un sonoro golpe que impacto en su mejilla. Instintivamente llevo su mano hacia su rostro. No de nuevo. Rin lo miraba con sus ojos llenos de furia, odio, decepción, justo como ese día.

—Eres un ser despreciable — mascullo— ¿Cómo pudiste hacerme esto? — Estrello sus puños contra su pecho — ¿Cómo demonios pudiste engañarme de esta manera?

—Cálmate, por favor — le pidió al tiempo que intentaba sujetarla.

—Quítame tus manos de encima — lo empujo. Si hubiese querido podría haberla sujetado de nuevo, pero no quería lastimarla a ella o la bebe.

— Ok, esta bien. No te tocare. Pero por favor quédate tranquila y dime que es lo que pasa.

— Que me quede tranquila. No Sesshomaru. Solo vine aquí a advertirte dos cosas; la primera de ellas es que ni se te ocurra cumplir la amenaza que le hiciste a Kagome y; la segunda es que no quiero que vuelvas a acercarte a mi nunca mas en toda tu maldita vida. Vas a darme el divorcio y te vas a olvidar de mi. No quiero seguir ni un minuto mas de mi vida casada con un demonio sin alma.

—No puedes pedirme eso.

—No te lo estoy pidiendo. No te quiero cerca de mi ni de mi hija.

—Tambien es mia— replico.

—No es tuya y lo sabes. Jamas pensé que llegarías tan lejos — decir eso le dolió. Hasta ese momento había mantenido la duda de que Sesshomaru no fuese el padre de su bebe.

— Hiromi es mi hija— mascullo.

—Sesshomaru, recupere toda mi memoria— confeso —. No puedes seguir engañándome.

— No — la abrazo —. Solo repites lo que ellos te dijeron — le dijo al oído —. Si hubieras recuperado tu memoria no me habrías vuelto a decir esto —la soltó de golpe —. Entonces vete — grito —. Si te vas a ir con ese imbécil — señalo a Kohaku quien se había quedado detrás de ella todo ese tiempo —. No vales la pena, váyanse con su hija. De nada me sirve una esposa que se revuelca con otro. Ah y Hakudoshi haz lo que quieras.

Adios.


Disculpen la demora, subiré el resto de los capítulos hoy mismo.