**Capítulo 6**

Ya había pasado una semana desde el incidente en la taberna y por suerte, aunque se habían vuelto a encontrar con ese grupo de hombres, se habían ignorado mutuamente y no había vuelto a pasar nada. Para disgusto de Kouga e Inuyasha tampoco habían vuelto a ver a la joven Higurashi, y aunque le habían preguntado a Miroku por su paradero, este les había contestado que el tío de la joven la dejaba bajar muy poco al pueblo y aún cuando la dejaba hacerlo habían ciertos lugares a los que no le permitía acudir, uno de ellos era la taberna, donde en ese preciso momento se encontraba Inuyasha esperando la llegada del joven médico con el que habían quedado él y su hermano hacía una hora.

-Lo siento- se disculpó Miroku llegando justo en el preciso momento en el que el joven de ojos dorados iba a pedir su tercera copa.

-¿Qué demonios ha pasado? Pensé que habíamos quedado hacía una hora- gruño disgustado. No le gustaba que le hicieran esperar tanto rato.

-Disculpa de nuevo, pero la mujer del panadero se había puesto de parto repentinamente y he tenido que ir a atenderla- se volvió a disculpar rascándose la cabeza con nerviosismo.

-Bueno, supongo que esa escusa es válida- suspiró y se dirigió al tabernero para pedir dos copas. Miroku se sentó y luego se puso a buscar a alguien con la mirada, al no encontrarlo preguntó:

-¿Dónde esta Kouga?

Inuyasha frunció el ceño enfadado ante la mención de su hermano. En un principio había estado esperando con él en la taberna pero a la media hora se había cansado y había dicho que iría al burdel un rato y que volvería en cuanto terminase, y así lo hizo dejándolo allí solo y aburrido.

-Kouga al ver que no llegabas se ha ido a otro sitio.

-¿Otro sitio? no hay mucho más que hacer en este pueblo a parte de estar en la taberna o visitar el burdel-observó como el ceño de Inuyasha se hacía más profundo y dedujo- Ah, esta en el burdel.

-Es uno de sus malos hábitos y desde que esta aquí se ha intensificado, va todos los días y se esta un buen rato.

-La compañía femenina es algo difícil de rechazar- defendió Miroku

-Y estoy totalmente de acuerdo, pero no quiero que se lapide nuestra fortuna en fulanas y prostitutas- sentencio queriendo dar por zanjado el tema.

En verdad no le molestaba que Kouga fuera a los burdeles, él también había ido alguna vez, pero estaba enfadado por que lo hubiese abandonado en la taberna sin nadie más con el que poder hablar, y solo por un polvo.


Kouga soltó un gruñido al mismo tiempo que se desplomaba al lado de la pelirroja a la que llevaba visitando todos los días desde que había llegado al pueblo. Cada vez disfrutaba más del sexo con ella y cada día la joven parecía menos cohibida, por eso seguía volviendo, sabía que le faltaba muy poco para soltarse del todo y poder cumplir así con sus expectativas sobre las pelirrojas, pero para ello tenía que dejar de ser tan sumisa, tal vez con una semana más.

Por su parte la joven de ojos verdes intentaba recuperar el ritmo normal de su respiración. Miró hacía su derecha en donde se encontraba el joven moreno, y sin poder evitarlo una sensación de confusión que la había estado atormentando los últimos tres días la recorrió de nuevo. Aunque se había acostado con varios hombres jamás había sentido deseo o placer con ninguno de ellos, simplemente les ofrecía su cuerpo y se dejaba hacer. Pero con él era diferente, él la hacia sentir y desear, y se odiaba por eso. No era bueno encapricharse de un cliente. Los clientes en algún momento terminan cansándose o cambiando de chica y lo que estaba empezando a sentir terminaría haciéndola daño cuando ese momento llegase.

Lo vio incorporase y empezar a vestirse y no pudo evitar quedarse embelesada mirando su espectacular cuerpo. Apoyada sobre el codo mientras lo observaba, otro sentimiento se mezcló con el de confusión. Se trataba de los celos, celos por la mujer que terminara quedándose solo para ella el cuerpo de aquel hombre.

-¿Ocurre algo?-le preguntó al percatarse de que los ojos esmeralda de la joven estaban clavados en él. Ella pestañeo saliendo de su ensueño y se regaño mentalmente por haber sido tan tonta como para que la descubriese.

-No, nada- pudo ver en la mirada del joven que no se conformaría con esa respuesta y se apresuró a inventarse una- es solo que llevas viniendo una semana y aún no se cual es tu nombre.

La miró durante unos segundos sin decir nada y luego se levantó, cogió su abrigo y dijo-Kouga

-¿Kouga? ¿Simplemente Kouga?- preguntó queriendo saber también el apellido.

-Para ti si.

Podría parecer que el hecho de que le diera solo su nombre era algo positivo, pero en realidad no era así. No darle el apellido quería decir que no confiaba lo suficientemente en ella como para decirle quien era su familia, claro que ¿Qué se suponía que esperaba? Tan solo lo conocía desde hacía una semana, y además ¿por qué se lo iba a decir a ella? Era solo una prostituta.

Con tristeza al recordar en que se había convertido, y sintiéndose tonta por segunda vez al pensar que el joven le habría dado su nombre completo, desvío la vista incomoda.

-¿Y el tuyo?

La pelirroja volvió a mirarlo sorprendida y lo encontró enfrente de la puerta esperando su respuesta.

-Ayame- respondió con una pequeña sonrisa. No le dio su apellido no porque él no se lo hubiese dado, ni porque no supiera cual es, sino porque no quería que nadie relacionase a su familia con una prostituta. Así que había decidido que no lo volvería a utilizar hasta el día en el que lograra salir de ese lugar. Si alguna vez lo conseguía.

-Muy bien, entonces nos vemos mañana Ayame-dijo saliendo por la puerta mientras ella asentía desde la cama todavía con la sonrisa adornando su rostro.


-Miroku, yo quería hacerte una pregunta- dijo Inuyasha mientra le daba otro trago a su cuarto vaso de whisky.

-Tú dirás amigo.

-Por lo que nos contaste conoces a la señorita Higurashi desde hace bastante tiempo-observó como Miroku asentía y prosiguió- me estaba preguntando ¿Cómo es ella?

- Pues…-el médico se llevó la mano al mentón mientra pensaba en la manera de describir a su amiga- es una joven muy vivaz, que se preocupa antes del resto del mundo que de ella misma. Le encanta la lectura y vivir aventuras. De pequeños solíamos ir al río que hay por aquí cerca y jugábamos a piratas todos los días. Es gracioso-sonrío con añoranza- ella siempre quería ser un pirata. Pero desde que vive con su tío no hemos vuelto a ir a ese lugar, la controla demasiado. No la deja ir más que de su casa al pueblo y del pueblo a su casa; y aún en el pueblo le prohíbe entrar a la mayoría de los sitio.

-Si, he podido darme cuenta de eso-murmuró al recordar que aún no la había visto desde el día en que los ayudo a él y a su hermano.

-De todas formas, ¿podrías decirme a que se debe este interés que tenéis tanto tú como tu hermano por Kagome?- preguntó con una boba sonrisa en su cara.

-Que estas insinuando, es simple curiosidad- intentó ocultar el joven moreno.

-Ya, claro-murmuró- sinceramente no seríais los primeros en caer bajo los encantos de Kagome. Al fin y al cabo se trata de una muchacha muy hermosa.

-¿No estarás enamorado de ella?- pregunto frunciendo el ceño. Ya tenía bastante con la competencia de su hermano como para que hora el amigo de toda la vida de la joven también quisiera pretenderla.

-¿Yo?, no, no-se río con ganas- Kagome solo es una buena amiga, además mi corazón pertenece a Sango.

-¿Sango? ¿La chica que la acompañaba?- cuestionó recordando a una joven castaña algo tímida.

-Si, esa misma. Ella será la única que se convierta en la madre de mis hijos- sonrío abiertamente- Así que no tienes por que preocuparte, por mi parte tienes el camino libre.

-¡Ya te he dicho que no me interesa!

-¿Qué es lo que no te interesa Inuyasha?- preguntó una voz a sus espaldas.

El joven de ojos dorados se dio la vuelta levemente para encontrarse con su hermano el cual lo miraba con una ceja levantada a modo de pregunta.

-Nada que a ti te importe- gruño recordando que Kouga lo había abandonado en la taberna.

Su hermano se encogió de hombros y tomó asiento al lado de Miroku al cual saludo con un leve movimiento de cabeza recibiendo otro por parte de este.

-Bueno, ¿tomamos la última ronda? Estoy algo cansado y querría volver pronto a la mansión- dijo Kouga mientras se frotaba el puente de la nariz.

-Claro, te pegas las horas con las prostitutas y ahora quieres irte antes.

-¿Celoso hermano?- preguntó sonriendo.

-¿Por qué te acuestes con una mujer que cobra por ello?- respondió- no gracias. Cuando necesite de los servicios de una ya acudiré, pero de momento no tengo esa obsesión enfermiza que te ha dado a ti. Sobretodo desde que estamos aquí, que cada vez que bajamos al pueblo visitas el burdel.

-Oh, cállate Inuyasha. Me recuerdas a Kaede, y creo que con ella tengo suficiente como para tener que aguantarte a ti también.

Inuyasha iba a contestar pero la voz de Miroku le interrumpió- bueno, bueno, ¿Por qué no dejamos el tema y vamos a por esa última ronda?

Ambos hermanos asintieron dando la conversación por zanjada antes de que se convirtiera en una de sus discusiones en las que podían pegarse horas metiéndose el uno con el otro.


Un joven de veintiún años y cabello azabache se encontraba esperando impaciente en la puerta de una lujosa mansión, acababa de llamar a la puerta y estaba aguardando a que le recibieran para poder desempaquetar al fin todas sus cosas y subir a su habitación a descansar del largo viaje. Por fin la puerta se abrió y tras ella apareció una mujer de mediana edad con un vestido negro, delantal y una cofia blanca en la cabeza. En cuanto vio de quien se trataba, la mujer palideció y rápidamente se hizo a un lado.

-Disculpe joven amo, pase, le esperábamos un par de horas más tarde.

-Pues ya ves que he llegado antes- gruñó entrando al interior de la casa, luego miró a la mujer de forma despectiva y añadió- mis cosas están en el carruaje, súbelas a mi habitación y ten mucho cuidado, como rompas algo me encargaré de que lo pagues con tu dinero y seas castigada por las molestias.

La mujer asintió asustada y se dispuso a salir de allí para cumplir con lo ordenado.

-Espera estúpida, ¿he dicho que haya terminado?

-Lo siento joven amo, pensé que lo había hecho- intentó excusarse.

-Ese es vuestro problema. Los de vuestra clase no tenéis que pensar, solo obedecer y escuchar, ¿lo entiendes?- preguntó exaltado.

-Si amo

-Ahora dime donde esta mi padre y luego desaparece de mi vista antes de que pierda la paciencia contigo.

La sirvienta contestó lo más rápido que pudo y luego desapareció de allí para ir a encargarse de las maletas del joven como este había ordenado.

Byakuya se dirigió al despacho de su padre. Al llegar tocó dos veces en la puerta y esperó a que contestara. Una voz desde el otro lado de la puerta respondió irritada.

-¿Quién demonios es ahora?

Byakuya abrió la puerta y entrando al interior del despacho preguntó-¿Cómo va todo padre?

Este sonrío levemente al tener por fin a su hijo de vuelta y le indicó con la mirada que se sentara en una silla que había enfrente del escritorio en el que se encontraba. No hubo ni besos, ni abrazos. A ninguno de los dos les gustaban las muestras de afecto y asi estaba bien para ellos.

-Te esperaba más tarde, aunque me alegra que ya estés aquí, hay algunas cosas que quería comentarte; pero antes dime ¿qué tal por Londres?

-Bien, hay muchos más burdeles y zonas de ocio, aunque esta lleno de escoria, allí nadie te respeta como lo hacen aquí- dijo acordándose de algunas experiencias- pero dime padre, ¿qué es eso que querías comentarme?

A Naraku le cambio la cara en el instante en que su hijo formuló esa pregunta, puso ambas manos delante de él y se inclinó hacía delante- la semana pasada llegó al pueblo una visita no muy grata, y al parecer para quedarse durante una temporada- hizo una pequeña pausa y agregó- se trata de los dos sobrinos del conde Taisho, Kouga e Inuyasha, si no me equivoco.

-¿Cómo?-preguntó incrédulo- había oído rumores de que se habían ido de Londres durante una temporada, pero nadie sabía a donde. ¿Por qué tienen que venirse aquí?- inquirió enfadado- ¿No tenían suficiente con molestarme en Londres?

-¿Los conoces?-Naraku no había caído en el hecho de que era muy probable que su hijo y los Taisho hubiesen frecuentado los mismos círculos de la alta sociedad.

-Por desgracia. En todos los eventos o bailes a los que acudían se convertía en el centro de atención de las mujeres que allí se encontraban- explicó furioso - además, tengo una cuenta pendiente con ellos, sobretodo con Kouga- agregó acordándose de una vez en la que había intentado llamar la atención de una joven de una manera un tanto brusca y habían aparecido Kouga e Inuyasha como si de dos héroes se tratasen para salvarla. Pero eso no había sido todo, Kouga lo había ridiculizado delante de la chica diciendo que solo se atrevía a meterse con las mujeres porque sabía que contra alguien de su mismo sexo no tendría ninguna posibilidad.

Naraku observó con agrado como el rostro de su hijo había adquirido una expresión de profundo odio y sonrió - Tal vez te interese saber que el mayor de los Taisho visita nuestro querido burdel todos los días y siempre escoge a la misma chica. Una jovencita que adquirí al poco de irte. No te será difícil encontrarla, es la única pelirroja del burdel.

El hombre más joven sonrió maliciosamente- Perfecto, tenía pensado hacerle una visita. Después de tanto tiempo estoy seguro de que me echaron de menos, pero no tenía muy claro que tipo de chica escoger. Ahora creo que me decantaré por la ramera de Kouga.

-Me parece bien, pero recuerda que tengo una reputación como alcalde y dueño de estas tierras- advirtió- y si vas a hacer algo especial con la chica procura que no se entere ningún cliente. No me gustaría que la gente empezara a hablar de tus malos hábitos con las mujeres.

-No te preocupes padre, así será- hubo un pequeño silencio y luego cambiando de tema radicalmente preguntó- apropósito ¿dónde esta mi querida prima?

-Tú prima esta como siempre, malgastando su tiempo en la biblioteca. Espero que disfrute mientras pueda porque muy pronto las cosas cambiarán por aquí.

-¿Cuándo tienes previsto llevar a cabo el asunto?

-Tengo que arreglar aún un par de cosas, pero calculo que en un par de meses estará todo listo y por fin podremos tener lo que nos debería haber pertenecido desde un principio, sin preocuparnos por nada.

Ambos sonrieron ante la idea de que ese día llegase por fin. Habían esperado muchos años para ello, un par de meses no sería nada.


Siento el retraso. Estos 2 ultimos meses han sido una mierda y no tenía ganas ni de escribir,ni de hacer nada.

Disculpar las notas de autor porque veo q sigo comiendome palabras. No lo entiend pero bueno mientras solo desaparezcan palabras en las notas de autor y no en la historia tanto da.

Como siempre agradezco d corazon los review xq la verdad es q sin ellos no se si seguiria la historia, sobretodo despues de esta pekeña crisis q estoy pasand. Pero mientras tenga vuestro apoyo me esforzare x seguir escribiend jeje. Por eso gracias a el hommujer invisible,Rosslove95, madoka y a aries 96 q en la anterior nota no sale su nombre.

Si lee más gente la historia agradeceria q dejaran comentarios q ayudan muxo d verdad. graciasss