05.- Ethan conoce a Harry
La rutina volvió a ser establecida, pero esta vez, Severus y Harry reservaron tiempo "para ellos". Redujeron el tiempo dedicado a las visitas a los amigos y salían el fin de semana o entre semana a pasear, al cine, al teatro, a donde quisieran en realidad.
Al principio, Remus objetó, pero Tonks agradeció la ausencia de Harry. No es que no amara a Harry, pero tenía suficiente con la casi omnipresencia de Sirius en su hogar como para tener que lidiar con Harry también y cada fin de semana. Ron también agradeció el tiempo que Harry no salía con ellos, ya que podía convencer a Hermione de salir a pasear o de encerrarse ambos en casa y debajo de las sabanas.
Los que si resintieron la ausencia de Harry fueron los señores Weasley, pero Arthur consolaba a Molly, diciéndole que Harry necesitaba su propio tiempo para él y para Severus. Del lado de Severus, Lucius Malfoy realmente no resintió su ausencia, pero Albus si, ya que se había acostumbrado a su té y juego de ajedrez semanal y ahora, Albus estaba algo desorientado sin esa "cita" semanal.
En general, estaban bien, mejor que bien, pero siempre hay un pero cuando algo es muy bueno y ese "pero", tenía un nombre específico: Ethan.
Ethan no es que saliera mucho con Severus, sino que Harry empezó a preguntarse por qué Ethan era el único amigo que no conocía de Severus y Harry se lo hizo saber a Severus.
—¿Sev? —.
—¿Qué? —Severus estaba dormitando luego de haber hecho el amor con su esposo y darse algunos mimos mutuamente.
—¿Cuándo conoceré a Ethan? —Eso terminó de despertar a Severus.
—¿Por qué quieres conocer a Ethan? —.
—Es que hablas de él y parece bastante agradable y parece más tu amigo que tu antiguo sexólogo, además, desconozco cómo lo conociste—Harry tenía una sincera curiosidad sobre el hombre.
Severus estaba entre la espada y la pared, no quería negarle nada a su esposo, pero tampoco podía decirle a Harry como conoció a Ethan. Tendría que hablarlo con Ethan la siguiente vez que lo viera.
—¿Qué opinas si le comentó a Ethan que quieres conocerlo? —Eso le daría tiempo de pensar una historia que decirle a Harry.
—De acuerdo—Dijo Harry acurrucándose entre los brazos de su marido y dejando a un muy temeroso Severus Snape e insomne.
Ethan estaba entre molesto y asustado, sobre todo, asustado por Severus. No es que le importara en realidad lo que le pasara a Severus, ya que el mismo había traído ese problema sobre sí mismo. Y estaba molesto por que Severus pensará que no debía decir la verdad a Harry sobre su verdadera ocupación.
—Ethan, sé que he metido la pata hasta el fondo, pero necesito tu ayuda. ¿Qué le digo a Harry? —.
—La verdad—.
—Pero... —.
—¡No! Severus, amas a Harry, entiendo que no quieras que él se altere por algunas cosas. Pero no debiste mentir sobre mí. Pensé que éramos amigos luego de este tiempo, a mí no me avergüenza mi trabajo y entiendo, quizás Harry consideraría algo extraño que te hayas hecho amigo de un stripper, pero le va a doler que no fueras sincero con él desde el principio—.
—Pero...—.
En este punto de la discusión, Ethan ya estaba harto, Severus se había vuelto un buen amigo, pero tenía mucha inseguridad alrededor, no solo respecto a su matrimonio sino también a sus otros afectos y él no estaba para esos juegos de "finge ser quien no eres".
—Me voy, háblame cuando tengas el valor de ser honesto con Harry, conmigo y contigo mismo—Dijo Ethan dejando bruscamente su taza de café sobre la mesa y poniendo un billete de 10 libras para pagar su parte de la cuenta.
Severus se quedó pasmado viendo a uno de sus amigos irse, el primer amigo que había hecho fuera de Hogwarts, de los mortífagos y de su profesión.
Albus Dumbledore se sorprendió de ver a Severus Snape salir por el flu de su oficina, ya que tenía un tiempo que no veía al pocionista.
—Severus, mi muchacho ¿Cómo estás? —.
—En problemas—.
Albus conjuró un servicio de té e insto a Severus a sentarse frente a él y este, apenas se sentó empezó a contarle la situación, confesando también su secreto. Albus no podía creer ambas cosas, que Severus mintiera a su esposo y que hubiera llegado virgen al matrimonio... aunque eso explicaba muchas cosas... como su mal humor cuando era maestro.
—Severus, sabes lo que tienes que hacer ¿verdad? —.
—Si, pero Harry va a estar muy enojado conmigo. Estoy seguro de que me mandara a dormir en el sillón o me dirá que me vaya a un hotel—.
—Bueno, tengo una habitación de invitados en mi casa, podrías usarla cuando te mande lejos—.
—Gracias Albus, eres de gran ayuda—Dijo Severus con sarcasmo.
—En serio Severus, no esperabas que este tal Ethan mintiera sobre su profesión cuando para él solo es eso, una profesión. Evidentemente si estudio lo que te dijo que era su carrera, pero aprendió más en su trabajo que en los libros y eso te beneficio a ti y a Harry. Ambos parecen tener un buen matrimonio, pero estoy seguro de que no esperabas que todo fuera miel sobre hojuelas—.
—Lo sé Albus, es solo qué no quería mentirle a Harry... no mucho. Solo pensé que podría no gustarle mucho que nuestra vida íntima quedara en manos de un stripper—.
—Un stripper que resultó ser un verdadero sexólogo, que te dio consejos bastante profesionales y sensatos, una persona que se convirtió en tu confidente y amigo y la cual, decidiste ocultar de Harry, haciendo que parezca peor de lo que ya es. Severus, ser stripper es solo una parte de quién es Ethan, no su totalidad. Harry comprenderá con el tiempo por qué confiaste implícitamente en él—.
Severus se fue bastante mosqueado de la oficina de Albus, pero su mentor y amigo tenía razón, tenía que sincerarse con Harry sobre él porque no había presentado a Ethan y si Harry no lo asesinaba y lo perdonaba, entonces quizás podría presentarlos. Después de todo, tampoco quería perder la amistad de Ethan.
—¡CON UN STRIPPER! ¿¡HABLASTE DE NUESTRA VIDA MARITAL CON UN STRIPPER!? —Una de las tazas que les habían regalado en la boda salió volando hacia la pared cuando Harry explotó. Era quizás la quinta o sexta taza que reventaba en la pared, además de frascos, una charola, la cacerola con la cena y varios viales de pociones de su botiquín.
Si no hubiera sido por el protego que Severus había lanzado en cuanto empezó la pelea, ya estaría repleto de fragmentos de porcelana y vidrio, así como de algunas pociones bastante desagradables.
—Harry, amor, cálmate—.
—¡NO ME DIGAS QUE ME CALME SEVERUS SNAPE! —Harry estaba furioso. No podía creer que su marido hubiera accedido a oír los consejos de un desnudista, por muy buenos que fueran.
—Pero... —.
—¡LARGO! ¡NO QUIERO VERTE! —.
—Pero... —.
—¡LARGO! —.
Severus se desapareció de ahí por el flu y llegó directo a la oficina de Albus, donde su mentor ya tenía el traslador listo para su casa.
—La habitación ya está lista, quédate todo el tiempo que necesites—.
—Albus, si Harry y yo... —.
—No termines esa oración Severus—Albus sabía lo inseguro que era su antiguo pupilo y amigo—No lo digas o pienses siquiera. Harry te ama y te perdonara, lo sé. No se va a separar de ti por esto, pero te va a hacer sudar un poco—Le dijo Albus palmeándole el hombro cariñosamente.
Severus suspiró exasperado. Albus siempre fue un optimista y Severus un pesimista. En la mente de Severus, Harry ya estaba yendo con el abogado y exigiendo los papeles de divorcio y Severus pensaba que lo más honorable que podía hacer, era firmarlos.
Estar con el hombre que amaba desde hace años, casarse con él y vivir felices parecía demasiada belleza y él no era más que un ex-mortífago, ex-espía de la luz y maestro de pociones 20 años más viejo que su esposo (por ahora). En realidad, Severus pensaba que Harry merecía a alguien mejor que él, pero fue egoísta y lo quería para sí. Harry merecía a un hombre joven y guapo, honesto, valiente, alguien a quien las masas adorarían.
Severus suspiró derrotado cuando el traslador se activó y aterrizo en la habitación de huéspedes de la casa de Albus. Iban a ser días muy largo y noches aún más largas sin su Harry.
—Harry, exageraste—.
—Hermy, no exageró. Le contó toda nuestra vida marital a un stripper, ¡Un stripper! ¿Qué hubieras hecho tú si Ron hubiera contado todos tus secretos de alcoba a una stripper? —.
Harry había pedido consejo a la mujer más importante de su vida, su mejor amiga y confidente de trucos de cama, Hermione. Ambos estaban tomando un trago en su casa de ella, luego de que la pequeña Rose estuviera haciendo estragos en la sala ahora que ya caminaba con soltura.
—Depende, si le hubiera dado malos consejos o se hubieran acostado, Ron estaría castrado y tendría sus bolas en mi buró. Pero si hubiera sido una relación como la que cuentas que tuvo Severus con el tal Ethan, le hubiera mandado flores, un collar de perlas y una botella de la champaña más cara que pudiera pagar—.
—Estas loca—.
—Piénsalo bien Harry. Severus es un hombre muy privado, nadie excepto él mismo, sabían que era virgen. Ni siquiera Lucius Malfoy quien, en teoría, era su mejor amigo en ese momento, ni Albus Dumbledore, quien era como su padre. Estaba desesperado, asustado y su mayor temor antes de la boda era no poder complacerte y guiarte como te merecías ya que te ama con locura. No me extraña que alguien como Ethan, un profesional en "Excitar" personas, supusiera una opción lógica y coherente para él, en esos momentos—.
—¿Entonces no debí correrlo de la casa? —.
—Oh no, por supuesto que debiste hacerlo—.
—No te entiendo, lo defiendes, pero ¿dices que está bien haberlo corrido? —.
—Harry, tiene que aprender a confiar en ti. Confía en ti. Pero aún tiene esta mala costumbre de creer que él debe resolver SUS problemas y no darte ningún disgusto. Su historia juntos no fue precisamente buena hasta hace unos años, creo que el simplemente quiere ser "El hombre perfecto" para no darte motivos para que lo dejes...—.
—¡Yo nunca lo dejaría! ¡Lo amo! —.
—Yo lo sé, pero es inseguro por toda su historia pasada. Luego los periódicos y revistas no fueron muy amables con su relación de noviazgo y menos cuando anunciaron su boda. Mucha gente cree que deberías estar con un adonis joven y viril que pueda verse "mejor" a tu lado. No les importa si eso es lo que tú quieres y necesitas. Y tú necesitas a Severus, tanto como él te necesita a ti—.
Harry suspiró. Hermione tenía razón, siempre tenía razón. Harry también era muy inseguro respecto a Severus y pensaba que cualquier hombre podía quitárselo si fuera más listo que él o más interesante. Él solo era famoso, pero sentía que era plano y sin chiste, soso a más no poder. Muchas veces se preguntaba cómo alguien tan brillante como Severus se había enamorado de él.
—Creo que debería buscarlo ¿Alguna idea de dónde podría encontrarlo? Pensé en preguntarle a Lucius Malfoy—.
—Nop. Yo iría primero a Hogwarts, eso tienen ambos en común, Hogwarts fue su primer hogar real, además, el profesor Dumbledore seguro sería un mejor confidente que el pervertido de Malfoy padre ¿Sabes que intentó seducir a Sirius? —.
—¿Qué sucedió? Sirius no me ha contado nada—.
—Bueno, ya ves que Narcissa y él son "modernos" en ese aspecto, entonces, Narcissa está experimentando con un mago estadounidense y Lucius decidió buscarse un amante hombre, así que pensó en Sirius. Lo invito a tomar un trago y como Remus está ocupado con Teddy y Tonks, pues Sirius se sentía algo solito y accedió. Ambos estaban borrachos y Lucius le agarró, bueno... todo fue en pleno pub y Sirius terminó dándole un puñetazo y dejándolo con el ojo morado—.
—¿Cómo te enteraste de esto? —.
—Sirius me lo contó. Remus es su mejor amigo, pero no va a decirle que Lucius Malfoy le agarró el miembro y que de hecho le gusto, pero se ofendió de lo libertino que se vio Lucius ¿Verdad? —.
—Espera, ¿Le gusto? —.
—Creo que le sorprendió que le gustara, más bien. Al parecer, nunca se había planteado que podría gustarle que otro hombre lo tocara y por eso se enojó. No le gustó que fuera en público y no le gusto que de hecho disfrutara el toque—.
—Vaya, eso sí es un buen chisme—.
—Oh y eso no es nada comparado al jueguito de rol de Remus y Tonks—.
—¿Juego de rol? —.
—En serio Harry, quizás si deberías hablar con el amigo de Severus y pedirle que ahora te de clases a ti. Hay tanto sobre sexo que no sabes... A Remus y Tonks les gusta disfrazarse y tener sexo vestidos así. Bueno, continuando. Tonks tiene este disfraz de "Caperucita Roja", ¿Entiendes a qué voy? Le compro a Remus unas orejas de lobo y unas garras y entonces hacen esto de la inocente caperucita por el bosque y el lobo que se la quiere "comer"—.
—¡Oh Merlín! —.
—No me digas que jamás has pensado en algo así con Severus—Harry se sonrojó porque sí que había pensado en algunas cosas... como Severus enfundado en cuero... o con sus túnicas de cuando era profesor y él con su uniforme... tenía muchas ideas libertinas a últimas fechas.
—Bueno... algo así—.
La mirada de Hermione le dijo a Harry que sospechaba cuales eran sus ideas, pero su amiga no dijo nada y ambos continuaron bebiendo sus tragos mientras la pequeña Rose hacía gala de sus mejores dotes de destrucción rompiendo su corralito y riendo en el proceso. Hermione suspiró y fue a reparar el corral con su varita.
"Dime como contactar a Ethan y entonces decidiré si te perdono o no".
Ese era el mensaje que traía la lechuza de Harry. Albus le dijo a Harry donde estaba Severus, pero Harry aún no estaba seguro de querer verlo. No todavía al menos.
Severus ansiaba poder ver a su esposo para disculparse, de rodillas de ser necesario, pero Harry quería hablar con Ethan, al parecer.
Severus pensaba y pensaba, pero no llegaba a una solución que no pudiera dar peores resultados que el problema en el que ya estaba metido, así que tomó una respiración profunda y se encomendó a todos los dioses y magos que conocía y recordaba, rogando porque Ethan no sufriera mucho la ira de su marido, ni el mismo, dicho sea de paso.
Envió a la lechuza de vuelta junto con la dirección y teléfono de Ethan, indicándole a Harry que Ethan no sabía nada del mundo mágico. Harry ya lo sabía, pero Severus no quería arriesgarse a que, en la ira, a Harry se le olvidara el estatuto de secreto.
La lechuza se perdió en el horizonte y Severus suspiró una vez más, seguro de que tanto suspiró iba a hacerle daño.
Harry citó a Ethan en un café londinense un tanto discreto, quería averiguar qué tanto sabía Ethan sobre su vida marital y, sobre todo, que tan atractivo era. Siendo honestos, a Harry le importaba un pepino que Severus hubiera hablado sobre sus hábitos sexuales con un extraño. Harry estaba celoso.
Celoso de Ethan por qué Severus hablaba maravillas de los consejos del hombre, el que parecía ser un hombre de mundo, conocedor de placeres, resuelto en muchos y diversos temas, alguien inteligente, culto y perspicaz... todo lo que Harry no creía ser.
Que Severus le confesará que Ethan era de hecho un stripper (por mucho que si tuviera una carrera de sexología) avivaba más sus celos. Eso quería decir que además de inteligente era guapo, quizás más guapo y atractivo que él. Un hombre de mundo, experimentado, inteligente, sensual y atractivo. Harry se sentía poca cosa con esa definición que solo existía en su mente.
Ethan llegó y lo primero que noto Harry era que sin él no estuviera tan bronceado, Ethan parecería su familiar lejano.
Ethan tenía los ojos azules bastante oscuros, como zafiros densos, el cabello negro y lustroso, pero algo ondulado, lo que le daba una apariencia despeinada como la suya y el cuerpo de Ethan era... bueno... había ciertos beneficios en dedicarse a bailarín erótico. Harry se preguntó si quizás unas clases de baile serían algo bueno para verse como este stripper, porque ¡Demonios!, el tipo estaba que ardía.
—Hola, tú debes ser Harry, el esposo de Severus—.
—Sí, hola, gracias por venir—Dijo Harry estrechando la mano de Ethan, tenía la piel suave. Maldita sea. Incluso su sonrisa era nacarada.
Ambos se sentaron en una mesa y pidieron sus cafés y un bocadillo. Ahora Harry estaba incómodo, ¿Cómo preguntaba esto? "Hola, estoy furioso porque mi esposo te dijo sobre nuestra vida marital y es debido a que te dedicas al entretenimiento adulto en algún antro de vicio y depravación". No, eso sonaba muy mal.
Ethan lo liberó de su suplicio.
—Severus te lo dijo ¿Verdad? —.
—¿Eh? —Harry había estado perdido en sus pensamientos.
—Sobre mi trabajo, como me conoció—.
—Este... sí. Severus me lo dijo—.
—¿Cómo está todo entre ustedes? —.
—¿Por qué? —Las alarmas de Harry sonaron fuerte y claro ¿Por qué quería este tipo saber qué había pasado entre ellos?
—Porque la última vez que lo vi, estaba muy nervioso sobre hablar contigo. Es un amigo muy querido para mí—.
—Si, se nota—Dijo Harry destilando veneno y eso no pasó desapercibido a Ethan.
—Disculpa, ¿Te molesta que considere a Severus mi amigo? —Harry tuvo que contener un bufido y el panorama se le presentó claro a Ethan—¡Oh dios! ¡Estas celoso de mí! —.
—¿¡Que!? No, claro que no, no, no, no—Ethan levantó una ceja al más puro estilo de Severus—Bueno, sí. Lo admito. Me pone celoso que Severus te tenga como amigo—.
—¿Por qué? —.
—Es que el habla siempre de ti, "Ethan sabe de esto", "Ethan sabe de lo otro". Te hace ver muy inteligente y versado, y yo... soy muy simple. Él era mi maestro en la escuela y empezamos una relación un par de años después de que termine mis estudios y bueno, él siempre fue este profesor estricto al que todo mundo amaba odiar, pero que todos admiraban su inteligencia y sentido del humor muy negro. Y pues, me siento poca cosa comparado a todos los hombres inteligentes que él puede conocer—Terminó Harry admitiendo en voz alta sus temores.
—Él te ama—.
—Pero algún día podría dejarme de amar—.
—No lo creo, para él eres como el aire que respira. Sin ti, el hombre sería un fantasma—.
La mesera llegó en ese momento con su orden y hubo un corto silencio mientras les servían.
—Entonces... ¿Él te dijo todo eso de mí? ¿Qué soy como el aire que respira? —Ethan empezó a reír musicalmente.
—No, por supuesto que no. El hombre es romántico, pero no expresivo per se, se nota a leguas su amor por ti. No. Es la forma en que brillan sus ojos cuando habla de ti lo que me dice cuánto te ama. "Oh Ethan, deberías ver a mi Harry, es un hombre tan considerado", "Ethan, Harry es tan tierno con su ahijado, se ve tan lindo con un bebé en sus brazos", "Ethan, lo vi el otro día en su uniforme de policía, se ve tan sexy mi esposo" y podría continuar toda la tarde, pero supongo que eso puede darte una idea de lo idiota que lo traes—.
Harry se sonrojo. Severus lo amaba tanto que todas sus conversaciones con Ethan, al menos la mayoría por lo que podía verse, eran sobre él. Empezaba a sentirse bastante idiota por tener celos de alguien tan simpático como Ethan.
—Debe estar enojado conmigo por haberlo corrido de la casa—.
—Te felicito, ya era hora de que tuvieran una pelea—Ethan levantó su taza de irlandés en un brindis simulado.
—¿Eh? —Harry estaba confundido.
—Es que ustedes eran tan nauseabundamente tiernos y azucarados, al menos, por lo que me contó Severus. Lo más cerca que habían estado de pelear fue cuando te quejaste de estar "estancado en la rutina". Luego de su escapada a quien sabe dónde, Severus se veía muy feliz y contento. Hablaba de como ahora salían en citas y mantenían esa chispa del noviazgo. Pero seguía la miel a todo lo alto. No parecían ser una pareja normal, pero ahora sí lo son—.
—¿Por pelear? —.
—Sinceramente, ¿Creíste que el matrimonio era todo flores y dulces y ninguna espina en las rosas? —.
—N-no... pero pelear es... desagradable y horrible y me hace sentir... —.
—¿Con ganas de ir tras él y castigarlo y luego atarlo a tu cama y saciar tus bajas pasiones con su cuerpo? —.
Harry se sonrojó mientras intentaba aparentar tranquilidad y sorbía su capuchino—Algo así—Nunca un pastel de naranja se vio más interesante en opinión de Harry. Todo con tal de no levantar la mirada a esos ojos inquisidores.
—Harry, es normal que las parejas peleen, sobre todo aquellas que tienen fuego en las venas, como ustedes dos. Por lo que he visto hasta ahora, amas a Severus con tanta locura como él a ti, simplemente se siente horrible por que no habían tenido un pleito marital, pero la vida es así, altas y bajas. Preocúpate cuando tu esposo te diga que tiene un amante y en realidad, a ti te de igual. Cuando ya no sientas esa veta de posesividad, esos celos, esa necesidad de "marcar tu territorio", ese día es cuando debes pensar en el divorcio—.
—Yo... gracias. Ahora veo por qué Severus te considera un amigo muy querido—.
—Gracias a ti, desde cuando tenía ganas de conocerte. Ahora veo por qué Severus esta tan coladito por ti. Eres muy sexy—Harry se sonrojó.
—Si tú lo dices. Tú te ves más sexy y por tu trabajo debes saber moverte...—.
Ethan se rió. Este muchacho era delicioso. Severus tenía un esposo sexy e inocente, aunque por su mirada, había una veta libertina y un tanto depravabada que esperaba salir a jugar. Oh, Severus le iba a deber un enorme favor por lo que iba a hacer por él.
—¿Qué te parece si te doy ideas sobre cómo torturarlo ahora que lo perdones? El hombre necesita un castigo—.
Harry vio la sonrisa de gato que le dio Ethan y supo que iban a llevarse muy bien—¿Qué tienes en mente? —.
Severus estaba que se subía por las paredes, la lechuza había partido hace dos días y aún no tenía respuesta de Harry, ni para decir que lo perdonaba ni para decir que le enviaría los papeles de divorcio. La incertidumbre lo estaba volviendo loco. Incluso había pedido al sarnoso de Sirius que atendiera su negocio como un favor, ya que, con los nervios, no tenía cabeza para distinguir una poción para forúnculos de una para alisar el cabello.
Albus lo había visitado el día que la lechuza partió, diciéndole que Harry lo buscaría, que estuviera tranquilo, que Harry lo amaba más que nada. Severus no lo creía así.
Había pasado dos días sin bañarse, sin casi dormir, y apenas comer algo. Se sentía muerto en vida sin su Harry.
Al tercer día, por la mañana, mientras Severus había caído rendido en el sofá de la sala de Albus, un muy malicioso Harry Potter apareció por la chimenea y vio a su esposo apenas parecido a un humano.
—¡Severus! —.
Severus abrió los ojos, seguro de que había hecho una estupidez y ahora estaba en el más allá, porque no podía ser Harry quien lo miraba preocupado.
—Harry, ¿Por qué? —.
—¿Por qué, qué, exactamente? —Severus tenía fiebre, era evidente que no se había cuidado.
—Estás aquí, eso quiere decir que estás muerto—Severus estaba derramando lagrimas silenciosas por su cruel destino ¿Por qué hacía frío? Los muertos no pueden sentir frío o calor ¿O sí?
—Anda, levántate. Vamos a casa—Harry levantó como pudo a su esposo y lo deslizó hacía el flu. Luego le diría a Albus que le enviara las cosas de Severus.
Severus estuvo ardiendo en fiebre todo ese día y Harry lo estuvo cuidando y dando pociones de su stock para el negocio. Supo que Severus de verdad estaba mal cuando Sirius le hablo para saber si todo estaba bien, ya que Severus le pidió de favor que atendiera su tienda de pociones. Harry cubrió su pelea y dijo que Severus no se sentía bien y que por eso era el favor. Sirius se lo creyó, o al menos fingió creerlo y no hizo preguntas.
En la noche, Severus por fin volvió de la inconsciencia y vio que estaba en su cama y que Harry estaba ahí a su lado.
—Shhh. Tranquilo Sev. Levántate con cuidado, estas algo débil—.
Severus se terminó de despertar y vio a su esposo limpiando su cara con una toalla húmeda y fría.
—¿Qué pasó? —.
—Peleamos. Te dije que te fueras. Terminaste en la casa de Albus. Conocí a Ethan y resolvimos las cosas. Fui a buscarte y te encontré ardiendo en fiebre. Te traje hasta aquí y te he estado cuidando todo el día—.
—¿Conociste a Ethan? —.
—Sí, yo... lo siento Sev. Yo, no estoy enojado por que le contaras nuestras cosas a Ethan, ni por su trabajo. Creo... que estaba celoso—.
—¿Celoso? —.
—Hablabas de Ethan tanto y sobre lo inteligente que era y tú eres tan listo y yo... no soy tonto, pero definitivamente no tengo una mente como la tuya y temí que estuvieras empezando a fijarte en él por mi falta de conocimiento—.
—Harry, eso es idiota. Te amo, no tienes idea de cuánto. Estos días separados han sido un suplicio, pensé que enviarías los papeles de divorcio y buscarías a alguien más atractivo que yo, porque mereces a alguien guapo y joven y tierno, como tú—.
—Eres un idiota, y yo también. Somos un par de idiotas juntos—Harry le sonrió a su marido.
—¿Me perdonas? —Severus aún se veía algo enfermo y Harry no tuvo corazón para seguirlo torturando, su castigo tendría que esperar a mañana, cuando Severus ya estuviera más recuperado.
—Si Sev, te perdono. Pero no creas que no me las pagaras por haberme mentido. Ahora descansa, mañana hablaremos—.
Severus se fue quedando dormido mientras su esposo pasaba sus dedos por su cabello y le susurraba que lo amaba al oído.
Al día siguiente, Harry y Severus estaban desayunando. Severus sabía que su Harry lo haría pagar, pero por ahora, estaba feliz de que Harry quisiera seguir casado que cualquier cosa que hubiera planeado para él, la aguantaría estoicamente.
—Te ves mejor Sev—.
—Me siento mejor—.
—Uhmm, entonces creo que podemos aplicar tu castigo en la tarde—.
—De acuerdo—.
—¿No vas a preguntar que es tu castigo? —.
—No, supongo que me merezco lo que sea que vayas a hacerme—.
—Oh Severus. No es nada que no puedas aguantar—.
Pasaron la mañana dándose mimos y tiernos besos, diciéndose cuánto se amaban y acurrucados en el sofá mientras veían una película de caricaturas, de esas que Harry no pudo ver mientras crecía. Severus no lo diría ni bajo tortura, pero él también disfrutaba de esas edulcoradas imágenes. Incluso a veces, cuando creía que nadie estaba cerca, tarareaba alguna canción de esas películas.
Por la tarde, luego de comer, Harry dijo que iba a preparar el castigo para Sev y fue hasta la recámara y luego de media hora, le dijo a Severus que era hora.
Severus respiró profundamente y se dijo que merecía lo que hubiera planeado Harry. Así que cuando Harry le vendo los ojos, no dijo nada y se dejó guiar por él.
Severus sintió que lo tiraban en la cama, sabía que era la cama y se preguntó qué había planeado Harry como castigo. Luego sintió su piel desnuda, Harry lo había desnudado por completo con magia y luego sintió las manos de su esposo sobre su cuerpo y entonces sintió correas de cuero. Sus manos fueron atadas a la cabecera y sus pies a los pilares de los pies. Pero Harry lo había atado de forma que podía moverse bastante pero no lo suficiente para soltarse.
—Harry, ¿Qué es esto? —.
—Tu castigo—.
Harry entonces le quitó la venda de los ojos y Severus se encontró con Harry vestido con solo un calzoncillo muy justo de seda negra y unas botas militares, también negras y en sus manos una correa de cuero y una botella de lubricante.
—¿Qué piensas hacerme? —.
—Voy a torturarte, para que cuando pienses en mentirme de nuevo, recuerdes que puedo ser muy cruel—Harry se subió a la cama y se puso lubricante en una de sus manos y empezó a masturbar a Severus hasta que lo tuvo duro como roca y entonces empezó la tortura. Harry ató la correa de cuero en la base del pene, de forma que Severus no pudiera venirse.
Harry se quitó el calzoncillo de seda y con sus dedos aún lubricados, empezó a prepararse mientras Severus veía todo sin poder participar. Cuando Harry sintió que estaba listo, se colocó encima de la erección cada vez más dura de Severus y empezó a empalarse a sí mismo, solo con las botas puestas y Severus pensó que eso era cruel, despiadado y demasiado bueno... le estaba gustando que Harry lo usara así.
Harry empezó a saltar encima de su esposo, agarrando con sus manos, cuanta piel podía de su esposo, y este, solo podía mover sus caderas hacia arriba, lo más fuerte que podía, sintiéndose estrechado y caliente como el infierno. Quería venirse, llenar a su esposo y su pene se negaba a cooperar, gracias a la maldita correa.
Harry se vino sobre el pecho de su esposo y Severus estaba frustrado y caliente. Harry se acercó a él sin dejar salir su pene de su interior y lo besó. Entonces empezó a besar su cuello, sus hombros, sus pezones. Severus estaba a punto de la combustión espontánea si Harry continuaba con esa tortura. Cuando mordió uno de sus pezones, pensó que era demasiado, necesitaba venirse, ¡Ya!
Harry decidió jugar más con su esposo y empezó a mover su trasero hacia el frente y atrás, haciendo que la erección empezará a ser dolorosa. Harry estaba usando a su esposo como juguete sexual y a Severus le estaba fascinando ese castigo tan cruel y erótico.
Harry estaba al borde, quería desesperadamente sentir la semilla de su esposo y pensó que Severus ya había tenido suficiente tortura, así que alcanzó con su mano la correa y la soltó, liberando a Severus de su suplicio y luego, liberó las manos de Severus y sus pies, Severus era libre.
Severus entonces agarró a su esposo y de un movimiento lo puso debajo suyo, agarró las caderas de Harry y empezó a embestir en serio, de forma animal y salvaje. Necesitaba liberarse, llenar a Harry, marcarlo como suyo. Las piernas de Harry entonces fueron colocadas en los hombros de Severus y este se acercó a Harry, dejándolo en una posición muy expuesta, haciendo que las penetraciones fueran profundas.
Ambos gritaron cuando la semilla de Severus por fin encontró su lugar dentro de su esposo, Harry dejó la suya entre ambos y Severus estaba exhausto y muy, muy satisfecho por lo que había pasado.
—Eso... fue... asombroso—.
—¿Te gustó? —.
—Harry, prometo que jamás volveré a ocultarte nada—Dijo Severus dejando un beso en sus labios.
—Lo sé. Te extrañe—Harry estaba agotado y se separó de Severus solo para quitarse las botas y estar cómodo.
Harry se acurruco junto a su marido quien yacía exhausto en la cama y ambos dejaron que el sueño los llevara. Severus durmió profundamente, sabiendo que su marido estaba entre sus brazos de nuevo. Y agradecido por ese "castigo" tan agradable.
