¡Estoy en shock XD! les juro que cuando entré a la página para ver los reviews el segundo día después de la publicación creí que Fanfiction andaba mal, o que talvez ya había enloquecido lo suficiente :P ¡¡¡aún no me creo que tan pronto hayan respondido al capítulo 5 ¡¡¡. Ahora depende de mí actualizar y redactar los capítulos pronto -.- solo dejen que la inspiración me llegue ¿si? O.o
Zuko: entonces tendrán que esperar mucho ¬¬…esta loca no se pone al caso con los capítulos…le da flojera escribir..u.u
¡Tú guarda silencio ò.O!…se llama bloqueo de escritor (snif), pero no se preocupen :P trataré de ponerme al caso este fin de semana ¬¬…eso si mi familia no decide raptarme para un viaje familiar de tres días en 'villa olvidada' (traducción: la casa de la tía Bertha XD) T.T.
zOe: Jejeje, si yo también creo que son el uno para el otro XD por eso me he decidido a publicar esta retorcida idea me alegra saber que seguirás la historia, por eso aquí el capi 6 y espero que te guste ¡Gracias!
Aiko: ¡Siempre puedo contar con tu review amiga¡ T.T me conmueves con tus palabras , je…soy tan emotiva (snif) y pues por lo del casi beso..XD no quise darle las cosas tan sencillas a esos dos u-u…estoy algo depre T-T , creo que eso me ayudará a escribir …eso espero o.o por mi bien XD ¡Gracias y aquí tienes el capítulo 6!
Litti: Amigaa¡¡¡ XD Ahiiii gracias :D, si te agradó entonces el capi valió la pena, sis XD por eso te traigo el capítulo 6 entu honor, porque tú me has ayudado mucho con las ideas para el fic T-T estaré eternamente agradecida, y descuida para eso estamos las amigas ;) ¡Gracias!
Meylin: 'Zukito' es el causante de mis estados de animo, y de mis depre ¬¬' en fin, siempre tratar de ver el lado positivo de las cosas XD aunque creo que sería más efectivo si enciendo la luz para buscarla :P no crees? ajjaja, no hagas caso de mis bobadas, ejejej aki tienes el capitulo 6 y gracias por tu review.
Anita-asakura: Gracias, gracias ejejjej, me alegra que hayas dejado review y que disfrutes de la historia por ello aquí el siguiente capi, Enjoy it¡¡ :D
Auras Hayumi: MIL GRACIASS¡¡¡XD de verdad me ha encantado tu review :P me ha animado mucho, y pues como dices: Mejor tarde que nunca XD aquí esta el sexto espero que te guste, por otro lado…claro que seguiré firme con mi idea del lemon, aunque aún no he terminado de pensar ni en el lime XD pero la idea es esa ;) disfruta el capi¡¡
Luly: Por supuesto XD aquí el siguiente capi o.oUU perdona la demora ;9 es que se me va la bendita inspiración y pues XD mi cerebro empieza a humear, gracis por tu review¡¡¡
Disclaimer: Avatar y Aang no me pertenecen, y no los quiero :P al que quiero es a Zuko :P
Ella es mi pecado
Capítulo 6. Sin Control
Autora: -Samara-Lestrange
Era una tarde maravillosa que lucía con esplendor sus brillantes rayos de sol, bañando con sutileza los árboles de Sakuras Japonesas plantadas en aquella amplia pradera. Un río nutría a una aldea cercana con sus aguas, y llenaba de vida y esplendor el terreno del lugar.
Un lugar tranquilo, alejado de las grandes ciudades y de la guerra, pacífico y hermoso. Las colinas cercanas escondían de la vista las acogedoras casas de sus habitantes, dejándolos prácticamente en el anonimato de los viajeros que pasaban por ahí, y obviamente no eran blanco para las armadas de fuego.
Aunque en este día aquel pueblo se sentía gustoso de dar la bienvenida a un grupo de jovencitas, las legendarias guerreras de Kyoshi que habían solicitado quedarse en ese lugar para reabastecerse antes de emprender nuevamente su viaje. El patriarca de la aldea sonriente había salido al encuentro de tan singular grupo, las niñas iban seguidas de un enorme animal con una flecha dibujada en su cabeza, no muy lejos el legendario avatar y un joven guerrero de la tribu agua.
Con honor fueron recibidas y hospedadas en una de las mejores casas de la aldea, y se les sirvieron los mejores manjares a la hora del almuerzo, para alegría de las agotadas jovencitas.
Y en aquel momento, horas después de haber saciado su hambre las jóvenes guerreras veían sonrientes los actos y maromas que el pequeño avatar realizaba en las afueras del pueblo para divertir a los niños. Algunas de ellas recostadas en la fresca hierba admiraban cómo el maestro aire hacía reír a todos los pequeños.
Aang disfrutaba de la presencia de los niños, aunque después de lo ocurrido en Meridiam se sentía incómodo ante las atentas miradas de los críos. Extrañaba a Katara a su lado para subirle los ánimos y alejar todas sus preocupaciones…deseaba verla y más aún, hallar a Selena para disculparse debidamente de la niña.
El avatar miró con decepción a la lejanía de la pradera, hacia donde debían continuar cuanto antes su viaje para volver a Meridiam, porque allí Katara los esperaba…y él no la defraudaría…
-¡Hey¡ Aang, ¿puedes planear de nuevo? ¡Di que sí, por favor di que sí!-rogó una pequeña de unos siete años jaloneándole las anaranjadas ropas mientras otra pequeña imitaba riendo el vuelo de un ave.
-Claro Lina…-sonrió el maestro sacando nuevamente su planeador y comenzando a desplegar unas piruetas en el cielo despejado. Los niños vitorearon felices las hazañas del avatar corrieron por el amplio pasto que cubría con gentileza la tierra tratando de alcanzarle y gritándole que volase más alto.
No muy lejos de allí se encontraba Sooka, recostado debajo de una Sakura frondosa al parecer tratando de dormir una merecida siesta, aunque su esfuerzo fue en vano. La hierba verde le cosquilleaba el cuello y las estridentes risas no le dejaban conciliar el sueño.
-¿Sooka?-le llamó una voz frágil
-No molestes Aang, trato de dormir…-respondió él bastante molesto aún con los ojos cerrados dándose la vuelta para ignorar a dueño de la voz.
-En primera, no veo porqué tratas de dormir en un lugar que está lleno de niños si tanto los detestas, y en segundo lugar…yo no soy Aang y no creo parecerme ¿o si?-rió divertida Suki sentándose en el césped muy cerca de Sooka. El joven abrió los ojos para toparse con una bella sonrisa en el rostro de la guerrera- Oh…lo siento, pensé que eras Aang, sería la cuarta vez que viene a decirme que participe en su 'espectáculo'…-dijo Sooka mirando con vergüenza hacia donde el niño estaba rodeado de sus 'admiradores'.
-Deberías aceptar…-sugirió ella mirando en dirección a los niños, sonriendo levemente- Nos hacen tanta falta las risas…
-Oh no…¿tú también Suki?-suspiró el joven sentándose al igual que ella- No estoy de buen humor en estos momentos, deseo reiniciar nuestro viaje pronto, Katara está sola en Meridiam y no confío en que esté a salvo…
-Ella podrá cuidarse sola, deberías confiar en tu hermana…
-Confío en ella, en quienes no confío es en los de la nación del fuego-dijo mordaz Sooka endureciendo su expresión- Ya le han hecho suficiente daño a Katara, y yo como su hermano mayor debo protegerla, no puedo dejarla sola, le prometí a mi madre que siempre estaría a su lado…y ahora la he abandonado…
-Lo hiciste por su propio bien, Zhao pudo haber permanecido allí destruyendo la ciudad…-dijo Suki buscando la mirada de su amigo.
-Pero algunos soldados deben permanecer en la ciudad, esa es mi preocupación…pueden seguir allí tratando de oprimir a sus habitantes…-dijo él soltando un suspiro, como liberando todo el cansancio que llevaba acumulado.
-No te preocupes Sooka…nosotras iremos con ustedes a Meridiam, en fin que ése era nuestro destino-rió la guerrera, lo cual trajo algo a la memoria de Sooka. Miró evaluadoramente a su acompañante antes de preguntar.
-Es verdad Suki…tú nos dijiste que iban hacia Meridiam pero no me dijiste la razón…-él se acercó un poco más a ella, poniendo nerviosa a la niña.
-Pues…el rey de Meridiam ha pedido nuestra presencia, el porqué es un misterio, el jefe de Kyoshi simplemente nos dijo que él tiene una propuesta muy interesante para nosotras…-dijo pensativa la joven sintiendo su estómago retorcerse ante la presencia del guerrero de mirada azul.
Aún recordaba fielmente lo ocurrido hace tiempo atrás, aquel muchacho era desesperante, pero era eso lo que le gustaba a ella…Desesperante pero sin dejar de ser dulce por momentos. Suki sonrió inconciente recordando cuando él humildemente le pidió que ella le enseñara, aún estando en las prácticas era ese aire algo arrogante lo gracioso en él y ligeramente cautivador. Cuando el se disculpó, aún cuando ella ya lo hubiese perdonado por la ofensa con respecto a ser sólo una 'niña'…, Adorable…talvez esa era la palabra para definir a Sooka…quizás.
-¿Qué ocurre?...-preguntó Sooka al darse cuenta del cómo ella le miraba.
-¿Qué? oh..yo nada, perdona…-rió tratando de disimular su nerviosismo y desviando la mirada- ¿Sabes?...-aventuró a decir ella después de algunos segundos- Creo que Katara es muy afortunada de tenerte como hermano…
-¡Eso tendrías que decírselo a ella!-rió de buena gana el joven guerrero
-No, enserio Sooka…Veo que te preocupas mucho por ella, y me parece algo muy noble de tu parte…-admitió ella entristeciéndose levemente.
-Bueno yo…gracias Suki…-dijo él con algo de sonrojo en su rostro- Katara puede desesperarme a momentos, pero yo le prometí a mi madre que siempre la cuidaría, y así lo he hecho desde que ella murió. Si algo llegara a pasarle le habría fallado a mi madre, a Katara y a mí mismo, por ello sé que debo estar protegiéndola siempre…No soportaría perderla a ella como perdí a mi madre en manos de la nación del fuego…-Sooka cerró sus puños al recuerdo tan doloroso de la memoria de su mamá.
-Sooka…-la jovencita llevó una de sus manos a sujetar son delicadeza el puño del muchacho, logró sobresaltarlo por un momento antes de que ella lo mirase con los ojos entristecidos- Esta guerra terminará, ya lo verás…Pero mientras tanto debemos tratar de seguir adelante, seguir siendo la resistencia en contra de la nación del fuego, ser fuertes para transmitir fortaleza a los demás…Katara es una joven maravillosa, y me asombra su espíritu de lucha que tiene…
-Es igual a ti Suki, ambas son unas verdaderas guerreras…-dijo Sooka clavando su mirada en la de la jovencita-Tanto tú como mi hermana son especiales, son especiales porque le hacen frente a la nación del fuego a pesar de ser niñas…
-¡Hey!...-Suki iba a reclamar algo en son de broma pero él antes de ponerse de pie le susurró casi en su oído…
-Por eso ambas son maravillosas…-Sooka se puso de pie rápidamente y comenzó a caminar con dirección a la aldea, dejando a Suki sentada sobre el verde pasto siendo bañada por los graciosos pétalos de Sakura. Ella permaneció estática un momento para luego enrojecer y sonreír sintiendo ganas de saltar de dicha. Increíblemente éste joven estaba comenzando a gustarle a sobremanera…
-¡SUKI! Necesito una voluntaria para ejecutar un truco de aire-control-dijo Aang acercándose a la guerrera que sonreía- ¿Suki?
-Eh? Talvez luego Aang…-rió ella tumbándose sobre la hierba y cerrando sus ojos…El avatar miró desconcertado el extraño comportamiento de Suki y se alejó aún algo consternado.
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Caminó hasta llegar hasta la puerta, ni siquiera se había molestado en plantearse el caso de ir a hablar con su timonero, simplemente su razón le dictaba que aquella jovencita era la culpable, culpable de todo. Abrió la puerta esperando hallarla dentro, pero solo estaba la pequeña niña durmiendo y roncando levemente. Maldijo para sus adentros y caminó hasta llegar a la mitad de la habitación, la otra cama estaba vacía…¿en donde podría estar la maestra agua?...
-¿Qué haces aquí? ¿qué quieres?...-le preguntó esa voz a sus espaldas y al momento volteó su cabeza para hallarse con la triste y reprochante mirada de Katara, ella estaba en la puerta mirándolo con dolor en sus ojos…Katara en realidad estaba afectada, lo ocurrido en el pasillo hacía algunos minutos le había lastimado mucho, en realidad era como una humillación…pero como maestra agua lo soportaría con la frente en alto.
Aunque el príncipe tampoco le daría las cosas tan sencillas…
-¡Eso debería preguntarte yo a tí! ¿¡Qué es lo que pretendes cambiando de rumbo MI barco?-gritó colérico el joven acercándose hasta donde Katara estaba de pie.
-¿Qué?...-dijo confundida Katara mirando al muchacho- Yo no he cambiando el rumbo de nada, no sé de qué estas hablando…
-¡No te hagas la inocente esta vez no va a funcionarte!-dijo él tratando de adoptar una pose de superioridad, que la jovencita ignoró por completo al pasarle de largo y acercarse a la cama donde Selena dormía con un gesto de molestia, tomó un pañuelo que tenía y lo humedeció en un poco de agua que tenía en un recipiente sobre una mesita.
-No grites, Selena trata de dormir…-reprochó ella con voz segura y muy molesta.
-¡No me ignores de ese modo!-dijo Zuko al borde del desquicio, ya era el colmo-¡Ustedes dos están abusando de la generosidad que tiene mi tío con ustedes, porque si por mí fuera estarían encerradas en sus habitaciones sin más derecho que una comida al día!
-¿Quieres callarte?-dijo hastiada la joven exprimiendo el exceso de agua en el paño antes de colocarlo sobre la frente de Selena.
-Eres una insolente…-murmuró con rabia el príncipe apretando sus puños
-Y tú eres un estúpido cretino…-le reprochó ella mirándolo, como él decía, con insolencia.
-¡Ya estoy harto, ¡No creas que no me he dado cuenta de tu jueguito! Sé muy bien lo que tienes en mente niña! Pero cambiar el curso de mi vida y de mi barco ha sido un mal movimiento-dijo el acercándose amenazador a Katara, que seguía sentada al lado de la maestra tierra.
-¿Ka…Katara?-gimió la pequeña abriendo los ojos, despertándose ante tantos gritos-¿Qué ocurre?-preguntó ella tratando de ver al causante de tanto alboroto-¿Qué hace el aquí?...
-¡¡Tu vives para tí solo y no te importan los demás, eres un engreído, esta niña necesita cuidados y no has hecho nada al respecto, solo te diré que tú me enfermas, no he cambiado mi opinión en cuanto a lo que pienso de tí ¿oíste!-gritó Katara tomando de manera protectora la mano de Selena.
-¿¡Qué no entiendes niña?¿No puedes comprender que no pienso hacerme responsable por esa maestra tierra?-gritó Zuko ofendido ante las palabras de ella- Ella no es mi problema, y no tengo nada en contra de ella, ¡mi problema es contigo!¡Es mi barco y tú has tenido el descaro de cambiar mi curso y ordenar a mi tripulación sin mi permiso!
-¡Tonto! Te repito que yo no he ordenado nada, estás paranóico ¿sabes?-dijo ella dejando de mirarlo.
Y hasta allí llegó, tanto la paciencia del joven como su auto-control cayeron, con unos veloces reflejos tomó a Katara por los hombros y la obligó a levantarse con fuerza de donde se hallaba sentada sobresaltándola.
-¡¡¡He perdido la paciencia contigo y no pienso pasar esto por alto, Es mi vida y tú no vas a mandar en ella ¿estás escuchándome!-gritó el muchacho mirando con furia a la maestra agua, Selena desde su cama había tratado de levantarse pero el dolor en su estómago aún persistía y aumentaba.
Aunque todo terminó en un segundo Katara ya había soportado mucho por parte de él, y lo que había ocurrido en la puerta de la habitación del príncipe era la gota que derramó el vaso. Con agilidad la joven movió sus brazos de modo que se liberó del fuerte agarre de Zuko y utilizando sus habilidades para con el agua manipuló el agua que había en el recipiente sobre la mesa y terminó mojando por completo al joven.
-¡No vuelvas a tocarme de ese modo!-le gritó ella cuando él se alejó para quitarse el agua de los ojos y reponerse del fuerte impacto del líquido contra su piel, tosió un poco porque el agua se había entrado por su nariz a sus pulmones. Katara dio unos pasos alejándose de él.
Selena se reía desde la cama celebrando la hazaña de su amiga, y en un momento dado aplaudió con júbilo la escena. Pero las risas fueron sofocadas cuando él al reponerse del chapuzón invocó su fuego control en su mano dispuesto a dañar a la jovencita.
-¡Hey, no te pongas así!-dijo la pequeña tratando de salirse de entre las sábanas, aunque Katara se colocó delante de ella protegiéndola de cualquier posible ataque. Ella era maestra agua y haría lo posible por no dejar que él saliese airoso de esta.
-Voy a enseñarte niña…-Zuko levantó su puño con claras intenciones de corresponder al ataque cuando…
-¡Detente príncipe Zuko!
La voz de Iroh resonó como un trueno en la habitación sobresaltando a todos menos al joven maestro fuego- He sido yo quien mandó cambiar el curso…-Dijo el anciano entrando a la habitación y colocando su mano sobre el brazo de su sobrino y obligándolo a bajarlo. Katara miraba a ambos hombres genuinamente agradecida con Iroh.
-No debiste hacerlo tío…-gruñó el joven desvaneciendo el fuego invocado y mirando con reproche al hombre.
-Lo que yo haga, o lo que no…aún puedo decidirlo yo solo, gracias…-contradijo el ex-general con semblante serio. El muchacho miró una vez más a su tío antes de salir de la habitación sin siquiera inmutarse nuevamente por la presencia de las niñas.
-Katara…-llamó el anciano sacando de su asombro a la niña.
-Eh…Le agradezco mucho su ayuda, gracias señor-dijo ella haciendo una leve reverencia.
-Oh…ese no es problema Katara-dijo él- al contrario, estaba en mi deber, ahora…pasemos a lo más urgente…
-¡si!
-La medicina de Selena, enseguida bajaré al puerto…¿deseas que compre algo para ustedes?-dijo sonriendo el maestro fuego caminando acompañado de Katara hasta la entrada de la habitación.
-Ohh, no, no podría señor, ya ha hecho suficiente por nosotras…-comenzó a decir Katara haciendo otra reverencia cuando Selena le interrumpió-¿¡Podría traerme unas fresas?
-¡Selena!-dijo Katara retando a la niña
-Claro, Selena, te las has ganado pronto te sentirás mejor ya verás…-el anciano salió por completo y la joven volteó a ver con desaprobación a la niña
-¿Qué? no me mires así, él pregunto si no queríamos algo…-dijo astutamente la maestra tierra recostándose de nuevo.
-Ahh…contigo no hay caso Selena…-dijo dándose por vencida la joven y cayendo agotada sobre su cama.
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El príncipe de la nación del fuego llegó hasta sus habitaciones y en cuanto alcanzó la tranquilidad de su recámara azotó con una fuerza increíble la puerta de acero haciendo retumbar el sonido del impacto por todo el pasillo, quedó en silencio un momentos antes de acercarse a la pared contraria de la habitación y golpear con su puños el frío metal. Sintió un dolor punzante en su nudillos pero no le importó…ya se sentía algo mejor.
No entendía porqué su tío las protegía de ése modo, en cualquier otro barco de la nación del fuego ellas estaría prácticamente muriendo de hambre, sin camas, sólo el piso frío como lecho…pero éstas niñas gozaban de una libertad excesiva, no solo el privilegio de tener camas y cobijas calientes, permitirse terminar enfermas y tener acceso a la medicina.
Caminó hasta su cama y se tiró en ella sujetando con fiereza su almohada, el peso de su cuerpo fue recibido por la suavidad del colchón…No comprendía…porqué todo estaba saliéndose de control…
Esa chiquilla estaba haciéndole perder los estribos…Y ella lo que buscaba era hacerlo rabiar, desesperarlo con su actos de insubordinación…no por nada hacía unos momentos él había caído en la trampa de la maestra agua. Estuvo a pocos centímetros de besarla…de rendirse ante la propuesta que ella le hacía…
Porque ella era distinta, porque ella era especial…porque ella era tan insolente y no se sentía intimidada por su rango o simple poder de superioridad que él tenía, porque ella se le enfrentaba y trataba de desobedecerle como a cualquier otro…
Esa niña le estaba cautivando…pero talvez era eso lo que la maestra agua quería…Ella desde un principio se negó a cumplir con los estándares y reglas de prisionero-captor…Esa joven no le tenía ni el mínimo de respeto o sumisión…Y talvez por ello el entregarse así de ese modo a él en el pasillo, pero él se había logrado dominar…no como esa noche en el puesto de vigilancia.
Zuko se mordió lentamente el labio inferior recordando cómo disfrutó del roce de sus labios con los temblorosos labios de ella. Del cómo terminó por separarse de la joven esa tarde, de esa sensación de sentirse flotar cuando la besó…
Negó rápidamente al darse cuenta de qué rumbo iban tomando sus ideas, no podía, simplemente no podía permitirse dejarse dominar por una niña como era ella.
Sus pensamientos eran ocupados por su esencia, por el recuerdo de sus ojos, por el sonido de su dulce voz reclamándole en su subconsciente…
Se levantó de la cama tratando de aclarar un poco esta adrenalina que corría por todo su cuerpo…el príncipe cerró sus ojos dispuesto a controlar su respiración pero le fue imposible, aún estaba esa joven en sus pensamientos, sepultando su cordura. Su corazón latía a un distinto ritmo cuando pensaba en ella…
Era la amiga del avatar, no podía sentir esa vulnerabilidad delante de un enemigo…¿o si?...
Porque Zuko ya sabía que podía significar esa admiración ante el valor de la joven, sabía que significaba ese latir de su corazón, esa perdición al recordar el cálido aroma y respiración de la niña, el sentir a su cuerpo reclamarle la presencia de la muchacha, sentir la desesperación de sus labios por volver a sentirla a ella.
El bienestar al recordar su sonrisa, de cómo ella fruncía el ceño y arrugaba ligeramente su nariz al sentirse ofendida…Sólo podía significar una cosa…Se estaba enamorando de su enemiga, Zuko sabía el peligro que corría su misión si se atrevía a permitirle a esa joven entrar en su corazón y su mente, debía tratar de sellarse a ella, debía intentar olvidar la necesidad de recordarla a cada momento, dejarla y que no se convierta en una obseción…
El muchacho respiró derrotado y se dio cuenta de que sus ropas aún seguían empapadas por el ataque de la jovencita con una de sus manos palpó la humedecida superficie e inconcientemente sonrió al recordar las agallas que tenía.
Era sorprendente…pero de todos modos debía controlarse, la joven era maravillosa…debía admitirlo muy pocas veces se había topado con mujeres con tal temple y carácter…ahora lo sabía, ella era así. Con lentitud fue aflojando las ataduras de su ropa para quitársela y ponerse una seca. Aún perdido en sus pensamientos dejó que la tela superior de su traje resbalase por su piel pálida, sus músculos se tensaron y con la parte de arriba de su cuerpo descubierta tomó una especie Aori rojo sangre que estaba sobre su cama para cubrirse, ató las cintas alrededor de su cintura y sujetó la tela a su bien formado cuerpo.
Se quedó pensativo un momento tomando la firme decisión de no caer en el juego que la Maestra agua quería jugar con él.
(N/A: Lo repito ¬¬…los hombres y su imaginación paranóica u.u)
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El ex-general de la nación del fuego bajó con pasos cansados del barco, un par de soldados de su mayor confianza lo escoltaron por el abarrotado muelle de la costa de Atwa. Comerciantes hasta donde la vista permitía ver, puestos de venta de suministros, provisiones, de cambio y demás estaban apostadas a lo largo del amplio muelle.
Innumerables barcos eran preparados y cargados para partir del lugar, hombres fortachones cargaban enormes cargas al interior de las naves atropellando a los débiles peatones que caminaban desprevenidos. Algunos más sencillos empujaban los carros con sus mercancías por el lugar, vendiendo de todo un poco, desde mapas y armas, hasta animales y comida.
-Señor Iroh, dijo que no tardaría…-le recordó uno de los soldados acercándose inseguro al anciano que parecía muy interesado en una exótica tetera de bronce para el té- Su sobrino no estará nada satisfecho…
-Ohh es verdad…-dijo con desilusión el maestro devolviéndole la tetera al vendedor- Será en otra ocasión, pero ¿verdad que esa tetera estaba bien forjada?-
-Ehh…¿señor?...-dijo confundido el soldado acompañando al hombre.
-No nada Orión, veo que nadie sabe apreciar mi gusto por el buen inmobiliario para tomar el té…-Iroh se adelantó un poco dejando más sorprendidos a sus escoltas que sentía sudar en vergüenza ajena.
Siguieron a lo largo del muelle y de momentos llamaban la atención por que eran maestros fuego y les miraban con desconfianza, aunque talvez fuera por que Iroh se detenía cada dos segundos en los puestos logrando desesperar a los dos soldados, y no solo eso, lo más llamativo eran las cosas que cautivaban la atención del hombre.
-Orión, ¿viste aquella belleza?-Dijo el anciano girando la cabeza varios grados sobre su cuello tratando de no perder de vista su objetivo
-¿Qué cosa señor?-suspiró el soldado al borde del delirio, era la décima ves que le decía algo así, dejó caer sus brazos a ambos lados en señal de darse por vencido.
-¡Esa belleza de mesa para jugar Pang-Sho…-dijo el ex-general tratando de regresar sobre sus pasos al puesto donde se exhibía una mesa muy buena.
-Señor, por enésima vez, le suplico que vayamos por el té de jengibre…-gimió el otro soldado llevándose las manos a la cara en clara señal de desesperación.
-Ohh es verdad, Selena aún nos espera y le dije que le llevaría fresas, ¿porqué se demoran tanto?...-dijo el anciano adelantando a los hombres con una velocidad sorprendente en alguien de su edad. Ambas escoltas se miraron con resignación y siguieron al ex – general por el muelle en busca del jengibre y las fresas para la dichosa' Selena'.
Al fin, después de caminar a lo largo del puerto por varios minutos lograron encontrar un puesto que cumplía con todas las exigencias del anciano, Iroh compró unas enormes fresas rojas y jugosas para la enferma y el té de jengibre para aliviar el dolor de Selena, agradeció al joven que le atendió con amabilidad y tomó el paquete con las frutas y el té. Los soldados parecía al borde del llanto de felicidad por ver terminada su sesión de compras.
-Nos fue bien ¿verdad Orión, Rufus?...-dijo sonriente Iroh pasando nuevamente por el puesto donde se exhibía la maravillosa mesa para jugar Pang-Sho y algunos artículos APRA el mismo juego.
-Si señor…-contestaron de mala gana los aludidos.
-Aún creo que nos sobra algo de tiempo, ¿qué les parece si entramos a esta tienda?- y sin esperar respuesta el hombre entró allí donde vendía artículos para su juego favorito. Rufus vio que su acompañante tenía un tic algo maniático en su rostro cuando el ex-general entró al lugar.
-Paciencia Orión…-sugirió Rufus entrando de mala gana al lugar dejando al otro parado en medio del muelle murmurando algo inteligible. Tan distraídos se hallaban todos que no notaron como un sujeto sepultado entre las sombras de un puesto se acomodaba su capa sobre sus hombros y sonreía dejando a las vista una pequeña rama sujeta entre sus dientes.
-Y dígame…¿Cuánto pide por esa pieza de tan alta calidad?...-dijo Iroh tratando de hallar conversación con el dueño de la tienda, un hombre canoso de aspecto cansado que llevaba puesto un delantal amarillento.
-trescientas monedas de oro…-dijo de mal modo el sujeto puliendo un par de piezas del otro lado del aparador.
-Me parece algo excesivo…-dijo el maestro fuego algo desilusionado ante el alto precio apoyándose en su brazo.
-Es madera de Roble, es de la mejor…-repuso orgulloso el propietario sonriéndole al hombre
-¿Y que le parece si la apostamos en un juego?...-dijo tentador el ex-general sonriendo maliciosamente- Eso claro si usted tiene agallas, señor…
Orión entró al lugar seguido de un muchacho que llevaba en su cabeza un sombrero de ala ancha, una especie de capa sobre sus hombros y calzaba unas botas café, el sujeto mordía perspicaz un rama entre sus dientes y desinteresadamente paseó por los estantes sin apartar su vista de Iroh.
-Claro que tengo agallas, pero no me gustaría abusar de alguien como usted…-dijo el anciano dándose ínfulas del mejor jugador de la región.
-Pero estoy más que seguro que podré darle al menos una buena pelea, sólo dadme una oportunidad…-dijo Iroh sonriendo ante la tentadora oferta.
-Señor, debemos regresar al barco…el príncipe se pondrá de mal humor si se entera de que usted…
-Orión, ¿no puedes ver que esto es más importante que lo que diga mi sobrino?-dijo Iroh con un ligero brillo en los ojos.
-Señor, pido permiso para contestarle, tenemos que irnos de inmediato-dijo seguro Rufus acercándose al hombre y espantando al propietario del puesto.
-Bueno, bueno…no se pongan así…-dijo de mala gana el ex –general alejándose del aparador-Pero le aseguro que algún día volveré señor…
El dueño miró confuso al anciano cuando ya se retiraba con el par de soldados. Eran de la nación del fuego pero…¿Qué hacían ellos por estos lados?
-Yo también me pregunto lo mismo…-susurró el extraño aún ocultando su rostro tras el hala ancha de su sombrero acercándose al canoso hombre.
-¿Quién eres?...-dijo algo asustado el anciano al ver más gente extraña en su puesto de ventas, estaba considerando seriamente retirarse del negocio si las cosas seguían así.
-Yo tan sólo soy un servidor público amigo mío…-sonrió el sujeto retirando levemente el sombrero dejando ver un rostro joven, una piel trigueña y unos ojos oscuros.
-Acabo de ver a esos maestros fuego salir de aquí…Escorias de la humanidad…-repuso el jovenzuelo mirando por la ventana hacia el exterior del muelle por donde segundos antes habían pasado los hombres.
-Estoy de acuerdo contigo muchacho…pero qué es lo que quieres?-dijo el anciano mirando evaluadoramente a joven.
-Quiero saber si sabes de dónde vienen esos sujetos, son una amenaza…-repuso él jugando con la rama en su boca.
-Pues, son simplemente viajeros…o al menos eso parecían…dijeron algo acerca de un barco…-dijo el dueño dispuesto a sacar de allí pronto al joven.
-Mencionaron algo sobre un príncipe…y si es lo que me imagino, no puedo dejar escapar esta oportunidad…-él se acercó con pasos veloces hasta la puerta donde la abrió ando paso al bullicio del muelle.
-¡Hey niño!¿Y tú quien diablos eres?-dijo el canoso hombre intrigado por la actitud del joven.
-Puedo considerarme como un defensor de los débiles pero mis buenos amigos me llaman Jet…-el anciano miró sarcástico al insolente jovencito al momento que salía dando un fuerte portazo…
Al parecer Jet había hallado una excelente presa…
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Continuará…
CHAN-CHAN XD Ahí lo tienen señores el capítulo 6 :P Tengo el cerebro explotado y un fuerte dolor de cabeza TT pero lo conseguí, lamento la demora, no tienen idea de cómo ha estado mi semana XD, en fin…les he traído el sexto capi como agradecimiento por su rápida respuesta al fic:P me encantaron sus reviews y espero que me dejen nuevos para este capítulo diciéndome qué les pareció
Sin más que decir, nos vemos¡¡¡ en el proximo capi ;) cuidense y portense mal xD
-Samara-Lestrange-
