Sentence
Hay quienes creen que el futuro es algo que forjas tu mismo… otros creen que el día de tu muerte esta marcado desde que naciste… ¿En que creo yo? No lo sé…
- ¡Vamos, vamos! - Presione impaciente
Tenía una prisa inmensa y aun seguía en el hall del departamento policial. Había salido corriendo hacia la puerta Este, solo para llevármela puesta al encontrarla cerrada por el maldito cerrojo electrónico que había olvidado. Ahora me encontraba apoyado contra el modular de madera, y a mi lado estaba Leon, aperando la computadora con la tarjeta azul esa, lo que no entendía era por que tardaba tanto.
- Ya casi, espera. - Me respondió.
No podía estar seguro de cómo serian las cosas en este mundo/realidad/loquesea en lo que estaba atrapado, pero si las cosas iban a ser "reales", entonces casi nada podría ser predecible, y menos aun la seguridad de los personajes de esta historia.
Trataba de calmarme, pero por mas que quería no podía sacarme de la cabeza a Claire... el solo pensar en que ella no fuera a lograrlo me aterraba. Quizás, sin un arma, solo le quedaría la muerte, pero a la vez, la intervención de Leon y yo podría llegar a salvarla, pero solo si llegáramos a tiempo.
Y allí estaba yo, dejando pasar el tiempo y sintiendo como a cada segundo mi cuerpo sudaba mas y mas de nervios. No podía culpar a Leon por la tranquilidad que tenia, pues él no sabía las cosas como yo, y tampoco podría explicárselas de manera en la que resulte coherente.
- Claire... por favor, no mueras...
Lleve mi mano a mi pecho, en el cual sentía ese maldito dolor 'vacio' que me atormentaba en la desesperación. Solo podía rezar... pero sentía como si ningún Dios fuera a escuchar mis plegarias...
- ¡Listo! - O quizás sí...
Luego de la exclamación de Leon, pude escuchar claramente los cerrojos removerse en aquel profundo silencio. Realmente extrañaba la música de fondo que los juegos solían tener en los escenarios, ya que aunque fuera algo tétrica, era indudablemente mejor que el silencio.
- Ok, vamos ya - Dije comenzando a caminar hacia la puerta, aunque...
- Espera - Respondió él.
Le hice caso pero no me explico para qué quería que esperara. Le vi operando en la computadora, preguntándome que tanto podría encontrar él allí. Termine decidiendo averiguarlo por mi mismo, y justo mire al monitor, la pantalla cambio, mostrándonos a ambos el mapa del primer piso de todo el departamento. Claro... Leon no querría aventurarse a buscar la entrada trasera sin conocer bien el lugar, y no me era muy probable que lo recordara como yo...
- No veo la entrada - Dijo, lo cual no me sorprendió, después de todo, no había entrada trasera en el primer piso.
- ¿Y en el segundo piso?
Él toco un par de botones, y tan pronto el mapa cambio, señale la entrada trasera. En solo unos segundo planifique y le narre el camino, el cual seria desde por la puerta de la izquierda de este hall, cruzando el corredor, entrando al largo salón de oficinas y cosas así, y saliendo al rincón con las escaleras que llevarían al segundo piso, y si aquella puerta estaba cerrada, entonces la derrumbaríamos aunque me rompiera el hombro. Para entonces estaríamos en el oscuro corredor, y solo habría que cruzar una puerta mas para llegar al helipuerto.
No podía predecir cuantos zombis enfrentaríamos en el camino, pero si teníamos suerte, encontraríamos a Claire en el helipuerto o quizás en el camino.
- Partamos - Comande y empecé a caminar apresuradamente, esperando que no se tomara mal mi autoritarismo del momento.
- Espera.
Y de mala gana espere, quedándome parado de espaldas a él, implorando que solo tardará unos segundos. No miré hacia él hasta no escuchar el sonido de una impresora, la cual estaba otorgándonos los mapas de todo el departamento en blanco y negro. Por fortuna, y a diferencia de las impresoras que suelo tener, esta hizo su trabajo realmente rápido.
- Ahora estamos listos.
Pues de esa forma, volví a caminar apresuradamente, lo cual causo que él se apurara en seguirme, tal y como esperaba. No subí los escalones en la entrada, sino que directamente pase por encima de la baranda que bloqueaba el camino, apoyé mi mano sobre el picaporte, sujetando mi arma con la otra, y cuando Leon estuvo cerca de mi, abrí la puerta tan rápido como pude, apuntando al instante sin encontrar ningún blanco aun. Entre al azulado pasillo seguido de Leon, ambos apuntando por este…
Todo el tiempo estaba tratando de mantener la adrenalina sobre el miedo, y ya explique porque no quiera dejarme dominar por el miedo. Lo único malo de esto es que era algo agotante, o al menos así lo sentía, aunque probablemente fuera solo tensión.
De cualquier forma, logre mantener la calma ante nuestro próximo objetivo: Un zombi policial que ya nos había visto y se acercaba a nosotros, pero que estaba lo suficientemente lejos.
- Este es mío - Dijo Leon
Y sin hacerme esperar mucho, simplemente disparó, clavando la bala en el cuello del zombi. Si bien la munición mágnum no lo decapitó, le dejó la cabeza colgando a un lado, el lado por el cual cayó muerto.
Este evento me llevó a hacerme una seria pregunta acerca de un tema muy importante: Munición. Sabia mi numero actual… ¿Pero cual el de Leon?
- Leon… - Llamé sin mirarlo, no podía dejar de mantenerme alerta - ¿Cuántas balas te quedan?
- Veintiocho - Respondió, tomando una bala suelta de su bolsillo y colocándola en el cartucho que estaba usando - ¿Y tu?
- Treinta y siete
Estaba casi seguro de que con esto podríamos durar un buen tiempo, especialmente si las usábamos moderada y correctamente, pero realmente dudaba que pudieran durar ante todo lo que vendría en el futuro, especialmente contra ciertos encuentros que requerirían un alto número en artillería pesada. Pero mi única arma estaba lejos de ser realmente artillería pesada. Si quería sobrevivir, necesitaría de algo mas que esta simple pistola dada por Leon. Recordaba la ubicación de ciertas armas en el juego, pero no estaba seguro de que estas realmente estuvieran en aquellos lugares.
Si quería armas, solo había dos opciones: La Sala de los S.T.A.R.S. en el ala oeste, segundo piso, y la armería del sótano, solo allí podría encontrar armas. Sin embargo, lo importante ahora era encontrar a Claire, ya no me importaba si tenía que romper el supuesto guión original de este juego.
Próximo punto, la larga oficina del ala éste. En lo personal, ya me estaba esperando zombis allí, por lo cual prepare un clip lleno en la pistola sumándole una bala mas preparada en la cámara, y otro clip lleno listo para ser intercambiado si era necesario. Esa era toda mi munición. Tenia un clip mas conmigo, pero estaba vació.
Leon y yo nos acercamos a la puerta doble de la siguiente habitación, cada uno sobre una de las partes, y con una señal de ojos coincidimos en abrirla de golpe, lo cual realizamos. La puerta derecha se había abierto tal y como esperábamos, pero la izquierda (La que yo empuje) chocó contra algo y fue detenida. Un zombi…
Ambos dimos un ligero salto hacia atrás apuntando nuestras armas hacia el caníbal que se asomaba por la entrada, apuntando a su pecho, Leon y yo dimos dos disparos cada uno, y el monstruo cayó muerto en el suelo. Leon se acercó a él, y deseoso de quitarse todas las dudas, aplastó con su pie y todas sus fuerzas la cabeza del zombi, no reventándola, pero si abollándole el cráneo dentro de la carne podrida.
Me coloque en la entrada de la habitación, observando con debida calma como había dos enemigos mas en este cuarto, o al menos a esos podía ver. Uno estaba a nuestra izquierda, en la esquina de un escritorio relativamente pequeño, y el otro estaba casi en la esquina opuesta del salón, detrás del largo escritorio en conjunto. Afortunadamente, ambos estaban lejos.
Nuevamente nuestras armas se concentraron en un mismo objetivo. El zombi de nuestra izquierda estaba mas cerca y ya nos había visto. Nuestras armas se mantenían firme en el blanco, yo, en particular, sentía curiosamente una increíble facilidad para apuntar en esta ocasión, como si un sexto sentido me estuviera guiando. Leon disparó, dándole en el hombro al zombi lo cual lo hizo retroceder. Yo dispare, la bala penetrando en su cráneo y atravesando su cerebro. Uno menos.
Del siguiente se encargó Leon. Evidentemente estos moribundos jamás cobrarían un poco de inteligencia, pues el que quedaba solo trataba de pasar por encima del escritorio pero sin utilizar ninguna de sus extremidades para ello, haciéndolo completamente imposible su objetivo. En conclusión, el pobre estaba entregado y listo para que su cabeza explotara con solo un disparo.
Instintivamente ambos guardamos un absoluto silencio, y así pudimos darnos cuenta de que, a pesar de que no lo veíamos, aun había alguno por los alrededores. Claramente podíamos oír su movimiento (Al menos yo), pero me preocupo el oírlo cerca, no poder detectar la dirección ni poder verlo por ningún lado.
Seguramente fue gracias a estar bien atento que no sufrí TAN terrible susto como lo hubiera sentido en otros casos, pero esta vez, justo después de sentir saltar mi corazón, mi cuerpo reaccionó debidamente y con mi pie derecho, libre mi tobillo izquierdo con una buena patada de las manos de aquel zombi, dando luego un inmediato salto para alejarme de él. Mi compañero hizo lo mismo…
El muy desgraciado estaba escabullido por debajo del escritorio, le faltaba una pierna, por lo cual no podía hacer mas que arrastrarse. Aprovechando que él seguía concentrado en mi, Leon rápidamente procedió a pisotearlo tan violentamente como no recuerdo haber visto, y en unos instantes su cabeza había sido reducida a mugre del suelo. No precisamente algo que yo deseara observar.
- Asunto arreglado - Dijo Leon, su voz casi en un gruñido.
- Vamos.
Cada segundo que pasaba me ponía mas nervioso, tenia ganas de salir corriendo hacia el helipuerto, pero me mantenía simplemente caminando deprisa, aunque en el fondo, tenia ganas de poder correr como siempre lo hacia en los juegos.
Salimos sin muchas precauciones al patio, y al instante un viento frió nos golpeo en la cara, pude sentir el aire lado entrando por mi garganta y mi nariz, haciéndole contra al calor del sudor que tenia por los nervios.
El cadáver de un policía se encontraba tirado en medio del patio, envuelto en sangre. Indudablemente él había estado protegiendo este punto por donde zombis podrían entrar, y falló. Su cuerpo estaba demasiado desgarrado, incluso para que el virus pudiera devolverlo a la vida, pero Leon no escaseó precauciones al acercarse a él, su arma lista para disparar al mas mínimo movimiento, yo le seguí de cerca, colocándome a su lado justo cuando pateo el cadáver dejándolo boca arriba.
Un arma fue descubierta debajo de su cuerpo, bañada en roja sangre. Haciendo a un lado la repulsión, la agarre, descubriendo que se trataba de otra igual a la mía. El cargador tenía diez balas mas la que ya se encontraba lista para ser disparada. Mire al cadáver, encontrando afortunadamente otro cargador en su cintura, el cual estaba lleno.
Luego de organizar rápidamente las balas en los cuatro clips que tenia, guarde la segunda arma en el bolsillo de mi chaqueta. No iba a tratar de hacer "Twosome Time" con la falta de experiencia en armas que tenia, incluso dudaba que Leon fuera capaz.
Me decidí a proceder, cuando repentinamente escuche un sonido que no pude identificar, mas por los nervios que por cualquier otra cosa. Fue solo cuando vi una luz distante por encima del edificio que entendí lo que era… ¡Un helicóptero!
Al instante me puse a pensar en cual de los dos posibles helicópteros era, cuando recordé que solo uno de ellos tenia una luz tan amplia: El helicóptero policial… y eso significaba demasiadas cosas para mi…
Por un lado, esto anunciaba la llegada de Claire al departamento, aunque no estaba dispuesto a asegurarme nada que aun no hubiera sucedido. Pero por otro lado… dos personajes se encontraban allí… dos policías… y dos zombis… dos zombis que iban a significar la muerte para ellos…
Sentí que el tiempo se congeló… Otras muertes destinadas… otras vidas condenadas a la extinción… ¿Acaso no había nada que se pudiera hacer? ¿No existía mas futuro para ellos? ¿Solo les quedaba esta muerte que yo conocía aun sin verla?
No… esto me quitó lo último que me quedaba de paciencia. Creo que preferiría la ignorancia en lugar de saber todo lo que iba a pasar si es que no podía hacer nada… jugar este papel era algo insoportable que no estaba dispuesto a cargar mas… era un tormento que me hacia sentir que abandonaba a aquellos que podía salvar. Por mas ridículo que suene… juro que sentía mi alma me gritándome que hiciera algo…
Mis ojos hasta entonces cerrados se abrieron como los de una bestia enloquecida… quizás en eso me había convertido por aquellos instantes. Perdí el miedo a todo… prefería el riesgo extremo a la culpa. Lo había decidido… no iba a dejar que pasara lo mismo que con Kendo y Marvin…
No sé si perdí la cordura en aquel momento por culpa de la desesperación, pero lo cierto es que todo ocurrió muy rápido para mi, al menos por mi punto de vista. Olvidando por completo a Leon, empecé a correr…
A pasos largos subí la escalera en solo segundos, corriendo luego hacia la próxima puerta y rezando para que no estuviera cerrada…
Estaba cerrada… pero eso no iba a detenerme… había una ventana cerca, por lo cual, sin pensarlo dos veces, o mas bien, sin pensarlo, me arroje contra esta a toda velocidad.
Choque dolorosamente contra la pared del corredor y tenia algunos cortes de vidrio, pero eso no evito que usara todas mis fuerzas para levantarme y seguir corriendo, empezando a escuchar los disparos de una ametralladora… era una carrera contra el tiempo que llevaba mi adrenalina a niveles que no conocía.
Finalmente salí al aeropuerto, mis ojos captando rápido a un hombre robusto acorralado por dos zombis, los cuales se tiraron encima de él…
No podía disparar pues podría lastimar a aquel hombre, pero lo cierto es que ni siquiera había pensado en el arma. Directamente me acerque a los zombis pateando al instante al primero que pude, tan fuerte que hasta me dolió la pierna. Había logrado que por un instante los zombis dejaran de masticar al policía, y entonces me di cuenta de que el fusil de aquel hombre seguía escupiendo balas… ¡Y estas estaban dando al helicóptero y al piloto!
Sin pensar en los riesgos, le di un puntapié al fusil de aquel hombre, arrebatándole el arma. Pero para nuestra desgracia y confirmando que mi suerte ni iba a tener piedad conmigo, el gatillo estaba atorado y las balas seguían volando del artefacto.
Me deje caer de espaldas a riesgo a ser alcanzado por la descarga, pero sin salvarme de una maldita bala que rasgo el costado de mi cuello llevándose algo de carne con ella. El golpe contra el frió suelo me aturdió bastante mas de lo que esperaba.
El oír que los disparos se detenían fue un ligero alivio, pero a eso siguió el sonido de una terrible explosión que baño en rojo todo el helipuerto por un instante. Sentí como si algo se rompiera dentro de mi al entender lo que había ocurrido… había fallado en proteger el helicóptero y su piloto.
Si bien curiosamente no se había estrellado en donde supuestamente debía hacerlo, el resultado era el mismo. Aquel hombre estaba muerto. Nuevamente la culpa en mi… algo a lo que no estaba acostumbrado y me estaba matando por adentro. Cualquiera podría decirme que yo no era culpable de nada, o que no hubo nada que pudiera hacer… pero…
Detuve mis pensamientos al ver a los dos zombis de pie nuevamente, y yo seguía en el suelo… ¡Ellos estaban por tirarse sobre mí! Como por reflejo, tome la pistola y en menos de un segundo apunte, acertando en la garganta del muerto vivo mas cercano y logrando que cayera hacia atrás… sin embargo… ¡El otro zombi se tiro sobre mi!
Trate de dispararle, pero aplasto mi brazo extendido ocasionando que soltara la pistola y esta cayera a un lado. Enloquecido al tener a esta abominación encima, no podía hacer otra cosa mas que forcejear contra él. En aquellos instantes… envuelto en la angustia, la locura, el asco y la furia… era como si todo se mezclara en algo mucho mas temible que cualquier arma biológica que se pudiera crear… me sentía un demente.
Con un golpe de vista, capte a mi lado al gordo que acababa de salvar, pero mi atención se dirigió al arma en su cinturón: ¡Un cuchillo!
Sujetando al zombi por la garganta, estire mi brazo izquierdo hacia el gordo, sujetándolo por el pantalón y jalándolo hacia mi como pude, y luego tanteando esquizofrénicamente su cintura hasta que mis mano atrapó el mango del cuchillo con tanta fuerza como mis dedos tenían, desenfundándolo y incrustándolo desenfrenadamente en el costado del torso del maldito caníbal, sintiendo al instante como fuerza que me aplicaba cedía un poco, pero no iba a pasar lo mismo con mi furor. Bestialmente eleve el cuchillo por su cuerpo pasando por debajo de la axila hasta cerca de su cuello, y entonces sentí que el zombi había perdido fuerza hasta el punto en el que fue fácil girar y quedar yo encima de él, decidido a desquitar mi culpa como rabia sobre él…
Como un sádico, un sanguinario o maniaco, empecé a utilizar el cuchillo sobre el zombi en todas las formas imaginables, maldiciendo como si solo supiera decir horribles palabras, y bañándome a mi mismo en sangre. A cada segundo, su rostro su rostro se desfiguraba mas y mas, hasta que ya no podía distinguir entre lo que una vez fue su rostro y un plato de carne molida, sumándole sesos y trozos de cráneo.
No tuve tiempo para tranquilizarme ni un poco cuando sentí dos manos sobre mis hombros, y al mirar a una de ellas se me heló la sangre… ¡Era el otro zombi! Mi disparo lo había detenido, pero no lo había matado… ¡¡Y ahora el muy desgraciado me tenia atrapado por la espalda!
Trate de moverme hacia algún lado, pero el maldito devorador inhumano me aplasto contra el suelo, mi rostro rozando lo que quedó del rostro del cadáver debajo de mi. Quería hacer algo, pero no podía por mas que lo retrasara, inevitablemente ese maldito iba a llegar a morderme…
Estuve a punto de perder las esperanzas, cuando un estruendo surcó el aire por encima de mí, y la cabeza de mi opresor explotó en mil pedazos. El resto de su cuerpo siguiendo la ley de la gravedad y cayendo sobre el mío, pero no toleré ni un segundo mas el ser el centro de este sándwich de zombis muertos, aunque sonaba raro decirle muerto a algo que ya lo estaba desde antes de que lo matara, si es que realmente lo que hacia era matarlos.
- ¿Estas bien? - Me preguntó mi salvador… Leon.
Quise responderle al instante, pero necesite escupir primero. Luego, desde mi posición sentado en el suelo, levante mi vista centrándome en sus los ojos… hubiera preferido decirle que estaba bien, pero no podía. Mi triste mirada y la negación con el rostro bastaron para comunicarle que me encontraba mal, aunque no refiriera al estado físico.
Mire hacia el helicóptero estrellado, el cual había chocado en la esquina opuesta a la supuesta, destrozando las escaleras y ocasionando un derrumbe que causo que parte de la plataforma cayera hacia el callejón próximo. Pero ahora todo había sido convertido en una inmensa fogata. Fui el único que notó el cadáver entre las flamas… la imagen del cuerpo carmesí se quedaría gravada en mis ojos por el resto de mi vida.
- Perdón… lo siento…
Nuevamente deseaba a muerte el despertar de esta pesadilla, pero no por miedo… esta vez era por la tristeza, una tortura aun peor. Tuve que forzarme a mi mismo a olvidar eso para no llorar. Baje mi cabeza dando un largo y silencioso suspiro. Mirando luego al policía robusto, cuya vida milagrosamente había logrado rescatar…
- ¿Estas bien? - Pregunte yo esta vez.
- S-s-sí… ¡Muchas gracias!
Deseaba el poder sentirme alegre de que al menos él se hubiera salvado, pero no podía… había perdido al otro… siendo este el tercero. Quería jurarme a mi mismo que este seria el ultimo que dejaría ir… pero tenia tanto miedo de no poder cumplirme esa promesa que no lo hice…
Justo cuando la adrenalina estaba por desaparecer por completo de mis sistemas… un grito la detona como a una bomba. Los tres presentes miramos a la misma dirección, pero creo que yo era el único verdaderamente asustado…
Trate de levantarme rápido, tan cansado que casi me caigo, pero luego pude retomar el equilibrio y avanzar apresuradamente hacia el limite del helipuerto… mi sangre comenzando a correr nuevamente como loca cuando la vi a ella…
- ¡¡Claire!
