Saludos especiales a:
Setsuna17: gracias por tu review y el ánimo que me pasas con tus palabras.
Namiroku: siempre estoy contenta de que te agrade lo que escribo.
Sakutsunade: gracias por tu review, me honra que creas que escribo bien, hago mi mejor esfuerzo.
Sweet Cherry Haruno: estoy esforzándome para que sea una Buena historia, espero que la disfrutes.
Misaki Uchiha: al contrario, gracias por seguir leyendo. Muchas gracias.
Indira: aquí está la continuación, disfrútala. Muchas gracias por ecribirme.
Y SALUDOS A TODO LOS QUE ESTAN LEYENDO MI FIC, LOS QUE, SIN HABER TERMINADO LA HISTORIA, YA ME TIENEN EN SUS FAVORITOS.
LOS MEJORES DESEOS:
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yoss
Lobo
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Capítulo5: la decisión de Sakura.
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Sus temblorosas piernas, y el acelerado latido de su corazón, le anunciaron lo traicionero que era su cuerpo cuando se trataba de Sasuke. Básicamente envuelta por su firme cuerpo, que estaba más cálido de lo que recordaba; o su boca que se movía con experiencia sobre la suya, tentándola.
Ni siquiera sentía el frío del invierno.
Era demasiado raro luego de un mes sin darle ninguna esperanza real.
Podría negárselo, pero no era su naturaleza mentirle a nadie, mucho menos a sí misma: le gustaba Sasuke, su tacto y su compañía, incluso estando enojado, era revitalizante discutir un poco y mucho mejor que estar sola, que no tener a nadie con quien compartir una comida, o hablar.
-Estúpida Sakura- se dijo tratando de alejarlo, tratando de ganar algo de cordura.
Solo que su acción logró el efecto contrario en él. La envolvió más con su cuerpo como si de cadenas de acero se tratara, sentía cada centímetro de su musculoso cuerpo pegado al suyo, no la lastimaba pero era imposible soltarse y el calor de su propio cuerpo empezó a elevarse.
Le sobrevinieron mareos, y no lograba concentrarse en nada más que no fuera Sasuke.
Era tan injusto. Pero la vida era constantemente así con ella.
-Prepárate, Sakura – le murmuro entonces cuando mordió ligeramente su oreja, temblorosa asintió imperceptiblemente, deduciendo con la dificultad de su cerebro nublado, lo que iba ocurrir. Después todo pasó muy rápido.
El movimiento brusco la hizo volver en sí, y saltó a un lado, lo más rápido que sus vacilantes pasos se lo permitieron. Muy a tiempo el pelinegro se lanzó, aun en su forma humana, al cuello de un hombre a sus espaldas.
Si antes no lo había notado por el maltrato de Sasori y la oscuridad de la noche, ahora con la luz rojiza del atardecer, en el solitario prado del pequeño poblado de Ushiku, lo veía claramente. El crecimiento de uñas a garras, en las manos de Sasuke, y del agresor desconocido. El fruncimiento de piel entre las cejas, delatando de donde provenían los gruñidos, todo visto detenidamente, para impresión de ella.
Era increíble y aterrorizante al mismo tiempo.
-Lárgate garrapata -ordenó el moreno con un gruñido estremecedor – o vas a morir… -la tensión y la violencia que emanaba de ellos, le estaba afectando a Sakura. Empezó a tratar de calmarse porque su acompañante le explicó, la manera en que su olfato detectaba los estados de ánimo, y como unos le distraían más que otros, disminuyendo su concentración.
Se levantó y camino despacio para alejarse de la pelea, como Sasuke le había pedido días antes, alegado su falta de preparación.
-No importa dónde te escondas mujer – el hecho de que se dirigiera a ella en vez de Sasuke, hizo que se detuviera un poco, y lo viera a los ojos. Se arrepintió de inmediato, ya que la mirada del sujeto estaba llena de juramentos lascivos. La poca calma lograda se perdió, el asco que le subió a la garganta fue inconfundible, sintió el cuerpo rígido.
-¡No le hables! – Gruñó la amenaza su defensor – lo primero que haré será arrancarte la lengua –sin embargo el otro no le hizo caso.
Sakura jadeo cuando detectó que iba en su dirección, pero su agresor fue interceptado rápidamente por su compañero de viaje.
- Cuando mate a este Uchiha te voy a reclamar – aseguro lamiendo sus colmillos. La pelirrosa no sabía a qué se refería con reclamar - ¡por dios! Antes no había notado esos enormes dientes, eran muy afilados– no era la caperucita pero de pronto se sintió su prima.
Sería el inicio de la transformación, recientemente aprendió sobre ello – ¡vas a ser mi perra, put…! – antes de que terminara la frase las garras de Sasuke estuvieron a punto de córtale la garganta, pero solo dejaron un rastro rojo en el torso cuando el hombre castaño saltó atrás; la ropa se deslizó revelando un pecho lleno de atroces cicatrices.
Sakura sintió miedo y se quedó paralizada, pero no por ella, sino por Sasuke, quien no tenía ninguna de esas marcas.
¿Serían hechas por la experiencia o por la falta de ella?
-¡Sakura! – Ella saltó en su sitio -¡aléjate ya, maldita sea! –era verdad no podía hacer nada, aun… Se sintió tan inútil. No quería ser una carga, así que salió corriendo a la espesura de los árboles, para compensar el tiempo perdido. Prevalecía un clima frio que entumecía sus movimientos y agradeció que en esa zona de Japón las nevadas llegaran tarde.
Cuando se apartó lo suficiente, se oyeron más intercambios de palabras pero esta vez no pudo distinguirlos.
Un aullido broto de la garganta de Sasuke a unos minutos de alejarse.
Por increíble que fuera, a Sakura le pareció hermoso.
La visión de él y las notas de aullido. Apreció su piel al erizarse con un placer desconocido.
Y Finalmente pasó.
Frente a sus ojos, las dos figuras cambiaron; sus cuerpo se contorsionaron y las pieles humanas fueron cubriéndose del pelaje característico de un ser más feroz; surgieron patas en lugar de manos, semblantes alargados, los animales dejaron las ropas que antes portaba, olvidadas en el suelo, gruñéndose y frunciendo los hocicos.
Un fornido lobo de lustrosa piel negra suplantó a Sasuke, mientras él otro, lo era por uno gran canino marrón con cuerpo ancho.
Verlo con sus propios ojos, y no solo hablar de ello, confirmaba lo complicado que era su mundo, un mundo donde ella era la presa.
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-No me importa quien seas, pero si no quieres morir déjanos tranquilos – era normal sentirse atraído por el aroma de Sakura, carroñero o no. Era uno más de sus errores, le pasaba mucho últimamente. El no recordarle a Sakura que se rociara una nueva ronda de esencias encima cuando empezaba a desaparecer el dulzor; ella estaba en la adolescencia de su raza, ahora lo sabía por las características, y el aroma a veces era incontrolable.
Sasuke apenas podía calmarse lo suficiente, y era excelente con su autocontrol.
Luego de pasar cerca de un mes entero, enseñándole y viajando juntos, casi detectaba los días que se volvería más fuerte su aroma, y la mantenía bien abastecida con un gran frasco de las chillantes esencias.
Mejor era torturar su nariz que… otra parte.
-Sasori… -nombró el enemigo y lo miro con rabia, fue todo lo que Sasuke necesitó saber para olvidar las advertencias y la compasión. Este imbécil era otro mercenario – como venganza la voy a tomar – dijo muy seguro de lograrlo – puedo reconocer a un Uchiha cuando lo veo, todo son pretenciosos… físicamente, bueno se nota… y estas muy lejos de casita perrito.
-Es mía –mintió sin entrar en detalles, se necesitaba más que decirlo para que los demás lo aceptaran o detectaran-¿para que la querrías? Tomar lo de otros te pone en peligro ante la manada –necesitaba información, y esperara que este estúpido chacal soltara algo cuando tratara de provocarlo.
El were-lobo vaciló un poco, no conocía a Sasuke. Pero después olfateo.
-Ella solo es un artículo caro lobito –se burló –además mientes, la mestiza es un paquete sin desenvolver ¿entiendes? Por eso van a pagar más – los pequeños ojos del tipo, brillantes de codicia y perversión, llenaron a Sasuke de convicción para matar– pero me interesa más probar la mercancía que el dinero.
Sasuke aulló, advirtiendo la batalla. Nadie iba a tocar a Sakura.
Pronto empezó a transformase, ya estableciendo ideas del combate en su mente. Este sujeto era solo uno… esta vez. Sin embargo, hasta la ponzoña andaba junta, por eso tenía que terminar pronto con su vida.
Varios de ellos podrían atacar y con más de tres no habría oportunidad para ellos de escapar. Por primera vez en cientos de años la violencia de sus pensamientos estaba sobrepasando el dominio de sí mismo. Pero no pudo detenerse, el pensar en lo que tres de ellos harían con Sakura, tan tentadora como era, y con su aroma…
Los mataría a todos ellos.
Hace meces que no estaba en esa forma, su cuerpo era más ligero, más irreflexivo y salvaje; pero también más ágil, con su gran fuerza natural, que no menguaba ya estuviera en forma humana o no.
Midió al oponente solo tres segundos, dando pasos tentativos, antes de abalanzarse sobre él con un gruñido. Haciendo gala de sus afilados colmillos, los clavo en el cuello antes de que el lobo marrón reaccionara. Su oponente bramó de dolor, y se sacudió para quitárselo de encima, no obstante él actuó más rápido, en cuanto se alejó un poco lo embistió con su cuerpo, y mordió sus patas. El lobo castaño mordía su costado frenéticamente, desesperado por librarse, y se retorcía alcanzándolo con los afilados dientes, era demasiado doloroso, pero no importaba. Ya lo tenía dominado bajo él.
Sakura los veía, notó su figura aún lejana parada entre los árboles, expectante.
Ya no podía seguir evitando estas escenas si tenía que proteger su vida. Quería ahorrarle la sangre y la brutalidad, pero hasta que diera con una manada que la protegiera o con la persona que la quería, específicamente y le destruyera, era imposible evitarle ver la violencia de ese mundo.
No pensó más en las consecuencias, e impacto las mandíbulas de su hocico abierto en un duro movimiento, comprimió las fauces rompiendo el cuello de canino bajo él con un desagradable chasqueo.
Reino entonces el silencio. El viento era el único que se atrevió emitir algún sonido.
Miró a la muchacha, esperando por él entre la floresta de un pequeño bosque, sus manos temblaban a los lados, y sus piernas estaban vacilantes. A pesar del impacto, cuando el gran lobo negro con el hocico manchado de la sangre se aproximó a ella, permaneció quieta, esperándolo.
Incluso con su apariencia feroz y sanguinaria ella mantuvo la vista fija en sus ojos negros.
…
La primera vez que Karin lo vio regresar de una batalla, cubierto de sangre, huyo de él como si fuera una criatura repugnante – que asqueroso – le dijo, y lo miró con miedo –no me toque hasta que se vaya el hedor –y después no se apareció en dos semanas.
…
Sakura se acercó a él, con los ojos cargados de preocupación.
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La considerarían enferma de la cabeza por pensar que un lobo enorme, y cubierto de sangre, era la criatura más hermosa que vio jamás.
Él lo era.
Sasuke estaba en esa piel oscura y lustrosa.
Caminando en su dirección con los movientes de un depredador al acecho. Le causó pánico verlo cada vez más cerca, pero también excitación, como si tener tales emociones fuera lo más normal, pero para ella no lo eran.
Quería tocarlo, consolarlo de la brutalidad.
Se obligó a dejar de pensar en ella misma o lo que quería, y caminó hacia el lobo. Era necesario curar esas heridas… y quemar el cuerpo del otro lobo.
Él amenazante animal negro la miró con engañosa mansedumbre.
-Es Sasuke –se recordó mentalmente. Y las mordidas sangrantes en su costado se las hizo por ella, matando por su causa. No era de enorgullecerse, pero sí que lo agradecía.
En silencio respetuoso se acercó, más confiada que al inicio. Inmediatamente se quitó la maleta para sacar agua y limpiar la sangre, y las heridas. En todo momento los penetrantes ojos negros siguieron sus movimientos, la personalidad de Sasuke era siempre la misma, vigilante, en espera de lo que ella haría, y ahora, luego de algún tiempo juntos casi necesitaba que la mirara así.
Al verter agua él se tensó un poco y después permitió el acicalamiento.
-Lo siento tanto – dijo Sakura mirando finalmente eso ojos negros, frustrada por las marcas de mordidas en las patas y el costado. Abrazó al lobo sin saber que más decir y acaricio suavemente la zona lastimada.
Tal vez el salvajismo era normal entre la raza, pero ella no lo aceptaba, no quería a Sasuke constantemente herido por su culpa.
Encontraría una forma de acabar con eso, se prometió.
El canino se removió un poco entre sus brazos y lamio su rostro, posteriormente corrió atrás de los árboles.
¿A dónde iba? Sakura espero verlo de vuelta, oír algo.
-Sakura - la voz de Sasuke se oyó entonces debajo de las sombras – necesito mi ropa –le dijo asomando un poco su cabeza.
-¡Oh!... – la chica se sonrojó al instante al pensar en lo que estaba detrás de tronco.
-A menos que quieras que vaya a buscarla yo mismo –sugirió con tono burlón, era obvio que el frío no le molestaba como a ella. Brincó en su sitio y salió corriendo con en busca de las prendas. Demasiado agitada, y molesta consigo por ser incapaz de ocultar el sonrojo, o sus infamantes pensamientos.
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Una vez que arreglaron el desastroso escenario, y quemaron el cuerpo del were, avanzaron más rápidamente. La aprensión era palpable.
Era necesario deshacerse de sus ropas y cambiar el olor que estaban utilizando, porque incluso las esencias muy potentes dejaban a l desaparecer un aroma que era posible rastrear, y en un lugar solitario sería sospechoso un olor de aquello tan artificial, muy diferente ya que en la ciudad los olores así predominaban.
Sasuke estaba muy callado desde entonces. Solo urgiéndola a avanzar y mirándola larga e intensamente cuando se detenían a descansar.
Algo había cambiado en su actitud, pero Sakura no sabía qué y tampoco se atrevió a preguntar.
Pasaron tres días viajando casi sin descanso, Sasuke no se lo quería decir, pero sospechaba que los seguían. Él estaba más protector, la mantenía muy cerca de él, incluso por horas le tomaba de la mano firmemente negándose a soltarla.
Ella se opuso en un principio, avergonzada.
…
-No soy inválida… y no somos nada para que tomes mi mano –dijo entonces tratando de enojarlo y que la soltara indignado. Pero en vez de eso él la atrajo, aprisionándola por la cintura y tomando su rostro –parecía que le gustaba hacer eso- y le contestó con los dientes apretados.
-¿qué se supone que debo de ser para tocarte Sakura, además de tu protector? – lo amenazantes ojos de él brillaron con algo más que con enojo, retándola a que contestara. Ella se estremeció viendo su boca, en espera de él
…
No la besó –dejándola decepcionada en el fondo-, y ella no volvió a reclamar nada. No era tonta y ella entendía que no era el momento de nada caliente, o cursi.
Y muy a su pesar, no tuvo ni la cara, ni el tiempo de preguntar la razón de haberla besado. De hecho cuando se encontraba recordándolo, poco después se sentía estúpida.
-Tonta, tonta cursi –quiso abofetearse, pero no tenía tiempo de hacerlo – fue solo distracción –se dijo con la mente cansada.
Para estas fechas debía estar con Ino preparando una sencilla y amistosa fiesta de fin de año, o eso habría hecho si hubiera tenido la oportunidad de preguntarle.
Estaba nerviosa y agotada, pero no se quejó, porque cada que miraba la cara del pelinegro juraba que sus ojos brillaban de rabia y determinación.
Simplemente siguió hasta que ya no podía, lo hacía por él más que por ella.
Su único placer en ese viaje era verlo.
Sasuke se convirtió en una persona importante en su vida, sin darse cuenta antes, y en muy poco tiempo. Era imposible no sentir cariño por alguien que la protegía tanto. Ella sabía de antemano que él no era responsable por su seguridad, ni debía importarle que algo le pasara, y entonces cuando miraba al frente ahí estaba él, guiándola a un lugar seguro. Preocupado de verdad por ella.
Sakura trató de caminar más a prisa, él aceleraba más la marcha a cada momento.
Dio un paso más pero sus piernas le temblaron, y se derrumbó de rodillas en el suelo. Perdió la cuenta de cuantas localidades pueblerinas habían pasado como si fueran unos caminantes cualquiera. Solo pudo mirar al suelo de terracería, la visión le fallaba un poco.
-Solo un poco más –le habló Sasuke compresivamente, dándose cuenta de su retraso; era un tono que ella desconocía por completó en él, siempre le parecía distante, incluso luego de pasar tanto tiempo juntos, o después de… besarla – estamos cerca del Monte Tsukuba. Detecto su olor muy cerca Sakura-explicó pasivo -ya falta poco –la chica levanto de inmediato la vista, impresionada de haber caminado tanto sin haberlo sabido.
Él le tendió la mano para ayudarle a ponerse en pie y descubrió que efectivamente estaban rodeados de un frondoso bosque, y caminaban por un solitario paraje, que la hizo pensar en lo fácil que sería atacarlos –Y matarlos -ahí.
Hacía mucho frio, sin duda pronto caería una nevada.
De la nada cinco hombres grandes salieron de las espesuras.
Sasuke empezó a gruñir.
-Son were sin manada – dijo en un susurro mortal, lo profundo y amenazados de su voz le helo la sangre. Lo siguiente que supo es que Sasuke se lanzó a ellos dejando la mochila de viaje, esta vez sin medir palabra. Ella tomo un cuchillo, que usaban para la comida, nerviosamente.
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Sus peores miedos se materializaron frente a sus ojos. Podía matarlos a todos ellos pero también él iba a morir. No quiso mirar a Sakura, su pequeña pelirrosa, que siempre se hacia la fuerte, debía estar temblando de agitación y de miedo, pero estando contra él viento no podía olerla.
-Estaba a contra viento –pensó ¿cómo demonios los encontraron? No lo sabía y no iba a detenerse a preguntarlo.
-Entrega a la chica –amenazó el más grande –de todos modos la tomaremos, pero puedes vivir haciéndonos el trabajo más fácil.
-NO –gruño el con odio.
-Yuma, Kira, agárrenla – los susodichos solo se movieron un poco cuando Sasuke rompió la muñeca de uno y rasgó el brazo del otro. Dejaron de avanzan, volviéndose para gruñir indignados a su agresor.
-Dije no – advirtió con la voz grave – el que la toque se muere –por ahora las amenazas era en lo único que podía pensar, los sujetos como ellos eran muy territoriales, con necesidad de afirmar su estatus y cualquier ofensa era tomada como un reto. Era todo lo que tenía para alejarlos de Sakura.
-Démosle lo que quiere –sugirió uno más joven.
-Si vamos a hacerlo, Kato – pidió otro al grandulón que los dirigía.
-No me diste más opción muchacho – habló a Sasuke como si fuera una broma y su rostro se ensombreció rapaz– acábenlo, pero no lo maten, para que vea como nos divertimos con su juguetito – y entonces el sujeto volteó en dirección a la pelirrosa.
Tres al mismo tiempo se fueron sobre él, sin darle tiempo de transformarse. Aunque eso no importaba, era más fácil con su visión humana atacar.
Supo rápidamente que querían detraerlo mientras los otros dos tomaban a Sakura.
Fue rápido, esquivo dos golpes y a uno le cortó la garganta –uno menos –pensó con satisfacción, sin embargo no logro desviar el golpe de último, y recibió de lleno una mordida, de uno en su forma de lobo, que hirió dolorosamente su hombro derecho; los afilados dientes clavándose profundamente en su carne lo torturaron duramente.
Abrió la mandíbula de la salvaje criatura con esfuerzo, a mano limpia.
Con un rodillazo en el estómago del animal, y rompiéndole una pata al atacante, logró liberarse de las fauces del lobo. Corrió tras de los dos que se escabulleron en busca de la muchacha. Sin importar que los otros dos solo estaba un poco atontados.
Se hallaba demasiado rabioso como para prestar a tención a la sangre que corría a lo largo de su brazo.
Iba a encontrarlos rápido… Solo que no lograba oler a Sakura.
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Corrió con todas sus fuerzas cuando vio a los dos individuos ir por ella; sintiéndose una miserable cobarde y traidora, por dejar a Sasuke, pero estaba bien enterada de que era más un estorbo que una ayuda.
Iba a regresar por él… si salía viva de eso.
Siguió corriendo contra el viento invernal como una desesperada, sin importar que sus manos se estuvieran entumiendo por la baja temperatura y el miedo. Su única forma para defenderse era el pequeño cuchillo, escondido entre los pliegues de su ropa.
Antes de avanzar más, ya estaba acorralada por dos hombres, para su sorpresa no se convirtieron en lobos.
-que bien hueles cachorrita –dijo el tipo que se puso frente a ella, acercándose a cada paso –ahora entiendo porque tienes tan loco al chucho negro –se burló mirándola con anticipación.
-Yuma, tomaremos turnos –bufo el otro con una sonrisa sucia.
A propósito no escondió su temor, para poder atacar por sorpresa, la mejor arma era la confusión, y posteriormente correr más.
En cuanto Yuma la agarró del brazo, ella le enterró el cuchillo lo más profundo que pudo, en la pierna.
-¡MALDITA! –bramó él y trató de alcanzarla pero su pierna cedió y su rodilla dio de lleno en el suelo.
El otro se quedó pasmado unos segundos antes de estrangular a Sakura sin compasión.
-¡Vamos a tener que castigarte zorra!- exclamó en su oído, e impactó su cuerpo en un gran árbol a lado de un camino perdido entre la hierba y el terreno terroso. El golpe la hizo arquearse del dolor, le zumbaron los oídos y calló como un trapo entre el herbaje. Lo siguiente que supo es que una sombra borrosa se cernía sobre ella, empezó a forcejear con su ropa, por dentro gritaba de rabia que "no", pero no lograba que su cuerpo respondiera. Oyó como se rasgaba la tela de su blusa y el frio del bosque castigo su piel expuesta.
A lo lejos oyó los gemidos de dolor de Yuma.
-¡Mata a la estúpida!-exigió vengativamente, y tomado su pierna lastimada para tratar de levantarse.
En su pecho el corazón se hallaba punto de estallarle de furia y terror, algo pasaba con ella, sentía el cuerpo muy extraño, dejó de sentir el frío, la boca le dolía y culpó al impacto contra el tronco y la adrenalina. Tuvo la violenta necesidad de defenderse hasta la muerte, arrancar los ojos del imbécil, no aportaba lo que pasara con ella por eso, porque no iba a permitir lo que el lujurioso were quería.
Reaccionó a tiempo para evitar que la despojara del sostén, utilizando su rodilla para defenderse ataco en los genitales
-¡Arg! –vociferó lastimero, confirmado su buena puntería.
Se levantó para correr, en cambio enseguida la mano del sujeto aprisiono su tobillo jalando hasta que callo otra vez, y la hizo desplomarse de bruces.
La desesperación la abrumó, él la tenía acorralada entre el suelo y su cuerpo, al mismo tiempo vio como el otro se acercaba arrastrando la pierna. Le dio asco sentir el robusto cuerpo sobre si, aplastándola. Quería ser fuerte pero gritó de pánico pensándose ya abusada.
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El grito de Sakura se oyó tan cerca, que jadeo entre aliviado y horrorizado simultáneamente, tratando de no pensar en la razón de su bramido.
A solo unos metros entre las espesura la vio indefensa debajo de uno de ellos y él otro acercándose.
Tembló de cólera, de horror y desesperación.
Su pobre pelirrosa. Su aroma mesclado con miedo lo abofeteó.
En un borrón negro pateó al primero, lanzándolo lejos. Ya estando cerca olió la sangre, y observó el cuchillo incrustado hasta el mango en la pierna del individuo aun de pie. Sin pensarlo dos veces lo sacó, solo para encajarlo esta vez en la yugular, donde era más probable que lo mataría por lo corto de su hoja.
Supo que el cuchillo estaba ahí por obra de la muchacha y se sintió orgulloso por ello.
-Sakura –le llamó, pero ella no contestaba.
Miró a los lados en espera de que los carroñeros los rodearan. Por lo menos ahora solo eran tres. Se quitó la chaqueta ensangrentada para cubrir la piel desnuda de Sakura, furioso por que se atrevieran a tocarla.
La levantó en sus brazos, ignorando el dolor de su propio cuerpo, la dejó en un lugar alejado de donde se desataría la lucha, lejos de sito donde liquidaría a todos ellos.
No esperó mucho cuando finalmente estuvo rodeado.
La pelea era fiera, demasiadas veces fue alcanzado por unas fauces o por un golpe, ya que uno de sus atacantes era lobo y los otros dos se mantuvieron en su forma humana. Se percató de la forma en que los subestimó antes. Vio que notaron su facilidad para pelear en su forma humana.
Estos no eran simples mercenarios.
Logró alejarlos mezclándose entre la maleza corriendo en dirección opuesta de donde colocó a Sakura, y al dispersarlos mató al primero que se acercó sin notar su presencia, atravesó su pecho con sus garras, pero hizo tanto ruido que delato su posición.
-¿de dónde saliste mocoso? –exigió saber Kato, al ver al otro de sus lobos desangrándose en el suelo terroso del bosque.
-Mejor pregunta a dónde te voy a mandar –corrió hacia él, sin embargo antes de llegar al enorme licántropo, una mano deformada en afiladas garras atravesó su espalda disparando un dolor insoportable por su costado, dejándolo si aliento. A pesar de esto, en el momento en que dio un paso tambaleante al frente se convirtió en lobo mordiendo en cuello del gigante con vigor, rompiendo carne, tendones y hueso en segundos; ante la mirada asombrada de quien lo hirió a traición, el lobo sangrante giró en su dirección con pasos temblorosos, con la ropa colgando todavía de él no perdía el aspecto amenazante.
Sasuke entendió que el único hombre que quedaba en pie lo mataría sino hacia algo pronto, empezaba a tener la visión borrosa, sus patas a duras penas lo sostenían, Sakura estaba en peligro todavía y lograba escuchar cómo se acercaba a ellos- maldita sea, ella no entendía lo que era quedarse quieto-. Así que se obligó a avanzar y gruñir amenazante.
Su única esperanza era tomar su forma humana y atacar cuando pesara que estaba indefenso.
Saltó sobre su oponente transformados en humano al momento, para acabar con él; lo que no esperó fue que este utilizara un arma afilada para defenderse, incrustándola en su abdomen, eso no era honorable entre los machos. Y se sintió un imbécil por pensar que ellos serían honorables.
Cayó de rodillas, pensando en Sakura y deseando con todos sus sentidos que corriera muy rápido, lejos del peligro.
Un jadeo ahogado corto sus nublados pensamientos. Sakura miraba horrorizada y el ya no podía hace más por defenderla.
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Algo exploto dentro de ella cuando vio tirado a Sasuke en el suelo, lleno de sangre y al otro hombre parado cerca, con una navaja retráctil.
¡Sasuke!
-¿Estaba muerto?-pensó sintiendo que también ella se moría. Todo se volvió rojo, la cabeza le palpitaba de dolor, y después no fue más consciente de sus acciones.
…
El rufián solo alcanzo a sentir un peso en su espalda, giró el rostro para ver una masa salvaje de cabello rosa y un dolor en el cuello lo hizo tambalearse. No salía de la sorpresa al verse atacado por la pequeña, e indefensa mestiza lobo, Sus uñas rosadas se incrustaron es su sus costados, su piernas lo rodearon desde atrás. Entonces entro en pánico cuando no pudo hacer que lo soltara, y sus afilados dientes apretaba cada ven más fuerte su garganta.
Saltando de espaldas al suelo rocoso del camino, la aplastó varias veces con su columna, pero estaba cada vez más débil y la mujer no lo soltaba.
Iba a matarlo, por muy ridículo que sonara.
Ella lo estaba matando.
…
Las mandíbulas le dolina apretó más fuerte, salvajemente, tenía que aliviar el dolor, todo el dolor. Tenía miedo, el cuerpo de ardía como con fiebre. Era demasiado sufrimiento, sus dedos también le dolían. En su mente una mujer pelirroja gritaba a lo lejos, había sangre por todas partes oscureciendo el bello color de las flores de cerezo esparcidas en el suelo.
-¡¿Madre?!
-¡Corre, corre!
Lobos de varias tonalidades rodeaban a su madre, quería quedarse ver que quería con ella, pero obedeció.
Tenía que haberla ayudado, pero en lugar de eso corrió, y corrió, hasta que todo quedó en silencio.
Todo en oscuridad, la nada la abrumaba.
…
Cuando Sakura parpadeo de nuevo, los nubarrones mentales desaparecieron, para dar lugar a un hombre muerto bajo ella, en su boca se disolvía un repugnante sabor metálico de la sangre, y goteaba por su barbilla, estaba sudada y el cabello se adhería a su rostro. Se miró comprobando que estaba cubierta de la sustancia viscosa.
En estado de shock, miró perpleja todo a su alrededor. No recordaba lo que acababa de pasar, solo sabía que la única amenaza que quedaba estaba muerta, y sospechaba que era su culpa.
Imposible…
-¿Sasuke-kun? – él estaba en el piso junto a ella, herido por todas partes, indefenso y ella estaba tan alterada por su estado que descarto por completo su desnudez. Se acercó en temblores a ver si respiraba.
Estaba vivo, pero si no conseguía ayuda no sería por mucho tiempo. Terminó de romper su blusa desecha en muchos pedazos, y los amarró en las peores partes para disminuir el sangrado. Y se levantó lo más rápido que pudo para buscar a alguien que los ayudara.
La visión de un nuevo lobo la detuvo en seco.
-…no –murmuro al ver a un enorme lobo gris parado frente a ellos, su peludo cuerpo sin lesiones. Ella no podría con él.
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1Día después…
Sasuke seguía inconsciente. Él tuvo razón al decir que estaban cerca de encontrar a Kakashi. El lobo gris.
Él la reconoció enseguida, pero ella no recordaba haberlo conocido antes de ese día. El sujeto tomó ropa de uno de los muertos para llevar a Sasuke a su casa, una vivienda escondida en la parte más elevada del monte. Increíble que estuviese ahí.
Estaba agradecida por cada respiro del Uchiha, aun así no podía dejar de culparse por lo sucedido.
Ella solo tenía moretones y raspones, pero el moreno perdió demasiada sangre. Sabía, sin necesidad de que nadie le dijera, que sin la ayuda del señor Hatake, Sasuke estaría muerto.
Sintió un hueco en el estómago tan solo pensarlo.
La agresión de dejo pequeños flashes de recuerdos de su madre, cosas que no recordaba en absoluto; ellas dos siempre caminando rápido, cambiando de domicilio constantemente. Era muy poco realmente, pero ahora entendía algo.
Su madre también la estaba salvaguardando.
Su madre murió por su culpa, protegiéndola… como estuvo a punto de hacer Sasuke.
-Ya pasó lo peor –le prometió el hombre al entrar con más plantas medicinales mezcladas – deberías descansar, no has dormido nada desde ayer –sugirió el mayor preocupado. Ella apreció eso. Para ser un hombre con familia –una de cuatro weres jóvenes y su pareja mestiza-, se preocupaba mucho por un par de extraños que solo podría traerle más problemas.
Era una amenaza para la familia de Rin y Kakashi.
Era ella a la que seguían. No a Kakashi, o a su familia, o a… Sasuke.
-Lo haré… en un momento –ella sabía que Kakashi tenía razón, pero no paraba de sentirse culpable, frustrada.
El ataque al pelinegro y el shock lograron despertar cosa en ella, no solo unas pocas imágenes del pasado. Su piel estaba más sensible, y su olfato también…
-Sakura, ahora solo hay que esperar –dijo paternalmente –Rin te preparó una habitación.
Ella solo asintió, llena de preguntas pero demasiado cansada para hacerlas. Su esposa era muy amable, sin desconfianza la condujo a un cuarto pequeño con un futón tendido en medio de reducido espacio.
-Duerme muchacha –la urgió cariñosamente la mujer- ya debías de saber que la recuperación física es más rápida si descansas – Simplemente asistió, antes de irse le paso una gruesa colcha y la dejó.
En verdad se sentía muy deprimida y miserable.
Se había enamorado de Sasuke, y estaba maldita. Todas las personas que amaba le eran arrancadas de los brazos. Y eso no podía soportarlo de nuevo, no más.
…
Lo primero que vio a la mañana siguiente, fue un libro muy viejo que le trajo Rin. Quien excuso a Kakashi , explicando que saldría a resguardar los alrededores con su hijo mayor.
-Es el diario de tu madre – le declaró. Enseguida estuvo conmocionada, no esperando un tesoro tan grande. Le dijo brevemente que Kakashi y su madre fueron amigos, y que ella era una lobo pura sangre, una de las últimas hembras que quedaban de un clan pequeño. Los problemas empezaron para ella cuando se enamoró de su padre, que no solo era humano, además era un extranjero, y en ese tiempo, ya hace más de cien años, era una sentencia de muerte para el humano. Especialmente enfrentándose a una manada de cambiantes, con escases de mujeres.
Más de cien años, entonces ¿cuántos años tenía ella?
Uno de ellos se obsesionó con Hana, su madre y no aceptó su rechazo-continuó contando Rin. Antes de que cualquier cosa le ocurriera a su padre, Alex, ella desapareció para todos incluso él. Y no se volvió a saber nada de ella, hasta que un día su abuela se pareció cargando a una pequeña Sakura de 3añitos por los alrededores del Monte Tsukuba, solo para entregar aquel viejo diario. Le dijo que se quedó un día solamente y luego de eso regresaron por el mismo camino.
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Unas horas después de quedarse sola, a lado de un inconsciente Sasuke, no se atrevía a abrir aquel libro encuadernado con detalle. Tomando un profundo respiro abrió en una de las páginas al azar.
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Octubre 12 de xxxx
Tengo que irme pronto. Si no lo hago van a matar a Alex…
Kabuto quiere su cabeza porque estoy con él.
Y simplemente no puedo soportarlo, que le hagan daño o tener que volverme la mujer de Kabuto, preferiría morir antes. No puedo vivir sabiendo que está en peligro por mi culpa. Y si a la larga lo mata… me pone enferma de miedo.
Él es diferente a cualquier humano que haya conocido, tiene habilidades, sabe cosas antes de que pase. Es algo que no puedo explicar.
Tal vez ya sepa que me voy, pero si no es así tengo que adelantarme.
Lo amo. Prefiero que viva feliz lejos de mí, a que este a mi lado, siempre a punto de morir.
La lectura casi detuvo el corazón de Sakura. Su madre y ella eran tan parecidas… Miró a Sasuke entendiéndola completamente.
Cambió de página. Conmovida por su valiente decisión.
Octubre 23 de xxx
Estoy embarazada. Lo sospechaba…
Bebe perdóname, pero no podemos quedarnos con papá. Hoy nos vamos y sé que no lo vas a conocer, pero es un hombre muy bueno, listo. Sé que te amaría con todo su corazón…
Mi querido bebe eres lo único que tengo de él.
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No pudo seguir leyendo. Saber que su madre la amaba, y la consideraba una conexión con su padre era un consuelo inesperado, en medio de la tormenta de sus pensamientos, y su corazón apretado de miedo por lo que pudo pasarle a el hombre que ella misma quería.
Supo lo que tenía que hacer de ahora en adelante. Era necesario liberar a Sasuke ella, de la carga que imponía el cuidarla.
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3 días pasaron. Kakashi afirmaba que Sasuke que iba a recuperar completamente, y que gracias a las plantas medicinales las marcas serían mínimas. Que muy probablemente despertaría al día siguiente.
Espero a que todos se durmieran para irse. Le dejó notas de despedida a cada uno, incluso a los pequeños, y se escabulló en la helada noche.
Pensando en lo mucho que se enojaría Sasuke por creerse tan fuerte como para viajar sola.
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Era agonizante simplemente respirar. Aun no podía abrir los ojos, pero increíblemente se podía mover.
-Una dura batalla –pensó cansado.
¿Qué le había pasado?
Al segundo todos los recuerdos llenaron su cabeza. Abrió los ojos de golpe, levantándose entre gemidos de dolor.
-¡¿Sakura?¡ -la buscó a su lado, pero él único ahí era Kakashi, mirándolo con seriedad -¿Dónde está Sakura? –insistió.
-Se fue anoche – Sasuke sintió que lo apaleaban de nuevo.
¿Por qué infiernos Sakura se marchó sin él?
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Es posible que haya uno que otro HORROR de dedo, pero estaba impaciente por publicar, antes de que se me fueran las ideas. Prometo corregir en unas cuantas revisada a mi cuenta después.
Muchos saludos. Espero que les esté gustando, ya que a mí sí. El próximo capítulo: La decisión de Sasuke.
Gente, todavía falta que Sakura sufra un poco más, antes de que Sasuke la encuentre y la "castigue".
Saludos a todo(a)s.
