Ante todo:

DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.

Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.

Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".

La historia está escrita desde el punto de vista de Jacob.


6. NOCHE DE CINE Y DUDAS. ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?

Para esa noche me vestí con una camisa blanca de manga corta, unos vaqueros negros largos y unas deportivas blancas.

Salídel dormitorio con la intención de ir al cuarto de baño, para peinarme un poco, y me encontré con Renesmee en el interior, peinándose también.

Me quedé mirándola como si nunca antes la hubiera visto. Esa noche iba vestida con un vestido rojo, de tirante fino, ancho hasta la cintura y estrecho en la falda, que le llegaba hasta medio muslo. Llevaba unas sandalias altas, también de color rojo.

Se estaba poniendo algo en el pelo, creo que laca, haciendo que sus rizos quedaran bien marcados. Iba ligeramente maquillada. Estaba, sencillamente, hermosa.

- ¿Que estás mirando? – dijo al darse cuenta de mi presencia, pero sin dejar de arreglarse el pelo.

- Nada. Es solo que… bueno… estás muy guapa.

- Gracias. Definitivamente tengo que ir a comprarme un par de pantalones y de camisetas. ¿No crees que es demasiado? – dijo señalando su vestido.

- Parece que vayas a ir a una boda. – dije riendo.

- No te pases! – dijo lanzándome el pote de laca a la cabeza. Reconozco que fue muy rápida y no me dio tiempo de esquivar el pote. – Perdóname, Jacob. No quería darte. Bueno, sí quería, pero…

- Tranquila. No he notado a penas nada.

- ¿De verdad? ¿No me mientes? – dijo examinando mi frente, justo donde había recibido el golpe.

- No miento.

- Vale. - dijo, claramente aliviada. Sonrió. - Estás muy guapo, Jake.

- Gracias, Ness.

- Bueno, piensas a peinarte o vas a ir con esos pelos de loco?

- Si dejas libre el baño, podré hacerlo.

- Anda, ven. – dijo cogiéndome del brazo y me metió en el cuarto de baño. – siéntate.

Me sentó sobre la tapa del retrete y ella empezó a rebuscar por su neceser. Sacó un pote de gomina y se untó las manos con ella.

- Cuidado con lo que vas a hacer con eso. No me fío ni un pelo de ti.

- Tranquilo. Confía en mí.

No me atreví a mirar en el espejo lo que me estaba haciendo. En menos de dos minutos, Renesmee hubo terminado.

- Has quedado perfecto. – dijo mientras guardaba las cosas. Se lavó las manos y se marchó sonriente. Demasiado sonriente.

- Esto me da muy mala espina. – dije en un susurro, mientras me levantaba, y me miré al espejo. Me quedé paralizado. – Pero que es lo que me has hecho?! Parezco Edward con éstos pelos!

Pude oír unas carcajadas que venían del piso de abajo y bajé corriendo hacia allí. En cuanto bajé el último escalón me detuve en seco.

- Buenas tardes! – dijeron dos voces conocidas.

Les miré fijamente y vi que se trataba de Mark y de la chica de la joyería. Estaba realmente hermosa. "Pero en que estoy pensando? No puedo fijarme en otra mujer que no sea Renesmee. No?".

- Vaya! Así que tú eres el famoso Jake. – exclamó la muchacha, sonriendo. Me acerqué a ella y estreché su mano con delicadeza.

- Y tú la hermana de Mark,…

- Alysson.

- Eso, Alysson. Bueno, chicos, tenéis hambre? – dije señalando la mesa.

- Si! – exclamaron los hermanos, y los cuatro nos dirigimos hacia la mesa.

Nos sentamos y, tras servir la mesa entre Mark y yo, comenzamos a comer, mientras hablábamos y Alysson contaba a Mark y Renesmee de qué nos conocíamos.

- Ya es casualidad. – dijo Nessie, mirando a Alysson con cara rara.

Las miré a ambas y me di cuenta a que venía esa cara. Alysson no dejaba de mirarme, sonriendo. Miré a Mark y vi que éste miraba a Renesmee de la misma forma, lo cual hizo que me sintiera mosqueado con él.

- Está muy bien. Ésta salsa que le habéis puesto está riquísima. – dijo Alysson, mirándonos a ambos, bebiendo un largo trago de limonada.

- Gracias. – dijimos al unísono.

- Bueno, ¿todavía queréis ver esa peli cuando acabemos de cenar? – dijo Mark, mirando de reojo a su hermana, con una amplia sonrisa.

Ness y yo les miramos y nos pusimos a reír al ver la cara de terror Alysson. Parecía estar pasándolo mal solo con pensar en la película.

- Ness, aun quieres ver esa peli? – dije volviéndome para mirarla a la cara, ya que estaba sentada a mi lado.

- Si.

- Tengo una idea. Porque no vais tú y Mark a la ver la peli de los muertos y Alysson y yo vamos a ver… no se… esa comedia tan bestia que hacen. Por ejemplo. – dije sin pensármelo dos veces.

Me dio pena la cara de la chica y ya no me parecía tan buena idea reírme de su miedo.

- Acabas de salvarme la vida. – dijo en un susurro apenas audible.

- Tío! – exclamó Mark. Al parecer le había estropeado el plan. – con lo bien que nos lo íbamos a pasar.

- Perdona. – dije bajando la vista, mirando de reojo a Alysson, que me miraba sonriendo.

- Bueno, pues nos vamos a ver las pelis y, cuando salgamos, podemos ir a nuestra casa, a tomar algo. – dijo mirando a su hermana, y ésta asintió.

- Genial. – dijo Renesmee, levantándose de la mesa y sirvió cuatro platos con un trozo de pastel en cada uno. - Y ahora, a comer el postre.

Comimos el pastel en silencio, después de cantarle el cumpleaños feliz a Renesmee, que se sonrojó en cuanto los tres nos pusimos en pie para cantarle la canción. A pesar de lo lanzada que era en ocasiones, Renesmee solía ser muy tímida.

Entre los cuatro recogimos la mesa y lavamos los platos. En ese momento, me di cuenta de la ropa que llevaba Alysson. Llevaba un vestido negro hasta media pierna, ajustado, marcando su atlética figura. Llevaba su brillante pelo rubio, suelto y liso. Era una chica realmente atractiva.

- Despierta! – dijo Mark, dándome una colleja, logrando que pudiera desviar la vista de Alysson. – Ya está todo limpio, no? - asentí con la cabeza. - ¿Nos vamos, entonces?

- Claro. ¿Vamos con los dos coches?

- Si. Las chicas me han dicho que quieren ir juntas. ¿Te molesta que vaya contigo?

- Que va! Vamos.

Salimos los dos juntos de la casa y vi que las chicas ya estaban en el coche de Alysson. Nosotros iríamos en mi coche. Alysson y Renesmee salieron primero y yo las seguí, marchando lentamente hacia la ciudad.

- ¿Te gusta mi hermana? – dijo Mark, provocando que diera un volantazo por la sorpresa.

- Que?! No, no. – dije serenándome y mirando a Mark de reojo. Me miraba divertido. – No te negaré que es muy guapa, pero no es mi tipo.

- Ya...

- Es que vi la cara que puso cuando hablemos de la peli y me dio pena. Ya no me parecía tan buena idea reírme de ella.

- Vale. Pero deja las cosas claras, creo que se ha fijado en ti.

- ¿Tu crees? – dije sorprendido.

- Si.

- De acuerdo. Hablaré con ella. Lo prometo.

- Bien.

Dicho esto, seguimos el camino hablando de deportes. Al parecer, los dos éramos de los Bulls. Durante un rato también me habló de su hermana y de su familia. Para mi desgracia, el chico me estaba cayendo bien. Y yo que quería odiarle por estar interesado en mi Renesmee.

Tardamos cerca de cuarenta minutos en llegar, dada la lentitud con que Alysson conducía. Mark se dio cuenta de la expresión de mi cara y empezó a reírse.

- Normalmente lleva unas deportivas en el coche, porque no sabe conducir con tacones, pero hoy hemos cogido mi coche y se le olvidó cogerlas.

- ¿Y el descapotable con el que viniste el otro día?

- Es suyo.

- Ah!

- Mira, ya hemos llegado.

Al fin llegamos al aparcamiento de los multicines. Aparcamos los coches, uno al lado del otro, y los cuatro nos dirigimos hacia el interior del edificio. Compramos las entradas y un par de bolsas de palomitas.

- Nos vemos al lado de los coches en cuanto acaben las películas. – dijo Renesmee, marchándose junto a Mark y una de las bolsas de palomitas, mientras que Alysson y yo íbamos en dirección contraria.

- Gracias por salvarme. - dijo Alysson cuando nos quedamos solos. - Realmente lo paso mal viendo pelis de terror, sobre todo si van de fantasmas.

- Tranquila, no me ha costado nada. En realidad no me van las pelis de fantasmas. Prefiero las de zombis.

Llegamos a la sala y nos sentamos en la última fila.

- Tengo que decirte una cosa. – dije sin mirarla directamente. - Tenía que solucionar el asunto cuanto antes.

- Claro.

- Tu hermano tiene la impresión de que te gusto. – dije sin atreverme a mirarla a la cara. Que vergüenza.

- Así es.

- Ah si? – pregunté quedándome con la boca abierta por la sorpresa. – yo… yo…

- Tranquilo, Jacob. Tengo claro que yo a ti no, pero espero que no te incomode.

- No, no. Es que no quería darte una impresión equivocada.

- Se que has venido conmigo para no verme pasarlo mal. Gracias – dijo volviéndose en su asiento y me abrazó.

- Bueno, la peli ya va a empezar. - dije, sintiéndome bastante incómodo.

Los dos nos pusimos bien en nuestros asientos, colocamos las palomitas entre los dos y nos pusimos a ver la película.

No paramos en todo el rato de comentar todos los detalles y de reírnos durante las dos horas que duró la peli. Me extrañó que nadie viniera a llamarnos la atención, ya que la verdad es que estábamos causando bastante revuelo. Realmente me lo estaba pasando en grande junto a Alysson, era una chica muy graciosa, y eso que nunca creí que podría pasármelo bien junto a una chica que no fuera Renesmee. "Qué estarán haciendo Mark y Nessie?"

- Joder, se me ha dormido todo. – dijo Alysson, levantándose de la butaca y poniéndose bien el vestido, una vez que hubo terminado la película.

- Ya ves. Yo tampoco puedo moverme. ¿Esperamos a que salga todo el mundo? – dije al tiempo que me sentaba de nuevo.

Alysson hizo lo mismo y pasamos los diez minutos que tardó en vaciarse la sala hablando y comentando la película, ya en voz alta.

- ¿Crees que habrán salido ya de la sala? – dijo Alysson mirando la hora en el reloj de su móvil. - Ya sabes. Mi hermano y Renesmee.

- No se. Creo que su peli era más larga que ésta.

- ¿Quieres que les esperemos en el coche?

- Vale. Vamos. – dije levantándome de nuevo, y salimos de la sala.

Llegamos a donde estaban los coches aparcados y nos metimos en el coche de Mark, ya que él y Renesmee aun no habían llegado.

- Creo que a Mark le gusta Renesmee. – dijo Alysson, quitándose los zapatos.

- Yo también lo creo. – dije sin poder evitar un tono bastante borde.

- Y eso no te gusta, verdad? – dijo mirándome, mientras una sonrisa se dibujaba en su cara.

- ¿Sinceramente?

- Siempre.

- No, no me gusta nada.

- Me lo imagino. ¿Y ella lo sabe?

- No. Para ella solo soy su mejor amigo. Y como veo que así es feliz… no quiero estropear nuestra relación. – no pude evitar que mi voz sonara triste. Así era como me sentía.

Me parecía increíble estar hablando de mis sentimientos hacia Renesmee con una completa desconocida, pero me sentía bien haciéndolo. Tal vez era eso lo que necesitaba Poder hablar con alguien sobre mis sentimientos.

- Bueno, pero si no le dices nada, ¿como vas a saber lo que siente por ti?

- Ya te he dicho que no quiero arriesgarme. Es más complicado de lo que parece.

- Bueno, yo ya te he dicho lo que pienso. Haz lo que creas apropiado.

- Gracias Alysson.

- ¿Por qué? – dijo sorprendida.

- Por todo. Por escucharme.

Alysson se acercó lentamente hacia mí y nos abrazamos.

Puse mis manos sobre su espalda, mientras ella pasaba sus manos por mi pelo. Veía a donde quería ir a parar y no pude evitar que sucediera. No quería evitarlo. Nos separamos lentamente el uno del otro y nos miramos fijamente.

Con sus manos todavía en mi cabeza, acercó mi rostro al suyo, sus labios se posaron sobre mi mejilla, llevándolos, dando pequeños besos, lentamente hasta mis labios. Puse mis manos sobre su rostro y nos besamos lentamente y con suavidad, lo que parecieron varios minutos de gloria, hasta que unos golpes sonaron a mis espaldas.

Ambos miramos hacia la ventanilla y nos encontramos con Mark.

Renesmee estaba detrás de él, dándonos la espalda. Salí del coche y me acerqué hacia Renesmee. Puse mi mano sobre su hombro y noté que estaba temblando.

- No me encuentro muy bien, Jacob. ¿Nos vamos a casa? – dijo con voz entrecortada.

- Claro que si.

Me volví y miré a Mark y Alysson y éstos hicieron un gesto de asentimiento con la cabeza.

- Nos vemos! – dijeron los dos, antes de cerrar la puerta del coche y de marcharse.

Nos quedamos Renesmee y yo, solos en medio del aparcamiento desierto.

- ¿Estás bien? – dije cogiéndola del brazo y llevándola poco a poco hacia el coche.

Abrí la puerta del copiloto para que entrara en el coche, pero Ness abrió la puerta de atrás y se sentó en el asiento trasero. Me subí al coche y vi por el retrovisor que Renesmee se había tumbado y me daba la espalda.

No me atreví a decirle nada y pasamos todo el viaje en silencio. En un silencio bastante incómodo, por cierto. Nunca antes habíamos pasado tantos minutos sin hablar.

Intenté llegar a la casa lo más deprisa posible, por lo que apreté el acelerador y fui a toda velocidad hasta que llegamos. Frené con suavidad al llegary aparqué a unos tres metros escasos de la puerta.

Abrí la puerta trasera del coche, pero Renesmee no se movió. Me acerqué un poco, metiendo medio cuerpo en el coche, pero ella se tapó la cara con el brazo.

- Márchate.

- Ness, vamos, entra en casa. – dije saliendo del coche, mirándola desde la puerta.

- He dicho que te vayas! – gritó, incorporándose y cerró la puerta de golpe. Volvió a tumbarse y se tapó de nuevo la cara.

Me di cuenta de que estaba llorando. Esa imagen me partió el corazón y no pude marcharme. Me senté en el suelo, apoyando la espalda contra el coche y cerré los ojos. "Que le pasa a Ness? Está mal desde que salió del cine, podría ser que…"

Me quedé dormido en el momento en que sentí que Renesmee se había dormido.

Noté un fuerte golpe en la cabeza que hizo que cayera de lado contra el suelo. Miré hacia arriba y vi la causa del golpe. Renesmee había abierto la puerta del coche y estaba a mi lado, mirándome. Me di cuenta de que tenía los ojos rojos e hinchados y me levanté de un salto.

- ¿Te he hecho daño? – preguntó mirando hacia la casa.

- Un poco. – dije poniendo mi mano sobre el chichón que me estaba saliendo.

- Bien.

Cerró la puerta del coche de golpe y avanzó hacia la casa, dejándome atrás, dolorido, aunque no era la cabeza lo que más me dolía. No podía imaginarme la razón de su comportamiento. La seguí hasta la casa, hasta su dormitorio, pero se dio cuenta de mi presencia y me cerró la puerta en las narices. No insistí y bajé de nuevo a la planta baja. Fui hacia la cocina y salí por una puerta que había en ella. Hasta ahora no me había preguntado a donde daba pero decidí investigar.

Daba a un pequeño campo de baloncesto; había una canasta en la pared de la casa, y unos tres metros de asfalto, rodeado de plantas. Había un par de balones en el suelo. Cogí uno de ellos con una mano, mientras que con la otra me desabrochaba la camisa.

Pasé buena parte de la mañana echando unas canastas. Una buena forma de no pensar en lo que pasó la noche anterior.

Eran ya las doce de la mañana cuando sentí que alguien me observaba. Miré hacia arriba y la vi, en la ventana. Renesmee me observaba desde la ventana de mi dormitorio.

Tras unos segundos aguantando nuestras miradas, bajé la vista y continué jugando.

A pesar de la preocupación que me corroía, no pude evitar sentir rabia e ira.

Lancé el balón contra la pared de la casa, haciendo que se formara una gran grieta. Me volví y fui hacia un árbol, contra el que descargué toda mi ira a base de puñetazos. No paré de arrearle hasta que el árbol no cayó y unas cálidas manos sujetaron mis brazos. No me molesté en darme la vuelta pero me liberé de las manos que me sujetaban lo más delicadamente que la ira que se había instalado en mi cuerpo me permitió. Caminé lentamente hacia la pared de la casa y puse mis manos sobre ella.

- Jake…

No contesté. Si lo hubiera hecho, le hubiera contestado de mala manera, y eso era lo último que quería.

- Jake... por favor…

Continué sin decir nada. Noté unas manos rodeando mi cintura y colocando su cuerpo contra el mío. Pude sentir su piel sobre mi piel. Sus manos acariciando mi torso. Su mejilla sobre mi espalda.

- Perdona mi comportamiento. No se que es lo que me ha pasado.

Puse mis manos sobre las suyas y las aparté de mí. Me di la vuelta y miré a Renesmee a los ojos.

- Renesmee, necesito estar solo.

- Pero…

- No quiero decir ni hacer nada de lo que pueda arrepentirme. Come algo, yo me voy a dar un paseo.

Entré con rapidez a la casa y salí de ella por la puerta principal.

Eché a correr hacia la playa y corrí durante un par de horas por la orilla. Fui hacia el puerto, hacia una playa que había más allá, que estaba repleta de turistas. En cuanto llegué al final de la playa, di media vuelta y volví hacia la casa, deshaciendo el camino que había hecho. Me sentó muy bien mi pequeña escapada. Muchas veces no entendía el comportamiento de Renesmee y ello me hacía sentir impotente. Como la noche anterior, se cerraba en banda y no me dejaba acercarme. Y yo ya no sabía que hacer cuando esto ocurría. En realidad, me había enfadado más conmigo mismo que con ella.