Buenas buenas, aquí les traigo otro capítulo, sus rewievs me han encantado sobretodo uno en especial del cual hablaré al final del capítulo, en este capítulo las cosas tomarán un poco más de auge, no se precipiten por el ritmo que lleva la historia, trato de hacerla un poco real, bueno un poco de realismo mágico a decir verdad jadsjakdka en capítulos anteriores ya expliqué por qué me tardo tanto y bueno, espero que lo disfruten mucho, se les quieren y dejen sus importantes comentarios, son los que no me hacen desistir de escribir en tan deprimente panorama que vivo en mi país.
Colorful
Summary: UA "- ¿Te gustan las emociones fuertes? – Me parecen interesantes – Sígueme" Dos amantes en un viaje que las llevará a encontrarse a sí mismas y descubrir que todo lo que necesitan es amor, rated M sexo, drogas, FABERRY.
Los personajes no me pertenecen, las canciones que puedan aparecer tampoco me pertenecen.
Chapter 6 – Me pregunto donde estás.
Ya habían pasado casi una semana, era viernes, la pelirosa caminaba por las calles y parecía ver su rostro y tez morena en todos lados, pero luego se daba cuenta que la había confundido con otra persona, algo andaba mal en su cerebro, no dejaba de poner una imagen de Rachel Berry en todos lados, no la había visto desde ese domingo, muchas veces sintió ganas de pasarse por el departamento de la morena, pero luego se cuestionaba por pensar de esa manera, esa semana estuvo concentrándose demasiado en trabajo, distraerse, tratando de no pensar en esa ausencia que tanto le inquietaba, había cedido demasiado en mandarle un mensaje de texto del cual no obtuvo ninguna respuesta quizás ya todo acabó, eso tenía que pasar algún día, pensó, un frío que le heló hasta los huesos la recorrió al pensar eso, definitivamente estaba enloqueciendo o algo parecido ¿Qué me hiciste Rachel Berry? Se distrajo tanto pensando que sus pies la llevaron al sitio donde vivió una vez una noche maravillosa, suspiró y cruzó la calle para llegar a la puerta, miró hacia el intercomunicador y visualizó el número perteneciente al departamento de Rachel sólo son unos botones, pensó pero… ¿Por qué estoy haciendo esto? Quinn, te habla tu sentido común reacciona, ve a casa, giró sus pies y chocó con una persona.
- Lo siento – Dijo la pelirosa, vio a una chica rubia que la miraba, pero no la reconoció.
- ¿Buscabas a alguien? – Dijo ella, la pelirosa iba a contestar pero fue interrumpida – Qué pregunta, obviamente buscas a alguien, pero ella no está aquí y será mejor que te vayas.
- ¿Estás mal de la cabeza? – Preguntó la pelirosa.
- Qué graciosa, mira ya te dije que no está, mejor sí te largas – Dijo la rubia.
- Mejor si me bajas el tono ¿Vale? ¿Quién te crees para decirme que hacer? – Preguntó la pelirosa, esa chica empezaba a molestarle.
- La NOVIA de Rachel, zorra – Quinn, hizo memoria y se acordó de la rubia, al instante no puro evitar reírse en la cara de la chica.
- A ella como que no le interesa mucho ese título me parece – Siguió riendo, la rubia sonrió.
- Pero tampoco le interesas más tu, dijo que no volvería a verte y lo ha cumplido ¿No? Deja de ser tan arrastrada y vete – Quinn no pudo evitar sentirse dolida, sin embargo no lo iba a demostrar.
- Vale, miren quién habla de arrastradas, esto sí que es gracioso – Rió fuertemente haciendo enojar mucho más a la rubia - ¿Por qué no terminas de quitarte del medio? – Luego se percató de lo que había dicho ¿Del medio de donde? ¿Rachel y yo?
- Mira, que ella no está, que está de gira con su banda y que no quiere volver a verte, no hay medio, somos ella y yo – Dijo firmemente pero la rubia sabía que el "ella y yo" no era así.
- Claro, eso no es lo que dice cuando está en mi cama ¿Ya se le quitaron las marcas que le hice? – Dicho eso se retiró a paso triunfal, sintió que se pasó un poco pero eso no le preocupaba, ella era Quinn Fabray, pero luego cayó en cuenta de que quizás de verdad Rachel no quería verla más, una ansiedad se apoderó de ella, se apuró a llegar a su casa para prender su bong para calmarse un poco con la planta sagrada.
El viaje de regreso se hacía un poco largo y Rachel sólo quería llegar a casa para poner a cargar su celular, habían estado dando conciertos en una pequeña gira y al empacar olvidó llevar su cargador, su mayor deseo era llegar a casa para encontrarse con la sorpresa de un mensaje de Quinn, sin embargo también temía que no fuese así sería la mejor, ojalá se haya olvidado de mi, pero en el fonto ella no quería eso, sus compañeros conversaban y ella sólo observaba por la ventana, se acordó de sus padres y lo felices que eran juntos, los extrañaba un poco, a veces se preguntaban cómo terminaron así, juntos por tantos años, decidieron formar una familia y esas cosas ¿Cómo sabes cuando te estás enamorando y es la persona correcta? ¿Ensayo y error? Eso parece una tortura, miró a sus amigos, Blaine tenía mucho tiempo de novio con su chico, se llamaba Kurt y eran felices juntos, no lo comprendía como era posible eso, pero lo respetaba al menos.
Al cabo de un rato llegó finalmente a su hogar, estaba Francis esperándola, pero notó que había algo raro en ella, quizás estaba molesta porque no tenía batería o algo así, al llegar ambas subieron y Francis se le lanzó encima, comenzó a besarla desesperadamente – Vaya ¿Me extrañaste? – Dijo Rachel, la rubia no contestó y la llevó a la cama, necesitaba sentir a Rachel suya, las palabras de Quinn le habían dado en el ego, sin embargo estando en la cama Rachel se separó.
- Oye, estoy muy cansada… - Era cierto, pero había algo más, no quería estar con Francis, quería evadirlo, era nuevo eso en ella, no sabía el por qué, pero simplemente no quería, la rubia la miró.
- ¿Qué pasa? ¿Es ella verdad? – Dijo ella tratando de no perder el control.
- ¿Quién? No, sólo tuve días largos y un viaje tedioso, necesito descansar, sabes como es esto, también tienes una banda – La rubia dudó pero al final accedió, Rachel tenía un poco de razón, aunque sentía que había algo más, Rachel nunca se negaba a ella, Francis se fue para dejar a Rachel descansar, en realidad, se fue porque necesitaba pensar sí quería seguir con todo eso. Rachel se quedó dormida profundamente.
Cayó la noche ese día viernes, su amiga latina estaba trabajando pero simplemente a ella no le apetecía acompañarle, quizás debió haberlo hecho, música estridente, realmente ese un broche de oro? Dos cuerpos calientes pero todo tan mecánico y frío, el nombre correcto era "cerrar con broche de hielo" pero era su vida, y se sentía bien así, hasta que llegó Rachel Berry a traer el caos, su dama flotante. Sus pies la llevaron al lugar donde consiguió su verdadera adicción, donde la vio por primera vez, donde esa voz la sedujo hasta sus adentros ¿Y sí nunca fuese entrado ahí? Jamás fuese entrado en ese universo que se forma cuando están juntas, ese mundo alternativo. Entró al bar y se sentó en el mismo lugar como la primera vez y pidió una cerveza, miró hacia el escenario y escuchó al grupo que estaba, eran realmente malos, ya nada era igual ¿Extraño a Rachel Berry? Pensó.
Abrió sus ojos y todo estaba oscuro, había anochecido, se levantó a la cocina y tomó un vaso de agua, su equipaje ligero seguía ahí sin abrir y se acordó de algo, mi celular, lo sacó del bolso y fue a su cuarto para ponerlo a cargar, encendió el dispositivo, llegaron varios mensajes, pero sólo uno llamó su atención Quinn Fabray, el mensaje llevaba días, dios santo, pensó ahora va a pensar que simplemente le ignoré, el asunto era que eso le preocupaba ¿Por qué debería preocuparle? Sin embargo lo hacía. No sabía que responderle ¿Decirle que estaba de gira? ¿Disculparse? ¿Y sí se cansó de esperar una respuesta? Pero lo más importante era, que ella se había decidido a no verla al demonio, pensó nadie tiene por qué enterarse sí la veo o no, decidió responder dicho mensaje.
Quinn permaneció un momento más en aquel bar hasta que decidió irse, caminó hasta la plaza donde siempre se sentaba y ocupó uno de los columpios, encendió un cigarrillo y observó como el humo ascendía hasta desvanecerse completamente, la noche nunca fue tan fría como hoy, no sabía como sentirse ni por qué, quizás necesitaba un cambio, sacó un espejo de su bolso, sonrió al ver en él pequeños residuos de polvo blanco, lo limpió y vio su reflejo, se fue hasta uno de esos mercados de 24 horas, compró unas cosas y luego se fue a su casa. El sábado por la mañana la rubia tomaba sus cosas para ir a la agencia, se vio al espejo y sonrió, le gustaba lo que veía.
- Wow… - Escuchó a su amiga latina decir, recién levantada – Me agrada, ya era hora.
- ¿Dices que antes me veía mal?
- No, pero ahora te vez mejor, como sea, no creo que necesites la opinión de nadie excepto de ti misma, bueno puede ser que de esa morena enana cantante – Dijo la latina, Quinn se limitó a reír.
- Hablando de ella, como que no la has visto más, lo digo porque no tienes esa capa radiante de energía que obtienes luego de tener sexo con ella – Dijo la latina, sólo para molestar un poco a Quinn.
- No, porque ya se acabó todo, era sexo casual y ya, te lo dije muchas veces Santana, pero esa rubia de ojos azules te destruyó el cerebro – Contra-ataque de Quinn – Ahora tengo trabajo, nos vemos luego.
- Pero es sábado… - Comentó la latina.
- Sí, pero sólo voy a tomar unas fotos y las modelos son de ese tipo de personas que detesto y según su "agenda" sólo podían hoy y pues la agencia lo arregló así, de todos modos podré volver temprano para fastidiarte la paciencia como se debe.
- Siempre tan considerada conmigo, de todos modos no estaré sola – Le guiñó el ojo, Quinn ya sabía que significaba eso y con quién, así que se despidió y se fue a trabajar.
Quedaba una última sesión con una última modelo, ya el resto se habían ido y sólo restaban Quinn y la dicha modelo en el estudio, ya estaba terminada la sesión cuando Quinn empezaba a desmontar el equipo, la chica se le acercó demasiado a Quinn y dijo:
- Que te parece sí ahora hacemos una toma diferente… - Lentamente se quitó el vestido – Así…
Quinn observó lo que tenía en frente, la miró de arriba abajo, la modelo empezó a quitarse la ropa interior para luego besar a Quinn, la modela se dirigió a su bolso y sacó una bolsa con polvo blanco.
- ¿Te gusta la keta? Es excelente cuando te quieres divertir – Tomó un poco en una tarjeta de crédito y lo aspiró por una fosal nasal, luego la otra, para luego ofrecerle a Quinn. Quinn se limitó a mirar, por un momento pensó en Rachel, pero luego decidió que debía olvidarse de ella, tomó la ketamina y aspiró de ella, la modela lamió la tarjeta y besó a Quinn apasionadamente hasta acorralarla contra la pared, sus manos buscaban quitarle la ropa, pero Quinn se detuvo en seco, caminó lejos de ella tomó sus cosas y se fue, no puedo, no quiero. Se fue a su casa directo a su cuarto y se acostó en la cama, estuvo mirando el techo cuando se acordó de su celular, miró a la mesita de noche y allí estaba, lo tomó en sus manos, tenía un mensaje de ayer en la noche y sobretodo de Rachel.
Jamás pensé que me encontraría que semejante sorpresa,
No te respondí por razones que te explicaré sí estás dispuesta,
A otro encuentro casual.
Quinn observó el mensaje, lo leyó una vez, otra vez, una tercera vez… Al final ¿Rachel no había pasado de ella? Era obvio que no podía confiar en lo que decía su novia, pero los hechos demostraban que ya Rachel no quería seguir viéndola, decidió que iba a responder, pero de manera inteligente, de manera Quinn Fabray.
Rachel tenía su guitarra, tenía algo en mente y lo estaba componiendo, su novia no había ido a verle ese sábado, algo le pasaba, ya tendría tiempo de hablar con ella. Tocaba una melodía para saber si le funcionaba cuando un mensaje de texto le llegó, Quinn finalmente había respondido.
Te has tardado morena, no dejes que se te enfríe la comida
Ni que otros te la alejen…
No sabía exactamente a qué se refería Quinn con eso, así que le respondió:
¿A qué te refieres? Yo no dejo que nada se enfríe.
A lo que Quinn respondió:
Pues, tu chica me ha dicho que ya no querías verme más y tu,
Lo has corroborado, yo lo entendí, pero ahora no lo entiendo.
Rachel abrió sus ojos sorprendida ¿Francis había hablado con Quinn? ¿Quinn fue a verla incluso a su casa? Tanto interés de parte de la pelirosa le sorprendía y le encantaba, se sintió en una felicidad inmensa y sonrió, le escribió lo siguiente:
Así que fuiste a verme… Que sorpresa pues estaba de gira con Mandala
Olvidé mi cargador por eso no pude responder nada,
Te lo puedo compensar.
Quinn miró el mensaje, sonaba totalmente tentador además ¿Por qué tiene necesidad de compensarme? Obviamente no tiene que hacerlo, no es como sí fuese mi… novia, pensó la pelirosa, sin embargo sí eso funcionaba para que pudiera volver a verla, entonces estaba bien, por lo tanto respondió:
Eso sonó a propuesta casual, convénceme.
Quinn pretendía hacerla ceder un poco más, Rachel sonrió al leer el mensaje, conocía las tácticas de Quinn fácilmente, por eso le respondió lo siguiente:
Yo se que no te necesito convencer, sin embargo he de decir:
Tu y yo, cena esta noche para conocerte mejor
A que no te lo esperabas ¿No?
Nuevamente, la pelirosa pensó ella nunca deja de sorprenderme, esa respuesta no la esperaba, pero definitivamente le apetecía conocerla, era justo y necesario, tecleó hasta enviarle su respuesta:
Nunca dejas de sorprenderme… Acepto, pasa por mi departamento.
Sabía que Quinn aceptaría la invitación, no por ser egocéntrica, si no porque sabía que ese interés creciente de la pelirosa en ella significaba algo, no estaba segura de a donde llegaría todo esto pero simplemente no podía detenerse, ese magnetismo existente entre las dos era muy difícil de ignorar, ahora tenía que planear la noche y no quedaba mucho tiempo quizás fue un poco precipitado, sin embargo sabía que Quinn disfrutaba de la simplicidad, no sabía sí llevarla a comer a un sitio o invitarla a cenar en su propia casa, le gustaba más la idea de que fuera ahí en su casa, excelente comida vegetariana preparada por ella misma, un buen vino blanco, música y sin gente molesta alrededor, podría ser perfecto, incluso después de charlar y comer un postre y luego, el verdadero postre.
Ya todo estaba listo, sólo tenía que ir a buscar a Quinn, optó por ponerse un vestido blanco que llegaba por encima de las rodillas con la espalda descubierta que revelaba su tatuaje, se vio en el espejo que formal, pensó, casi nunca se veía en ocasión de vestirse así, tomó las llaves y se montó en la camioneta para ir en busca de Quinn, mientras más avanzaba en el camino, más crecía una incertidumbre dentro de ella, una ansiedad, Rachel estaba nerviosa. La oscuridad de las calles alumbrada artificialmente, ya no había vuelta atrás y se sentía en terreno desconocido, fuera de su zona de confort, lejos de complicaciones, sabía que sí seguía avanzando se podría enamorar de Quinn Fabray, porque no lo estaba aún ¿cierto?
Se detuvo en frente del departamento de Quinn que compartía con su amiga, ahora llegaba otra parte difícil, no entendía por qué le costaba tanto, debía informarle que había llegado, así que decidió enviarle un mensaje y esperarle recostada de la camioneta.
Quinn se había puesto un vestido negro ajustado, sabía que al salir de su cuarto Santana la iba a atormentar con demasiadas preguntas, quería tratar de evitarlo pero dudaba que fuese posible, intentaría decirle que iría a una cena de trabajo pero con Santana mentir era algo difícil sobretodo luego de tantos años, ya estaba lista y Rachel no debía tardar en llegar así que era mejor salir del cuarto y enfrentar la corriente de preguntas y "falsas" afirmaciones que haría su amiga de origen latino.
- ¿A dónde vas tan elegante? Tu cabello luce fantástico Q – Dijo la latina.
- Sólo voy a salir – Trato de decir, la latina alzó una ceja.
- Ya veo, no se por qué me huele a Rachel Berry por todos lados, ya me parecía extraño que no fuese así – Dijo su amiga.
- Bueno el sexo es genial – No era mentira, pero sí fuera por eso que fuese a verla no fuesen quedado en cenar.
- ¿Sí? Tal vez debería intentarlo con ella alguna vez, tiene unas piernas muy sexys – Quinn volteó a ver a su amiga luego de que haya dicho eso, la miró fulminantemente y agregó.
- Ni lo sueñes López – Dijo Quinn delatando un carácter territorial y posesivo que no fue pasado por alto por la latina.
- Eso lo decidirá ella querida – Dijo guiñándole un ojo, la verdad sólo quería provocar a su amiga, ella estaba bien con Britt.
- Basta Santana, ya llegó, me largo y ni se te ocurra ponerle una mano encima ¿Vale? – Dijo señalándola con su dedo índice para luego irse por la puerta a su encuentro con Rachel, mientras bajaba el nerviosismo aumentaba, no sabía si le agradaría el cambio que hizo, salió y ahí se encontraba su dama flotante, de piel morena y vestido blanco apoyada en su camioneta, sus miradas se encontraron de manera tan efusiva y tensa, como si tuviesen años sin verse, Quinn caminó hasta Rachel de posó en frente de ella.
Rachel no podía creer lo que estaba viendo, se veía increíblemente hermosa en tanta sencillez, sublime, pensó ella.
- ¿No dirás nada? – Dijo Quinn.
- Me gusta, te ves preciosa – Acotó Rachel.
- No es para tanto, sólo quise volver a ser rubia, necesitaba un nuevo aire – Expresó Quinn, había vuelto a ser rubia, ese fue el cambio que había hecho, más ligero, menos llamativo, más natural, Rachel avanzó y le dio un beso a la ahora rubia y le abrió la puerta para que se montara, arrancaron camino a su destino.
- ¿a dónde iremos? – Preguntó Quinn.
- Nada muy ostentoso, pero te gustará – Expresó la morena, anduvieron unas calles más que Quinn conocía bien y se detuvieron enfrente del departamento de Rachel, aparcó en el estacionamiento y le indicó que se bajara, Quinn no entendía.
- ¿Me trajiste a tu casa? – Preguntó lo obvio.
- Te traje a cenar a mi casa, está delicioso, espero te guste la comida vegetariana – Expresó, Quinn sonrió y subieron al departamento, al entrar pudo sentir el aroma de la comida, la luz estaba tenue, habían velas en distintas partes que alumbraban su departamento con motivos orientales, colocó algo de música y le indicó que se sentara mientras ella traía el vino y la cena.
- Esto es… Fantástico no tenías por qué molestarte… - Hace mucho que nadie tenía un detalle así con ella no sabía como sentirse, estaba nerviosa y conmovida.
- Gracias pero tampoco es mucho, es sólo mi ambiente común me alegra que te guste, ahora vamos a cenar ya, que tenemos mucho que charlar – Agregó la morena sirviendo la comida sonriéndole a la rubia quién devolvió su sonrisa.
Así es señores Blondie Quinn is back! Espero les haya gustado el capítulo, se que siempre suelo cortar los capítulos en situaciones así, pero esta vez no fue a propósito es que ya me estaba excediendo de la longitud que usualmente les pongo, bueno la Quinn rubia está de devuelta, en el próximo capítulo se conocerán un poco más lo cual hará que se necesiten más la una a la otra, gracias a Pao Vargas que siempre comenta en todos los capítulos.
Gracias a Cynthia.338 tu comentario me agradó mucho, es siempre lo que quise alcanzar, una historia diferente a las demás que suelo leer yo también, me alegra saber que pienses así de mi historia.
Y por último gracias a farfadette12 por también pensar que es interesante.
Un abrazo los quiero a todos por igual, dejen sus comentarios, me gustaría recibir sugerencias acerca de lo que les gustaría ver en la historia.
