Hola hola! :)
Vaya, lamento la tardanza, culpa del trabajo, ya saben xD En el cap anterior…
Gracias a todos por leer, dar fav y follow a esta historia, y especialmente a Red love kawaii, zryvanierkic, BlackBerryMB3, IzabellaMurakami, Cin, Sthef Black, Asu Giuliani y Amry Marques por sus comentarios…contesto:
IzabellaMurakami: jajaja si, en esa dirección vamos ;) un beso :3
Cin: Me alegra que te gustara n.n gracias por tu comentario :P
Los demás por PM n.n
Ahora sí, ¿listos para el penúltimo capítulo? ¡A leer!
X.X.X.X.X.X
Capítulo 6: Dos Pasos Adelante… ¿Uno Atrás?
Terminó en la cocina apagando su estufa y sacándose el delantal. Había preparado algunos ingredientes para su bento del día siguiente y el de Kirishima, para que solo fuera cuestión de cocinar y guardarlos en la mañana. Suspiró caminando al sofá donde se dejó caer: había prometido a Kirishima hacerle el almuerzo, pero después de lo ocurrido en la reunión de esa tarde, estaba pensando seriamente en renunciar, cambiarse de país y esconderse bajo tierra.
Había sobrepasado el límite; ni siquiera Kirishima alguna vez lo había tocado de esa forma estado rodeado de tantas personas, sabiendo que Yasuada los estaba viendo en primera fila. No podría culparlo si estaba enojado ¿Por qué no estarlo? Siendo realistas, él estaría furioso si la situación se hubiese dado al contrario.
Se dejó caer acostándose a lo largo del sofá con la cabeza apoyada en el reposabrazos y cubriéndose el rostro con el hueco del codo; se había comportado infantilmente durante todo el día, había hecho cosas que no hubiese imaginado antes, acosando sexualmente a Kirishima en el ascensor, la cafetería y la sala de reuniones. ¿Qué carajos pasaba con él?
Yasuada, eso pasaba. Se había dado cuenta en la sala de reuniones que el hombre notaba lo incomodo que lo ponía su cercanía a Zen; y no se había alejado, al contrario, había buscado cabrearlo aún más. Bufó frustrado, esa no era excusa: él era un adulto, debió comportarse como tal y hablar con Yasuada, exigirle que marcara distancia con su pareja; en lugar de eso se había comportado como un niño calenturiento. ¿Acaso podía ser más vergonzoso?
Como si hubiese retado al destino, escuchó el sonido de la puerta al ser abierta. Se incorporó; solo dos personas tenían la llave de su casa, y Takano le había escrito hacia poco comentándole sobre un gimnasio para gatos que había visto en la tienda de mascotas mientras caminaba a su propia casa, así que solo podía ser...
- Takafumi...- Había cierta exigencia en la voz de Kirishima al entrar cerrando la puerta tras de sí; Yokozawa no pudo evitar fijarse en la apariencia del castaño: tenía el cabello revuelto y llevaba una camisa que Yokozawa reconoció como suya al instante.
- ¿Qué... Qué te pasó?
- Tú – Respondió acusador - ¿Cómo te atreves a desaparecer por casi una semana, para luego pasar todo el día seduciéndome, excitándome y luego solo huir?
- ¿Huir? Hasta donde sé, yo...
- No niegas que estuviste seduciéndome - Lo acusó Kirishima; Yokozawa no pudo replicar a eso porque el castaño atravesó la sala tomándolo de la sudadera - Así que hazte responsable de lo que causas - Dijo besándolo con la determinación de no dejarlo ir pegando su cuerpo al pelonegro haciéndole sentir la dureza en sus pantalones.
Yokozawa mentiría si decía que no había estado ansiando eso, o que no había sonreído con triunfo en medio de ese beso al sentir la erección de Zen rozando su miembro; después de todo había funcionado, había recuperado el interés de su pareja, le había ganado a Yasuada.
El solo pensamiento fue estimulante; tomó a Kirishima de la camisa manteniéndolo muy cerca, respondiendo al beso con tanta determinación y ferocidad, enfrentando su lengua contra la de Kirishima en una batalla que les cortara el aliento, saboreando cada centímetro de la boca del castaño, adueñándose de ella rozando su paladar. El castaño gimió en su boca y Yokozawa haló de su camisa para arrancarla de su piel dejándola sin cuidado al suelo, llevando a Kirishima consigo, dando traspiés hasta su habitación, dejándose caer sobre la cama.
Kirishima se arregló sobre él, sus labios abandonaron los labios del oso salvaje para marcar la piel blanca de su cuello; mientras la mano de Yokozawa no dudó en ubicarse sobre el miembro de su pareja, acariciándolo por encima del pantalón, disfrutando del estremecimiento placentero que causaba en él mientras su mano libre lo desabotonaba, dándose cuenta de un detalle.
- No llevas ropa interior – Hizo ver – Eres un pervertido – Bromeó.
- Pervertido tú que no has dejado esa mano quieta hoy – dijo Kirishima con voz ronca, como toda respuesta Yokozawa sonrió de medio lado apartando su toque sobre el miembro de Zen - ¡Ni se te ocurra Takafumi! – Le gruñó en advertencia, la sonrisa divertida de Yokozawa creció aún más introduciendo su mano en el pantalón del castaño. Kirishima contuvo el aliento, no solo al sentir el calor de su piel contra su miembro; no, era el descaro de esa sonrisa que Yokozawa le dirigía por primera vez estando en esa situación ¡Estaba jugando con él! y Zen estaba completamente ansioso porque lo hiciera.
El oso salvaje deslizó sus dedos por toda la longitud hasta la base donde presionó ni muy fuerte ni muy suave, solo la fuerza justa para que los labios del castaño gimieran olvidando su tarea de recorrer la piel del otro. Yokozawa recuperó los labios de Zen, sus dedos subiendo y bajando, recorriendo cada uno de los vasos que se marcaban en su miembro, retrayendo su piel más sensible y presionando en la punta, podía sentir el líquido preseminal en su mano, usándolo para evitar la fricción ante sus movimientos cada vez más rápidos.
Hacía una semana que no estaban juntos, en parte por su culpa que se había alejado de Zen, pero ahora que lo estaban, estaba dispuesto a hacer que borrara de su mente cualquier pensamiento sobre otra persona, que olvidara cualquier vestigio de deseo por quien fuera que no sea él.
Gimió en los labios de Kirishima al sentir como este respondía a sus atenciones introduciendo sus manos entre sus pantalones, respondiendo a sus caricias sin romper ese beso hambriento del otro; pero no era sobre él que debía tratar esa vez. Yokozawa se incorporó haciendo a Kirishima rodar en la cama para dejarlo abajo, por un segundo dejó las atenciones al miembro del castaño para deshacerse de sus pantalones y apoyarse a cuatro patas sobre él, con las manos a ambos lados de la cabeza del castaño.
Sus ojos se encontraron un instante, la expresión de Yokozawa estaba cargada de determinación y eso solo cortó el aliento de Kirishima, sus ojos llenos de expectativa tenían las pupilas tan dilatadas que parecían negros, con apenas un hilillo color miel alrededor.
Yokozawa se inclinó sobre él, y el movimiento hizo que sus miembros se rozaran en lo que él se estiraba para que sus labios quedaran a la altura de Kirishima.
- Te extrañe – Susurró delimitando su oreja con su lengua, rezando al cielo porque Kirishima no pudiera sentir, debido a la cercanía, que su corazón se había acelerado al triple con solo decir esas palabras, porque él podía ser osado podía mantener a raya su vergüenza y hacer cosas que no se había atrevido antes con el castaño pero verbalizar sus sentimientos en el proceso seguía siendo… difícil.
- Es tu culpa– Le recriminó.
- No lo arruines – Le advirtió mordiendo el lóbulo de su oreja en reproche.
- Eras tu quien huíaah - Kirishima se mordió el labio para no dejar que un gemido escapara libremente; la mano de Yokozawa se había hecho con uno de sus pezones pellizcándolo para hacerlo callar mientras sus caderas se movían rítmicamente y sus labios recorrían su cuello, clavícula y se acercaba cada vez más al otro pezón.
Se aferró al trasero del Oso Salvaje al sentir sus dientes rozando su pezón, el sonido húmedo de su lengua jugueteando con él era obscenamente erótico. Kirishima tenía la cabeza totalmente nublada, la forma en que Yokozawa estaba controlando el momento, haciéndolo arquearse; era injusto porque él también quería devolverle las atenciones a su pareja, una parte de él le decía que retomara el control, pero cada beso húmedo que iba de uno de sus pezones al otro, cada centímetro de su piel que la lengua de Yokozawa encendía a medida que iba en descenso por su abdomen, cada mordisco juguetón en la piel de su ombligo, le gritaban a esa parte que se callara y disfrutara de lo que perfilaba el preámbulo de su mayor fantasía hecha realidad
- Ta…Takafumi…
- ¿Ummm? – La pregunta no salió de su garganta, Kirishima tenía cada poro de su cuerpo tan erecto como su propio miembro mientras crispándose al sentir a Takafumi delineando las líneas de sus caderas, acercándose con mortal lentitud, recorriendo con su aliento cálido de deseo el miembro del castaño desde la base hasta su punta donde se detuvo para mirar a Kirishima con una sonrisa ladeada.
- No empujes las cosas si no vas a hacerlo hasta el final – dijo con voz entrecortada "si no vas a hacérmelo" habría sonado tan vergonzoso pero era lo que había querido decir.
- ¿Quién dice que no lo haré? – Gruñó antes de hacerse con su miembro casi de forma hambrienta; Yokozawa lo tragó por completo hasta que su barbilla rozó con el cierre abierto del pantalón de Kirishima a medio camino en sus caderas.
- ¡Ah…! Yokozaah- Kirishima se retorció, sintiendo el vaivén de la boca del pelonegro, su lengua rodeándolo y deslizándose de arriba abajo y alrededor, jugando con su piel sensible, succionando en la punta para volver a tragárselo por completo, apretando su garganta para arrancar un gemido en Zen que no pudo acallar.
El corazón del castaño latió con aun más fuerza si eso era posible cuando Yokozawa alzó la mirada conectándola a sus ojos sin detenerse en su tarea, complacido con cada jadeo, con cada vez que el Zen decía su nombre por lo bajo entre gemidos. Kirishima no supo en que momento cerró los ojos y hecho la cabeza hacía atrás entregándose al placer, o cuando sus manos se enredaron en las hebras negras de su pareja, estableciendo un ritmo más rápido, acoplado al movimiento que sus caderas habían iniciado; Yokozawa lo estaba llevando al límite muy rápido.
- ¡Maldición! Takafumi si no te detienes voy a… - Yokozawa liberó su miembro, Kirishima soltó un jadeo lastimero alzando la mirada: casi se corre al ver el hilo de saliva uniéndolo aun a sus labios que tenían una sonrisa cazadora. Vio a Yokozawa estirarse para tomar un frasco de lubricante y un condón de la mesita de noche, y cerró los ojos; tras sus parpados podía ver a Yokozawa sobre él embistiéndolo, haciéndolo suyo como en sus sueños, como esperaba que ocurriera en tan solo unos segundos que aguardaba con expectativa, emoción, miedo, deseo…
Sus ojos se abrieron de par en par al sentir el contacto del látex sobre su miembro, rompiendo cualquier esperanza y dando paso a la desilusión; Yokozawa apenas tuvo oportunidad de notar el cambio en su mirada cuando sintió la mano de Zen deteniéndolo.
- No…no… espera – Yokozawa se desconcertó.
- ¿Qué…?
- Lo siento…yo solo… - ¿Qué estaba haciendo? Además de apartar a Yokozawa de encima suyo, no sabía – Ya vuelvo, dame un momento – Pidió levantándose de la cama y apresurándose aun con el pantalón a medio camino de las caderas hacía el baño.
Yokozawa lo observó boquiabierto con su erección erguida y abandonada; una mano aun el tarro de lubricante abierto mientras que el condón lo había dejado caer en la cama debido al desconcierto ¿Qué mierdas había pasado?
Escuchó el sonido del grifo en el agua y sintió como su miembro comenzaba a volver a su estado de "descanso" a la par que el malestar se instauraba en el estómago. No entendía, todo estaba yendo bien: estaba dando todo de si esa noche para dejar a Kirishima totalmente satisfecho, para que se diera cuenta que podía darle lo que fuese que necesitara, que no tenía por qué buscar nada en nadie más, desear a ningún otro y había creído que lo estaba logrando, se había sentido satisfecho de sí mismo por cada gemido que había logrado arrancar de los labios de Kirishima, con cada vez que ahogaba su nombre o se crispaba gracias a él.
¿Lo había fingido todo?
O peor aún ¿En cada uno de esos momentos había tenido el nombre de otro en su mente?... ¿El de Yasuada?
El malestar en su estómago se convirtió en humillación e ira mientras se daba prisa en incorporarse, colocándose su pantalón de chándal que había quedado abandonado en el suelo; y se apresuró al baño. Con cada paso que se acercaba pudo escuchar más fuerte el sonido del agua correr cuando tomó el pomo abriendo la puerta de golpe.
- ¡Eres un maldito bastardo! – Le gritó. Kirishima respingó al escucharlo. El castaño estaba apoyado sobre el lavamanos con una mano, el grifo estaba abierto y se echaba agua en la nuca con la otra.
-¿Qu…?
- ¿Qué crees que vas a hacer? ¿Masturbarte otra vez? – Le espetó – ¿Crees que no me di cuenta que lo hiciste la semana pasada después de estar conmigo? ¡Pero esto es el colmo! – Kirishima abrió la boca ligeramente, él no había pensado que su pareja se hubiese dado cuenta de eso la semana anterior y por supuesto que no era su intención esa noche: cada segundo con Yokozawa había sido jodidamente excitante, el oso salvaje había tomado la iniciativa, había hecho movimientos osados que lo habían sorprendido, que lo habían dejado sin aliento, le había enseñado una cara que nunca había visto de él, había controlado el momento, haciéndolo sentir sometido a su voluntad, y él había pensado en cosas innecesaria: había creído finalmente conseguiría lo que tenía semanas desandando: que Yokozawa lo haría suyo esa noche en su mente.
Era absurdo, después de todo él nunca le había siquiera insinuado a Takafumi que era eso lo que quería y por eso se había sentido tan avergonzado ante sus ojos grises sobre él, y literalmente había huido.
- Si tanto lo deseas deja de fingir mientras estás conmigo y ve con Yasuada, estoy seguro que estará encantado.
- No es mi inten… espera ¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando? – Preguntó apenas cayó en cuenta de lo que oía - ¿Qué tiene que ver Yasuada…?
- ¡No soy idiota Zen! – Yokozawa estaba enojado, furioso a decir verdad y Kirishima no entendía.
- ¿Estás seguro? Porque te estás comportando como uno y no entiendo porque.
- Porque me niego a seguir contigo – Aseguró y su enojo por un minuto se aplacó dándole paso al dolor reflejado en su voz al decir esas palabras - No importa cuánto te amo – Su voz se quebró - No estoy dispuesto a seguir…- Se estaba dando por vencido, había luchado por Kirishima con lo que tenía y había perdido incluso en medio de la batalla; aun cuando el rival ni siquiera lo había intentado -…mientras desees a Yasuada.
Kirishima no pudo contener una estruendosa carcajada ¡Por Dios! No podía estar hablando en serio ¿Él interesado en Yasuada? Así que era por esa absurda idea que tenía una semana comportándose tan raro. Ahora que lo pensaba, ese día en cada encuentro en la oficina, con cada cosa osada que Yokozawa había hecho, Yasuada había estado cerca.
- ¡Que te jodan! - Le gritó Yokozawa empujándolo furioso, malinterpretando su risa ¡Se estaba burlando de él! Se dio media vuelta para marcharse, esa era su casa pero quería poner distancia entre él y Kirishima o terminaría golpeándolo por su cinismo.
La risa de Kirishima se apagó de inmediato apresurándose tras él, dándose cuenta que aunque para él había sido como una broma, para Yokozawa era algo serio que si no aclaraba, realmente iba a dañar su relación. Lo sujetó del brazo deteniéndolo, soltando casi sin pensar:
- Pero hazlo tú - Yokozawa volteó a verlo; eso... ¿Había dicho lo que él creía? Kirishima le mantenía la mirada aunque podía verse la clara vergüenza en su rostro - No deseo a Yasuada, no deseo a nadie más que a ti Takafumi...a ti haciéndome tuyo; te deseo a ti dentro de mí.
_OO_OO_OO_
¡Kirishima no ha podido ser más directo! ¿Cómo reaccionará Yokozawa a eso? Esperemos que el castaño ahora si logre conseguir lo que quiere ;) Ya lo verán en el último capítulo n.n
Nos leemos pronto
Besos :3
