CAPÍTULO 6:
TIEMPO: Verano de 1992, La Madriguera.
Ese verano estaba siendo caluroso. Excesivamente caluroso. Podía notar las gotas de sudor cayéndole por la espalda debajo de su camiseta favorita de los Chudley Cannos. El aire era pesado y caliente, le costaba respirar mientras cruzaba con paso decidido el jardín de La Madriguera. Alargó un brazo y arrancó una manzana de uno de los tantos árboles frutales que había a su alrededor. Le dio un mordisco con rabia mientras seguía caminando bajo la poca sombra que había a esas horas del mediodía.
- ¡Ron!
Escuchó cómo Ginny le llamaba a lo lejos y aceleró el paso sin hacerle caso. No tenía ninguna gana de estar con ella, ya había tenido suficiente durante la comida. Desde que había vuelto de Hogwarts su hermana no había hecho otra cosa más que hablar de lo fantástico y fabuloso que era Harry Potter. Que si era el buscador más joven en un siglo, que si era muy valiente por enfrentarse de nuevo a Quien-tú-sabes, que si había sido capaz de encontrar la famosa piedra filosofal… Harry, Harry, Harry… ¡Sólo sabía hablar de él! Y estaba harto.
- ¡Ron, espera!
Le dio otro mordisco a la manzana y siguió andando haciendo oídos sordos. Odiaba que hablaran del "famoso Harry Potter", porque para él no era eso, para él sólo era Harry, su amigo Harry, el que dormía a su lado en la torre de Griffindor, al que había enseñado a jugar al ajedrez mágico y con el que derrotó a un trol gigante en el baño de las chicas. Sólo eso, Harry, su mejor amigo. Y Ginny no dejaba de hablar de él como si fuera alguien famoso y alucinante, igual que lo hacían miles de personas más. Sólo veían al fenómeno, no a la persona de detrás.
- ¡Sé que me has oído!- Ginny le alcanzó hasta llegar a su lado.- Te tocaba a ti fregar los platos hoy y te has ido.
- Me dan igual los estúpidos platos.
- Mamá dice que vuelvas.
- Déjame en paz, Ginny.
- ¿Qué te pasa?
- ¡Nada!
Aceleró el paso y notó cómo Ginny hacía lo mismo a su lado. No iba a darse por vencida.
- Dijiste que después de comer me enseñarías algún hechizo.
Notó la súplica en las palabras de Ginny y suspiró parando en seco. Ginny llevaba días pidiéndole que le enseñara algún hechizo de los que había aprendido ese año en Hogwarts, estaba ansiosa por aprender a hacer magia, igual que lo había estado él el año anterior antes de entrar al colegio y los gemelos le enseñaron cómo volver amarilla a Scabers, aunque sin muy buen resultado.
- ¿De verdad quieres que te enseñe?
- ¡Claro que sí!
Ocultó su sonrisa al ver los ojos marrones de su hermana muy abiertos y redondos, expectantes. Nunca lo iba a admitir en voz alta pero le encantaba ser el hermano mayor al que acudía Ginny en busca de ayuda. Sólo con ella podía hacer ese papel y le encantaba sentirse importante. Le pedía ayuda a él, a nadie más. Desde que los gemelos habían ido a Hogwarts por primera vez habían pasado mucho tiempo ellos dos solos, tardes enteras imaginando cómo sería el castillo, las clases, la magia… Y ahora Ginny quería que él le enseñara.
- El hechizo que mejor se me da es el de "wingardium leviosa".- Dijo Ron.
Era mejor omitir la parte en la que había sido Hermione quien le enseñara a realizar correctamente el movimiento de muñeca y a pronunciar bien esas dos malditas palabras.
- Wingardium leviosa…- Susurró Ginny.
- Es leviosa, no leviosá. Es muy importante la pronunciación.- Ron hinchó el pecho de orgullo al tener algo que enseñarle a su hermana pequeña.
- Le vio sa.- Pronunció Ginny de nuevo.
- Muy bien.
- Gracias.- Le sonrió Ginny.- Oye… ¿Harry también sabe este hechizo?
A Ron le cambió la cara en un segundo. Harry, Harry y más Harry. Rodó los ojos y se fue de allí con paso decidido dejando a Ginny desconcertada. No entendía qué le pasaba a su hermana, por qué tenía esa repentina obsesión por Harry y todo lo que estaba relacionado con él, pero estaba harto. Harto. Porque echaba de menos pasar tiempo con su hermana, pasar tiempo con ella sin que hablara de Harry cada dos segundos. No sabía por qué le molestaba tanto, pero era así. Le ponía de los nervios que, después de todo un curso sin verle, sin estar juntos, en lo único que pensaba Ginny cuando estaba con él era en el famoso y asombroso Harry Potter.
- ¡Ron, para! ¡Vuelve!
Pero no lo hizo. Sintió una punzada de dolor y celos en el estómago. No sabía qué estaba pasando pero sentía que, de repente, el mundo de su hermana giraba alrededor de otra persona. Y esa persona no era él.
Gracias por los reviews y como siempre... vuestros comentarios son más que bienvenidos. Adoro la relación de hermanos de Ron y Ginny y escribir momentos de ellos dos. Mientras, sigo escribiendo Aleteo.
Un saludo! Iruna
