CAPÍTULO 6: MARCHA ATRÁS
Una enfermera entró en la habitación y vio a los dos chicos tumbados en la cama. Blaine estaba despierto y observaba a Kurt dormir.
– Vaya... Me alegra de que estéis juntos... Hacéis una pareja preciosa. – Dijo la mujer.
– No somos pareja... – Dijo él.
– Lo siento, pensé... Bueno, en ese caso me alegra de que seáis buenos amigos. – Comentó ella.
– Tampoco somos amigos.
– ¿Qué hicisteis anoche?
– Hablamos hasta que nos quedamos dormidos.
– ¿De qué?
– Algo de nuestro pasado, nuestros gustos...
– A eso se le llama el comienzo de una amistad...
La enfermera terminó de hacer sus obligaciones en la habitación y salió dejando al moreno pensativo. ¿Eso era lo que parecían? ¿Dos amigos o una pareja? Eso era malo... Muy malo...
– Kurt... Deberías ir a tu habitación, pronto será la hora de desayunar. – El castaño se frotó los ojos para intentar despertarse. Miró al ojimiel con una sonrisa.
– ¿No puedo quedarme un ratito más? – El ojiazul se sentía tan seguro al lado del menor.
– Será mejor que te vayas. – Hummel se extrañó del tono frío que utilizó, pero decidió no preguntar. Puede que fueran imaginaciones suyas o simplemente era alguien que se pone de mal humor al despertarse.
Ya en el comedor, los tres amigos se reunieron para desayunar. Blaine volvió a no hacer caso a la conversación hasta que Kurt se cansó.
– ¿Qué te ocurre?
– Nada. – Respondió el moreno.
– Algo te pasa. Ayer tuvimos una conversación normal, en la que no hablaste con monosílabos y me contaste cosas de tu vida. Pensaba que eso hacía que comenzáramos una amistad... Pero ahora has cambiado, vuelves a lo mismo de antes... ¿Por qué? – Exigió el castaño.
– No somos amigos. – Cortó el ojimiel.
– ¿No te caigo bien? – Preguntó
– No.
– ¿Entonces lo de anoche...?
– No quise ser un borde...
El mayor se levantó. Se sentía herido y no le gustaba lo que había pasado. Cuando llegó a la oficina de Sue, ésta notó la frustración del ojiazul, así que le pidió que le contase lo ocurrido. Cuando el joven acabó el relato, ella intervino.
– No te rindas con él, tienes que tener paciencia.
– ¿Qué es lo que le ha pasado?
– No te lo puedo decir...
– ¿Tengo que aguantar que me trate así sin saber por qué?
– Haz lo que quieras. Si no soportas que te trate mal tienes todo el derecho de alejarte de él... ¿Por qué no hiciste lo mismo con Peter?
– A él lo amaba.
– Te maltrataba.
– Nunca me pegó.
– Blaine tampoco.
Por su parte, el moreno estaba en el despacho de Will. Como habían acordado el primer día, el psiquiatra trabajaba y el otro estaba allí sentado en silencio hasta que se animó a hablar.
– ¿Conoces mi pasado?
– Sí... Pero preferiría que me lo contases tu...
– ¿Crees que tengo otra oportunidad?
– Para eso estás aquí.
– ¿Te has enterado del incidente de esta mañana?
– Sé que has dormido con Kurt, si a eso te refieres.
– Solo hemos dormido, no hemos tenido...
– Lo sé. De hecho, si lo hubierais hecho os habríamos separado. No es bueno para tu recuperación. Hemos cambiado a la enfermera que ha entrado a otra planta. No puede hacer lo que ha hecho.
– No ha hecho nada malo. Sólo me ha abierto los ojos.
– Ibais por buen camino, los dos. Confiando en el otro y empezando una amistad y ella lo ha fastidiado. Blaine, espero que no sea tarde y sigas queriendo esa amistad con él.
– Tengo miedo...
– Kurt es un buen chico, no te dañaría...
– Si tú lo dices...
– ¿Confías en mí?
– No, el ser humano es rastrero, egoísta y traicionero por naturaleza.
– ¿Tú eres así?
