Al llegar al castillo se sentaron en la mesa de Gryffindor para ver la seremonia de selección. Esta demoro casi una hora después de un acto de los fantasmas del colegio, el director se levantó de su gran silla dorada y abrió los largos brazos en un gesto de bienvenida a los alumnos.
-Sean bienvenidos de vuelta a Hogwarts. Como todos los años, quiero recordarles a los nuevos alumnos (y algunos viejos no deben olvidarlo)-dijo mirando hacia Fred y George que se rieron.-, que los objetos que están en la lista de nuestro celador están totalmente prohibidos, al igual que el bosque que limita con el colegio.
Este año, Hogwarts será...-hubo un estruendo de un relámpago y entró por la puerta un hombre cojo, con una pata de águila en lugar del pie izquierdo, un enorme bastón y un ojo mágico que daba vueltas sobre si mismo.
-Lo siento Albus, tuve un par de inconvenientes, lamento llegar tarde.
-Bienvenido Alastor. El Profesor Alastor Moody, ocupará el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras. –todos los estudiantes dieron un muy frío aplauso al extraño, conocido y temible nuevo profesor.-Como les iba diciendo-continuó Dumbledore- Este año Hogwarts será...-fue interrumpido nuevamente por Moody que se sentó estrepitosamente (lo siento, continúa)-Hogwarts será, sede del torneo de los tres Magos, un torneo entre los colegios más importantes de Europa, Beauxbatons, Durmstrangs y claro está Hogwarts. Cada uno de los colegios tendrá un campeón, este tendrá que superar las tres pruebas sin ayuda de nadie. –dio lugar al murmullo que surgió de repente al terminar la oración.
-Eso era lo que nos ocultaba nuestra madre-dijo George.-imagínense entrar al torneo.
-Sí, nos anotaremos-dijo Fred entusiasmado.
-Amaría entrar en ese torneo-dijo Bet con un resplandor histérico en los ojos.
Al rato Dumbledore siguió con su discurso-solo podrán concursar los alumnos mayores de 17 años, por un acuerdo con el ministerio.- aullidos de rabia por parte de la mayoría de los alumnos.- ya que es un torneo muy peligroso. Los alumnos de las escuelas invitadas llegaran con un número de alumnos para presentarse. Llegarán el 4 de octubre.
Continuó con su discurso habitual de principio de año. Después vino el banquete donde todos se pusieron a hablar del torneo, y ella, Fred y George a idear planes para poder entrar en el torneo.
Al rato se fueron a la cama, Bet vio de lejos a Ced que la saludaba agitando la mano. Ella le devolvió el saludo y se fue en dirección opuesta a los Hufflepuffs.
Pasó el primer mes de clases muy lentamente.
Cedric y ella estaban en el mejor punto de la relación. Parecía que nada iba a poder separarlos.
Llegó octubre junto con las primeras nevadas del año. El día 3, la profesora McGonagall, les informó que mañana a la noche llegarían los invitados, y que debían estar presentables.
Acabaron las clases el 4 de octubre. Bet subió las escaleras hacia el cuarto de las chicas para peinarse y ponerse unos jeans y una camisa negra.
Bajó de nuevo las escaleras y esperó junto al resto de los Gryffindors a la profesora McGonagall, que los iba a llevar a los predios del castillo, para recibir a los invitados.
Ya abajo, se cruzaron con los Hufflepuffs que iban detrás de la profesora Sprout. Logró divisar a su Cedric, que la saludó. Se quedó pensando por primera vez, en la conversación que había tenido con él unas noches atrás, él se iba a presentar al torneo, y estaba viendo, ahora que tenía encima la fecha, que en verdad podía ser algo muy peligroso, ella no podía dejar que le pasara nada.
Salieron a los jardines del colegio y mientras todos se ordenaban, ella se puso rubia y se alargó la nariz, para parecerse a Hanna Abbot de Hufflepuff, y se coló para estar al lado de Cedric, Bet le dio un beso en la nuca sorprendiéndolo, y el chico saltó hacia atrás.
-¿qué haces Abbot?- le dijo mientras se alejaba a "Hanna". Bet dejó los ojos en blanco.
-Te dije que me quedaba mal el rubio- y vio como a Cedric se le calmaba la expresión, pero apenas. Así que decidió cambiar el color de los ojos para que le creyera del todo.
-¿Porqué hiciste eso?-dijo acercándose un poco más a ella pero sin tocarle un pelo-tienes razón, te queda horrible el rubio. Disculpa pero nunca tocaría a Hanna.
-Si me ven como Bet, me mandarán de nuevo a la fila de mi casa.-dijo hablando rápido y en susurros porque les habían pedido silencio.-Te quería pedir un favor.
-¿Qué? Dímelo.
-Prométeme que no entrarás al torneo.-le dijo seria, mirándolo a la cara, con toda la fuerza de autoridad que tenía su mirada.
-NO, yo ya decidí entrar y tengo la edad, si fuera tan peligroso no harían el torneo Bet.
-Tengo un mal presentimiento, por favor.
-Me presentaré.
-Si te eligen, te juro que mato al ministro de la magia para que se suspenda este torneo.
-No seas dramática. –dijo mirándola resentido.
-Bueno ¬¬.
Sintieron que toda la gente empezaba a señalar al cielo, dónde vieron como se empezaba a acercar una enorme carroza del tamaño de una casa larga, tirada por un montón de caballos alados gigantes.
-Waw.-dijo Bet medio atónita. Y cambió a su aspecto normal nuevamente ya que se había desconcentrado todo el mundo y pasando su cabeza por abajo del brazo de Cedric y agarrándole la cintura con las dos manos, ya que le había dado frío. El chico la miró para comprobar que volvía a ser la Bet normal, y la abrazó para protegerla del frío.
Del carruaje bajó una mujer gigante, del tamaño de Hagrid, muy hermosa y elegante para su descomunal tamaño. Detrás de ella, se bajó un grupo de 30 alumnos vestidos con túnicas celestes, de fina ceda. Parecían muertos de frío, algunos tenían unos shales en la cabeza. Así que después de la bienvenida de Dumbledore, se metieron enseguida dentro del castillo. La directora se llamaba Madame Maxim.
Esperaron unos 5 minutos más, y de repente la superficie del lago, que unos segundos atrás parecía un espejo, ahora estaba llena de ondas y de ahí surgía un barco enorme, que parecía pirata. Al rato, bajó un grupo de jóvenes detrás de un hombre. Los alumnos de Durmstrangs y su director Igor Karkaroff.
Cuando habían terminado de bajar todos, comenzaron a caminar en fila hacia el vestíbulo.
Bet iba abrazada a Cedric, y en verdad estaba muriéndose de frío. En un momento, cuando iban a pasar por la gran puerta principal, la profesora McGonagall la llamó, enojada porque se hubiera salido de la fila. Bet dejó a Cedric y se dirigió hacia la mesa de Gryffindor, dónde se juntó con los gemelos.
Cuando todo se calmó y los alumnos de Durmstrangs se sentaron con los Slytherin y los de Beuxbatons con los Ravenclaw, Dumbledore se levantó de su silla dorada y comenzó a hablar.
-Bienvenidos Beuxbatons y Durmstrangs, esperamos que sea de su agrado su estadía aquí. También le damos la bienvenida a Barty Crouch y a Ludo Bagman, que serán los jueces junto con nosotros los directores, de las pruebas del torneo.
Los que estén interesados en inscribirse, tendrán que dejar su nombre en un papel, en el Cáliz de Fuego, por favor Sr. Filch-dijo dirigiéndose al celador que estaba a unos metros con un baúl enorme con piedras incrustadas. Dumbledore lo abrió con un golpe de su varita, y vieron como un enorme cáliz con llamas adentro alumbraba la cara del director. –Los alumnos ya mayores de 17 años podrán dejar sin problema su nombre. Pero por si acaso, se hará una línea de edad alrededor de este, para evitar que alumnos menores se presenten. El cáliz estará en el vestíbulo, tienen hasta mañana a misma hora para dejar sus nombres.
Les recuerdo, que los campeones de cada colegio, firmarán un contrato mágico, al depositar su nombre en el cáliz, por lo tanto, no podrán salir del torneo una vez adentro. El ganador tendrá como premio, mil gáleons y claro, la gloria eterna de haber ganado el torneo.
Les deseo suerte en su elección y que disfruten del banquete.
Tras decir esto, los platos vacíos se llenaron de comida y se extendió un murmullo por todo el Gran Salón.
Cuando terminaron de comer, se fueron hacia sus respectivas casas, y los alumnos de Durmstrangs y Beuxbatons, se dirigieron hacia los terrenos.
Cuando salieron del Gran Salón, Bet se encontró con Cedric, que estaba con una sonrisa dibujada en la cara.
-En unas horas voy a dejar mi nombre en el cáliz. Voy a mi cuarto a buscar un trozo de pergamino y pluma.
-¿Estas seguro de lo que haces?-le dijo preocupada Bet.
-Oye, ¿no has dicho tu, lo que te gustaría entrar en el torneo?
-Sí, pero yo, no me importa lo que me pueda pasar. Además ya no tengo la idea de presentarme.
-Bueno, eso es un avance. Para ti si que sería peligroso.
-¿Quieres que nos veamos en un rato?
-Te van a ver, no debes estar fuera de la cama a deshoras-se burló Cedric.
-No, no creo que me vayan a ver puedo camuflarme-dijo sonriente Bet.
-Casi me había olvidado. Me esperas aquí a la una. ¿te parece?
-Aquí estaré.
Tras decir esto, Bet se dio vuelta y se dirigió a la torre Gryffindor dónde vio a los gemelos con unas botellitas en la mano cuchicheando por lo bajo, les tocó la espalda y estos saltaron.
-Ah, eres tú-dijeron al unísono.- estábamos viendo al poción, mañana la utilizaremos para engañar la línea.-Bet se rió con sarcasmo.-¿de qué te ríes?
-No podrán cruzar la línea, Dumbledore la hizo.-tras decir esto se fue a su cuarto para esperar hasta la una menos diez.
Para cuando ya era menos cuarto, se dispuso a bajar las escaleras, y se encontró con que Fred y George aún seguían en la sala común.
-¿a dónde vas?-preguntó Fred.
-A verme con Ced-dijo Bet.
-¿para qué? –dijo Fred
-Si no te gustan mis respuestas no preguntes.-y tras decir esto pasó por atrás del retrato de la dama gorda.
Se camufló hasta parecer parte de las paredes del castillo y con un hechizo hizo lo mismo con la ropa, hasta que parecía una estatua de adoquines.
Bajó hasta el vestíbulo y vio que Cedric ya estaba ahí, con un papel en la mano, mirando atento a su alrededor, esperando ver algo extraño. Bet caminó despacio hasta estar al lado de él y volvió a su aspecto normal, el chico se sobresaltó un poco, estaba iluminado por el fuego azul del cáliz y esto hacía que se viera bastante fantasmal.
-Me asustaste-dijo susurrando.
-¿Aún no pusiste tu nombre?
-Te estaba esperando.
-Adelante-dijo haciendo un gesto con la cabeza hacia el cáliz. Un minuto después Cedric se dirigió hacia el cáliz, atravesó la línea de edad, y tiró su nombre dentro del cáliz, que durante un minuto estuvo color rojo. Ced se dio vuelta y la miró. Bet extendió su mano hacia él, que la tomó y lo dirigió hacia los terrenos.
Una vez afuera, se dirigieron hacia una equina que formaban las paredes del castillo, se sentaron y se besaron, algo que era casi un hábito.
-¿qué te pasa?-preguntó Cedric en un momento que se separaron. Bet no contesto, pero la verdad si le pasaba algo, estaba molesta, porqué sentía como la marca de su brazo, quemaba, muy poco, pero algo era algo, no le veía la razón.
-¿estas bien?- repitió este, sacudiéndola un poco por los hombros.
-Sí…solo estoy un poco nerviosa, ya sabes, el torneo y todo.-dijo mintiendo, pero solo en parte.
Cedric volvió a besarla, pero se notó que era un beso mas frío que los anteriores.
-Hace frío, tal vez me tenga que ir Ced.-dijo Bet, con un leve escalofrío. Cedric en respuesta la abrazó y le susurró al oído un "no te vayas", lo que fue suficiente, para que ella nos e quisiera ir. Pero tenía una sensación en el estomago, de nervios, o algo similar, que no entendía que era, pero se aovilló más al lado de Cedric, el cual la rodeó con el brazo más fuertemente.
Estuvieron así como una hora, hasta que detrás de ellos, sintieron un ruido, Bet, se dio cuenta de que estaban apoyados sobre la puerta de un pasadizo secreto, y de ahí salió Fred, con cara de pocos amigos.
Fred se quedó mirándolos durante un rato, después se dirigió a Bet y le dijo algo que ella no entendió.
-¿Qué dices?
-¡Que tu serpiente, trató de atacarme! No se porque no se va de mi cama…-dijo Fred, con una especie de sonrisa en la cara.
-Mi serpiente…que… a si, perdón, ahora la saco, voy contigo a la torre.-dijo Bet procesando la información. Se dio vuelta, besó a Cedric diciéndole un quedo "lo siento", dio vuelta por el túnel y ella y el pelirrojo se perdieron de vista.
Bet, se dio vuelta en el estrecho túnel para mirar a Fred, bajo la luz de sus varitas. Estaba sonriente, lo cual no era raro, pero era una risa extraña.
-¿Qué te pasa?-repitió de nuevo la pregunta que le había hecho a su novio.
-Me resulta gracioso que hayas creído la primer mentira que te dije-dijo el pelirrojo mientras sus ojos le robaron un rayo de luz a la varita.
-Cambio la pregunta.-dijo Bet molesta-¿Porqué me llevas de nuevo a la torre Gryffindor, cuando yo estaba teniendo una agradable velada con mi novio?
-No vi las velas-dijo riéndose de costado, Bet no se rió-. Porque quería estar contigo-le dijo borrando la risa de su cara -. No te enojes ahora.
-No me puedo enojar con vos-dijo sin pensar. Pero en ese momento, ella no estaba tan interesada porque Cedric no estuviera con ella, no le importaba mucho en verdad, ¿para qué lo necesitaba si tenía a Fred?
Bet se chocó con algo duro, era Fred, que se había detenido en seco. Bet se cayó para una pared del pasadizo, como siempre, se caía (¬¬).
Fred le dio la mano, para ayudarla a levantarse, y este la acorraló contra la pared. Sus caras estaban a menos de un centímetro una de la otra.
