Disclaimer: Tengo que hacer uno nuevo porque aquí casi no sale Jasper, pero bueh… ya saben lo que es de Meyer y lo que es mío… El piloto y el avión xD

Aclaración: Esta historia es una secuela de Pesadilla, he intentado que se entienda sin necesidad de leer la historia anterior pero yo les recomiendo leerla para que tengan más pistas.

Este es el link de Pesadilla, ya saben, sin los espacios www. fanfiction s/ 7086819/1/Pesadilla

Disfruten… Nos leemos abajo.

En el Capitulo anterior…

El dique se rompió y las lágrimas al fin hicieron acto de presencia, los sollozos me cortaban la respiración y me ahogaba en mi propio sufrimiento.

El sonido de la corneta fue lo que me hizo reaccionar, en cuestiones de segundos me vi evitando una colisión con un camión para irme de frente contra la línea de arboles que bordeaban la carretera.

No había dolor, no había recuerdos, no había luz, no había sonidos, no había nada…

Realidad

Capítulo 6

Alice POV

El teléfono sonó mientras Dylan y yo veíamos Toy Story 2, para variar un poquito de todo el exceso de Ben 10 al que mi hijo nos somete a todos, lo había convencido de ver la continuación de esa película ya que le había gustado mucho la primera.

-¿Hola? -contesté tranquilamente en voz baja para que Dylan no se molestara porque no lo dejaba escuchar.

-Hola cariño. -La voz de Jasper sonaba un poco ronca pero era él y sonreí al instante.

-Jazz, cielo… Qué bueno que eres tú, pensaba llamarte para pedirte que trajeras pizza cuando vinieras, no tengo ganas de cocinar esta noche. -Me estiré en el sofá mientras hablaba y haciendo que sonara como si hacía pucheros.

-¿Por qué no le pides a Rosalie y Emmett que por favor cuiden a Dylan esta noche y me alcanzas en el hospital?- propuso.

-Cariño, pero es viernes, los viernes cenamos en familia, nuestra noche es los sábados- dije extrañada de que me propusiera esos planes.

Suspiró como dándose por vencido, y yo solo con esa señal supe que algo andaba mal, me levanté del sofá y busqué irme a la cocina para que Dylan no escuchara nada.

-¿Pasa algo malo, Jazz? -le pregunté con el corazón en la boca y recapitulando Jasper me dijo que llevara a Dylan con Emmett y Rosalie cuando nuestra primera opción siempre es…-. Bella… ¿Le sucedió algo a Bella? -Pregunté con la histeria aumentando a cuenta gotas.

-Prométeme que te mantendrás tranquila y que serás prudente por nuestros hijos- me pidió sin contestar a mi pregunta, allí tuve la certeza de que algo malo había ocurrido.

-¿Qué sucede, Jasper? No me asustes, por favor… -le pedí para luego respirar profundo acariciando mi pequeño pero creciente vientre en un intento de mantener un poco la calma.

-Sí, es Bella, cariño. -Contuve la respiración esperando lo peor-. Tuvo un accidente, la están tratando…

-¿Está viva? -lo interrumpí de manera que me dijera lo más importante.

-Sí, amor, está grave pero viva, los mejores médicos la están atendiendo en este mismo instante -me aseguró y no pude contener el llanto, mi amiga, mi hermana estaba en peligro, mentalmente su cara se reprodujo en mi cabeza y sentí un sudor frío invadir mi columna vertebral. Jasper había dicho "grave", tenía muchos años viviendo con un médico para saber que eso se traducía a "peligro de muerte". Esa realización solamente hizo que comenzara a llorar, quizás ya lo estaba haciendo desde el principio pero ahora era sonoro.

-Voy para allá -le aseguré entre sollozos.

-Alice -me llamó la atención antes de que cortara la comunicación, me forcé a respirar y volver mi atención a él en vez de pensar los miles de escenarios que podrían estar sucediendo.

-Dime -le respondí llorosa, pero intentando controlarlo.

-Ten cuidado, por favor, no excedas la velocidad. No le harías ningún bien a Bella salir herida y te juro que yo me moriría si algo te sucediera… Piensa también en los niños… -me rogó con preocupación. Yo inhalé profundamente un par de veces forzando a calmarme, Jasper tenía razón-. ¿Alice?

-Está bien -acepté, poniendo aun más empeño en dejar de llorar-. Llamaré a Rosalie y le pediré que cuide de Dylan, lo llevaré con ellos e iré para allá… -suspiré-. Cuida de mi amiga, Jazz, por favor -le pedí con la desesperación marcando mi voz.

-Lo haré, cariño, es tan importante para mí como para ti -respondió de forma solemne. Ambos colgamos y yo suspiré, intentando controlar mis emociones.

Estaba conmovida por las palabras de mi esposo aunque sabía que no era cierto. Bella se había vuelto mi hermana de elección. Nunca había tenido hermanos, pero eso es lo que significa Bella para mí. Mi hermana menor, a la cual debía proteger y guiar, cuando nuestros caminos se cruzaron, años atrás ella estaba tan sola como yo y se sintió bien tener a alguien que cuidar, alguien de quien depender también sabía que ella se sentía igual a mí, éramos familia, comadres, ambas nos amábamos.

Si la llegara a perder no sabía qué haría, ni siquiera quería pensar en esa opción, debía concentrarme en respirar, y llevar a mi hijo para que estuviera a salvo y después ir a ese hospital porque sabía que tenía que hacerlo, mi hermana me necesitaba.

.

Estuve a punto de derrumbarme cuando llegué a la puerta de la casa de Rosalie y Emmett para dejar a Dylan, gracias a Dios ellos los viernes no salían y hacían su noche de películas. Cuando les conté lo que pasaba no dudaron en ayudarme a cuidar a Dylan esa noche, agradecía que el niño tuviera confianza suficiente para quedarse con ellos.

Mientras caminaba para montarme en el vehículo me reprochaba a mí misma, sabía que algo no había estado bien, había tenido esa sensación desde el medio día, como si tuviera que estar en alguna parte o como si algo fuera a cambiar, por supuesto había tratado de obviarlo, estaba en mi burbuja de felicidad y quería que todo fuera perfecto, como siempre. Si tan solo le hubiese prestado atención tal vez podría haber hecho algo para evitarlo… Sabía que eso no tenía sentido, pero igual quería mentirme, quería sentirme más útil, de alguna manera.

Llegué al hospital y aparqué en el primer sitio que conseguí en el estacionamiento. Intentando controlarme por mi bebé pasé la mano por mi vientre que comenzaba apenas a notarse y sentí que temblaban.

En emergencias me conseguí con Bree, la enfermera de la que me hice amiga cuando Dylan estuvo hospitalizado.

-Señora Whitlock -me dijo a modo de saludo mientras se levantaba de su asiento.

-Bree -dije después de un suspiro, el nudo en mi garganta se sentía muy apretado. Ella salió del mostrador de recepción y me abrazó.

-El Dr. Whitlock está hablando con los doctores en este momento, la han estabilizado pero necesita cirugía, es todo lo que sé.

-Gracias, Bree -le dije con un intento de sonrisa.

-No hay de qué, Alice -contestó bajando la voz, sabía que no le gustaba que otras enfermeras vieran la confianza que había entre nosotras, le daba un poco de vergüenza tratar a la esposa del jefe con tanta familiaridad-. Cualquier cosa no dudes en pedírmelo, estaré de guardia esta noche.

- Muchísimas gracias -le respondí y en ese momento Jasper salía del área restringida, las líneas de preocupación fijas en su frente.

-Jazz -dije a media voz abalanzándome hacia él y me recibió con los brazos abiertos, conformándome con su toque.

No pude evitar llorar estando entre sus brazos, la presión podía más conmigo y él era mi roca, siempre lo había sido.

-¿Cómo está? -Le pregunté desde su pecho.

-Estable, pero no mejor, hay una situación un poco difícil con una herida abdominal, ya mande a llamar a la mejor especialista para que se encargue del asunto -me dijo acariciando mi espalda, me separé de él.

- ¿Va a estar bien? -le pregunte mirándolo a los ojos mientras él limpiaba las lágrimas de mis mejillas, lo cual resultaba ser algo sin sentido porque no podía parar de llorar.

-Te prometo que estamos haciendo todo lo posible para que salga bien de allí -me aseguró y yo suspiré volviendo a abrazarlo.

-¿Qué sucedió exactamente? -pregunté desde su pecho.

-El accidente fue en una de las vías saliendo de Seattle, una de las carreteras más peligrosas, al parecer perdió el control del auto y se estrelló contra la línea de árboles que rodeaba el camino, no puedo darte más detalles… -explicó mientras acariciaba mi vientre tiernamente.

No pudimos hablar mucho más ya que la doctora que él había mandado a llamar llegó y Jasper entró nuevamente con ella para hablar de los detalles, yo quería ver a mi amiga pero su situación era grave, no entendía qué estaba haciendo ella saliendo de Seattle si supuestamente estaba en el aeropuerto buscando a Edward.

"Edward…"

¿Qué habrá pasado con eso? ¿Al menos lo había visto? Me senté en una de las sillas de la sala de espera y suspirando de cansancio apoyé los codos en las rodillas y tapé mi rostro con las manos.

"Bella… Bella, amiga tú puedes salir de esto… Por favor, no me dejes, no me dejes…"

.

.

.

Edward POV

-Bella… -susurré mientras ella con los ojos como platos miraba a mi hijo entre mis brazos.

Esto no podía estar pasando, ella no podía enterarse de todo de esta manera, estaba paralizado mientras la observaba dar la vuelta y salir corriendo.

-No. -Solté a mi hijo y salí corriendo pero no alcancé a verla y mucho menos a ver su coche en un estacionamiento tan grande.

-¿Papá? -Volteé y suspiré, Jeremy, mi hijo que acababa de cumplir diez años venía corriendo hacia mí con su madre detrás de él mirándome con preocupación.

Maggie… La hermosa y dulce Maggie, mi novia de preparatoria que me había dado el mejor regalo de mi vida, su centelleante mirada avellanada me exigía silenciosamente una explicación a mi extraño comportamiento.

-En casa te explico. -Fue lo único que pude decirle antes de que Jeremy acaparara toda mi atención contándome las mil y un cosas que hizo en mi ausencia.

Durante el trayecto a casa no podía dejar de pensar en Bella, Maggie manejaba en silencio, no me había dicho más que unas cuantas palabras, ella me conocía tanto que sabía que en este momento no podría concentrarme en nada.

En mi celular tenía el número de Bella listo para llamar pero no me atrevía y volvía a borrarlo, era un cobarde y lo sabía, pero ¿cómo explicaba lo que había visto por teléfono? ¿Cómo iba a salir tan tranquilamente a decirle: "oye, sí, Bella, sabes que no quería tener un hijo, bueno, claro, verás, es que ya tengo uno"? Era imposible.

Estaba totalmente seguro que ni siquiera le atendería el teléfono, y con muy buenas razones. Imbécil, había actuado como un imbécil.

Además, ¿qué diablos hacia Bella allí? ¿Cómo se le ocurría ir a buscarme sin llamar? Mientras me hacía esa pregunta quise golpearme a mí mismo, ¿yo le estaba reclamando a ella porque fue a verme y destapó mi mentira? Eso me hizo sentir tan mal como cuando le reclamé que era una mentirosa cuando yo había hecho exactamente lo mismo. Bueno, no lo mismo, ella me había manipulado y arruinado todo, lo cual solo me hacía preguntarme de nuevo porqué estaba allí cuando todo había terminado tan mal entre nosotros.

-Ella estaba ahí, ¿cierto? -Maggie me miró por un instante apartando la mirada del camino.

Asentí bajando la mirada a la pantalla del celular nuevamente, el cual volví a cerrar borrando la información del número.

Ella suspiró y cuando levanté la vista vi que miraba hacia el asiento de atrás donde venía nuestro hijo, que nos observaba a ambos muy suspicazmente.

-Ya sabes lo que te dije sobre ese asunto… -Y yo sabía a qué se refería, al asunto Bella.

-Lo sé, Maggie -le respondí instándola a que no apartara la vista de la carretera.

-¿Pensaste lo que vas a hacer? ¿Conseguiste una solución? ¿Conseguiste tus bo…- se cortó, recordando que nuestro hijo estaba en el auto- pantalones en ese viaje? - terminó

-Lo pensé, sí, y decidí, pero ahora todo es más complicado Mags. -Pasé las manos por mi cabello, nervioso, había algo que no me dejaba estar tranquilo y cuando cerraba los ojos solamente podía ver a Bella parada frente de mí con la decepción y el desengaño plasmado en su rostro.

Definitivo, había actuado como un total imbécil.

-Claro que es complicado, Edward, estamos Jeremy y yo en el medio de tus planes -dijo destilando sarcasmo en sus palabras.

Maggie es tan obstinada cuando se lo proponía que preferí no contestarle, ya yo sabía para dónde se dirigía esta conversación, y también sabía que no tendría un final agradable.

Sin prestarle más atención marqué sin pensarlo mucho el número del celular de Bella, necesitaba hablar con ella, explicarle la situación y mis mentiras.

Sonó hasta que se cansó, lo cual me dejó claro mi primera teoría, la mujer estaba tan cabreada que no escucharía mis razones, también reafirmó mi posición sobre que explicar esa situación por teléfono era una pésima idea.

Llegamos al edificio donde vivíamos y al entrar saludé de pasada al portero dirigiéndome directo hacia el ascensor.

-Preparé una cena de bienvenida -me dijo Maggie mientras llagábamos a nuestra planta y abríamos la puerta del apartamento.

-Gracias, linda, vengo ansiando comida casera… -le dije sonriéndole sinceramente.

Dejé las maletas en la entrada y fui derecho al sofá a recostarme un rato.

-¿Y sabes que más necesitas, Ed? -preguntó y yo la mire directo a los ojos mientras ella sonreía desde la entrada del salón.

-¿Una siesta? -pregunte tentativamente, rogando que lo dejara pasar, de verdad el viaje me había agotado y la presencia de Bella en el aeropuerto me había destrozado.

-Calor de hogar -dijo mirándome significativamente. Hasta allí llegó mi esperanza.

-Papá -me llamo mi hijo que ya estaba encendiendo la televisión y la consola de videojuegos.

-Dime, hijo –le dije más entusiasta de lo normal, y la verdad no era solo porque lo había extrañado como un condenado, como siempre hacía cuando me iba de viaje, sino para evitar a Maggie.

-Mamá me compró el nuevo juego de FIFA para el Wii -dijo levantando sus cejas haciendo muecas.

-Maravilloso - le contesté y volteé a ver a Maggie que rodaba sus ojos-. Lo tengo, Mags, para mi pasar momentos con Jeremy es más que suficiente.

-Sabes a qué me refería, Edward -dijo como la niña malcriada que fue mucho tiempo atrás sentándose en el brazo del sofá.

-Claro que lo sé y estoy dispuesto a recuperarlo -le adelanté un poco mi decisión.

-¿En serio? -Sus grandes ojos brillaban de emoción.

Asentí sonriéndole, intentando ser un poco optimista y pensar que todo saldría bien, esperaba.

-Ya era hora, corazón de melón -dijo estirándose hacia mí y abrazándome-. Mereces ser feliz.

-Tú también -le dije cuando nos separamos y nos quedamos mirando a los ojos.

-Y lo soy, te juro que lo soy -me aseguró de tal manera que no me quedaron dudas-. Calentaré la comida y luego me contarás bien tus planes -dijo levantándose y dirigiéndose a la cocina.

Yo me quedé jugando un rato con Jeremy y ocasionalmente volvía a llamar a Bella, buscando que me contestara para quedar en alguna parte y por fin hablar. Comencé a preocuparme cuando después de más de treinta intentos aún no me comunicaba, a este punto incluso para insultarme debería contestar el teléfono, estaba de modo acosador, pero no daba resultado.

En algún momento giré hacia mi hijo y vi que había dejado de jugar, diciendo que no quería hacerlo más porqué se lo estaba poniendo muy fácil.

Llamé al celular y a su casa con más insistencia pero aún no contestaba y mi preocupación fue en aumento, tanto que decidí llamar a casa de Alice por si ella había ido a casa de su amiga a desahogarse, arriesgándome a un insulto doble, por parte de ambas mujeres, o triple si contaba a Jasper. Demonios, estaba seguro que hasta Dylan me reclamaría, así fuera porque por su desmadre le había arruinado algún juego como había hecho con Jeremy.

Cuando la había visto saliendo del aeropuerto y me había sido imposible perseguirla, me dije a mí mismo que le daría tiempo, tampoco había estado preparado para enfrentar mis mentiras en ese momento, por eso no fui detrás de ella y le había dado su espacio, le di tiempo para que asimilara mi situación, a pesar de que no sabía nada sobre ella. Pero ya debería haberme contestado el teléfono por lo menos una vez.

Al tiempo que Maggie nos llamaba para comer, decidí llamar a Alice a su celular, ella por lo menos me diría cómo estaba Bella, y le aportaría un poquito de racionalidad para que aceptara verme, después de insultarme.

El tono sonó bastante, cuando estaba a punto de colgar me contestaron.

-¿Hola?

-Alice… -dije con un poco de vergüenza.

-¿Edward? ¡Oh, Edward, menos mal que me llamas! Yo no tengo tu número y no estaba segura de decírtelo… sé que ahora no son nada, o si lo son… pero no sé, solo creo que tienes que saberlo…

-¿Qué sucede? –pregunté analizando que esas palabras no eran las que imaginaba, ninguna de ellas conllevaban un insulto.

Alice hablaba rápido y entrecortadamente, sollozaba causando que no entendiera casi nada de lo que decía, solamente que repetía el nombre de Bella una y otra vez, o por lo menos eso era lo único que captaba. Mi corazón se aceleró, mis piernas se volvieron gelatina del miedo. Eso no estaba bien y no se trataba de la escena que ella había presenciado horas atrás.

"Algo le pasó a Bella y es tu culpa", las palabras resonaron en mi mente tan fuertemente que di un paso hacia atrás.

-¡Alice! –Ella había empezado a sollozar con fuerza y ahora le entendía mucho menos, pero ya no podía seguir inmóvil, me puse los zapatos que había quitado mientras tomaba mis llaves para salir de casa-. Alice, concéntrate y dime qué le pasó a Bella. Por favor, cálmate y háblame que me estás volviendo loco de la desesperación.

Ella estaba ahogándose, pero se veía que trataba de hacer esfuerzo para calmarse.

-¡Alice! –volví a insistir gritando fuertemente.

-Un accidente –balbuceó ella por fin. Mi corazón se enfrió y quedé paralizado-, Bella tuvo un accidente. -Mi respiración se cortó y lo único que mi mente procesaba era "Oh Dios, no me la quites" "No me le quites ahora"

-Papá. -Voltee a ver a Jeremy dentro de mi pánico con el teléfono aún en el oído-. Mamá dice…

-Lo siento, Jer… Dile que es una emergencia, una verdadera emergencia -le dije saliendo y tirando la puerta detrás de mí.

-Alice… Dime ¿en qué hospital está?- tenía que estar en un hospital, no podía imaginar que hubiesen más opciones ella, tenía que estar viva.

-En el Seattle Grace, donde trabaja Jasper -respondió entre hipidos, su llanto estaba menguando pero no podía decir lo mismo del ritmo de mi propio corazón.

-Voy para allá Alice… ¿Qué tan grave es? -Solté mi mayor miedo mientras abría la puerta de mi auto, ya que si bien estaba viva eso quizás no fuese garantía.

-Mucho, están ingresándola a cirugía porque tiene hemorragias internas. -Volvió a llorar y yo encendí mi auto y aceleré, dejando las huellas de los neumáticos en el asfalto.

-Estoy manejando, nos vemos en unos minutos. -Tranqué sin esperar respuesta porque salí como un loco poseído a las calles.

El camino se me hizo eterno aunque solo fueran unos minutos, el miedo que controlaba mi cuerpo me mantuvo entero hasta que entré y vi a Alice llorando silenciosamente en los brazos de su esposo.

Llegué a pensar lo peor hasta que Jasper levantó la mirada y me tranquilizó, de alguna forma me dijo que no había pasado nada más, que Alice solo estaba exteriorizando sus miedos.

Ella levantó la cabeza y me miró, había agradecimiento, un agradecimiento que no me merecía, es mi culpa, yo la dejé ir, yo le mentí, yo fui de quien estaba huyendo despavoridamente, y quien la había afectado tanto que la llevó a colisionar.

-Edward -dijo Alice a modo de saludo, secándose las lágrimas separándose un poco de los brazos de Jasper.

-¿Cómo está? ¿Qué pasó? ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarla?

-Su situación es crítica, Edward -me contestó Jasper-. La ingresamos a cirugía por las hemorragias internas, la mejor ginecóloga con la que contamos está operándola en este momento, por ahora no creo que podamos hacer nada más que esperar.

-¿Qué le sucedió? - pregunté intentando respirar profundo para mantener la calma y la mente fría.

-Chocó contra una fila de árboles en una carretera saliendo de Seattle, desconocemos si fue por imprudencia, por evitar a algún animal en la vía o por culpa de algún otro auto, no lo sabremos hasta que despierte y nos lo cuente ella misma - me respondió y la culpa que carcomía mi pecho se profundizaba. Ese accidente había sido totalmente mi causa.

-¿Saldrá de ésta? -Mi voz se quebró un poco y tragué grueso.

-Tiene grandes posibilidades. -Ambos me miraban, Alice con un poco de duda y Jasper con entendimiento, él había estado a punto de perder a Alice.

Las puertas de lo que supuse eran los quirófanos se abrió y por esta salió una mujer vestida enteramente con ropa quirúrgica quitándose la mascarilla.

-Señores Whitlock -llamó dirigiéndose a los amigos de Bella.

-¿Qué va mal? -pregunto automáticamente Jasper lo que hizo que Alice y yo nos tensáramos.

Jasper debía conocer el lenguaje corporal de los médicos para dar malas noticias y el que preguntara directamente qué iba mal, no me daba buena espina.

La doctora los miró y luego me miró a mí frunciendo el ceño.

-Doctora Platt, él es el… -Me miró con duda y yo le asentí aunque fuera mentira-… novio de la paciente, él tiene voz y voto en todo lo que concierne a Bella -le agradecí en el fondo a que me diera derechos que a pesar de que no me correspondían, sentía que eran mi responsabilidad.

-Edward, ella es la doctora Esme Platt, gineco-obstetra -la presentó Jasper pero al oír la especialidad de la doctora me quedé frío, traté de rememorar el aspecto de Bella en el aeropuerto pero no había diferencias, aun así podía estar embarazada y que no se le notara. Diablos, no solo había arriesgado la vida de Bella sino la de algún posible hijo.

-¿Está embarazada? -pregunté sintiéndome peor.

La doctora me miró con duda pero comenzó a negar con la cabeza.

-Tiene una fuerte hemorragia en el área abdominal y la matriz está altamente comprometida.

-Ella podría estar embarazada -le dije a la doctora, recordando nuestra última discusión.

-Le aseguro que no lo está y quizás nunca pueda estarlo -informó con voz de pena.

-¿Qué esta pasado, Esme? -interrogó Jasper.

-Le hemorragia se está volviendo incontrolable, Jasper, estoy tratando de hacer lo posible, de detenerla y salvar los órganos, ya que es muy joven, pero quiero que estén preparados para lo peor y que firmen una autorización para realizar una histerectomía.

-Mierda… -dijo Jasper mientas Alice y yo nos mirábamos interrogantes.

-Tradúceme a lenguaje normal, Jasper, por favor - le dijo Alice un poco desesperada.

-Extirpar el útero o la matriz -explicó mirándonos a ambos con duda.

Eso lo entendí, si una mujer no tenía matriz no tiene posibilidades de concebir.

Bella nunca podría tener el hijo que tanto quería.

-::-

Nota de autora: Hola… soy yo otra vez, aunque no lo crean. Siento tardarme pero como todas aquí tengo responsabilidades que cumplir y se me hizo complicado terminar el capi.

Solo quiero darles las gracias a las que están aún aquí a pesar de que me tarde en actualizar y a las nuevas adiciones que sorprendentemente han llegado aquí porque he tenido una cierta cantidad de nuevos Alertas y Favoritos.

Una aclaratoria, porque es algo que me dijo una de mis betas y no quiero que se confundan: Se que el hospital Seattle Grace es ficticio, solo creado para la serie Grey´s Anatomy pero es que me gusta la serie y para mí este Jasper es mi Dereck personal, es neurólogo recuerden xD

No las nombro porque subiré capi antes de tener que salir de la oficina y les responderé hasta que la hora y el ocio me dé.

Pero las GRACIAS a mis betas que le ponen su parte de sazón a este caldo. Betzacosta y Ginegine, son las mejores betas!