El Rey Dragón
Capitulo 5: La sorpresa del hada.
Erza.
Esa era la principal palabra que estuvo en su mente cuando abrió los ojos. Vió un techo encima de el, mientras los rayos de sol se filtraban por la ventana.
Una suave mano se posó en su pecho. El giró la cabeza y la vió a ella, dormida adorablemente, con su indumentaria habitual.
Una lenta sonrisa se extendió por su cara sin que el pudiera evitarlo. De nada le valía recordarse que tan solo era un sueño. El mismo sueño que siempre le alegraba las noches y le destrozaba las mañanas al ver que no era real.
De pronto, se fijo en las cortinas que rodeaban la cama. Natsu frunció el ceño. Aquel lugar le resultaba familiar...
-¿Natsu? - preguntó Erza con voz susurrante, con los ojos llorosos. Natsu la miró un segundo, sonriendo con calma.
-Erza.
Ella le abrazó con fuerza, mientras el cuerpo de Natsu protestaba de dolor. Sin embargo, el pelirosa lo único que hizo fue abrazarla a ella suavemente.
Erza pareció darse cuenta de las heridas de Natsu, ya que le soltó rápidamente. Sin tiempo a arrepentirse de nada, Natsu no pensó (como siempre) y puso sus labios sobre los de Erza.
Fue apenas un roce inocente. Se separó inmediatamente, esperando la muerte con una sonrisa en el rostro. Todo el mundo sabía que Erza estaba enamorada de Jel...
Un beso apasionado de la peliroja, con rios de lagrimas, le cortó la reflexión que el hacía. Natsu se quedó en shock, mientras una pequeña sonrisa se formaba en la peliroja.
-Erza, tú... - comenzó Natsu confundido.
Ella solo le pusó un dedo en los labios, mientras la sonrisa se ampliaba por toda la cara de Titania. Simplemente, se volvió a acercar a Natsu, que esta vez estaba preparado.
Unieron sus labios de nuevo, un beso tranquilo calmado, pausado. No había prisa y ellos no la sentían.
La puerta se abrió de par en par, pero ellos no se separaron. Todo Fairy Tail les miraba con la boca en el suelo, incluida Mirajane, que se había desmayado en los brazos de Laxus debido a la emoción del momento.
Erza se separó ligeramente de Natsu, mientras se miraban a los ojos. Se levantó de la cama donde habían llevado a Natsu y cuando llegó a la puerta, se reequipo con su armadura del fuego, con una mirada copiada al mismisimo diablo.
-Fuera...de...aquí...
El primero en lograr huir fue Makarov, que había entendido las señales con rapidez cuando Erza se había acercado a la puerta. Y personalmente, el viejo no sabía de que se sorprendian tanto en su gremio. Si no había dejado a Natsu solo desde que lo habían traido hacía tres dias...
-Bien. - dijo Erza, cuando logró ahuyentar a los miembros de Fairy Tail para que no volvieran allí a no ser que se estubieran muriendo. Ella miró a Natsu con picardía. - ¿Por donde ibamos?
Natsu la miraba confundido, mientras ella se volvía a acostar a su lado y se abrazaba a el.
-Erza, pero tú...y Jellal...
Ella puso una cara seria.
-Natsu, ¿sabes cuando realmente amas a una persona? Cuando te da igual el resto del mundo si ella esta bien.
"Yo no supe verlo en la Torre del cielo. Quería creer que lo hacía porque eras mi nakama y porque cuidarias del gremio por mi, pero... lo único que quería era que vivieras. Y el otro dia, en la batalla, fue la primera vez que estaba a dispuesta a matar a mis compañeros por haberte dejado atrás. Me daba igual si Jellal estaba bien o no, lo único que me preocupaba eras tu."
-Por eso, Natsu yo...yo...te amo. - concluyó Titania, escondiendo su cara contra el pecho del Dragon Slayer que la miraba atonito.
-Debe ser un sueño muy bueno... - susurró el. Ella se rió, mientras el dragon slayer la abrazaba contra el.
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-Al fin lo hizo. - anunció Jellal con una sonrisa burlona a los miembros del gremio, mientras Gajeel y Gray lloraban en una esquina. Con Erza de su lado, las peleas con Natsu iban a ser muy peligrosas a partir de ahora, mientras Meredy y Warren se sentían culpables por lo que les estaban obligando a hacer.
Ultear se acercó por detrás a Meredy, que se sobresaltó un poco.
-¿Te acuerdas de lo que te pedí que hicieras?
Meredy se sonrojó furiosamente y asintió con la cabeza. Ultear sonrió, mientras caminaba con decisión hacía donde estaba Jellal, hablando con Laxus.
Ella le cogió de la capa, obligandose a darse la vuelta. Meredy activó el lazo y ella besó al peliazul, que se quedó en shock. Ella le soltó luego de unos segundos y se marchó de allí con una gran sonrojo en la cara, hacía Meredy.
Ella solo pudo asentir. Ultear suspiró aliviada y luego salió por la puerta del gremio ante las atonitas miradas de los miembros. Jellal la siguió rapidamente, cuando logró despertar de su letargo mientras Laxus pedía con urgencía un medico, ya que nadie sabía si Mirajane podía soportar tal nivel de emoción e hiperventilaba con la cara totalmente roja...
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-Natsu. - le llamó una voz. Este se removió incomodo en sueños. La luz de la luna dejaba ver grandes ropas negras.
-Natsu. - llamó de nuevo, un poco mas fuerte.
El Dragon Slayer siguió sin hacer caso, hasta que notó el frio toque de la mano del desconocido en su hombro.
Se incorporó con urgencia, saltando de la cama hacía el otro lado, separandose lo mas posible de us visitante.
-¿Quien eres? - preguntó este ignorando las heridas de su cuerpo, cubierto por vendas casi en su totalidad.
El desconocido dió dos pasos al frente, dejando que la luz de la luna iluminara su rostro. Natsu dió una exclamación de sorpresa.
-¡Tú!¿Zeref...?
