Desperté por el ruido de alguien abriendo la puerta estruendosamente. Supe enseguida que era Chris. Abrí los ojos y miré a mí alrededor. Estaba en la cama de Gabrielle, junto a ella y Alexandria. Todo apestaba y me dolía la cabeza. Chris parecía estar bastante mejor que yo. Entró rápidamente y abrió las cortinas.
Pero ¿Qué haces? – dijo Alexandria, molestaba - ¡Cierra la maldita cortina!
Son las tres de la tarde – dijo Chris- y tengo un problema. Robin, necesito hablar contigo. Ahora.
Salí rápidamente de la pieza, tambaleándome y aguantando las ganas de vomitar. Cuando miré Chris me di cuenta que tenía los ojos rojos.
¿Qué pasa?- pregunté.
Robin… - dijo, sonaba muy preocupado, apenado incluso – anoche Joey salió a comprar hielo. Y no volvió.
Bueno tal vez se quedó en la casa de alguien más – dije, aunque no estaba segura si Chris ya sabía que le había pasado.
Ese es el punto. No volverá. Lo … atropellaron. Llamaron hace poco, lo encontraron y … bueno, dijeron que no habían podido hacer nada.
No sabía que pensar, ni que decir. Me apoyé en la muralla y me dejé caer lentamente, quedando sentada en el piso. Chris se sentó a mi lado y me abrazó, nos quedamos así por largo rato. La verdad era que no lo creía. Joey no podía estar muerto, luego lo pensé bien. Tendría que verlo. 'Dios' – pensé – 'que maravilloso Don! 'Supongo que en aquel momento no sabía que sin ese Don mi vida no habría sido la misma. Comencé a recordar todos los momentos que había pasado con Joey y deje que las lágrimas corrieran por mis mejillas por mucho tiempo. Dejé de llorar en el momento que vi a Joey subir la escalera, casi me puse feliz, pero luego recordé que solo yo podía verlo.
