¡Lo siento! Pensé que ya había actualizado, cual fue mi sorpresa al ver que no. Gracias por comentar, gracias a ti me he dado cuenta que no he subido el otro capi aún. Bueno, sin más tardanza os dejo este nuevo capitulo. Espero que lo disfrutéis… Hasta pronto
Inuyasha NO me pertenece, ni a mí ni a nadie que no sea Rumiko Takahashi y no se admiten pasaportes ni DNI falsos. Con esto dicho damas y caballeros, espero que disfrutéis de la historia.
Capitulo 6. Reclamo mental
Naraku poco a poco fue recobrando el conocimiento, dándose cuenta en donde estaba y recordando lo que ha ocurrido antes con Kikyo y con… Ahora que lo recordaba era Inuyasha, pero totalmente distinto y, según lo que oyó, era oscuro, y por lo que él pudo comprobar en carne propia, también era muy poderoso.
-Vaya, vaya… ya te has despertado-habló una voz masculina y ronca, pero imponente, sorprendiendo a un muy pensativo Naraku, desde el rincón más oscuro de la tenebrosa y solitaria habitación en la que se encontraba ahora, misteriosamente sin ninguna explicación valida por el momento.
-¿Eh? ¿Quién eres?-preguntó con la voz un poco quebrada y muy sorprendido el aludido al oírlo hablar, girando la cabeza de un lado a otro sin poder localizarlo con exactitud por culpa del eco de su voz. Necesitaba saber dónde estaba y por qué razón. Esto estaba comenzando a ponerle los pelos de punta y no le agradaba nada.
-¿Ya no te acuerdas?… soy Inuyasha oscuro-se presentó mostrándose a la luz resplandeciente de la mañana que entraba a raudales en la habitación, un hanyou perro con un kimono completamente negro y unos ojos penetrantes del color de la noche. Dichos ojos mostraban burla, codicia, sabiduría pero por curioso que sea, también mostraban una enorme sinceridad e inocencia.
-Ah… ya recuerdo-habló acordándose de lo sucedido antes de caer inconsciente por culpa de la antigua guardiana de la esfera de los cuatro espíritus. Recordó claramente el beso de la muerte que le ofreció encantada la joven muerta. También la barrera y la marca en su frente, después una habitación y nada más… espera un momento ¡la marca! Inuyasha oscuro le había puesto una marca en la frente…
-Bueno Naraku, ya te poseo a ti para tener a Kouga bajo mi poder…
-¿Cómo que me posees?-preguntó interrumpiéndolo desconsideradamente, pero la verdadera razón era que se encontraba algo confuso con la actitud y los actos de aquel ser que consideraba su enemigo mortal, mientras lo miraba receloso en espera del siguiente movimiento o que despertase de su pesadilla, aquella que sucediera primero. Sin darse cuenta llevó su mano a su frente en busca de aquello que había recordado.
-Pues estas bajo mi poder y tienes que cumplir mis órdenes, ya que te he puesto mi marca en tu frente-explicó aunque claramente, bastante enfadado por la brusca interrupción, pero sonrió con satisfacción al verlo llevar su mano a su frente y encontrar dicha marca en ella. Más animado al ver su cara desfigurada por el horror, decidió pasar por alto su osadía anterior.
Mientras tanto, Naraku sintió algo alrededor de su fuerte cintura y vio con los ojos como platos como una manta violeta oscura con el tacto de seda, estaba rodeándolo y ciñéndose a sus caderas para acabar convirtiéndose en un traje especialmente para él. Hasta ese momento no se había dado cuenta de que estaba completamente desnudo.
-¿Qué diablos es esto?-hablo un desconcertado Naraku mientras se miraba de arriba abajo. Un extraño kimono morado cubría su cuerpo desnudo. ¿Cómo era posible que una manta, que antes solo lo tapaba, ahora se haya convertido en aquel traje de extraño proceder y extremadamente caro por su calidad? Si esta era lo que iba a pasar, no le molestaría estar bajo la servidumbre de ese extraño Inuyasha.
-Es tu vestimenta-dijo Inuyasha oscuro también mirándolo completamente. No entendía el desconcierto de ese hanyou malvado que tanto perseguían desesperados sus compañeros, por un kimono que cubría su desnudez de las miradas indeseables. ¿O era acaso que a él le gustaba el extraño arte del nudismo? Frunciendo el ceño lo volvió a mirar a los ojos-¿no pensarás ir desnudo por ahí, no?
-Pero… ¿y mi antigua ropa?-pregunto sonrojado ante tal comentario de su ahora secuestrador, mientras lo veía con total desconcierto al no darle una repuesta concreta clara de aquello que ocurría a su alrededor desde la aparición de Kikyo en su castillo escondido.
-¿Tu antigua ropa? Pues, desapareció-hablo como si fuera lo más normal del mundo. ¿Por qué preguntaría un poderosísimo hanyou como lo era Naraku saber que había ocurrido con su ridícula vestimenta? Ese horrible kimono no tenía nada de especial, ni poder ni objetos ocultos. Se había cerciorado él personalmente de que nada se pasase por alto. No entendía su actitud.
-¿Cómo que desapareció?-ahora su sorpresa iba en constante aumento, y no había vísperas de empezar a disminuir. ¿Su traje había desaparecido sin más? ¿Por qué razón había ocurrido eso? Inuyasha oscuro planeaba algo muy gordo, eso se notaba desde lejos y también se notaba que lo necesitaba para llevarlo acaba, pero él no estaría dispuesto a ayudarlo sin recibir nada a cambio, o eso creía él.
-Pues eso, desapareció-hablo sin más el hanyou oscuro, como si aquello fuera además de obvio, estúpido-Ahora bien, te voy a explicar que es lo que vas a hacer y escúchame bien porque no lo voy a volver a repetir, vas a ir al Norte, donde vas a capturar a Ayame, la utilizaremos a ella como cebo para el lobito, la quiero a ella sola y no quiero ningún testigo ¿me entendiste?
-Sí-respondió atenta y obedientemente Naraku, algo que sin lugar a dudas le sorprendió hasta a él mismo. Estaba literalmente sirviendo al ser que le quitó a Kikyo al desgraciado de Onigumo, el ser por el cual dicho humano se entregó por voluntad propia a las manos de los demonios para tenerla, el ser al cual quería destruir con la Shikon no Tama por tener todo aquello que él añoraba en su interior.
-Bien, toma esta flor, se la vas a hacer oler a Ayame, eso la dejara inconsciente por un tiempo, la coges en brazos y vuelves inmediatamente aquí. ¿Alguna duda al respecto?-habló claramente Inuyasha oscuro intentando dejar todo detalle de este plan claramente definido para que no hubiese ningún cabo suelto. Nada podía fallar, absolutamente nada.
-Sí, tengo dos dudas. Primero: cómo voy a hacer para que ella huela la flor, y segundo: cómo se supone que voy a ir y a volver si no se donde estoy exactamente.
-A ver...-dijo pensando detenidamente esas dudas. Necesitaba que todo saliera a la perfección, es decir sin ningún error ya que solo un fallo supondría el fin para todos sus planes, y pensando eso encontró las respuestas para las dudas del hanyou araña, ahora esclavo suyo-yo te trasportaré hasta el Norte y como volver pues… coges la flor y la destruyes, sus cenizas las esparces formando una línea delante de ti y la traspasas el humo que desprenden estas, con eso bastara para volver a este templo. En cuanto a cómo hacer para que la huela, pues te las ingenias como sea, utiliza todos los métodos que quieras, me da igual, allá tú, pero la quiero con vida, ¿está claro?
-Sí, como el agua-fue lo último que pudo decir ya que desapareció en ese momento para encontrarse en una montaña en el Norte del Japón antiguo, en busca de una hermosa youkai loba para cumplir la misión que su señor, que irónico sonaba aquello de sus labios, le había ordenado expresamente.
Mientras tanto en un bosque a lado de una aldea, exactamente en un gran árbol que tenía mucha importancia y aún más recuerdos para los dos muchachos que bajo su sombra se refugiaban más de una vez. Era el árbol que los había unido varias veces a lo largo del tiempo, venciendo a este por el bien del amor que se profesaban en secretos los dos jóvenes. Era, junto con el pozo, los únicos que conocían de verdad la historia de ellos dos y aquellos que, sin que nadie se diese cuenta, los mantenían unidos para siempre en un lazo irrompible.
A Kagome no se le pasó desapercibida el modo de cómo la miraba el mitad bestia, poseedor de dos profundas lagunas doradas que invitaban silenciosamente a perderse en ellas, invitación que ella jamás rechazaría, y de una diminuta, casi imperceptible, casi, línea carmesí que había aparecido en el bronceado rostro de él, haciendo que ella misma también se sonrojara fuertemente al instante como si estuvieran sincronizados y se internaran en una competición de sonrojos.
Inuyasha sonrió con arrogancia sin apenas darse cuenta, ya que toda su completa atención la tenía la preciosa humana que tenía enfrente de él en ese preciso momento. Ella automáticamente como si lo hubiesen ensayado anteriormente, también le sonrió y, casi sin darse cuenta ninguno de los dos, se fueron acercando muy lentamente hasta quedar sus cuerpos a unos escasos centímetros del otro. Cuerpos que parecían poder encajar a la perfección uno en el otro, como si dos piezas de un mismo puzle se trataran.
-Inu… yasha-dijo en un leve susurro la joven miko mientras cerraba los ojos lentamente en espera del roce que siempre había soñado desde que lo conoció el día de sus quinces cumpleaños y que había esperado durante mucho tiempo desde que se reconoció a sí misma que él era ahora, y para siempre, el único amor de su vida.
El hanyou se sonrojó hasta el extremo al verla cerrar sus bonitos y expresivos ojos achocolatados y acercar su hermoso y adorable rostro tan lentamente que parecía una tortura pero sin llegar a detenerse, tanto que incluso sentía la exquisita respiración agitada de ella en su propio rostro, y cerca, demasiado cerca para su cordura, de sus propios labios.
` ¿A qué estás esperando? ¡BESÁLA antes de que se eche para atrás!´-se escuchó una vocecilla pequeña y un poco infantil en la cabeza del hanyou que lo impulsaba a hacer lo que había soñado hacer desde hace bastante tiempo. Se dio cuenta de que era su propia voz, pero era extraña, de cuando tenía unos ocho o diez años aproximadamente. Una voz sincera y segura de sí misma que una vez había poseído pero que la había olvidado completamente por el paso de los años y las experiencias vividas. Esa voz era del niño que todos llevamos dentro pero que muy pocos escuchan y obedecen.
`Pero ¿y si después se arrepiente? ¿Y si después se marcha y no vuelve? ¿Y si la pierdo para siempre?´-se cuestionaba a sí mismo completamente desesperado, ya que tenia muchísimo miedo de no volver a verla, de perder sus sonrisas, su olor, de perderla a ella, de que se fuera para siempre, de sentirse rechazado y sobretodo solo, muy solo otra vez-`No puedo hacerlo, no quiero verla marchar y volver a sufrir por su pérdida.´
`No seas idiota, si no la besas entonces sí que la perderás ¿acaso quieres que Inuyasha oscuro se la lleve, quieres que venga y te la quite? ¡No!... ¿verdad? Además, mírala, huélela, escúchala, te desea más que nunca y te lo está gritando en silencio. No pensaras siquiera dejarla así otra vez ¿no?´
`Claro que no, con una vez ya fue más que suficiente, pero ¿y si ella prefiere al otro?´- mostrando por primera vez una de las grandes dudas que poseía desde que la vio por primera vez, pero que se negaba a aceptarla y mostrarla hacia los que lo rodeaban, haciéndolo parecer débil antes ellos, o eso creía él. Él, que siempre se consideraba poco digno de tener algo por muy pequeño que fuera solo para él, a alguien como Kagome, sólo y únicamente suya. Ella era demasiada perfecta y él solo un pobre y desgraciado hanyou indigno de sus sonrisas, sus miradas, de ella.
`Tú estás loco, escúchame bien porque no lo repetiré: BESÁLA AHORA MISMO, es una orden.´
Inuyasha tragó fuertemente saliva al mismo tiempo en que cerraba los ojos con ímpetu y se acercaba más a la chica que tenía en frente suyo, dispuesto a obedecer ya sin rechistar a su voz interior que le gritaba solo una cosas: que la amaba. La amaba más que a nadie en el mundo, más de lo que jamás podría amar a alguien en su vida. Más de lo que amó a Kikyo e incluso más de lo que quiso a su propia madre de niño. Amaba a Kagome Higurashi, la joven y peculiar miko del futuro.
Continuará
Nota autora:
Siento mucho que sea tan cortito, pero os prometo que el siguiente será más largo e interesante.
Aquí os dejo mis famosos regalitos…
1º El próximo capítulo se llamará: Capitulo 7. Cumpliendo órdenes Espero de todo corazón que os guste.
2º Ahora viene la hora de mis típicas preguntas: ¿Conseguirá Naraku cumplir las órdenes de Inuyasha-oscuro? ¿Ayame caerá en la trampa? ¿Qué planea Inuyasha-oscuro? ¿Inuyasha obedecerá a su corazón? ¿Conseguirá terminar lo que empiezan o alguien los interrumpirá? Todas y más dudas se resolverán en el siguiente capitulo.
3º Por ultimo, un pequeño avance del capítulo próximo solo para ustedes:
Ven aquí pequeño, no corras tanto, no te haré daño
Muy bien Naraku, estoy orgulloso de ti
Kouga tenía que elegirla a ella o ella tendría que olvidarlo para siempre.
¡¿Cómo te atreviste a besarla?!
Creo que eso es todo, gracias por leer y espero de todo corazón que os guste.
