SEIS
Sorpresas de Navidad
HarryxLuna
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Sin que nadie lo supiera, Luna tenía una pequeña casita en el bosque prohibido de Hogwarts, donde muchas veces ella pasaba sus momentos libres cuando quería relajarse, y tal vez observar las criaturas del bosque. Aunque seguramente Dumbledore sabría de la existencia del lugar y se hizo el tonto.
Para aquella navidad, Harry y Luna decidieron festejarla allí.
Luna cantaba alegremente mientras armaba el árbol de navidad. Este además de estar decorado con todos los adornos "normales y tradicionales" que podía llegar a tener un árbol de navidad, también tenía otros objetos extraños como espigas de trigo desecadas para espantar a los duendecillos destructores de árboles navideños, versiones más pequeñas de su espanta nargles, entre otros diversos elementos –algo antiestéticos a la vista- que espantaban a diversas criaturas mágicas que amaban hacer travesuras en navidad.
Una vez que terminó a armar el árbol, comenzó a preparar la cena: Cordero asado con puré de calabazas; luego puso la mesa y como vio que le quedaba tiempo preparó un gran pastel de chocolate relleno de crema y fresas para el postre.
Pero ¿Cómo era posible que haya tenido tanto tiempo? Cuando se dio cuenta, Harry debió haber llegado hace una hora y media y todavía no había llegado. Él le había dicho que llegaría después de ella pero no le dijo por qué.
Luna se sentó a esperarlo, pero el tiempo pasó y la cena comenzaba a enfriarse. El tiempo continuó pasando, ya faltaba poco para la medianoche.
¿No vendrá? Pensó, y siguió esperando. Siguió pasando el tiempo. Llegaron las doce y él no había llegado. Ella estaba demasiado preocupada y decepcionada… Seguramente no me amaba, y esta vez decidió terminar sin decir nada para festejar con chicas normales y mejores que yo. Pensó mientras comenzaba a sentir ganas de llorar, cuando en ese momento, cinco minutos después de la medianoche se sintieron golpes en la puerta.
Luna abrió y vio a Harry respirando con dificultad, con la cabeza agachada, expulsando un poco de sangre de su boca y con casi todo su cuerpo cubierto de heridas sangrantes. Llevaba en su mano derecha una caja blanca con un moño rosa. Él se acercó a abrazarla y le dijo:
-Feliz navidad Luna, perdón por tardarme tanto, pero quería darte una sorpresa.
-Harry ¿Qué te pasó? –Dijo Luna sorprendida al ver a su novio tan malherido.
Harry no respondió, ingresó al lugar y se dejó caer en una silla.
-Ahora te explicaré todo…
-Ahora no puedes, ya tendrás tiempo de explicaciones.
-Pero Luna…
-Primero déjame cicatrizar esas heridas. –Dijo Luna mientras buscaba unas gasas, vendas, un poco de poción para cicatrizar y su varita, y procedía a intentar curar a Harry.
-Perdón por la demora, quería conseguirte un regalo especial para ti.
-Harry… no era necesario. ¡Muchas gracias!
-Ábrelo. –Luna lo abrió y vio una flor para el cabello color azul muy bonita que estaba sobre un broche también del mismo color. Esta además tenía alas de luciérnagas carnívoras, deditos de duendecillos destructores de árboles de navidad y un viejo trozo de madera… todo esto servía para espantar a los lassus. El broche era muy delicado y los objetos espanta lassus no se veían a simple vista.
-Muchas gracias, era lo que necesitaba, la flor es hermosa. No sabes cómo odio a esos espíritus malignos que toman la forma de un toro negro con ojos rojos y que causan doce desgracias en doce meses durante doce años
-Me tardé porque yo lo hice todo. Compré el broche con la flor, y tuve que hacer un viaje prácticamente para buscar los demás objetos, en el intento fui atacado por toda clase de criaturas.
-Fue muy tierno de tu parte todo lo que hiciste.
-Fue porque te amo.
-No sabes lo feliz que me haces Harry, también te amo. Mi regalo son estos calcetines especiales que protegen tus pies de los odiosos mushumes… si te atacan se beben tu sangre y te dejan una molesta ampolla.
-Muchas gracias, aún así me siento mal por haber llegado tarde.
-No te preocupes mi amor, estoy muy feliz y agradecida porque al menos llegaste, y por la sorpresa que me diste.
