Reposo absoluto.

DIA UNO.

Esto no era justo.

No lo era… bajo ningún motivo.

Cerró fuertemente los ojos y bufó molesta consigo misma. Nunca antes la cama le había resultado tan endemoniadamente incomoda. Y ahí estaría una semana, ¡Una semana!

Descanso absoluto.

De nada le servía si estaría sola la mayor parte del día. Abrió sus ojos y miró detenidamente al techo de la habitación, ¿Eso era una mancha de humedad? Casualmente tenía forma de gato y no muy lejos de esa mancha había otra con forma de… ¿eso era un perro? No. Un lobo… tal vez dingo, no, definitivamente era un perro. Sin embargo los perros y los gatos no se llevaban bien, siempre persiguiéndose.

Se rascó la nuca.

Normalmente Arf y Linith se llevaban bien. De hecho casi nunca peleaban y cuando lo hacían no eran más que riñas fingidas y sobreactuadas. Arf gruñía y Linith hacía ese sonido raro que sueltan los felinos cuando no están felices. Pero suponiendo que aquel perro y aquel gato que se veían dibujados en el techo, no se llevaran bien; entonces estaban demasiado cerca el uno del otro. Aunque bueno, suponer que se odiaban era ser paranoica, posiblemente, muy posiblemente, eran amigos. Sí, lo más seguro o de lo contrario no se lograba explicarse cómo es que llevaban tanto tiempo ahí sin haberse ya matado.

A lo mejor habían llegado a un acuerdo pacífico.

DIA DOS.

Comió de manera lenta el desayuno que Nanoha le había dejado en una bandeja junto a la mesa de noche, justo antes de irse a trabajar. Eso mismo había pasado ayer. Comió su desayuno y horas después, cuando la su novia había llegado a almorzar, desaparecieron siendo sustituidos por la comida. No pudo hablar mucho con ella. Tenía trabajo pendiente y de hecho se había escapado para hacerle algo de compañía.

Vivio llegaba hasta las cuatro de la escuela. La pequeña entraba a la habitación y luego de contarle todo lo hecho durante el día, se sentaba a un lado de ella en la cama y hacía la tarea. A las seis regresaba Nanoha y entonces las tres cenaban en esa habitación.

Pero apenas y eran las nueve de la mañana. Así que le quedaba mucho tiempo a solas con… ¿Era su imaginación o la mancha del perro se veía más grande? Eso era malo, el gato podría sentirse intimidado.

Era de conocimiento general que, cuando dos fracciones opuestas llegaban a un acuerdo, ninguna de las dos debía de verse amenazante para la otra. Y el perro parecía ignorarlo o tal vez lo sabía y estaba saltándose esa regla no escrita de manera calculada. Quería provocar al gato… Sí eso era, lo provocaría para que él iniciara la nueva disputa y quedara mal antes las demás manchas: la que tenía forma de sombrero, la que parecía una estrella y la antisocial que siempre estaba más alejada del resto, la mancha con forma de abanico.

Fate gruñó con disgusto. Esas cosas no se hacían.

Era como cuando Nanoha ponía el pastel de chocolate en el refrigerador a la vista de todos. Cada vez que el aparatejo era abierto, ella y Vivio estaban frente a la estampa misma de la tentación, pero no podían comerlo porque entonces la cobriza las regañaba. Todo era parte de una conspiración por parte de la instructora…

DIA TRES.

"¿Entonces el maestro les dejo un resumen de tres hojas para mañana?" Fate se encontraba acostada mirando hacia el techo. El gato parecía feliz el día de hoy.

"Sí…" Vivio estaba inmersa en la lectura de su libro de historia. Hacía algunos apuntes en su libreta y luego fruncía el ceño.

"¿Cuántas llevas?"

"Medio párrafo…" la niña sonaba desesperada.

"¡Pero si llevas hora y media en eso!" La enforcer quitó su atención del perro que por alguna extraña razón hoy había amanecido con el hocico algo arrugado. "No debes de entretenerte tanto. La concentración al momento de la tarea es importante"

"…"

"¿Sabes? Creo que tenemos un vecino nuevo. Escuche todo el ruido de una mudanza en la mañana. Ya era hora de que ese departamento se rentara. Llevaba demasiado tiempo desocupado."

"…"

"También creo que la señora de enfrente anda metida en algo raro. Al medio día no dejaban de aporrearle la puerta, pero ella se encontraba en la casa, pude verla a través de la ventana, ¿Será que de nuevo se peleó el vecino de la vuelta?"

"…"

"¿No has pensado en tener una mascota? Podría ver la forma de convencer a Nanoha-mamá, digo, sé que te llevas muy bien con Arf."

"¡Fate-mamá!" Vivio se sacudió lo cabellos con fuerza.

"¿Qué pasa?"

"Apenas llevo un párrafo de mi resumen."

"¿En qué te entretienes tanto? Creí que ya lo habrías acabado." Su hija le mandó una mirada fulminante justo antes de levantarse de la cama e irse de la habitación.

Fate suspiró derrotada y miró de nuevo hacia el techo. El perro y el gato nunca se iban y la dejaban sola a la merced del aburrimiento.

DIA CUATRO.

Shamal le hizo una visita a media mañana para poder checarla y apuntar su mejoría. Aquel resfriado había logrado desarrollarse a proporciones épicas por su falta de precaución. La guardiana no perdía oportunidad de recordárselo.

Después de eso se había quedado sola de nuevo. Algo fastidiada por la situación, extendió su mano y una pantalla se materializó al frente suyo. No tardo en ser atendida por Hayate.

"¿Fate-chan?"

"¡Hola! ¿Qué haces?"

"¿Trabajando?" la castaña le respondió extrañada.

"¿Mucho trabajo?"

"Algo, algo, la verdad es que los papeles andan atrasados. Dentro de dos semanas hay una revisión de rutina por parte de la oficina central y los administrativos aún no logran poner en orden los archivos."

"…"

"…"

"…"

"¿Es todo?" el rostro de Hayate parecía un poema.

"Sí."

"…"

"…"

"…"

"…"

"Ehm… entonces, nos vemos luego…"

"¡No!" Fate dio un brinquito "No cierres el canal."

"¿Eh?"

"Tú sigue como si nada. Yo sólo veré."

"¿Eh?"

"Sí, sí. Continua…"

"Nos vemos, descansa." Esta vez no le dio tiempo de protestar. Cerró la comunicación antes de que la rubia pudiera darse cuenta.

La enforcer hizo un mohín de disgusto. Entonces miró hacia el techo. Abanico se veía más crecido, pero seguía apartado del resto. Posiblemente no era que abanico fuera un antisocial, sino que los demás no parecían hacerle caso… de pronto se sintió tan abanico.

DIA CINCO.

"Bitácora de capitán: Día cinco. Nos encontramos varados en este extraño planeta de color crema y cuelo blanco. El ambiente ha estado demasiado silencioso desde hace tres días. No sabemos nada sobre nuestra ubicación y creemos que el tiempo confirmado anteriormente no es muy exacto. Perro amaneció mal humorado y Gato parece estar afilándose las uñas en contra de Sombrero… mi tripulación ya se encuentra al límite de sus facultades mentales…"

"¿Fate-chan?" Nanoha entró al cuarto con la bandeja del almuerzo "¿Con quién hablabas?"

"Nada. Solo perdía el tiempo."

DIA SEIS

Muy bien, sabía que aún debía de estar en cama, pero una vuelta por la unidad no le haría mal. Sólo iría a ver qué tal estaban las cosas. Nada que comprometiera su integridad física.

Así que luego del desayuno se arregló y salió por fin de su habitación no sin antes despedirse de Perro, Gato, Abanico, Estrella y Sombrero. La convivencia con ellos había sido grata.

Para cuando regreso a su casa de nuevo, ya era noche. Se había topado con Nanoha en la unidad y luego de prometerle que no haría nada estúpido y que sólo estaba de visita, la instructora la dejo de acosar y le dio permiso de permanecer ahí… cómo si lo necesitara.

La cena ya estaba lista y de hecho se encontraban esperándola. Sonrió de buena gana. Era muy placentero encontrarse al fin fuera de la cama y sentir el piso debajo de sus pies. La comida era deliciosa y luego de bromear un poco y aclarar que había aprendido su lección, ayudó a su hija a lavar los platos. Nanoha subió primero que ella a la habitación y luego de cerrar las puertas y ventanas y comprobar que Vivio ya estaba lista para dormir, decidió alcanzar a su novia.

Pero algo extraño llamo su atención en cuanto cruzo el umbral de la puerta de su recamara. Un extraño olor a pintura fresca.

"¿Pintaste?" Le preguntó a la cobriza que recién salía del baño y que ya venía ataviada con su pijama.

"Aprovechando que estabas en la unidad, mandé a resanar y pintar el techo. La humedad ya se colaba demasiado. Creo que tal vez por eso pescaste el resfriado." Fate se quedó pálida y tiesa. Tanto que asustó a su compañera. "¿Te sientes bien?"

"¡Los mataste!"

"¿Cómo?"

"¡Sí! ¡Mataste a Gato y a todos los demás!"

[…]

[…]

N.A: Y esto es lo que pasa cuando tienes una mente muy activa y una semana de reposo absoluto XDXD este capítulo, cronológicamente hablando debería de ser el dos jajajajaja, pero la verdad es que no pienso seguir un orden determinado; así que no se extrañen si luego ven continuaciones de uno que otro o que ciertos capítulos estén enlazados.

Por cierto, muchas gracias por los reviews pasados y por la comprensión mostrada ante mi nuevo ritmo de trabajo. Por eso es que decidí escribir este shot a manera de agradecimiento.

Nos leemos luego:

Dana H.